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Encantes viejos



Los Encantes de Barcelona (traducción aproximativa del mercadillo conocido como Els Encants Vells, y oficialmente Mercat Fira de Bellcaire) o la Feria Bellcaire, es un mercado callejero que se reúne en diferentes espacios de la ciudad de Barcelona desde hace más de siete siglos.[1]

La «Fira de Bellcaire» tiene sus inicios en la unión de varios mercados, cada uno con productos de venta diferentes. Los Encantes[2]​ es el fruto de la fusión entre la Fira de Bellcaire y la Fira de los Encantes durante el siglo xix. Puede compararse con otros mercadillos europeos como el Waterlooplein de Ámsterdam, Portobello en Londres, el mercado del Porta Portese en Roma, o el Rastro de Madrid.

Aunque su precedente no queda del todo claro, si hay noticia de que hacia el año 1200 se celebraban subastas públicas y ventas en la barcelonesa plaza Sant Jaume. Traperos, libreros y chatarreros convergían allí para comerciar y subastar los bienes de los difuntos con el objetivo de conseguir capital para pagar las deudas y sobrevivir. Con el tiempo, en la «Fira de Bellcaire» se puede encontrar de todo, desde ropa o herramientas hasta obra de arte.

En su origen el mercado se situó frente a la iglesia de Sant Jaume, hasta que en 1358 los Encantes se trasladaron a la «Plaza Nova». En el 1391 se desplazaron hasta las «Voltes Dels Fusters», cerca de la «Llotja» y durante medio siglo años ocuparon el espacio entre la calle «Consolat de Mar» y la plaza Antonio López.

Hacia el 1800 la «Fira de Bellcaire» se creó fuera de las murallas, más o menos dónde se encuentra el cruce de la «ronda de Sant Pere» con el «paseo de Sant Joan». Entre 1808 y 1814 (durante la Guerra del Francés) se instalaron en la Rambla de Barcelona. Fue en el 1822 cuando se le cambió el nombre a «Encants Vells». Durante el 1881, fueron trasladados a una pequeña colina, en el lugar conocido luego como mercado de Sant Antoni o los Encantes del Mercado de Sant Antoni.

Durante la Exposición Universal en el 1888, los Encantes, en aquel momento en la calle Consolat de Mar, se trasladaron a la Avenida Mistral. Con motivo de las reformas urbanas de la Exposición Internacional, se trasladaron en 1928, de forma teóricamente provisional a la plaza de las Glorias, lugar en el que permanecieron hasta 2013.

En 2006, después de la discusión de varios proyectos y propuestas de reubicación se aprobó el traslado al otro lado de la plaza, junto al Teatro Nacional. El 25 de septiembre de 2013 se estrenó el nuevo emplazamiento, colocado bajo una cubierta de espejos que refleja la actividad y dinámica del mercado callejero y lo protege de las vicisitudes meteorológicas.

La ‘subasta pública’ es uno de los atractivos de este mercado al aire libre, y se considera el único lugar de Europa en el que aún funciona esta forma de venta. Los lunes, miércoles y viernes de 7:00 a 9:00 de la mañana se subastan los lotes, que suelen provenir de pisos que fueron vaciados, tiendas que han cerrado y restos de estocs.

Se calcula que los Encantes Viejos recibe 100.000 visitantes semanales (según el IMMB), entre clientes fijos y un creciente número de turistas curiosos.




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