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Basílica de San Julián de Brioude



La basílica [de] San Julián (en francés, basilique Saint-Julien) es una basílica medieval francesa de estilo románico auvernés situada en la pequeña ciudad de Brioude en el departamento de Haute-Loire, en la región de Auvernia-Ródano-Alpes. Dedicada a san Julián de Brioude, un soldado romano convertido al cristianismo que fue martirizado en el año 304, es la iglesia románica más grande de Auvernia.

Fue objeto de una clasificación al título de monumento histórico de Francia,[2]​ parte de la primera lista de monumentos históricos del país, la lista de monumentos históricos de 1840, que contaba con 1034 monumentos.

La iglesia fue erigida en basílica menor por Pio XII el 26 de abril de 1957.[3]

El primer santuario dedicado a san Julián se remonta a finales del siglo IV. Fue construido en el lugar de la supuesta tumba del santo por una dama española en agradecimiento por el cumplimiento de su voto.[4]Gregorio de Tours, que paso un tiempo en la basílica, informa que la reputación del santo se propagó, atrayendo a los peregrinos. Una primera iglesia fue entonces construida. El duque Victorius, gobernador visigodo de Auvernia, la adornó con columnas de mármol procedentes de monumentos antiguos;[5]​ los restos de columnas acanaladas que están ahora en la cripta son quizá una parte de ellas.[6]​ Un clero está llevando a cabo para celebrar el culto y acoger a los fieles: Gregorio de Tours menciona en sus escritos la existencia de un monasterio y de monjes.[4]

Esta iglesia merovingia pudo haber sido destruida por un incendio. Una iglesia carolingia construida en los siglos VIII y IX[6]​ la sucedió de la que es testimnio actual el mosaico del coro. En 825, un edicto le confirió una amplia autonomía y la «inmunidad», es decir la exención de tasas.[7]​ Un acto de 874 menciona un capítulo de canónigos, fuerte de 21 casas, al que se confía la custodia de la tumba de santo.[7]​ El papa Formoso (891) le habría concedido, después de una visita, no rendir cuentas más que a la Santa Sede.[7]​ Aprovechando la decadencia del Imperio carolingio, los Guilhelmides tomaron posesión de Brioude, donde se convirtieron en abades: el duque Guillermo I de Aquitania, que murió en el año 918, fue por ello enterrado cerca de la tumba de San Julián.

Brioude pasó después a depender de los condes de Gévaudan, y después de los condes de Auvernia. El capítulo de Saint-Julien cuenta entonces en su seno con los descendientos de las familias más grandes de Auvernia. Acogía en especial a Odilon de Mercœur y Robert de Turlande, que lo postergan, sin embargo, el uno a la abadía de Cluny, y el otro a la vida eremítica, y después a la fundación de la abadía de Chaise-Dieu.[8]

La construcción de la iglesia románica actual data de la segunda mitad del siglo XI. Se vio favorecida por el desarrollo de Brioude convertido en un lugar de peregrinación y en una etapa de las tres grandes peregrinaciones medievales: el camino de Santiago de Compostela, de Roma y de Jerusalén. El capítulo intentó entonces liberarse de la tutela de los condes de Auvernia. El papa Urbano II, llegado a predicar la Primera Cruzada a Clermont en 1095, tomó Saint-Julien bajo su responsabilidad directa, y su sucesor, Pascual II confirmó el derecho del capítulo a designar su abad y su preboste.[8]​ El rey Luis VII afirmó también que el capítulo dependía de él.[9]​ Mientras tanto, los desacuerdos empezaron a surgir dentro del mismo capítulo, lo que reflejaba la rivalidad entre las familias de Mercœur y de Auvernia. En 1223, después de la anexión de la región de Auvernia al dominio real, el capítulo adquiere a los condes de Auvernia sus derechos feudales sobre Brioude.[9]​ El capítulo de Saint-Julien mantuvo su control sobre Brioude hasta la Revolución, que vio su eliminación. La iglesia, reasignado para su uso como parroquia en 1794,[9]​ ve uno de sus campanarios abatido y el otro decapitado.

En 1837, Prosper Mérimée visitó Saint-Julien y la describió como una «iglesia bizantina de un gran carácter, que a pesar de todo lo que ha sufrido, todavía puede ser clasificada entre los edificios más notables con que cuenta Auvernia.»[10]​ Obtuvo su clasificación al título de los monumentos históricos en la lista de 1840.[1]​ La restauración de la iglesia fue confiada al arquitecto diocesano Aymon Mallet, quien dirigió los trabajo inspirándose en otros grandes edificios románicos de Auvernia, borrando el paso de las disparidades de estilo debido a una construcción bastante larga.[11]​ Por último, la iglesia fue erigida en basílica menor por Pio XII el 26 de abril de 1957.[3]

Hubo en Brioude un capítulo noble cuyos miembros, que tenían que demostrar su pertenencia a la nobleza más antigua de Auvernia, tenían, como los de Lyon, el título del canónigo-conte.

La basílica de Saint-Julien de Brioude presenta un coro adornado con un mosaico de rosetas en piedras policromadas y de una de cabecera con deambulatorio y capillas radiantes. A diferencia de las iglesias llamadas «mayores» de la Baja Auvernia, la basílica de Saint-Julien carece del «macizo barlongo», ese macizo alargado transversalmente que corona el crucero del transepto y tiene dos tejados inclinados que enmarcan el nacimiento del campanario, macizo responsable de la silueta característica de esas «iglesias mayores» auvernesas. Por otra parte, presenta a nivel de las ventanas ornamentaciones que nunca se ven en las «iglesias mayores»: las ventanas del deambulatorio y sus capillas radiantes están encuadradas por columnas con capiteles, mientras que las del coro se enmarcan por vanos ciegos, formando así tripletas.

Fachada

Fachada

Detalle de los portales

Transepto

Detalle campanario

La cabecera

Detalle de la cabecera

Detalle más cercano

Capilla radiante

El interior de la iglesia se caracteriza por una bella policromía de piedras grises, rojas, blancas y negras que provienen de canteras cercanas: la piedra arenisca roja procede de Allevier (Azérat), la piedra caliza de Beaumont, el basalto de La Vergueur (Saint-Just-près-Brioude) y el mármol de Lauriat. Armonizan con el pavimento, en guijarros del Allier blancos y negros, con patrones geométricos de arabescos.

La nave, de 74 m de largo, tiene cinco tramos. Está apoyada en columnas de planta cuadrada, coronadas por capiteles decorados con diversos motivos: quimeras, sirenas, palmetas estilizadas, hojas de acanto, espíritus alados, un minotauro e incluso Hermes criofores. Otros evocan escenas de la vida cotidiana: un domador de monos, un avaro con su libro de cuentas, un combate de caballeros. Tres capitales historiados representan a Cristo en majestad, un ángel orando y las Santas mujeres en la tumba. Algunas columnas todavía muestran rastros de frescos.

A la entrada de la nave, el nártex está coronado por una tribuna que alberga la capilla de Saint-Michel, accesible por una pequeña escalera de caracol. Soporta el campanario de planta cuadrada. Bajo la linterna del coro se encuentra la "cripta" que aloja los restos de san Julián: los vestigios del martyrium inicial se encuentran en el subsuelo al sobreelevar el suelo en los tiempos modernos. Las naves laterales desembocan en un gran deambulatorio, flanqueado por cinco capillas radiantes.

La nave

La nave

Bóvedas de arista

Vista hacia la entrada

Vista desde la tribuna sobre el nártex

Pilas de la nave y nave lateral

Pila de la nave

La basílica alberga un mobiliario de gran interés. La Virgen llamada de Chariol, del siglo XIV, en piedra volcánica. La Virgen con el pájaro, estatua en madera dorada un poco más tardía, muestra a la Virgen con el Niño Jesús que sostiene en la mano a un pájaro. La Virgen parturienta, estatua de madera policromada del siglo XV, es una rara representación de la Virgen María, poco antes de la Natividad: alargada, la cabeza apoyada en la mano derecha y la mano izquierda posada en un vientre ligeramente redondeado, la Virgen espera sonriendo el parto. La estatua probablemente proviene de un nacimiento de tamaño natural.[12]​ El Cristo leproso, procedente de la leprosería de Bageasse, es una estatua en madera encolada policromada más grande que el natural y que data de inicios del siglo XV; según la leyenda, un leproso habría yacido sobre la estatua implorando la curación: la enfermedad habría sido entonces transferida a la estatua. Una estatua de mármol de Santiago de Compostela, de la misma época, adorna ahora el pórtico norte.

La restauración de 1957 ha despojado los muros del revestimiento y restaurado la piedra arenisca con su cálido color . También ayudó a destapar 140 m2 de decoración pintada. La capilla de San Juan Bautista, en el deambulatorio, muestra los cuatro jinetes del Apocalipsis guiados por Cristo y dirigiéndose hacia un ciborium; una figura de Cristo glorioso los sobrevuela, y, a su izquierda, el apóstol Juan escribe al dictado del Espíritu Santo. La capilla de San Miguel, en la tribuna sur del nártex, también está decorada con frescos del siglo XIII: en la bóveda, Cristo en gloria está rodeado de los cuatro evangelistas, de ángeles y santos, mientras que en el muro de corte se muestra, en la parte inferior, el infierno y, en la parte superior, la victoria de los arcángeles Miguel y Gabriel sobre Satanás. Los pilares que soportan la tribuna y cuatro pilas de la nave están decoradas igualmente con pinturas.

Las antiguas vidriera de la iglesia desaparecieron durante la Revolución. Las vidrieras contemporáneas son obra de François Baron-Renouard en 1983 y del dominico Kim En Joong en 2008.[13]

Detalle alzado lateral

Cripa y reliquias de San Julián

Altar mayor

Ángel de la capilla axial

Virgen con el Niño



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