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Orlando en Italia



Harold en Italia, sinfonía en cuatro partes con viola principal, op.16, es la segunda sinfonía de Hector Berlioz, escrita en 1834.

Compuesta en cuatro movimientos que evocan musicalmente varias escenas de Las peregrinaciones de Childe Harold de Lord Byron. Hay un tema recurrente de vinculación, confiado principalmente a la viola solista, instrumento que interviene a lo largo de toda la obra un poco a la manera de un concierto; pero el solista es menos dominante que en un concierto común. En cada movimiento, la melodía de la viola está contrapuntísticamente combinada con los demás temas.

Franz Liszt realizó una transcripción de esta obra para viola y piano.

En 1830 Berlioz había escrito una de sus obras más famosas, la Sinfonía fantástica. Después de esto gana el Premio de Roma y pasa quince meses en Italia, entre 1831 y 1832. Más que el ambiente en la Academia Francesa en Roma y que asistir a conciertos y óperas, Berlioz disfrutaba vagando por los montes Abruzzi, conociendo gente en los pueblos, escuchando sus canciones mientras se unía con su guitarra francesa.[1]​ Un tipo de música que le impresionó en Roma fue la de los pifferari, un grupo de músicos populares que tocaban gaitas y pifferi (una especie de oboe), que cerca de la Navidad, bajaban de las montañas para tocar delante de las estatuas de Madonna, llevando ''grandes capas de tela y sombreros puntiagudos de bandido''. Todas estas influencias serán notables en el Harold en Italia.[2]

Después de otra interpretación de la Sinfonía fantástica el 22 de diciembre de 1833. La obra volvió a ser un éxito, y cuando el público ya se había ido, un hombre le paró: ''un hombre con el pelo largo, ojos penetrantes y un rostro raro y demacrado.[...] Éste me cogió la mano y me alabó fervientemente. Era Niccolò Paganini.''[3]

Algunas semanas después, Berlioz recibió su visita. Éste le dijo que tenía una nueva viola maravillosa de Antonio Stradivari. Quería tocarla en concierto pero no tenía obras lo suficientemente difíciles para tocar. Según Berlioz, Paganini le dijo que no podía confiarle esta tarea a nadie más que a él. Hector le responde: ''Me siento enormemente halagado, pero para poder cumplir tus expectativas y componer una obra lo suficientemente brillante como para alguien con tu talento, debería saber tocar la viola. Creo que tendrás que solucionar tú mismo el problema''. Paganini se negó. Dijo que estaba demasiado enfermo (sufría de tuberculosis y hemoptisis, lo que unos años más tarde le produciría la muerte) y que confiaba en que Berlioz tuviese éxito.[3]

Decidió mezclar la línea de la viola con la orquesta, sabiendo que el talento de Paganini (al que Berlioz nunca había escuchado tocar) le daría a la viola toda su prominencia. Pronto termina el primer movimiento, el cual Paganini ansiaba ojear. Desafortunadamente, no era lo que esperaba: había demasiados silencios y el quería estar tocando todo el rato. Berlioz le replicó que precisamente por esto no debía haberle pedido a él el encargo. Después de esto Paganini no dijo nada y se marchó decepcionado. Berlioz ya había compuesto parte de la música antes de que Paganini le realizase el encargo. En la obertura Rob Roy, que compuso entre 1831-1832 y posteriormente desechó, ya utilizaba el tema de Harold (que era un solo lírico del corno inglés, motivo por el cual no hay una virtuosismo exaltado) y el segundo tema del primer movimiento. Después de este contratiempo, Berlioz escribe en sus memorias:

'' Viendo que mi plan de composición no le gustó, me apliqué para llevarlo a cabo de otra manera, y sin preocuparme de cómo hacer la parte solista más brillante, concebí la idea de escribir una serie de escenas para la orquesta, en las cuales la viola debería encontrarse a sí misma inmersa, como una persona en acción más o menos, siempre preservando su propia individualidad. El fondo que compuse está inspirado en mis andanzas por los Abruzzi, introduciendo la viola como una especie de soñador melancólico, en el estilo de Childe Harold de Lord Byron''.[3]

La sinfonía dura aproximadamente cuarenta minutos . Sus cuatro movimientos son:

A pesar de su complicada estructura, terminó poco tiempo en componerla, como solía hacer con sus otras obras. En el segundo movimiento, Marche des pèlegrins, que según Berlioz, improvisó en un par de horas una tarde al lado de la chimenea, se pasó seis años modificando los detalles, a pesar de que en su primera interpretación, en el Conservatorio el 23 de noviembre de 1834 con la Orquesta de la Sociedad de Conciertos del Conservatorio, Chrétien Urhan tocando la parte solista y Narcisse Girard a la batuta, fue enormemente alabado. Berlioz dice en sus memorias:

''Sólo el primer movimiento fue débilmente aplaudido, pero esto fue culpa de Girard, que no tuvo éxito a la hora de desarrollar la coda, donde el ritmo debe ser doblado gradualmente. Sin esta progresiva animación el final del allegro es frío y lánguido. Sufrí un martirio escuchándolo a consecuencia de esto. La Marcha de los Peregrinos fue repetida como bis. En su segunda interpretación, hacia la mitad de la segunda parte […] el arpista contó mal sus compases y se perdió. Girard, en vez de ponerlo en su sitio, como yo he hecho docenas de veces en las misma circunstancias, gritó, ''el último acorde'', el cual en consecuencia la orquesta dió, saltándose unos cincuenta compases. Esto fue una completa masacre. Afortunadamente la marcha había sido bien ejecutada la primera vez, y el público no había la malentendido por causa del desastre en el bis''.[3]

Este hecho influenciará en la decisión de Berlioz de dirigir su propia música en el futuro y no permitir que nadie más transmitiese sus ideas a los músicos.[3]

Después de la primera escucha de la sinfonía, se publicó un artículo en una revista musical de París en la que se lanzaban injurias hacia ésta. El comienzo del artículo era: ''Ha, ha, ha! Haro! Haro! Harold!''. A la mañana siguiente, Berlioz recibe una carta anónima en la cual, después de un diluvio de groseros insultos, fue reprochado con no ser suficientemente valiente como para hacer explotar su cerebro.[3]

Paganini había regresado de Cerdeña cuando Benvenuto Cellini había sido un fracaso en la Ópera. Después de este fiasco, Berlioz contrae bronquitis, lo que le obliga a permanecer en la cama. No obstante, hace un esfuerzo y da dos conciertos en el Conservatorio. El primero apenas le da ganancias como para cubrir los gastos. Por eso, para el segundo incluye sus dos sinfonías, la Fantástica y Harold en Italia, y a pesar de su enfermedad las dirige el 16 de diciembre de 1838. Paganini estaba presente y era la primera vez que escuchaba el Harold. Berlioz escribe en sus memorias:[4]

''Cuando el concierto había terminado, yo estaba empapado en sudor, temblando de agotamiento, cuando Paganini, seguido por su hijo Achilles, vino hacia mi, gesticulando violentamente. Debido a su afección de garganta, por la cual finalmente murió, había ya perdido su voz completamente, y a menos que todo estuviese en silencio, nadie salvo su hijo podía oír o adivinar qué estaba diciendo. Le hizo una seña al niño, quien se subió en una silla, puso la oreja cerca de la boca de su padre y escuchó atentamente. Despues Achilles bajó, y girándose a mi, dijo, ''Mi padre desea que le asegure, señor, que nunca en su vida había estado tan enormemente impresionado en un concierto; que su música le ha acongojado bastante, y que si no se controlase a sí mismo debería arrodillarse y agradecérselo''. Hice un gesto de incredulidad ante estas extrañas palabras, pero Paganini, cogiendo mi brazo y tartamudeando, ''¡Sí, sí!'' dijo con la poca voz que le quedaba, me arrastró al escenario, donde aún quedaban bastantes intérpretes, se arrodilló, y besó mi mano. No necesito describir mi estupefacción; Relato los hechos, eso es todo. Saliendo fuera al amargo frío en este estado de euforia, me encontre a M. Armand Bertin en la avenida. Me quede un rato, explicándole la escena que acababa de ocurrir, cogí un resfriado, volví a casa, y me metí en la cama, más enfermo que antes''.[4]

Dos días después, el hijo de Paganini le llevó una carta de su padre a Berlioz, la cual quería que leyese cuando estuviese solo. La carta decía lo siguiente:

''Mi querido amigo,

Beethoven está muerto, y sólo Berlioz puede revivirlo. He escuchado tu divina composición, muy digno de su genio, y le suplico que acepte, en señal de mi homenaje, veinte mil francos, los cuales le serán entregados por el Barón de Rothschild después de entregar este archivo adjunto. Su más afectuoso amigo,

Niccolò Paganini.''

''París, 18 deciembre, 1838.''

Dentro de esta carta había una nota dirigida al Barón en la que le pedía que le entregase a Berlioz veinte mil francos, los cuales ya le había dejado Paganini (al barón).[4]

Este hecho se supo pronto en París, y varios artistas fueron a visitarlo a casa, ansiosos por ver la carta. Todos le felicitaron. Berlioz deseaba escribir y responder a Paganini, ya que debía permanecer en cama debido a que aún seguía enfermo, pero no le convencían las cartas porque no expresaban lo que realmente sentía. Al sexto día se encontró mejor y fue a visitar a Paganini. Berlioz intentó mostrar lo agradecido que estaba, pero Paganini le cortó con estas palabras:[4]

''No hables de eso, ni una palabra más. Es el mayor placer que he sentido en mi vida. Nunca sabrás cómo me afectó tu música; son muchos años desde que sentía algo así... ¡Ah! Ahora, ninguno de los que perjuran contra ti se atreverán a decir una palabra más, porque saben que soy un buen crítico, y que no soy fácil''.[4]

Debido a futura declaración del compositor alemán Ferdinand Hiller, basado en información dada por Rossini, se cree que Paganini era simplemente el intermediario, y que el verdadero donante había sido su gran amigo el periodista Armand Bertin. Con las propias palabras de Hiller: ''Lo sé. Algunos quizás se lo crean, otros pueden dudar. Yo estoy convencido de que es verdad''.[4]

La sinfonía dura aproximadamente cuarenta minutos . Sus cuatro movimientos son:

La obra fue usada en la película de Terrence Malick To The Wonder, protagonizada por Ben Affleck y Olga Kurylenko. La película tiene varias referencias al contenido e historia de la obra.



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