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Elkarri



Elkarri fue un movimiento social de carácter pacifista que actuaba en el País Vasco y Navarra. Su objetivo fue la defensa y movilización en favor de un modelo de solución pacífica y dialogada al llamado conflicto vasco, promoviendo para tal fin un proceso de paz con una organización plural e independiente. Elkarri manifestó en diversas ocasiones su búsqueda de construir un discurso de reconciliación social alternativo al de vencedores y vencidos.[1]

Autodefinida como movimiento social por el diálogo y el acuerdo en Euskal Herria, fue promotora de diversas Conferencias de Paz y una mesa de partidos.[2]​ Igualmente, desarrolló varias campañas sociales: movilizaciones masivas, campañas de firmas, colaboraciones con agentes internacionales, etc. Llegó a estar formada por 3500 socios y unos 100 talleres locales en los pueblos y barrios del País Vasco y Navarra, así como en Madrid, Barcelona y Bruselas. En ellos llegaron a trabajar 1200 voluntarios, con un 85% de autofinanciación. En 2006 se reconvirtió en Lokarri.

Elkarri nació en 1992 con una primera gran presentación el 20 de diciembre organizada por un grupo de promotores. A partir de entonces se inició una dinámica de presentaciones locales. De esa manera, se fueron creando los talleres locales en los diferentes pueblos del País Vasco y Navarra. Sus primeros impulsores fueron personas de diferentes perfiles, entre las que se encontraban personas vinculadas a la izquierda abertzale y cristianos de base. Así, Elkarri llegó a tener entre sus miembros simpatizantes de hasta siete opciones de voto diferentes,[3]​ creando recelos entre los dirigentes de ETA sobre su labor; como por ejemplo, por la visita, frustrada por las autoridades de Santo Domingo, del dirigente de Elkarri Jonan Fernández al miembro de ETA Eugenio Etxebeste. Asimismo las críticas de Elkarri a ETA y a KAS arreciaron.[4]

En 1995 el Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Vizcaya concedieron a Elkarri una subvención con el fin de organizar una Conferencia de Paz, en la cual participaron el Partido Nacionalista Vasco, Eusko Alkartasuna y Herri Batasuna, y en la que se proclamaron algunas de las reivindicaciones del nacionalismo vasco, como la búsqueda de una solución política al conflicto vasco, la autodeterminación o la anexión de Navarra y el País Vasco francés.[4]​ Ese mismo año Gobierno Vasco también le concedió a Elkarri la explotación del juego de azar "Ikusi makusi" frente al otro aspirante, el Colectivo Vasco de Minusválidos.[4]

La actividad de Elkarri, a partir de 1992 y hasta 2006, se puede dividir en seis etapas:

La organización de Elkarri se dividía en los talleres locales, talleres comarcales y talleres provinciales. La dirección de todos estos talleres decaía sobre el taller nacional de Elkarri. Además de los militantes activos y aportantes económicos, Elkarri contó con oficinas y trabajadores en las tres provincias del País Vasco y Navarra. Los órganos de decisión previstos para la organización, además, fueron las asambles comarcales, provinciales y nacionales.

A raíz de una conversación con uno de sus miembros, el escritor Bernardo Atxaga, que plantea la falta de un espacio para que personas alejadas de la política opinaran sobre el conflicto, surge la idea de editar mensualmente la revista Elkarri,[3]​ de cuya dirección se hizo cargo Aintzane Ezenarro.[5]​​ Siguiendo este planteamiento, el único texto firmado por Elkarri era el editorial y el resto de la publicación reflejaba distintas opiniones y temáticas sobre la realidad vasca o de otros pueblos con situaciones de enfrentamiento, así como aspectos educativos, filosóficos y de otra índole.[3]

Elkarri tiene su origen en la 'Coordinadora Lurraldea', creada por Jonan Fernández y Víctor Ayerdi con el fin de influir en el diseño de las obras de la Autovía de Leizaran a principios de los años 1990.[6]

En 1988 se había creado la 'Coordinadora Antiautovía' como un movimiento ecologista con un discurso global y unas propuestas concretas sin ningún punto de encuentro con el proyecto institucional. Sin embargo, dentro de este movimiento surgieron concepciones diferentes como la 'Alternativa Lurraldea'.[3]​ Este propósito inicial de paralizar las obras debido a la problemática medioambiental, se convirtió en un controvertido tema social que generó una agria discusión política, encontrando apoyos en partidos políticos como Herri Batasuna e incluso en la organización terrorista ETA, que llegó a cometer diversos sabotajes y asesinó a cuatro personas relacionadas con las obras.

En el tramo guipuzcoano se destinó más de un millón de euros a indemnizaciones por atentados, con cifras similares en el tramo navarro según los boletines oficiales de cada provincia. Desde la izquierda abertzale se insistió en la búsqueda de una alternativa al trazado inicial y la obra dividió a la ciudadanía según su ideología política, más allá de los argumentos sobre su utilidad o sobre su impacto ambiental.[7]

Finalmente el proyecto fue modificado aceptando en parte las propuestas de la 'Coordinadora Lurraldea', con la firma en 1992 de un acuerdo con las instituciones para el diseño de un trazado viario diferente al inicialmente planteado.[3]​ Tras lo cual Herri Batasuna animó a 'Lurraldea' a convertirse en una organización mediadora en futuras negociaciones entre ETA y el Gobierno. La propuesta fue aceptada y a finales de 1992 se creó Elkarri como un «movimiento social por el diálogo».[4]

En ese sentido, Juan María Atutxa, exconsejero de Interior del Gobierno Vasco, manifestó que fueron ETA y su entorno los promotores de la transformación de 'Lurraldea' en un movimiento en favor de la paz y del diálogo que no exigiera como requisito previo la disolución de la organización armada.[8]



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