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Lectio difficilior potior



El principio lectio difficilior potior (que en latín significa, literalmente, la lectura más difícil es la más fuerte) es un principio de la crítica textual. Es un principio interno de la filología, independiente de los criterios de evaluación en la cual una lectio particular se haya encontrado.[1]

Este principio forma parte de un conjunto de criterios establecidos en el siglo XVIII, en el contexto de la batalla cultural durante la Ilustración, con el objetivo de dar una base neutra para el descubrimiento del Urtext, superando el peso de la autoridad y de las tradiciones. El principio fue elaborado por primera vez por Johann Albrecht Bengel, en su Prodromus Novi Testamenti Graeci Rectè Cautèque Adornandi (1725) y empleado concretamente en su Novum Testamentum Graecum (1734).[2]​ Posteriormente fue divulgado por Johann Jakob Wettstein, a quien a menudo se suele atribuir.[3]

Cuando manuscritos diferentes con el mismo texto están en conflicto en una palabra, el término más inusual es también, con una gran probabilidad, el más fiel al original. La asunción es que los textos que han llegado a través de la tradición manuscrita, los copistas sustituían muy a menudo las palabras difíciles o inusuales con una de más actual y común. El fenómeno contrario, según este principio, se considera menos probable.

Se aplica en la exégesis bíblica cuando se trata de comparar las variantes del mismo trabajo, por ejemplo las variantes textuales del Nuevo Testamento como la que existe en una fórmula de sinónimos, creada por Johann Albrecht Bengel: Proclivi praestat ardua ("La difícil [lección] prevalece sobre el fácil").[4]​ Este principio es paralelo al de Lectio brevior potior ("La lección más corta es la mejor"). Ambas son las dos reglas básicas de la crítica textual del Nuevo Testamento.



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