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Frente de Liberación Homosexual



El Frente de Liberación Homosexual (FLH; heredero del Grupo Nuestro Mundo, fundado en 1967) fue una asociación de defensa de los derechos de los homosexuales de tendencia izquierdista y revolucionaria, fundado en el barrio de Once de Buenos Aires en agosto de 1971.

El antecedente inmediato del FLH, el Grupo Nuestro Mundo, fue fundado en 1967 en forma clandestina en una casilla de guardabarreras en Gerli (suburbios de Buenos Aires). Sus cuadros estaban formados por homosexuales de clase baja, muchos de ellos activistas sindicales. Su líder, Héctor Anabitarte, era dirigente sindical y ex militante comunista que había sido degradado por su orientación sexual. Durante dos años repartieron, en forma intensiva, boletines de prensa reivindicando la liberación homosexual.

En 1971, en medio de un clima político nacional fuertemente convulsionado (golpe de estado de Onganía, Cordobazo, etc.) se produjo la conjunción del Grupo Nuestro Mundo con una serie de intelectuales que decidieron crear una agrupación nueva; a su fundación acudieron intelectuales como Manuel Puig, Juan José Sebreli, Blas Matamoro, Néstor Perlongher, Juan José Hernández y el mismo Anabitarte. Sin embargo tales fundadores se retirarán tras la llegada del grupo Eros –integrada por Néstor Perlongher, Marcelo Manuel Bénitez y Eduardo Todesca– quienes radicalizarán la lucha política del Frente.[1]

A lo largo de sus años de existencia, ideológicamente el FLH penduló entre el peronismo llamado de izquierda (Montoneros, JP, etc.) y el comunismo. Si bien en sus orígenes la agrupación pretendía ser simplemente un movimiento de opinión de tendencia marxista, con el tiempo y el ingreso de una decena de estudiantes universitarios ideológicamente de izquierda e incluso anarquistas, ésta acabó convirtiéndose en un grupo de agitación.

Ya en su primer Boletín, que reflejaba el debate interno del FLH, se reclamaba por un lado a las fuerzas revolucionarias del momento que incorporaran a sus programas de lucha las reivindicaciones del campo homosexual, mientras que en otra sección se escribía críticamente acerca de las experiencias de las revoluciones socialistas en relación a su colectivo.

También entabló relaciones con las agrupaciones feministas de la época, como la Unión Feminista Argentina y el Movimiento de Liberación Femenina.

Gran parte de los idearios del FLH fueron difundidos a través de la revista Somos. La misma llegó a tener una tirada de 500 ejemplares. Su contenido se caracterizó por la elaboración de artículos teóricos que buscan comprender el sistema de opresión dominante, la aparición de crónicas e historias homosexuales que buscan crear una identidad propia en el cual el lector homosexual se sienta identificado, también existen correos de lectores, noticias del ámbito internacional (Europa, Estados Unidos y Latinoamérica), notas de agrupaciones feministas (argentinas y norteamericanas), publicaciones del grupo Safo (lesbianas), secciones de humor, relatos literarios, testimonios homosexuales, etc. Somos emitió sólo 8 ejemplares entre 1974 y 1976, año en que se produce un nuevo golpe de Estado, el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, que se extendería hasta 1983 bajo el mando de una Junta Militar.[2]

Además de los intelectuales que participaron en su fundación, el FLH nutrió sus filas de una cantidad que osciló en el centenar de militantes en su momento de apogeo, casi todos ellos pertenecientes a sectores de bajo nivel económico. Esta cifra se alcanzó entre septiembre de 1972 y agosto de 1973.

Los miembros del FLH aportaban una pequeña cuota mensual. Estos aportes, sumados a la recaudación provenientes de la organización de fiestas para el ambiente, eran utilizados para las publicaciones, materiales, e incluso para enviar víveres o enseres a homosexuales presos.

Los activistas se agrupaban en células de hasta diez personas, además de simpatizantes externos. Los grupos más importantes fueron Nuestro Mundo, Eros (encargado de las volanteadas y pintadas), Profesionales (encargado de la elaboración del material teórico y de una encuesta malograda sobre homosexualidad), Safo (lesbianas), Bandera Negra (anarquistas) y Emanuel (de tendencia cristiana). La primera agrupación lesbiana, Safo, ha sido vista con ciertas reservas, sin embargo recientemente la activista prostituta lesbiana Ruth Mary Kelly fue vinculada a dicho espacio.[3]

Si bien el grueso del accionar del FLH se desarrolló en Buenos Aires, también consiguió realizar acciones en Mar del Plata, además de contar con simpatizantes en Mendoza y Córdoba.

Con motivo de la asunción presidencial del candidato peronista Héctor José Cámpora, el 25 de mayo de 1973, durante una manifestación de apoyo, el ingreso del FLH a la Plaza de Mayo, en la primera aparición pública de esta organización, fue recibido al grito de "¡No somos putos, no somos faloperos, somos soldados de FAR y Montoneros!". Esta humillación pública de la asociación fue clave para su desarticulación y desmovilización, que duró años.

Durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, la dictadura militar que gobernó al país los años siguientes, los homosexuales desaparecidos fueron objeto de especial ensañamiento por parte de sus captores en los centros clandestinos de detención, al mismo nivel que los detenidos judíos (situación que no quedó plasmada en el informe de la CONADEP, el Nunca Más, por presiones del sector católico de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, según declaró el rabino Marshall Meyer).[4]

Este contexto adverso hizo que finalmente los últimos integrantes del FLH decidieran poner fin a las actividades en 1976, registrándose una fugaz refundación de la agrupación en el extranjero, de nula proyección.

En febrero de 1975, la publicación El Caudillo, vinculada a López Rega, publicó una nota en donde se llamaba a ‘acabar con los homosexuales’: brigadas callejeras debían ocuparse de colocarlos en campos de reeducación y trabajo, raparlos y dejarlos atados a los árboles con leyendas explicativas. A partir de ese momento los grupos de homosexuales comenzaron a replegarse:

Advertimos a la comunidad homosexual que, en su edición del 12 de febrero, la publicación El Caudillo, órgano del Ministerio de Bienestar Social y vocero del ala loperreguista del gobierno, en un artículo titulado: ‘Acabar con los homosexuales’, expresa, entre otros ataques: ‘Hay que terminar con los homosexuales. Encerrarlos o matarlos’, ‘proponemos que se les interne en campos de reeducación y trabajo’, ‘crear brigadas callejeras que salgan a recorrer los barrios de la ciudad para dar caza a esos sujetos’… El FLH comunica a sus hermanos y hermanas que la hora de la unión total y sin claudicaciones ha llegado. (Solicitada FLH, s/f)[5]

Algunos de los lemas del FLH fueron:



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