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Días extraños



Días extraños (título original: Strange Days) es una película estadounidense de 1995, dirigida por Kathryn Bigelow y protagonizada por Ralph Fiennes, con Juliette Lewis, Angela Bassett, Tom Sizemore, Michael Wincott, Vincent D'Onofrio, Josef Sommer y Glenn Plummer en los papeles principales.

Fue galardonada con el Premio Saturno 1996 a la mejor directora (Kathryn Bigelow) y a la mejor actriz (Angela Bassett).

Ambientada en los últimos días de diciembre de 1999, en medio de unos caóticos festejos por el fin del milenio y de un trasfondo de altercados civiles y opresión de las fuerzas del orden, el inoportuno asesinato de «Jerico 1», un rapero que predicaba la rebelión civil, amenaza con llevar las calles al colapso.

Todo el mundo parece haber sucumbido a los febriles festejos del fin del milenio y los que no lo hacen andan enganchados a una tecnología ilegal (SQUID) que permite experimentar como propios los recuerdos y sensaciones grabados por otros. Lenny Nero (Ralph Fiennes), un antiguo policía reconvertido en traficante de estos discos de experiencias, es un fracasado incapaz de superar la relación que mantuvo con su antigua novia Faith (Juliette Lewis), aferrándose a sus propias grabaciones pasadas para huir de la realidad. Sin embargo, Lenny se verá arrastrado de vuelta a esta cuando comienza a recibir una serie de discos grabados por un retorcido asesino que podría andar detrás de su exnovia.

Ayudado por una amiga que trabaja de chófer de limusinas (Mace) y un amigo detective (Max), intentarán dar con el asesino. Mientras tanto, la ciudad explota ante la tremenda represión a la que se ve sometida por la policía.

James Cameron le presentó la historia de la película a su entonces esposa Kathryn Bigelow, que quedó encantada. Cameron y Bigelow escribieron juntos la trama social y política. Luego se lo presentaron al guionista Jay Cocks para que lo puliese.

Bigelow ha declarado que la atmósfera tras los sucesos de principios de los 90 (el juicio de Lorena Bobbitt, los disturbios raciales de 1992 en Los Ángeles tras la paliza policial a Rodney King) la motivaron aún más para filmar la película.

Andy Garcia era el candidato para ser el protagonista y el cantante Bono de la banda U2 iba a ser Philo Gant, pero al final los actores Ralph Fiennes, Ángela Bassett y Juliette Lewis fueron los elegidos. El papel de Fiennes en Schindler's List había impresionado a Bigelow, aunque Cameron hubiese preferido a un actor menos elegante. Para Bassett no hubo discusión, mientras que Lewis se ganó el papel por sus dotes como cantante ya que no querían doblarla, el resultado fue uno de los momentos más recordados del film cuando Lewis canta de forma desgarrada "I can hardly wait". Años después Lewis formaría su propia banda llamada Juliette and the licks.

Comenzó en junio de 1994 y se llevó a cabo en Los Ángeles durante 77 noches. La escena del concierto al final de la película fue rodada en Flower street, entre the Westin Bonaventure Hotel y la biblioteca Los Ángeles Public Library. 50 policías fueron contratados para que controlasen a las 10,000 personas que pagaron 10 dólares para asistir al rodaje y hacer de público. Se contrató a los promotores de fiestas Moss Jacobs y Philip Blaine, además de artistas de música tecno como Aphex Twin, Deee-Lite, y otras bandas. Se dice que el concierto costó 750,000 dólares.

Las escenas más difíciles de rodar fueron las subjetivas de los discos SQUID. Construir la cámara para poder meter al espectador dentro del cuerpo de otra persona llevó un año entero.

Según el supervisor de la banda sonora, Randy Gerston, se eligió música internacional de diferentes estilos ya que esto creaba una atmósfera futurista y global. Se incluyeron canciones del dúo francés Deep Forest, el trip hop del británico Tricky, y el rock alternativo de la banda Skunk Anansie, que aparece en la película en el concierto de la parte final.

Estrenada y promocionada en el Festival de Venecia (Italia) en septiembre de 1995, no fue demasiado bien acogida por la crítica en sus inicios[1]​ ni tampoco tuvo gran éxito en taquilla.
Hoy en día está considerada como una película de culto,[2]Roger Ebert, en 1995, así lo afirmaba apoyado en tres características: la perspectiva de un futuro convincente; un protagonista humano con sus defectos y errores para nada el arquetipo de héroe, y con un pasado oscuro y complicado; y el uso de un lenguaje o jerga futurible convincente. Además, el filme aporta principalmente un nuevo estilo visual sostenido en su mayor parte por escenas subjetivas en primera persona. Escenas que, aun con el paso del tiempo, poseen un estilo único difícilmente repetible con igual sensación de realismo e inmersión en la acción.

La cinta de Bigelow obtiene una puntuación media notable en sitios web de críticas de cine como Rotten Tomatoes, IMDb o FilmAffinity.[3]

A finales de 2012, la película tiene una puntuación del 65% en Rotten Tomatoes; una nota de 7,1 sobre 10 basada en la crítica de 36.000 usuarios en IMDb; y una puntuación de 6,7 sobre 14.000 votos en FilmAffinity.

James Cameron participó en la producción, guion y montaje de la película. Su trabajo junto a Jay Cocks en el guion fue alabado por la crítica y nominado a los Saturn del 95, el cual les fue arrebatado por Seven.

Al margen de la trama de un thriller futurista y apocalíptico, se revela una crítica a una sociedad de finales del siglo XX de relaciones humanas frías, interesadas y caóticas en medio de la cultura del placebo y las nuevas tecnologías. Quizá, una de las frases que mejor pueden describir el trasfondo apocalíptico de esta película, y característico de la sociedad del cambio de siglo, es la del actor Tom Sizemore en el personaje de Max cuando dice a Lenny Nero:



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