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García Álvarez de Toledo y Carrillo de Toledo



García Álvarez de Toledo y Carrillo de Toledo (c. 1424-20 de junio de 1488), fue un noble castellano que primeramente fue el II conde de Alba de Tormes y luego I duque de Alba de Tormes, título nobiliario hereditario que el rey Enrique IV de Castilla le otorgó en 1472 al convertir el condado de Alba de Tormes en un ducado.[1]​ También fue el V señor de Valdecorneja, el I marqués de Coria[1]​ y el I conde de Salvatierra de Tormes.

García Álvarez de Toledo y Carrillo de Toledo era el hijo primogénito de Fernando Álvarez de Toledo y Sarmiento, I conde de Alba de Tormes, y su esposa Mencía Carrillo de Toledo.[1]

Durante su adolescencia, debido a la prisión de su padre ordenada por el rey Juan II de Castilla en 1448, organizó varias incursiones militares contra la nobleza leal al rey.[2]

Con el fallecimiento del rey castellano en 1454 y la coronación del rey Enrique IV de Castilla, el I conde de Alba fue liberado y entre 1455 y 1456 el joven García participó junto a su padre en las campañas castellanas contra el Reino de Granada donde descollaron en el cerco de Alcalá la Real.

En 1464 falleció el I conde de Alba de Tormes, título que García heredó de su padre.

Durante la Guerra civil castellana de la Baja Edad Media y tras la Farsa de Ávila en la que Alfonso de Castilla, el medio hermano de Enrique IV, se proclamó rey de Castilla, García fue uno de los nobles que permanecieron fieles a Enrique IV.[1]​ A cambio de su lealtad recibió de este vastas tierras —extendiendo sus dominios por la Sierra de Gredos y el norte de Extremadura— y la mitad de las rentas de la feria de Medina del Campo. Empero no prestó ayuda a esta ciudad que cayó en poder del Condestable de Castilla ni participó en la batalla de Olmedo, en 1467, en la que combatieron ambos aspirantes regios.

En 1469 García Álvarez de Toledo recibió del rey el Condado de Salvatierra de Tormes.

Tal fue la extensión de las tierras de García que en 1472, el rey Enrique IV, tratando de evitar una nueva guerra civil entre los nobles castellanos, se vio obligado a firmar el Tratado de los Toros de Guisando, por el cual García Álvarez de Toledo debió renunciar a territorios ubicados al sur de la Sierra de Gredos pero a cambio el rey elevó su título de conde de Alba de Tormes al de duque y reconoció sus derechos sobre Coria. De esta manera García Álvarez de Toledo se convirtió en el I duque de Alba de Tormes y en el I marqués de Coria.[3]

Fallecido el rey Enrique IV, García tomó partido por la futura Isabel I de Castilla —hermanastra del fallecido rey que estaba casada con el rey Fernando II de Aragón— y la apoyó en su enfrentamiento con Juana la Beltraneja en la Guerra de Sucesión Castellana. García participó en la Batalla de Toro, en 1476, en la que los ejércitos isabelinos vencieron a las tropas juanistas.

García fue así uno de los principales nobles aliados de los Reyes Católicos cuyo reinado transformó a España en el primer estado unificado de Europa en la Edad Moderna, aumentando significativamente el poder y la fortuna de esta rama de la Casa de Álvarez de Toledo. Falleció en 1488.

García Álvarez de Toledo y Carrillo de Toledo contrajo matrimonio c. 1447 con María Enríquez de Quiñones y Toledo, hija de Fadrique Enríquez,[1]​ II almirante de Castilla, y de su segunda esposa,Teresa Fernández de Quiñones.[3][a]​ Tuvieron nueve hijos y hijas:


(Conde de Alba)



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