x
1

I.Ae. 30 Ñancú



El I.Ae. 30 Ñancú fue un avión de caza y escolta concebido en la Fábrica Militar de Aviones (FMA) de la República Argentina por el ingeniero italiano Marqués Cesare Pallavicino, llegado a ese país en el año 1946 contratado por el General Juan Domingo Perón. El avión estaba pensado para la escolta de bombarderos cuatrimotores estratégicos Avro Lincoln de los que disponía la Fuerza Aérea Argentina en aquellos años. Fue uno de los aviones a pistón más rápidos llegando a los 740 kilómetros por hora.

En 1947, la División Proyectos Especiales del Instituto Aerotécnico (I.Ae.), encargado de los diseños de la FMA, encaró el desarrollo del modelo por orden de la Secretaría de Aeronáutica del gobierno argentino. Cesare Pallavicino dirigió un equipo de técnicos e ingenieros aeronáuticos argentinos, los cuales entregaron los planos de un monoplaza bimotor monoplano, de construcción enteramente metálica.

El proyecto fue identificado con la nomenclatura I.Ae. 30, y más adelante bautizado como "Ñancú", siguiendo la costumbre dentro de la FMA de identificar los diseños de aviones de combate con un vocablo indígena. En este caso, la denominación mapuche de una variedad de aguilucho oriundo de la Patagonia.

Dado lo completo del proyecto entregado por el equipo Pallavicino, los trabajos progresaron rápidamente, de modo que finalizando 1947 la FMA tenía un prototipo terminado al 30% y otros dos al 10%.

El 9 de julio de 1948 el primer prototipo salió de la fábrica para comenzar las pruebas de carreteo y el 18 de julio de ese mismo año, el Ñancú realizó su primer vuelo bajo los mandos del piloto de pruebas Edmundo Osvaldo Weiss demostrando muy buenas características de vuelo. Dado el éxito de estas pruebas, se decidió la presentación del modelo en Buenos Aires ante el presidente Juan Domingo Perón junto al primer avión a reacción suramericano, el I.Ae. 27 Pulqui I.

En el vuelo de Córdoba a Buenos Aires, el Ñancú alcanzó una velocidad horizontal de 780 km/h, logrando un nuevo récord de velocidad para aviones de pistón del país sudamericano, que no ha sido superado hasta el momento.

El prototipo continuó volando un tiempo más, hasta que en 1949, durante una aproximación para el aterrizaje, su piloto Carlos Fermín Bergaglio dejó entrar en pérdida la máquina sin notar que aún estaba a demasiada altura sobre la pista. Cuando intentó recuperar su línea de vuelo, el Ñancú hizo un giro sobre su eje longitudinal y capotó, destruyéndose parcialmente aunque sin consecuencias para su ocupante. [cita requerida]

Se había considerado originalmente una gran serie de 210 aparatos de este modelo para la Fuerza Aérea Argentina, pero se presentaron nuevas oportunidades que hicieron replantear el proyecto, y dejar de lado la reparación del prototipo o la finalización de dos ejemplares en distinto grado de terminación. Particularmente notable fue la idea de dar inicio la fabricación bajo licencia del motor a reacción Rolls-Royce Nene, conjunto que - de manera importada - impulsaba a los prototipos del caza I.Ae.33 Pulqui II desarrollado por el profesor Kurt Tank en instalaciones del Instituto en ese momento. Las tratativas de acuerdo se habían alcanzado con la firma británica, pero ello insumiría recursos que hacían imposible el desarrollo de ambos aviones a la vez. Finalmente el golpe de estado de la autoproclamada Revolución Libertadora anuló el proyecto de fabricación de reactores Nene.

Las alas, de tipo cantilever, tenían largueros de una sola pieza a lo largo de la envergadura. La toma del ala con el fuselaje se realizaba mediante una unión continua; los flaps eran convencionales y los alerones estaban divididos en tres secciones articuladas con el fin de lograr un perfecto alineamiento. El fuselaje, de sección "en pera" y muy aproximada a la triangular, se adaptaba especialmente para alojar el número máximo de armas en la parte inferior con una mínima superficie frontal. La estructura era semimonocasco, totalmente metálica; el fuselaje estaba construido en dos secciones. delantera y trasera y se integraba con la deriva. Todas las superficies móviles tenían equilibrio estático y dinámico. El tren de aterrizaje, retráctil, estaba construido en fundición de aleación de aluminio y las horquillas de las ruedas principales incorporaban amortiguadores oleoneumáticos. Las patas del tren tenían la particularidad de girar 90º, al mismo tiempo que se replegaban hacia atrás y arriba, lo cual permitió mejorar las líneas aerodinámicas de la barquilla del motor. Las compuertas del tren se accionaban mediante el mismo descenso del conjunto, a través de una transmisión rígida y dispuesta de modo tal que podían cerrarse tanto en la posición retraída como en la de tren abajo; tenía frenos mecánicos y la rueda de cola era retráctil.

La planta motriz estaba constituida por dos motores Rolls Royce Merlin, de 12 cilindros en V refrigerados por líquido, con compresor de dos etapas y dos velocidades, que desarrollaban una potencia de 1.800 CV a 3.000 rpm cada uno. Los radiadores estaban ubicados en el borde de ataque de las alas, entre el fuselaje y la barquilla del motor. Las hélices cuatripalas Rotol de paso variable, velocidad constante y giraban en sentido contrarrotativo anulando mutuamente la cupla motriz de ambos motores, y tenían 3,66 m de diámetro, control hidromático y dispositivo de puesta en bandera.

El armamento lo constituirían cuatro cañones automáticos Oerlikon de 20 mm bajo la proa, aunque posteriormente se optó por instalar los más pesados Hispano Suiza 804, también de 20 mm. Como armamento lanzable estaba prevista la instalación de una bomba de 250 kg bajo el fuselaje y dos baterías de cinco cohetes de 83 mm cada una colgadas debajo de las alas. Sin embargo, no se instalaron en los prototipos.



Escribe un comentario o lo que quieras sobre I.Ae. 30 Ñancú (directo, no tienes que registrarte)


Comentarios
(de más nuevos a más antiguos)


Aún no hay comentarios, ¡deja el primero!