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Cultura de Santa María



La cultura santamariana o cultura de Santa María fue una civilización que se desarrolló en el norte de la actual provincia de Catamarca y el sudoeste de la provincia de Salta (Argentina), entre el 850 y el 1480 de nuestra era;[1]​ sus principales asentamientos estaban en los Valles Calchaquíes y sus zonas aledañas más inmediatas, donde se encuentra la localidad de Santa María que da nombre a la cultura. Su elemento característico son las urnas funerarias que utilizaban para el entierro de niños, que están presentes en casi todos los grandes museos del mundo.[1]

Formó parte de una serie de culturas agroalfareras relacionadas, que conformaron lo que se conoce como NOA (Noroeste argentino), como espacio problemático, en el que se originó la arqueología argentina.[1]​ Simultáneamente a la cultura santamariana, se desarrollan en la zonas vecinas varias culturas similares, como la cultura Belén y la cultura Sanagasta.

El elemento característico de la cultura santamariana son las urnas funerarias que utilizaban para el entierro de niños, que están presentes en casi todos los grandes museos del mundo.[1]

Como otras culturas andinas desarrolló un tipo de agricultura de montaña, para la cual se construían terrazas de cultivo y sistemas de regadío, lo que permitió sustentar a una considerable población. Entre los cultivos se encontraban: maíz, papas, porotos, quínoa y zapallos. Fueron también recolectores de los frutos del algarrobo y el chañar. La disponibilidad de llamas como animales de carga para realizar caravanas, les permitió desarrollar un importante intercambio económico y cultural con distintos pueblos vecinos. Trabajaron metales como el cobre, el oro y la plata, realizando artesanías más desarrolladas. Realizaban grandes vasijas cerámicas muy decoradas que utilizaban como urnas funerarias.

Su sociedad estaba organizada en señoríos hereditarios, ocupando los guerreros y sacerdotes (de tipo chamánico) la jerarquía más alta dentro de la sociedad. La población vivía en aldeas en los cerros o en casas dispersas a lo largo de los ríos. Las viviendas eran piedra. Construyeron fortificaciones defensivas denominadas pucarás.

Hacia 1430, los incas procedentes de los Andes peruanos entraron en contacto con esta cultura, llevando cambios políticos a la región. Los incas incluyeron la región en dos importantes provincias: Chicoana y Quire Quire (o Kiri Kiri). A la llegada de los incas y, poco después de los españoles, la región estaba habitada por parcialidades diaguitas como los yocaviles, calchaquíes, amaichas, anguinhaos, cafayates y encalillas, que tenían como lengua común el cacán.




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