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Alud



Un alud, también conocido como avalancha, es el desplazamiento de una capa de nieve en una zona en pendiente que se dirige ladera abajo con una velocidad que puede variar.

También se puede incorporar parte del sustrato y de la cobertura vegetal de la pendiente, usualmente son causados ya sea por la cantidad de nieve que se acumula en la zona de inicio de la avalancha, es decir por sobrecarga, lo que genera un colapso dentro del manto de nieve, normalmente a nivel de una capa débil; además debe existir un ángulo de ladera entre 25º y 45º preferentemente; también puede ser generadas por personas, esquiadores, montañistas, alpinistas, motos de nieve, snowcat, y animales como guanacos, y todo tiene relación con la sobrecarga del manto de nieve. Por otra parte, lluvias sobre el manto de nieve pueden ser la causa de una avalancha, y también puede haber avalanchas provocadas o inducidas con explosivos, que se clasifican como avalanchas artificiales. [1]

Existen dos tipos de aludes:

Además, el movimiento o dinámica de una avalancha, se puede caracterizar por la velocidad que puede desarrollar (m/s); la altura de su flujo (m) y las presiones de impacto que pueden generarse (kPa) [2]​; existe el Atlas de Avalanchas editado por la Unesco, el año 1981, donde se clasifican las avalanchas por su morfología, por su origen, por su forma, etc.

Para clasificar el riesgo hay una Escala Europea de Peligro de Aludes,[3]​ usada en casi todo el mundo:


Los aludes son ocasionados por la falta de homogeneidad de la capa de nieve y por la existencia, entre los límites de capas físicamente diferentes, de un agente que facilita el deslizamiento de una de ellas sobre otra subyacente. Ocurre por ejemplo, que la nieve recién caída o acumulada por el viento no llega a cohesionarse a la superficie de la capa preexistente.

En otros casos, la lluvia empapa una capa reciente, que se desliza entonces por su propio peso, si la pendiente lo permite. Las aguas pluviales pueden también infiltrarse entre dos capas de nieve y obrar entonces como un lubricante que permite el deslizamiento de la capa superior sobre la inferior. Lo mismo puede ocurrir si el agua penetra en la nieve y el terreno, haciendo que este se vuelva deslizante.

Los cambios de temperatura ambiente también tienen su gran importancia. En particular, un aumento importante de la temperatura reduce la cohesión de la nieve, por eso los aludes son más probables por la tarde que por las mañanas, sobre todo en aquellas pendientes que han estado expuestas a los rayos solares durante las horas más calurosas del día. A veces el brusco calentamiento por el sol matutino basta para provocar aludes en las pendientes abruptas orientadas hacia el este.

Las condiciones del suelo que soporta la nieve pueden ser también determinantes: terreno arcilloso y, por consiguiente, deslizante; suelos lisos, húmedos o helados, vertiente de forma convexa o con excesiva pendiente.

Sean cuales fueren las circunstancias favorables a un alud, este puede ser desencadenado por una causa mínima aunque capaz de vencer la escasa cohesión que retenía la masa de nieve: un ruido, el desprendimiento de una roca o un bloque de hielo, o el simple paso de un esquiador por la capa inestable.

Los aludes o avalanchas se pueden desencadenar en forma natural, durante las 24 horas del día, no existe una regla fija respecto a las horas del día; también al existir precipitaciones de nieve intensas, se genera una mayor inestabilidad del manto de nieve y por ende se puede generar un alud; al producirse precipitaciones de nieve sobre una capa antigua de nieve depositada en la ladera o montaña, existen mayor probabilidades de generarse la avalancha, ya que la misma nieve depositada actúa como un resbalín para la nieve nueva. Por el contrario, si tenemos la ladera sin nieve o seca con el sustrato de tierra, la avalancha tiene menor probabilidad de generarse, debido que existe una parte de la nieve nueva o precipitada que se funde al tomar el suelo o tierra de la ladera. [4]


Parte generalmente de un punto y arrastra cada vez más nieve. Esta avalancha se inicia cuando el peso de la nieve sucumbe a la fuerza de gravedad. Esto sucede sobre todo después de fuertes nevadas (a partir de 25 cm de espesor), particularmente cuando se acumula sobre una base (manto) lisa (debido a la lluvia, a la escarcha, a la fusión de la nieve). Esta nieve, muy ligera, se mezcla con el aire formando un aerosol que desciende la pendiente a una velocidad de 100 a 300 km/h.

Este tipo de alud es el más frecuente. Una placa es una superficie de nieve compacta que se desprende del resto del manto de nieve y que se desliza sobre el suelo o sobre la nieve existente. Estas placas pueden ser inmensas y dejan un límite de fractura bien visible.

Este tipo de avalancha se produce cuando suben las temperaturas y en la primavera en las pendientes bien expuestas al sol (cuando la nieve funde). Se deslizan lentamente (20 a 60 km/h), los factores que la activan son el aire o el viento caliente, el sol y el sobrepeso.

Alud de placa mixta

El 17 de junio de 2005, siendo las 12:10 p. m., un guanaco desciende de lo alto de la montaña y provoca la avalancha (ver imagen siguiente); esto fue en la Cordillera de los Andes, en el lado argentino, en el sector cercano al campamento de Mina Veladero.

La zona de inicio de la avalancha, tiene 37° de inclinación de ladera y un promedio de 31° de ángulo de ladera. [5]


1. Las avalanchas pueden ocurrir en cualquier hora del día.

2. Durante la tormenta existe la mayor inestabilidad del manto de nieve.

3. La sobrecarga por nieve de la ladera, puede generar avalanchas.

4. El viento es el mayor escultor de avalanchas, debido a que transporta la nieve a la zona de inicio.

5. Las avalanchas son destructivas, debido a que poseen normalmente una presión de impacto (kPa) significativa.

6. La energía de las avalanchas, debemos conocerlas en términos aproximados versus su potencial.

7. La lluvia ayuda a la generación de avalanchas.

8. Se deben efectuar travesías con esquíes, en posta al ser un grupo.

9. Evitar los fondos de quebradas, cuando el manto de nieve es inestable.

10. Evitar salidas con nevadas recientes.

11. Considerar en el análisis de seguridad la dirección y velocidad del viento. [6]

Ocurrieron dos avalanchas en marzo de 1910 en las Montañas Selkirk; El 1 de marzo la avalancha Wellington mató a 96 personas en Washington state, Estados Unidos. Tres días ms tarde 62 trabajadores del ferrocarril murieron en la avalancha del Rogers Pass en la Columbia Británica, Canadá.

Durante la Primera Guerra Mundial, se estima que murieron entre 40.000 y 80.000 soldados como resultado de avalanchas durante la campaña de montaña en los Alpes en el frente Austriaco-Italiano, muchas de las cuales fueron causadas por disparos de artillería.[7][8]​ Alrededor de 10.000 hombres, de los dos bandos, murieron en avalanchas en diciembre de 1916.[9]

En el invierno de 1950-1951 del hemisferio norte se registraron aproximadamente 649 avalanchas en el periodo de tres meses en los Alpes en Austria, Francia, Suiza, Italia y Alemania. Esta serie de avalanchas mataron alrededor de 265 personas, y ese periodo se llamó el invierno del terror.

En 1990 en el pico Lenin, en la actualidad en Kirguistán, un campamento de montaña de escalada fue barrido cuando un terremoto causó una gran avalancha sobre el campamento.[10]​ Fallecieron 43 escaladores.[11]

In 1993, la avalancha de Bayburt Üzengili mató a 60 personas en Üzengili en la provincia de Bayburt, Turquía.

En 1993 en Montroc, Francia una avalancha que llevaba 300,000 metros cúbicos de nieve se deslizó por una pendiente de 30°, llegando a una velocidad del orden de 100 km/h. Mató a 12 personas en sus chalets, enterrándoles bajo 100,000 tons de nieve bajo una capa de 5 m de espesor. El alcalde de Chamonix fue condenado por homicidio por no evacuar el área, aunque la sentencia fue suspendida.[12]

La pequeña población austriaca de Galtür fue alcanzada en 1999 por la avalancha de Galtür. Se pensó que la localidad esta en zona segura, pero la avalancha fue excepcionalmente grande y entró en la población. Murieron 31 personas.

El 1 de diciembre de 2000 en el Monte Glory se formó la Avalancha de Glory Bowl. El monte Glory está en la Cordillera Teton en Wyoming, Estados Unidos. Joel Roof estaba haciendo snowboard de manera aficionada, y provocó esa avalancha en ese entorno en forma de bol. Roof fue arrastrado cerca de 600 m hasta la base de la montaña y no pudo ser rescatado con éxito.[13]



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