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El Mercurio



El Mercurio es un periódico tradicional chileno con varias ediciones a lo largo del país, siendo fundado por Pedro Felix Vicuña e iniciando su publicación en Valparaíso el 12 de Septiembre de 1827. Su edición más importante es la de Santiago, fundada por Agustín Edwards Mac-Clure, donde se publicó por primera vez el 1 de junio de 1900, . Es distribuido nacionalmente con circulación diaria. Forma parte del GDA (Grupo de Diarios de América) junto con otros periódicos importantes en América Latina —como La Nación (Argentina), El Comercio (Ecuador), O Globo (Brasil), El Tiempo (Colombia), El Universal (México), El Comercio (Perú), El País (Uruguay) y El Nacional (Venezuela)—.

La edición de El Mercurio de Valparaíso, publicada a partir del 12 de septiembre de 1827, es el periódico en circulación más antiguo de Chile y del mundo en lengua castellana.[1][nota 1]

El Mercurio de Valparaíso aparece por primera vez el 12 de septiembre de 1827, fundado por Pedro Felix Vicuña. En algún momento estuvo en duda si él fue el fundador, ya que se señalaba a un estadounidense de apellido Wells e Ignacio Silva. En realidad el primero fue su socio y el segundo su subalterno, produciéndose la confusión por el hecho de no participar Pedro Félix Vicuña en el nombre oficial de la sociedad original. Al respecto, en una carta enviada al periódico en 1870 este señala: “... Yo fui el fundador de este diario y di la mitad de los fondos sin interés alguno para establecerlo. En mi juventud yo redacté los primeros números y lo bauticé con el nombre que lleva”.[2]

Agustín Edwards Ossandón adquiere en 1875 el edificio donde funcionaba el diario El Mercurio de Valparaíso para saldar las deudas que los hermanos Tornero tenían con él. Así su hijo Agustín Edwards Ross comienza a hacerse cargo de la edición de este periódico, dada su experiencia previa en el periódico La Época, el cual adquirió en 1882 (un año antes había sido fundado por Guillermo Puelma) y en el cual participaron autores como José Martí, Rubén Darío y Anatole France.[3]​ Posteriormente, Agustín Edwards McClure, decidió fundar el 1 de junio de 1900 El Mercurio de Santiago de carácter vespertino, y matutino desde 1902, adquiriendo para sí el Palacio Larraín Zañartu (Marquesado de Montepío) de la sucesión de doña Carolina Zañartu de Larraín. Si bien inicialmente se presentaba como la edición de Santiago del diario de Valparaíso, incluso con el logo y fecha de fundación de dicho diario, ya indicaba en su portada que era el Número 1 y el Año 1. Posteriormente sería conocido como El Mercurio y transformado en el principal diario del grupo.

En su primera editorial señalaba: Conocida es ya, hasta ser tradicional, la respetuosa y tranquila actitud de El Mercurio para discutir con tranquilidad inalterable las más graves materias del orden político, económico, administrativo o internacional. Con ello se determinó continuar la tradicional línea editorial de la compañía: apartarse de las luchas partidistas; entregarse por completo a las grandes causas del país; y moderar las pasiones extremas que en el futuro pudiesen dividir a los chilenos. Con ello buscaba competir también con los dos grandes diarios de la época en Santiago: El Ferrocarril (1855) y El Diario Ilustrado (1902).

El Mercurio sufrió constantes ataques por parte del gobierno de Salvador Allende, debido a que se trató de expropiar el medio, influir en su manejo administrativo, del personal, y vetar los contenidos informativos y editoriales. Todo ello generó un clima de tensión persistente por ambas partes. En 1971 diez inspectores y dos abogados se apersonaron en las oficinas del medio y de Editorial Lord Cochrane con objeto de buscar delitos contables. Para justificarla, René González, jefe del Departamento de Investigación de Delitos Tributarios argumentó que era parte de las atribuciones de su repartición fiscalizar las empresas, para lo cual confiscaron los libros de cuentas.[4]

En 1972 el Ministro de Economía, Orlando Millas, declaró la necesidad de traspasar al "área social" la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, ya que si esto se producía era evidente que El Mercurio no podría imprimirse. Se realizó una campaña pública para impedir el traspaso de propiedad al Estado, que tuvo como lema «La papelera, No». Asociado a ello, se produjo la fijación del precio del papel, que sumió en una crisis a la CMPC y al grupo Matte, su controlador, tuvo su primera satisfacción cuando en octubre de 1973, apenas un mes después del 11 de septiembre, se liberalizó el precio del papel.[5]

Paralelamente, en el Congreso Nacional y en la prensa adherente al gobierno se difundió una denuncia sobre la participación de integrantes con armamentos en este medio de comunicación, lo que llevó a una investigación minuciosa sobre lo dicho. Por petición del Ministro del Interior, José Tohá, se designó un Ministro en visita, pero luego de efectuarse el trámite correspondiente se comprobó la falsedad de la denuncia.[6]

Durante el tiempo del gobierno de Allende el diario sobrellevó varios atentados contra la infraestructura y personal lo que aumentó la oposición de la empresa periodística hacia las autoridades por las violentas acusaciones emitidas.[7]

Mónica Rojas, periodista de El Mercurio, señala: "El Mercurio estaba siendo presionado en forma reiterada por la Unidad Popular, a través de censuras, denuncias y querellas por infracción a la Ley de Seguridad Interior del Estado. Incluso, en junio de 1972 el diario no salió a circulación por orden judicial (fue la primera vez en toda su existencia que ello sucedía).[9]

Hermógenes Pérez de Arce, columnista y abogado, relata que "Hubo un conflicto interno entre el personal" en El Mercurio de Santiago, porque se estaban formando grupos para adquirir el mando y dirección de este medio de comunicación. Por consiguiente "Se querían tomar el diario, todos esperábamos el golpe por parte de los marxistas". A pesar de ello, prosigue, "La mayoría del personal era de derecha por eso que fue muy fuerte el apoyo hacia la empresa", a raíz de los constantes ataques contra la infraestructura del medio de comunicación en que "tiraron piedras, estallaron bombas, a veces encontramos todo desbaratado".[10]

Según archivos desclasificados en 2017 por la CIA, dos directivos de El Mercurio eran funcionarios de la agencia.[11]

Más detalles fueron revelados por las investigaciones del Senador Frank Church (Select Committee to Study Governmental Operations with Respect to Intelligence Activities) en 1975.

Church arguyó que desinformar al mundo le costaba a los contribuyentes de Estados Unidos US$ 265 millones al año.[16]

En febrero de 1976, George H. W. Bush, recientemente nombrado director de la CIA, anunció una nueva política:

De acuerdo al reporte "Joyas de la Familia", entregado por el National Security Archive el 26 de junio de 2007, durante el período comprendido entre el 13 de marzo de 1963 y el 15 de junio de 1963, la CIA grabó y espió a los reporteros basados en Washington.

En 1980 se inició la construcción del nuevo edificio del periódico en la avenida Santa María, a cargo de los arquitectos Hugo Molina, Gloria Barrios y Jacqueline Pertuiset.[18]​ El 31 de agosto de 1983 (dos años después de la creación de la sección de Diseño Periodístico), el periódico publicó su primera infografía: un croquis explicativo del atentado a Carol Urzúa.[19]​ En diciembre de 1984 concluyó el traslado de sus dependencias desde la esquina de las calles Morandé y Compañía a un nuevo edificio en la avenida Santa María,[20]​ y en 1986 creó el Club de Lectores, destinado a los suscriptores del periódico.[21]

En la actualidad, además de las ediciones impresas, existe una versión del periódico en línea y un portal de noticias basado en la publicación periódica, El Mercurio Online o EMOL. También ha cambiado el formato en el cual se entregan las noticias. Mientras que ha mantenido su formato broadsheet (con una reducción del ancho de sus páginas a partir del 12 de septiembre de 2001), desde fines de los años 1980 se publica regularmente a color (anteriormente limitado a ediciones especiales y suplementos), además de adaptarse a un modelo semi-europeo, muestra de aquello fueron las páginas de opinión y editoriales, ubicadas en la segunda y tercera páginas respectivamente, así como el retiro de la sección de tiras cómicas hacia 1989 (aunque a finales de 2011 se empezaron a publicar Flips & Flops, historieta relativa a la contingencia financiera nacional) y Gaturro (historieta de humor argentina, plagiada por Nik) desde el 24 y 31 de diciembre respectivamente en la edición sabatina del periódico. Sin embargo el diario ha revertido esta tendencia, debido a que en 2008 su clásica estructura ha sido transformada en una sucesión de titulares y fotografías, principalmente para atraer a los sectores más populares, pese a que su precio es aún relativamente elevado, lo que ha provocado gran cantidad de comentarios.[22]

La línea editorial de El Mercurio, desde sus orígenes, se ha caracterizado por ser de una tendencia política editorial conservadora, situación que quedó de manifiesto en la férrea oposición del diario a la candidatura de Salvador Allende en 1970 primero y a su posterior gobierno después. Son célebres la fotografías que muestran diversas pancartas con la frase «Chileno: El Mercurio miente», primero en el marco de la reforma universitaria de los sesenta y setenta, y luego como protesta ante los rectores designados por la dictadura militar en los años ochenta.[23]

A fines de los años 1990, archivos desclasificados de la CIA revelaron que El Mercurio, junto con otros medios de comunicación chilenos, recibió financiamiento (más de un millón y medio de dólares estadounidenses)[24]​ y lineamiento editorial del gobierno de Richard Nixon con el objeto de desestabilizar al gobierno de Allende. "Un memorándum del renovado proyecto de la CIA concluyó que El Mercurio y otros medios de comunicación apoyadas por la Agencia habían jugado un papel importante en la puesta en marcha del golpe militar del 11 de septiembre de 1973 que derrocó a Allende".[25]

Consecuentemente, el periódico mostró un sostenido apoyo al subsecuente golpe militar encabezado por Augusto Pinochet. No fue hasta mucho después de la publicación del Informe Rettig en 1991, cuando el periódico abandonó la utilización del calificativo de «presuntos detenidos desaparecidos» para referirse a víctimas de violaciones a los derechos humanos.[26][27]

Es conocido como el «decano de la prensa chilena», recibiendo en 2004 el premio Marketing Hall of Fame, otorgado a las marcas clásicas de Chile. El diario ha sido pionero en introducir en el país innovaciones técnicas relacionadas con la creación, la composición y la impresión de periódicos. Actualmente, posee una de las plantas más modernas de Sudamérica, inaugurada a mediados de los años 1980.[cita requerida]

El Mercurio forma parte de la empresa periodística El Mercurio S.A.P. que es, junto con su rival COPESA, uno los principales propietarios de medios escritos chilenos.

Coordenadas: 33°22′58″S 70°35′36″O / -33.38278, -70.59333



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