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Casa de apuestas



Un corredor de apuestas o casa de apuestas es una persona o empresa que acepta apuestas en eventos y que desempeña el papel de intermediario entre jugadores que realizan apuestas.

El corredor de apuestas recibe el dinero apostado por los jugadores y efectúa los pagos a los ganadores, cobrando una comisión por su labor. Al ajustar las probabilidades a su favor, el corredor de apuestas tendrá como objetivo garantizarse un beneficio.

La mayoría de los corredores de apuestas en los Estados Unidos aceptan apuestas únicamente en el deporte profesional y universitario; en Europa es habitual una gama más amplia de apuestas, incluyendo golf, fútbol y tenis, y en especial las carreras de caballos y Fórmula 1.[1]​ También se puede apostar sobre el resultado de las elecciones políticas, entregas de premios o concursos de televisión. Un ejemplo de esto son las apuestas realizadas hacia las canciones favoritas en el Festival de la Canción de Eurovisión o a los posibles ganadores en la entrega de los Premios Oscar.

El jugador apuesta su dinero a un evento sabiendo que, finalizado el mismo, dicho dinero se habrá multiplicado por una cuota o habrá perdido todo su valor.

Las cuotas las genera el corredor de apuestas sobre la base de sus estimaciones y expresan la cantidad a ganar por los jugadores en caso de acertar. Se representan mediante tres sistemas distintos:

Dependiendo del país, las apuestas pueden ser legales o ilegales y aun siendo ilegales puede haber zonas dentro del país donde estén reguladas. Las casas de apuestas son ilegales en Estados Unidos, con la excepción de Nevada. En algunos países, como Singapur, Suecia, Canadá y Hong Kong, la casa de apuestas legal es sólo propiedad del estado.[cita requerida]

En el Peñón de Gibraltar están afincadas la mayoría de las casas de apuestas por Internet en Europa.[2]​ Allí están radicados portales que se frecuentan desde España, Alemania y Francia, e incluso desde países comunitarios donde está regulado este mercado, como Reino Unido, Austria y Malta. Desde el Departamento de Comercio del Gobierno de Gibraltar ofrecen a los inversores cuotas mínimas por licencias de juego, rebajas fiscales, asistencia tecnológica, fibra óptica y modernas telecomunicaciones.

Gibraltar, Malta, la Isla de Man y Alderney (pequeña isla dependiente de la corona británica, a unas diez millas de Normandía) son los únicos lugares en Europa desde donde conceden licencias para explotar bingos y casinos en línea. En el Reino Unido, las casas de apuestas legales de confianza son miembros del IBAS, que es un estándar de la industria y sirve para resolver disputas.[cita requerida]

La situación es más confusa en los Estados Unidos, donde se trata de restringir a los operadores de juegos de azar extranjeros el acceso por Internet a su mercado interno. Esto ha resultado en una sentencia en el 2005 contra el gobierno de los EE. UU. por la Organización Mundial de Comercio. Pero en 2007 la Comisión Europea selló un acuerdo con Estados Unidos en virtud del cual dichas compañías no podrán competir en el mercado estadounidense, tal y como marca la legislación del país americano.[3]

Según la Ley Federal de los Estados Unidos, apostar es legal y cada estado es libre de regular o prohibir esta práctica. Las casas de apuestas son legales en Nevada desde 1931, que se convirtió en parte de la espina dorsal de la economía y transformó a Las Vegas en la capital mundial del juego. En 1976, se legalizaron las apuestas en Atlantic City (Nueva Jersey) y en 1990 en Tunica (Misisipi).[cita requerida]

Debido a una sentencia favorable de la Corte Suprema dictada en 1987, muchos nativos americanos han construido sus propios casinos y casas de apuestas en sus tierras. Puesto que las tribus son consideradas como naciones soberanas, suelen verse libres de las leyes estatales de juego, quedando sólo reguladas por la Ley Federal.[cita requerida]

Con la llegada de Internet muchos corredores de apuestas colocaron una página en línea, donde se pueden ver eventos deportivos y apostar en vivo. Las apuestas también se toman a través de teléfono, mensajes de texto y aplicaciones móviles. Los principales sitios sólo aceptan clientes de los países donde las apuestas por Internet no está prohibidas, y de personas mayores de edad.

Según las organizaciones de ayuda y asesoramiento para adictos al juego GamCare y Gamblers Anonymous del Reino Unido, el aumento de las casa de apuestas por Internet está siendo vinculada a un aumento en la adicción a los juegos de azar.[cita requerida]

La mayoría de los deportes por televisión en el Reino Unido y Europa están patrocinados, total o parcialmente, por casas de apuestas de Internet;[4]​ existen varias casas de apuestas y casinos en línea que se muestran en las camisetas de los jugadores o en las vallas publicitarias, hecho que también ha generado controversia.[5][6]

Desde junio de 2012, una nueva Ley del Juego rige en España. Desde entonces, todas las páginas que ofrezcan juego en línea deberán tributar en el estado español y ser operadores registrados. Esta Norma tiene rango de Ley y desde julio de 2012 sólo se puede jugar en páginas con dominio .es. Esta ley aplica a los operadores de juego en línea, pero también a jugadores, apostadores ocasionales y afiliados.[7]

El juego ha sido comparado con el alcohol y el tabaco por los niveles de adicción que genera y el peligro que supone para la salud mental. Más aún, la ludopatía está incluida en el DSM-5, uno de los principales manuales de psicología y psiquiatría del mundo.[8]

En la última década ha proliferado notablemente el número de casas de apuestas en España, especialmente en barrios obreros y cerca de colegios e institutos. Además, muchas salas de apuestas ofrecen bebida gratis y permiten fumar en el interior.[9]​ Se ha señalado que esto trata de ser un atractivo para los jóvenes en condiciones precarias, que verían en las apuestas la falsa esperanza de obtener dinero fácil. Sin embargo, el resultado final sería un mayor empobrecimiento de los pobres.[10]

En cambio, la proliferación de casas de apuestas y de locales de juego online en barrios obreros no ha tenido su contraparte en los barrios con rentas más elevadas, donde menos establecimientos de este tipo se han instalado. Esto ha llegado a ser considerado un "problema de salud pública", ante los crecientes problemas de adicción que están contribuyendo a arruinar a las familias.[10]

El perfil medio de los usuarios de casas de apuestas señala a un varón de entre 18 y 43 años con un bajo nivel de renta y de estudios. La muerte de un familiar, el cambio de domicilio o los problemas económicos son algunos de los principales detonantes que llevan al juego patológico.[9]

Además, pese a que los menores de edad no tienen permitido el acceso a este tipo de lugares, en muchos casos se les permite el acceso, además de hacer caso omiso a la prohibición de dar dinero a los ludópatas.[10]​ Además, la falta de control sobre las páginas webs de apuestas permiten que muchos menores acaben enganchados al juego en línea, priorizando las ganancias de las empresas.[10]

En los últimos años, se ha incrementado de manera notable la publicidad de casas de apuestas tanto en internet como en radio y televisión, sobre todo durante la retransmisión de eventos deportivos.[8]​ Por otra parte, se ha señalado que la publicidad de las casas de apuestas contribuye a que la gente comience a participar en las apuestas. Ante esto, son dos los colectivos más vulnerables: aquellas personas que ya han tenido problemas con el juego anteriormente y, por otro lado, los jóvenes. Además, entre las personas con problemas previos de ludopatía se percibe la publicidad como algo que va contra sus esfuerzos por dejar el juego.[8]

Por otra parte, la publicidad tiene entre los jóvenes a uno de sus objetivos principales, ya que les estimula a experimentar con las apuestas bajo la falsa impresión de que pueden ganar dinero de manera rápida y sencilla.[8]

Además, en la mayoría de casos, la publicidad de las casas de apuestas se basa en estrategias agresivas y en la aparición de rostros conocidos por el público, sobre todo futbolistas y otros personajes mediáticos. Esto tendría como fin la normalización de las apuestas y el juego.[10]

Se ha mencionado que en muchos casos la publicidad de las casas de apuestas resulta ser engañosa. Dicha publicidad ofrece la promesa de regalar dinero con la primera apuesta, situación que deriva en actitudes impulsivas y en casos de adicción.[10]

Decreto Ley 958/2020

En el Real Decreto 958/2020[11]​ con fecha 3 de noviembre de 2020, se regula la publicidad de casas de apuestas en televisión e Internet con restricciones importantes en lo relativo a la publicidad en televisión a partir del 1 de mayo de 2021. También se prohíben los bonos de bienvenida y todo tipo de promoción dirigida a nuevos usuarios.



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