x
1

Francisco Vázquez de Coronado



¿Dónde nació Francisco Vázquez de Coronado?

Francisco Vázquez de Coronado nació en Salamanca.


Francisco Vázquez de Coronado y Luján (Salamanca, 1510- Ciudad de México, 22 de septiembre de 1554), más conocido sencillamente como Coronado, fue un conquistador español. Viajó por Nuevo México y otras partes de los actuales Estados Unidos entre 1540 y 1542. Llegó al Virreinato de Nueva España acompañando al primer virrey don Antonio de Mendoza.

Hijo segundo de Juan Vázquez de Coronado y Sosa de Ulloa, muerto en 1532, señor de Coquilla y de la Torre de Juan Vázquez, corregidor de Segovia y de Jerez de la Frontera y capitán general de la Frontera, prefecto de Granada, que estuvo al servicio de los Reyes Católicos y de Carlos I de España, regidor de Salamanca, fundador del mayorazgo de su casa el 16 de diciembre de 1522, y de su esposa Isabel de Luján, dama de la reina Isabel I de Castilla la Católica, natural de Madrid, ocupó varios puestos en la administración del recién conquistado Emirato de Granada, con Íñigo López de Mendoza, su primer gobernador cristiano.[1]​ Fue tío paterno de Juan Vázquez de Coronado y Anaya.

Vázquez de Coronado llegó a la Nueva España (hoy México) desde España en 1535, con 25 años, en el entorno de su primer virrey, hijo del patrono de su padre y su amigo personal,[1]​ para probar suerte en el Nuevo Mundo. Se convirtió en hombre de confianza del virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza,[2]​ y ascendió rápidamente. Contrajo matrimonio en Nueva España con Beatriz de Estrada, llamada la Santa, hermana de Leonor de Estrada, familiar de Alvarado e hija del tesorero y gobernador Alonso de Estrada e Hidalgo, señor de Picón, y de su esposa Marina Flores Gutiérrez de la Caballería, de una familia de caballeros de la Orden de Calatrava. Heredó a través de ella una larga porción de una propiedad encomendera mexicana y tuvieron ocho hijos.

El virrey lo nombró gobernador de Nueva Galicia, trasladándose allí junto con su esposa en 1537.[3]

Vázquez de Coronado se distinguió por su habilidad para pacificar a los nativos y así en 1538 fue nombrado gobernador de la Audiencia de la Nueva Galicia en sustitución del primer gobernador de la provincia Nuño de Guzmán. En calidad de gobernador apoyó a fray Marcos de Niza a explorar el norte de la Nueva España, misión que le había confiado el virrey Antonio de Mendoza.

En 1528 naufragó en las costas de Florida una expedición encabezada por Pánfilo de Narváez. De ella hubo cuatro supervivientes, que atravesaron a pie y durante ocho años el actual suroeste de los Estados Unidos y norte de México hasta llegar a Culiacán Sinaloa, donde encontraron una villa española. De esa expedición, Álvar Núñez Cabeza de Vaca escribió una narración titulada Naufragios. En ella describe sus aventuras y las de sus tres compañeros: Alonso del Castillo Maldonado, Andrés Dorantes de Carranza y un esclavo llamado Esteban (Estebanico). Este último fue el primer hombre nacido en África que puso pie en lo que hoy son los Estados Unidos de América. Estebanico era moro de la etnia bereber y nació en Azemor (Provincia de El Yadida, Marruecos actual), en la costa atlántica del continente africano. Estos náufragos, encontrados en la Nueva España en 1536, transmitieron rumores de los indios de que más al Norte había ciudades colmadas de minerales y riquezas.

Con esos antecedentes fue enviado el fraile Marcos de Niza a un viaje exploratorio en 1539; este regresó hablando de las riquezas de siete ciudades de oro llamadas Cíbola, de las cuales había oído hablar en su viaje. Esto despertó el interés de Coronado, que decidió partir en busca de esa mítica ciudad.

La expedición tuvo lugar en 1540. En ella tomaron parte unos 800 indios mexicanos y unos 340 españoles que habían aportado dinero propio para financiar la expedición. Vázquez de Coronado hipotecó las posesiones de su mujer y pidió prestados 71 000 pesos de plata para financiar la expedición. Un trabajador de esa época ganaba 100 pesos de plata al mes.[3]​ En la expedición iba una mujer, Francisca de Hoces, con su marido, Alonso Sánchez, que era zapatero en Ciudad de México. En la expedición había 11 capitanes y varios hombres que habían convivido con los indios durante 10 años o más.[3]​ Llevaban 12 cañones, abundante munición, 150 soldados de a caballo y 200 infantes, ganado vacuno y semillas.[2]

La expedición se puso en marcha en 1540. Estaba compuesta por 340 españoles y cientos de indios aliados, además de ganado vacuno. Los acompañaba Marcos de Niza.

Además de la expedición que partió por tierra el 26 de febrero desde Compostela, Nayarit, en aquellos días capital de la provincia llamada reino de la Nueva Galicia, el virrey envió paralelamente otra expedición hacia California, formada por navíos que les seguían por mar al mando de Fernando de Alarcón. La expedición partiría el 9 de mayo de 1540 y se adentraría siguiendo la costa de la Nueva España en el interior del golfo de California, para luego seguir hacia el norte hasta Yuma, en el actual Arizona.

A los pocos días de la partida los víveres comienzan a escasear y unos diez caballos fallecieron por portar pesadas cargas y no recibir alimentos para continuar. Tras recorrer 150 kilómetros, en marzo, buscan comida en Chametla entre los indios que allí se encontraban pero los indios se resisten y organizan una trampa en la que el segundo de Coronado, Lope de Samaniego, murió de un flechazo. Tras esto Coronado organiza una represalia contra los indios y capturan a ocho indios, que serán ejecutados. Dos capitanes que se habían adelantado regresan debido a lo escarpado del terreno y al mal tiempo sin haber encontrado la ciudad. Siguieron tomando rumbo al norte por la costa occidental de la Nueva España hasta Culiacán, Sinaloa.

Desde allí una fuerza más pequeña, al mando de Tristán de Luna y Arellano, continuó aún más al norte y tomó los pueblos de los Zuñi en julio de 1540, pueblos que les habían dicho ser las siete ciudades doradas de Cíbola.

En agosto de 1540 Coronado manda grupos de exploración para informarles sobre todo. Al este mandará a su nuevo segundo, García López de Cárdenas, explorará el Oeste, en la zona de los indios hopi y encontrará el Cañón del Colorado. El capitán Hernández de Alvarado va hacia el Este con un cacique indígena con mostacho al que apodaron "Bigotes", que presenta a los españoles a varias tribus a lo largo del río Grande. Hernando quiso seguir explorando más pero Bigotes les dijo que estaba cansado y les proporcionaría un guía. Este nuevo guía usaba un sombrero particular, propio de la tribu pawnee, que a los españoles recordaba a un sombrero árabe, y es por esto que lo apodaron "el turco". Encontraron un poblado llamado Tiguex o Tigüez, cerca de la ciudad de Santa Fe, Nuevo México, a orillas del río Grande y Hernando mandó una misiva a Coronado para instalar allí el campamento y reunirse con ellos en ese paraje, próximo al río Grande (río Bravo para los mexicanos), cosa que hizo. Allí los españoles necesitaron ropa y otras cosas, y las tomaron de los indios, incluso ofreciendo dinero a cambio, pero los indios se negaron y, eso, sumado a otros episodios, provocó un levantamiento de los indios de Tiguex que empezaron a matar a los caballos de los españoles. La expedición fue atacada varias veces por los nativos, pero las fuerzas de Vázquez de Coronado las repelieron con éxito. Ese invierno hubo varios enfrentamientos. Algunos han llamado a estos enfrentamientos Guerra de Tiguex.[4]

«El turco» habló de Quivira, un rico país al noroeste. Coronado decidió ir en busca de Quivira, tomando al «turco» como guía. Atravesó el Llano Estacado, atravesó la pradera de los Grandes Llanos y prosiguió su marcha hacia el norte. Sin embargo, Coronado descubrió que el «turco» lo estaba engañando, o al menos eso creyó y lo hizo ejecutar. Otros guías lo condujeron hacia Quivira, y encontró un pequeño pueblo cerca del actual Lindsborg, Kansas. La desilusión se repitió: los indios Quivira, después conocidos como wichita, no disponían de ninguna riqueza; su poblado era de cabañas con techo de paja y ni siquiera tenían joyas de oro.

En la primavera de 1540 la expedición se internó hasta el cañón de Palo Duro, Texas, en busca de oro, allí dejó Coronado la mayor parte de sus hombres y continuó a caballo con treinta expedicionarios en búsqueda de otro mito, la ciudad de Quivira, supuestamente llena de riquezas.

En 1542 regresó a la Nueva España por la misma ruta que había utilizado. Sólo cien de sus hombres volvieron con él. Aunque la expedición fue un fracaso, continuó como Gobernador de Nueva Galicia hasta 1544. Después se retiró a la Ciudad de México, donde murió en 1554. En el libro Crónicas de Tierra Caliente, de 2014, el cronista guerrerense Alfredo Mundo Fernández dice que de acuerdo a oficios del Archivo General de la Nación, y otros oficios que cita, en 1538 el virrey don Antonio de Mendoza otorga a su protegido Francisco Vázquez de Coronado la encomienda de Cutzamala en la Tierra Caliente del hoy Estado de Guerrero, que desde su creación en 1528 Hernán Cortés la había asignado a Juan de Burgos según el Archivo de Indias. Don Francisco Vázquez de Coronado tuvo la encomienda de Cutzamala desde 1538 a 1554 en que muere, y la deja por herencia a su hija doña Isabel de Luján Vázquez de Coronado que se casa con Bernardino Pacheco de Bocanegra que pasa a ser su nuevo encomendero. Por cierto que esta encomienda la pelea Luis Cortés, hijo de Hernán Cortés, a doña Isabel ante la Audiencia de México en 1556 argumentando que don Francisco Vázquez de Coronado la había adquirido fraudulentamente a Juan de Burgos por 9,500 pesos en oro de minas y costaba mucho más. En diciembre de 1557 se desecha esa petición ante las pruebas que presenta el alguacil de la Audiencia de México Pedro Vázquez, el otorgamiento por parte del virrey Mendoza y dos cédulas reales de la reina, además de un documento firmado por Francisco Vázquez de Coronado donde Juan de Burgos se da por bien pagado.

En su viaje, García López de Cárdenas (miembro de su expedición) descubrió el Cañón del Colorado, y reunió valiosa información sobre el suroeste norteamericano. A Francisco Vázquez de Coronado lo recuerdan algunas islas, avenidas, escuelas, hoteles, urbanizaciones, centros comerciales y miles de negocios del suroeste de los Estados Unidos y norte de México, llevando su apellido Coronado.

En su ciudad natal, Salamanca, y en un buen número de otras ciudades de España, existen vías públicas que llevan su nombre.

Su sobrino Juan Vázquez de Coronado (1523-1565) llevó a cabo la conquista de Costa Rica y se distinguió por sus procederes humanitarios. Felipe II le concedió en 1565 el título hereditario de Adelantado de Costa Rica, que ostentaron sus descendientes hasta 1823.

En la película Indiana Jones y la última cruzada, de Steven Spielberg, el joven Indiana Jones quiere arrebatar a unos ladrones de tumbas la Cruz de Coronado, una joya que supuestamente Hernán Cortés regaló a Coronado en 1520.



Escribe un comentario o lo que quieras sobre Francisco Vázquez de Coronado (directo, no tienes que registrarte)


Comentarios
(de más nuevos a más antiguos)


Aún no hay comentarios, ¡deja el primero!