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Infección viral



Una enfermedad viral (o proceso viral) ocurre cuando un organismo es invadido por virus patógenos y/o partículas virales contagiosas (viriones) que pueden adherirse a la superficie y/o penetrar las células susceptibles.[1]​ Un gran número de virus pueden causar enfermedades contagiosas.

Ciertas características estructurales básicas, tal que el tipo de genoma, la forma del virion o el sitio de duplicación, están presentes en las diferentes especies de virus dentro de la misma familia. Actualmente hay 21 familias de virus conocidos por su capacidad de causar enfermedad en los seres humanos.

Existen 5 familias de virus con ADN de doble cadena. Entre ellas, solamente las familias Herpesviridae y Poxviridae poseen una envoltura viral, que se compone de lípidos y proteínas virales, originada a partir de la membrana plasmática de la célula hospedera.[2]​ Las otras familias (Adenoviridae, Papillomaviridae y Polyomaviridae), no poseen dicha estructura. En dichas familias sin envoltura, la nucleocápside viral es de forma icosaédrica.

También existe una familia que presenta tanto ADN de cadena doble como de cadena sencilla: Hepadnaviridae. Todas las especies de esta familia presentan envoltura.

Solamente una especie de virus de cadena sencilla puede infectar los seres humanos: Parvoviridae, que agrupa virus sin envoltura.

Existen siete familias cuyo material genético está compuesto de ARN de cadena sencilla y orientación positiva Astroviridae, Caliciviridae y Picornaviridae, que no poseen envoltura. Dichas familias también poseen una cápside icosaédrica. En las otras familias (Coronoviridae, Flaviviridae, Retroviridae y Togaviridae), la envoltura está presente.

También existen seis familias que presentan ARN de cadena sencilla y orientación negativa: Arenaviridae, Bunyaviridae, Filoviridae, Orthomyxoviridae, Paramyxoviridae y Rhabdoviridae. Dichas familias presenta envoltura y nucleocápside helicoidal.

Por su parte, solamente la familia Reoviridae presenta ARN de doble cadena.

Curiosamente, el virus de Hepatitis D no ha sido asignado a ninguna de las familias existentes, debido a importantes diferencias con las familias que pueden infectar los seres humanos.

Por su parte, los virus de la familia Anelloviridae y el género Dependovirus son capaces de infectar los seres humanos, aunque aún no se ha reportado un desarrollo de enfermedad. Ambos grupos presentan especies sin envoltura, con ADN de cadena sencilla.

Entre las familias capaces de infectar los seres humanos existen una serie de reglas sencillas que pueden ser útiles para médicos y microbiologos especialistas en virologia.

Como regla general, los virus de ADN se duplican dentro del núcleo celular, mientras que los virus de ARN se duplican en el citoplasma. Algunas excepciones son los Poxvirus (virus ADN) que se duplican en el citoplasma, y los Orthomyxovirus y le virus de la hepatitis (virus de ARN) que se replican dentro del núcleo.

Cuatro familias poseen genomas de ARN segmentados (varias hebras de ARN de cadena sencilla no unidas entre ellas): Bunyaviridae, Orthomyxoviridae, Arenaviridae y Reoviridae (acrónimo BOAR).[3]

Tres familias de virus son transmitidas exclusivamente por artrópodos: Bunyavirus, Flavivirus y Togavirus. Algunos Reoviruses también son transmitidos por dichos vectores. Todos ellos son virus de ARN.[4]

Sólo una familia de virus con envoltura puede causar una gastroenteritis (Coronaviridae). Todos los otros virus asociados con esta enfermedad carecen de envoltura.

La siguiente tabla presenta solamente los virus de gran importancia clínica.

Virus respiratorio sincitial, metapneumovirus humano, Hendra virus, Nipah virus

Las características clínicas de virus pueden diferir sustancialmente entre especies dentro de la misma familia:

Ninguno[8]

Zoster:

En 2010 se reportó que la presencia de un begomovirus (Pepper mild mottle virus) en la materia fecal de un paciente, asociada con un cuadro clínico y una respuesta inmune específica.[10]​ Si esta asociación se confirmase, sería el primer caso conocido de una infección viral causada por un virus previamente considerado como un patógeno exclusivamente vegetal.

El cuadro clínico utilizado para detectar una infección viral es la presencia de dolores musculares y articulares severos, fiebre, erupciones cutáneas e inflamación de los ganglios linfáticos. Los exámenes sanguíneos clásicos no son necesarios para detectar las infecciones virales porque estas no generan un incremento de los glóbulos blancos. Ciertos exámenes de laboratorio pueden aplicarse cuando se sospecha que el cuadro corresponde a una infección bacteriana. Generalmente, los virus tiene una vida media limitada, de modo que el tratamiento de la virosis se reduce a menudo a tratar los síntomas con medicamentos antipiréticos y analgésicos.



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