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Flautín



El flautín o pícolo [1]​ (del italiano flauto piccolo: ‘flauta pequeña’) es un instrumento de viento-madera en la tonalidad de Re bemol y posteriormente a finales del siglo XX, fabricado casi exclusivamente en tonalidad de Do. Sin embargo, en el Museo Nacional de Música de la Universidad de Dakota del Sur se exhibe un piccolo fabricado en mi bemol, probablemente sea el único de su clase.[2]

Se trata de una flauta pequeña. Físicamente, el piccolo es como la flauta travesera pero con un menor tamaño. El timbre es parecido, pero una octava más alto. Por ello, se dice que el piccolo es un instrumento transpositor; es decir, su sonido real es diferente al escrito: las notas a interpretar en el piccolo se escriben una octava más baja que su sonido real, para evitar demasiadas líneas adicionales en el pentagrama.

La apariencia del piccolo es muy similar a la Flauta Transversal en Do, presenta el mismo mecanismo Bohem y la misma tesitura, en lo único que difiere es en la carencia de la pata de la Flauta Transversal. En los flautines de principios del siglo XX de madera hechos en Francia, es común observar que poseen el sistema abierto, que permitía a los intérpretes variar la afinación con sus dedos al modificar la manera en que cerraban los agujeros. Esta práctica ha caído en desuso, y para quitarle la responsabilidad del intérprete de mantener la afinación, se ha optado por brindar una estabilidad sonora haciendo que todos los flautines sean sistemas cerrados.

Puede ser fabricado de tres maneras:

El sonido del flautín es penetrante y se caracteriza por su tono agudo. De hecho, el flautín tiene el timbre más agudo de todos los instrumentos orquestales. La sonoridad del flautín, especialmente en las notas más altas, es muy penetrante, por lo que sobresale aunque todos los instrumentos estén siendo ejecutados.

A pesar de esta presencia constante del flautín, producida por su agudo sonido, el flautín puede utilizarse para interpretar tanto piezas delicadas y tranquilas como alegres y poderosas.

Se utiliza en las orquestas, aunque más frecuentemente en las bandas militares. Es uno de los instrumentos típicos del Basler Fasnacht (carnaval de Basilea, Suiza).

El piccolo es un instrumento transpositor por lo que en las partituras se escribe en una octava abajo, el piccolo en la afinación en Do la nota más baja que produce es un Re5 según la notación internacional y alcanza hasta un Do7 en esa misma notación, según sea la práctica en notas extremas es posible llegar a un Do#7.

A partir del Sol6 para adelante se le conocen como notas extremas, son de uso poco común y exigen una gran y depurada técnica al intérprete para poder mantener la afinación y desarrollar los trinos adecuados para estas posiciones. En el Coro de los Gitanos de Giuseppe Verdi al piccolo se le exige que suba a un Si6.[3]

Al piccolo se le suele nombrar así en la mayoría de los idiomas, inclusive vulgarmente el español. Sin embargo, en italiano (idioma de origen del término) se prefiere el uso de ottavino, más correcto. Por ello, también se le llama en español octavín. No obstante, los vocablos de origen italiano ottavino y su adaptación al español octavín pueden hacer alusión también a un antiguo instrumento musical de teclado y cuerda pulsada de la familia del clavecín.

En la música española el pasodoble Amparito Roca incluye en el trío un solo de flautín y en la marcha Aires de Triana le brinda sobre la tercera parte la responsabilidad melódica de la obra, ambas muy representativas en el uso del flautín. Otra obra es el Danzón n.º 2, de Arturo Márquez, donde tiene un papel de solista.

Asimismo podemos encontrarlo en el tema The Stars and Stripes Forever de John Philip Sousa. Igualmente destaca en las partituras de Semana Santa, como tubas, trombones, bombardinos sobresaliendo sus trinos y el contraste con sonidos agudos y graves.

En América Latina, en las partituras fúnebres en Guatemala se le da una gran importancia, al agregar a la mayoría de las marchas un trío con solo de flautín, y darle una responsabilidad de ornamentación sonora. Destacan marchas como Mater Dolorosa, Ramito de Olivo, Jesús de San Bartolo, La Dolorosa de San José, Camino del Gólgota, Cruz Pesada o Amén (Soberano Señor de la Caída) que tienen solos característicos que obligan la presencia de este instrumento. Cabe destacar que en este país se ha desarrollado un estilo muy característico de ejecución de este instrumento.

En la obra El duelo de la Patria del compositor y maestro Rafael Chávez Torres, le otorga un pequeño solo para sobresalir sobre el final de la obra en la Cuarta Parte.

Dentro de la Suite Carmen n.º 2, de Georges Bizet, se encuentra un movimiento (llamado «La Garde Montante»), en el que aparecen solistas dos flautines. En muchas marchas, como en la marcha chilena Penachos rojos, el flautín aparece como solista.

Destaca también en la obra Le Merle Blanc, que es una polka-fantasía para piccolo y banda de Eugène Damaré y adaptaciones de los conciertos para flautín de Vivaldi, en especial el Concierto para piccolo y orquesta en Do mayor RV 443.



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