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Padre Damián



Damián de Molokai, SS.CC., también conocido como Padre Damián, cuyo nombre de nacimiento fue Jozef de Veuster (Tremelo, Reino de Bélgica, 3 de enero de 1840 - Molokai, Reino de Hawái, Estados Unidos, 15 de abril de 1889) fue un misionero católico belga de la Congregación de los Sagrados Corazones, que dedicó su vida al cuidado de los leprosos de la isla de Molokai.

Para los católicos, el Padre Damián es el patrón espiritual de los leprosos, marginados, incluyendo a los enfermos de sida, y del Estado de Hawái. El día del Padre Damián es celebrado cada año el 15 de abril en Hawái. El día de fiesta en conmemoración del Padre Damián en la Iglesia católica se realiza el día 10 de mayo. Fue beatificado en 1995 y canonizado el 11 de octubre de 2009.

El 1 de diciembre de 2005 el Padre Damián fue elegido el belga más grande de todos los tiempos por la Televisión Abierta Flamenca (VRT).

Jozef de Veuster nació en Tremelo (Bélgica), hijo de un matrimonio de granjeros. Estudió en un colegio católico, y posteriormente ingresó como novicio de la Congregación de los Sagrados Corazones (también conocida como Picpus, por el nombre de la calle de París donde se fundó). Siguiendo los pasos de su hermano Augusto, quien adoptó en la congregación el nombre de Pánfilo, José (Jozef) comenzó su noviciado en Lovaina (Leuven) con el nombre de Damián el 2 de febrero de 1859. En 1863, su hermano Augusto, quien había sido destinado a la misión en las islas Hawái, fue afectado por el tifus lo que le imposibilitó viajar. Damián obtuvo el permiso del Superior General de París para reemplazarlo. En noviembre de 1863, Damián partió desde Bremen (Alemania) en el buque «R. M. Wood» con destino al archipiélago de Hawái en el Océano Pacífico.

El 19 de marzo de 1864 llegó al puerto de Honolulu, en el interior de la ciudad de Honolulu, como misionero. Allí, Damián fue ordenado sacerdote el 24 de marzo de 1864 en la catedral-basílica de Nuestra Señora de la Paz, una iglesia establecida por su orden religiosa. Trabajó en varias parroquias en la isla de Oʻahu en una época en que el reino sufría una crisis sanitaria.

Los nativos hawaianos se vieron afectados por enfermedades que, inadvertidamente introdujeron los comerciantes estadounidenses y europeos, y los inmigrantes chinos que iban a trabajar en las plantaciones. Miles murieron por la gripe y la sífilis, y por otras enfermedades que nunca antes habían afectado a los hawaianos. Esto incluyó la plaga de la lepra. Temeroso de que se esparciera la plaga, el rey Kamehameha IV segregó a los leprosos del reino, trasladándolos a una colonia establecida para ellos en el Norte, en la isla de Molokaʻi. La “Royal Board of Health” los proveyó con suministros y comida, pero no tenían todavía los medios apropiados para ayudarles médicamente. En 1865 el Padre Damián fue asignado a la Misión Católica en el Norte de Kohala en la misma isla de Hawái. Mientras que monseñor Louis Maigret, vicario apostólico, creía que los leprosos necesitaban por lo menos un sacerdote que pudiera cubrir sus necesidades religiosas y proveerlos con los sacramentos, él sabía que tal asignación podía ser potencialmente una sentencia de muerte. Después de pensarlo durante un tiempo, el Padre Damián solicitó a Maigret permiso para ir a Molokaʻi.

A comienzos de 1866, fueron embarcadas las primeras víctimas de lepra a Kalaupapa, donde residieron durante siete años antes de la llegada del Padre Damián, el 10 de mayo de 1873. El obispo Maigret presentó a Damián a los colonos como "uno que será un padre para ustedes, y que los ama de tal manera que no tiene vacilaciones en volverse uno de ustedes; vivir y morir con ustedes". El lugar estaba rodeado de montañas. Había seiscientos leprosos viviendo en Kalaupapa. La primera misión que se impuso Damián fue construir una iglesia y establecer una parroquia consagrada a santa Filomena.

Los sociólogos argumentaron ante la Curia Romana, en el procedimiento para su santidad, que Damián fue enviado a una “colonia de la muerte” donde la gente se veía forzada a pelear unos contra otros para lograr sobrevivir. El reino no planeó que el lugar se convirtiera en esta “colonia de la muerte”, pero el gobierno fue negligente en proveer recursos y apoyo médico, contribuyendo así a sembrar el caos en el lugar. La llegada de Damián se ve como un punto de inflexión para la comunidad. Bajo su liderazgo, las leyes básicas se restablecieron, se volvieron a pintar las casas, se volvió a trabajar en las granjas y se convirtieron algunas de ellas en colegios.

El rey David Kalākaua de Hawái invistió a Damián con el honor de Caballero Comandante de la Real Orden de Kalākaua I (Knight Commander of the Royal Order of Kalākaua I). Cuando su hermana y heredera, la princesa Lydia Liliʻuokalani visitó el establecimiento para entregar la condecoración, las crónicas reflejan que se conmovió de tal manera, y sintió como si se le rompiera el corazón por lo que le resultó imposible leer su discurso. La princesa compartió esta experiencia con el mundo aclamando los esfuerzos del Padre Damián. Consecuentemente, el nombre de Damián y su trabajo fueron conocidos en los Estados Unidos y en Europa. Los protestantes americanos consiguieron una gran suma de dinero para la misión. La Iglesia de Inglaterra envió comida, medicina, ropas y suministros. Se cree que el Padre Damián nunca se colgó la medalla que le otorgaron, aunque fue puesta a su derecha en su lecho de muerte.

En diciembre de 1884, mientras preparaba su baño, Damián observó que se había causado serias heridas en la piel al introducir sus pies en agua hirviendo, pero había sido incapaz de sentir el calor; de esa manera se dio cuenta de que se había contagiado la lepra. A pesar del descubrimiento, los residentes señalan que el Padre trabajó incansable construyendo cuantas casas pudo y planificó la continuación del programa que había creado para cuando él se hubiera ido. Su muerte llegó cinco años después, en 1889 con 49 años de edad.

Su restos mortales fueron trasladados en 1936 a Bélgica y reposan en la Iglesia de la Congregación en Lovaina. Cuando en 1959, Hawái se convirtió en el estado número 50 de los Estados Unidos, los representantes del pueblo hawaiano escogieron a Damián para que su estatua les representara en el Capitolio de Washington.

El escritor escocés Robert Louis Stevenson publicó una carta abierta en Sídney, Australia, el 25 de febrero de 1890, contra el reverendo Dr. C. M. Hyde, de Honolulu, en Hawái, a raíz de la opinión sustentada por el religioso presbiteriano, quien lanzó poco después de la muerte del Padre Damián opiniones que desacreditaban al misionero belga.[1]​ Esta Carta abierta, que recorrió el mundo, sentó las bases de su fama internacional en el mundo angloparlante.

León Tolstói hizo referencia a «las hazañas del Padre Damián» en su libro El reino de Dios está en vosotros, como parte de su extensa argumentación para enfatizar «la contradicción entre nuestra vida y nuestra conciencia cristiana».[2]

Mahatma Gandhi ofreció su propia defensa a la obra y el trabajo del Padre Damián. Gandhi declaró que Damián había sido una inspiración para sus campañas sociales en la India, logrando la libertad de su pueblo y asegurando la ayuda para con los necesitados. Gandhi escribió, "El mundo politizado y amarillista puede tener muy pocos héroes que se puedan comparar con el Padre Damián de Molokai. Es importante que se investiguen las fuentes de tal heroísmo".

Gandhi había dicho que el mundo cuenta con pocos héroes comparables al padre Damián de Molokai. Bélgica, su país, lo ha proclamado como el más grande de su historia.

Refiriéndose al santo apóstol de los leprosos el papa Benedicto XVI recordó, en flamenco, a este misionero que culminó su apostolado en la caridad, en la isla hawaiana de Molokai. Luego, en francés, señaló que esta canonización coincidía con el 20º aniversario de otro santo belga, el hermano Mutien-Marie:

La historia del Padre Damián fue llevada al cine en varias películas:

También fue llevada a la literatura:

En la ciudad de Barcelona (España), un colegio de su congregación (SS.CC.) lleva su nombre, este está ubicado en el barrio de Sarriá y está reconocido como uno de los cien mejores centros de educación en España.

En Argentina, existe un Centro Cultural con su nombre que le brinda homenaje.[5]

En Perú dentro del Colegio de los SS.CC Recoleta la casa de retiro lleva su nombre

PELLICER-CORDERO (2009). Kamiano y yo. Madrid: Reinado Social. ISBN 978-84-931-3935-3



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