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Centros sociales okupados



Centro social okupado (CSO), centro social okupado autogestionado (CSOA), o centro social juvenil (CSJ) es el nombre que reciben en varios lugares de Europa y Latinoamérica los edificios okupados[1]​, con la finalidad de que sirvan total o parcialmente para la realización de sus actividades. Es más frecuente entre los integrantes del movimiento la denominación "movimiento de centros sociales" que "movimiento okupa", esta última popularizada por la prensa.

La denominación centro social es la que se utiliza habitualmente en España, con las excepciones que se indican en los casos catalán y vasco. El nombre completo de un centro social suele ser centro social okupado autogestionado (abreviado en las siglas CSOA) o espacio social autogestionado (siendo las siglas ESA), seguido del nombre propio con el que se bautiza a la casa okupada. Al parecer, la denominación española fue importada de Italia, país en el que el movimiento cuenta con una larga historia y posee espacios muy emblemáticos, a finales de los años 1980; aunque en España podemos situar como precedente histórico la labor de los ateneos libertarios durante el primer tercio del siglo XX.

En los lugares donde se habla catalán la denominación centro social compite con la catalana casal, y en los lugares donde se habla el euskera se utiliza gaztetxe (por ejemplo, Gasteizko Gaztetxea), esto es, casa de la juventud.

Un centro social puede llamarse de cualquier forma, aunque es muy habitual que el nombre haga referencia a la calle en la que se ubica (Seco, Lavapiés 15,...), o al uso anterior del edificio (Minuesa, El Laboratorio, CSOA La Fábrika de Sueños, Fábrica Hamsa...). En Cataluña son frecuentes los nombres precedidos de can o ca n', que significa casa de: Can Vies, Can Titella, Ca n'Anglada, etc,.

Los centros sociales okupados tratan de satisfacer la necesidad de una parte de la juventud de desarrollar una serie de actividades alternativas al ocio relacionado con el consumo como el que se practica en centros comerciales, salas de cine comercial...

En ellos se desarrollan talleres de todo tipo (música, pintura, costura, reparación de bicicletas, informática con Linux, etc.), conciertos (gratuitos, o siempre muy baratos), comedores populares (normalmente vegetarianos/veganos), campeonatos (de ajedrez, dardos, pelotamano etc.), charlas sobre cualquier tema, así como cualquier otra actividad para realizar una colecta, ya sea para el propio CSOA o bien en beneficio de detenidos en manifestaciones, presos políticos o cualquier colectivo que lo solicite y se comprometa a organizarla.

Los edificios en los que se llevan a cabo estos talleres pertenecen legalmente a personas físicas o jurídicas, por lo que son muchos los desalojos de estas casas, que se pueden producir sin incidentes o acompañados de violencia. Son destacables los desalojos de los gaztetxes de Pamplona (Euskal-Jai) o de los bilbaíno barrios de Santutxu (Sorgintxulo) y de Errekalde (Kukutza).[2]

Alrededor de los centros sociales y los centros sociales okupados podemos encontrar un sinfín de estilos de grupos vecinales y movimientos sociales. Frecuentemente son organizados mediante asamblea. Asociaciones que pueden ser:

Algunas de estas formas de asociación buscan organizarse en torno a centros sociales, llamados también espacios alternativos. Suelen ser edificios, locales e incluso pueblos abandonados, que se intentan recuperar declarándolos lugar de reunión popular donde se pueden poner en marcha iniciativas que no gozan de, o no desean, atención institucional, o para las que se desea abrir un sitio entre las rutinas de las clases trabajadoras.

Estas organizaciones pueden poner en marcha actividades tales como:

Se busca siempre diseñar algún modelo de autogestión, en su caso entendida bajo los siguientes aspectos:

Los centros sociales, que funcionan asambleariamente, escogen en estas encargados para las diferentes secciones del centro[cita requerida]:

Además cada taller tiene su encargado, que traza las actividades a realizar en este, enseña la materia a los interesados, se preocupa del materiál necesario, consultando con el tesorero para la obtención de este... Por último hay un calendario, en el que se pone un encargado por día, que tiene que encargarse del centro y lo que acontezca el día señalado, además de la barra del bar si lo hay, al final del día recoge, limpia y cierra el local, y contabiliza el dinero obtenido para entregarlo a tesorería.

También se utilizan estos espacios con la intención de crear comunidades vecinales con planteamientos alternativos afines, o debido a la necesidad de soluciones a problemas de acceso a la vivienda.

Estos colectivos o espacios varían, desde pequeñas asociaciones, asambleas de varias asociaciones paralelas más o menos afines, grupos vecinales de okupas, grupos de recuperación de pueblos... que pueden servirse de un pequeño local, edificios enteros, e incluso calles y barriadas, pueblos y municipios.

Como ejemplo fuerte de esto último podemos poner las comunidades alternativas de países del norte de Europa (Alemania, Holanda, Noruega, Suecia...), donde los movimientos sociales alternativos adquieren formas muy extensas y cohesionadas.

Dos casos famosos muy diferentes, que podemos relacionar a esta forma de vida y a su fuerza de convocatoria, son la comunidad de Christiania en Dinamarca, o algunos años de los barrios okupados de Hannover:

Estas comunidades de actividad alternativa a menudo se encuentran con la oposición vecinal, institucional o del sistema, o de grupos ideológicos contrarios:

No obstante, no es infrecuente la aceptación y la convivencia ordenada, en muchos de los casos en que uno de estos centros o asociaciones aparecen en un barrio o pueblo.



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