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Anfípodo



Los anfípodos (Amphipoda, del griego amphí, "de un lado y otro" y podós, "pie") son un orden de pequeños crustáceos malacostráceos que incluye a más de 7000 especies descritas, aunque el más grande, Alicella gigantea, puede llegar a medir 34 cm.[1]

Muchos anfípodos son marinos; aunque un pequeño número de especies son límnicos o terrestres. Los anfípodos marinos pueden ser pelágicos (viven en la columna de agua) o bentónicos (viven en el fondo marino). Los anfípodos pelágicos son comidos por aves marinas, peces, y mamíferos marinos. Los anfípodos terrestres como los Talitridae viven en la arena, guijarrales, o en playas.

A diferencia de otros crustáceos como los decápodos, no presentan caparazón. A diferencia de los isópodos cuyos apéndices torácicos y abdominales son muy similares, los anfípodos presentan varios grupos de apéndices que difieren en forma y función. [3]

Su cuerpo está comprimido lateralmente y dividido en cabeza (cefalón), tórax (pereión) y abdomen (pleón), al igual que ocurre en todos los crustáceos. El cefalón presenta un par de ojos sésiles, a diferencia de otros crustáceos como los decápodos cuyos ojos son pedunculados.

Su pereión está compuesto por ocho segmentos o pereionitos, cada uno con un par de apéndices, sin embargo, el primer perionito está fusionado al cefalón, de manera que los apéndices de este segmento pasan a tener función trófica y a denominarse maxilípedos. De los siete pares de apéndices restantes los dos primeros, más desarrollados y llamados gnatópodos, son utilizados para capturar el alimento, mientras que los cinco pereiópodos restantes suelen ser locomotores. Es frecuente que el máximo grado de desarrollo de los gnatópodos aparezca en machos adultos.

El pleón está formando por seis segmentos o pleonitos con un par de apéndices por segmentos. Los tres primeros segmentos presentan unas expansiones laterales llamadas placas epimerales y un par de apéndices o pleópodos por segmento, mientras que los tres últimos carecen de estas placas y constituyen el urosoma, de manera que los últimos apéndices se denominan urópodos. En el extremo posterior encontramos el telson, una estructura sin origen embrionario metamérico.

Muchas especies de anfípodos pelágicos son mutualistas o (usualmente) parásitos, viviendo en asociación con invertebrados Scyphozoa y Salpidae. Phronima es un género relativamente común de los anfípodos pelágicos que matan y limpian los cuerpos de los Salpidae para vivir dentro y cuidar a sus crías.

De las relativamente pocas especies de vida libre, los anfípodos planctonicos, donde el más abundante de todos es Themisto gaudichaudii; que vive en el océano Antártico, este anfípodo se congrega en densas formaciones, siendo un voraz predador de copépodos y otros pequeños miembros del zooplancton.

En mares fríos, los anfípodos bénticos son enormemente diversos y abundantes. En aguas antárticas, los anfípodos son los más abundantes crustáceos bénticos. Algunos son forrajeros, muchos son omnívoros, algunos son carroñeros similares a las pirañas: rápidamente limpian las carcasas de los animales muertos. Los anfípodos son uno de los pocos grupos de animales frecuentemente vistos cuando submarinos descienden a partes abisales del océano. Otros anfípodos bénticos son el alimento primario de las Eschrichtius robustus ballenas grises.

Una especie de anfípodo de las quillas de barcos, común del océano Atlántico y de estuarios es Jassa falcata.

Se han encontrado seis especies de anfípodos en el abismo de Challenger, en la fosa de las Marianas. Curiosamente, una de ellas produce un compuesto que se está probando para tratar el Alzheimer[cita requerida].

Actualmente el orden Amphipoda se divide en seis subórdenes:[4]

Dentro de estos subórdenes se reconocen las siguientes 205 familias:[5][6][7][8][9]



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