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Paulino Alén




Paulino Alén Benítez (Luque, 22 de junio de 1833-Potrero Mármol (Villeta), 21 de diciembre de 1868) fue un coronel paraguayo, héroe de la Guerra de la Triple Alianza.

Nació en Isla Valle, poblado que entonces pertenecía al municipio de Luque. Fueron sus padres don Tomás Alén y doña Rosalía Benítez. Se incorporó a filas del Ejército en 1845 cuando sólo contaba con 12 años.

Hizo sus primeros servicios en el 6º Batallón de Infantería que junto al 7º Batallón, trabajó en el Ferrocarril de Asunción a Luque llegando a ser ayudante técnico del ingeniero John Withehead, constructor de la vía férrea en el año 1864

Alén era considerado el oficial más ilustrado del ejército paraguayo. Hablaba y escribía correctamente el francés y el inglés, y fue compañero de Francisco Solano López en su viaje a Europa. También acompañó a López en sus gestiones para la unificación argentina, en 1859.

De acuerdo a las Memorias del coronel Juan Crisóstomo Centurión, en el año 1863 el entonces capitán Alén era jefe del gabinete privado de López además de ser su calígrafo favorito.

Según Telmo López (militar argentino, que se unió al ejército paraguayo): "Alén es un joven simpático, entrador, delgado y alto y de buen perfil. Las mujeres pueden encontrarlo buen mozo y a los hombres puede llamarnos la atención la mirada evasiva y una expresión permanente de inseguridad".

Cuando el ejército paraguayo ocupó parte de la Provincia de Corrientes en abril de 1865, fue escogido como secretario del ministro José Bergés.

En 1865, el Mariscal López le entregó la Secretaría General del Comando en Jefe, instalado entonces en Paso Pucú, y más tarde fue el sucesor del general José Eduvigis Díaz en la guarnición de Curupayty.

Por su brillante actuación en la guerra contra los aliados, el 22 de agosto de 1867 el Coronel de Infantería Paulino Alén fue designado como comandante de la Fortaleza de Humaitá, el más poderoso y temido complejo defensivo paraguayo. Cuando López decidió abandonar las célebres fortificaciones de su sistema de defensa conocido como “El cuadrilátero” en marzo de 1868, decidió dejar para la defensa de Humaitá a 3.000 hombres con 180 piezas de artillería al mando del Coronel Alén, con la misión de que la fortaleza resistiera hasta que terminaran las obras de defensa del río Tebicuary. Este encargo se produjo en el peor momento de la guerra, ya que pronto la fortificación fue sitiada a través del río por trece acorazados y en tierra por fuerzas enemigas superiores en efectivos, hombres y caballos todos bien alimentados.

Una vez establecido el sitio, el Duque de Caxias comandante en jefe del ejército aliado, ofrece al Coronel Alén la suma de dos millones quinientos mil francos de oro, y le garantizó el grado y el mando en el ejército vencedor, si aceptaba rendirse.

La respuesta fue la siguiente:

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En el mes de julio de 1868 con las comunicaciones cortadas con el resto del ejército paraguayo a consecuencia del cerco establecido por los Aliados, se agotaron las reservas de víveres y municiones, y, ante el inevitable aniquilamiento de su guarnición, Alén propuso al Mariscal la urgente evacuación de Humaitá.

La tajante respuesta de López fue "resistir hasta el último hombre". Alén consideró eso una inmolación absurda de sus hombres, y no se resignaba a sacrificarlos, pero tampoco podía desobedecer la orden recibida.

Paulino Alén era el comandante de la plaza sitiada, o peor, de una guarnición famélica. Su intranquilidad aumentaba en intensidad con las penurias de sus comandados y día a día iban muriendo sus últimas esperanzas de resistencia.

Reunió a sus inmediatos, el coronel Francisco Martínez, y los Capitanes de Fragata Remigio Cabral y Pedro Gill para discutir el problema del hambre, y optar por una de las crueles alternativas: la capitulación o la muerte por inanición. Paulino Alén era hombre de un profundo sentido de la dignidad; lo que otros comandantes podían dejar pasar, él siempre insistía en solucionarlo, nunca buscaba un paliativo. Mientras esperaba la respuesta del Mariscal López a un nuevo pedido de evacuación, estuvo más de 24 horas sin comer, dando ejemplo a sus tres mil quinientos subordinados.

Al no recibir respuesta del Mariscal sobre la evacuación, y ante la inminente caída de su fortaleza en manos enemigas, luego de reflexionar fríamente, prefirió morir antes que verse obligado a rendirse y condenar a una muerte inútil a sus soldados, además del profundo dolor que le produciría que Humaitá cayera bajo su mando a poder de los aliados.

Febril, flaco, hambriento, porque se preocupaba de la alimentación de los soldados más que de la suya propia, Alén miró al campanario de la iglesia donde aún ondeaba la bandera de su patria. Palideció intensamente y murmuró entre dientes: "Prefiero morir antes que ver los colores de la alianza en aquella asta"

Si la fortaleza de Humaitá cayera de sus manos, él experimentaría el dolor más grande de su vida. "¡Mil veces prefiero la muerte!" repitió desgarrado. Como no le llegara ningún mensaje del Mariscal acerca del abandono de Humaitá, el Coronel Paulino Alén, se llevó la pistola a la sien. El tiro no fue certero y él queda lo suficientemente lúcido para intentar nuevamente quitarse la vida disparándose en el vientre. A pesar de estas heridas no murió, pero la lesión cerebral afectó irreversiblemente sus facultades mentales y su capacidad locomotriz.

Lo más lamentable de este triste episodio fue que unos momentos después, pero ya demasiado tarde, llega la orden de evacuación de la fortaleza de Humaitá.


Dice el General argentino Garmendia que los paraguayos de Humaitá "Hicieron todo lo que prescriben las leyes del honor y el ejemplo de los bravos... Muchos murieron de hambre antes de rendirse y otros se suicidaron"

En estado de inconsciencia, Paulino Alén fue remitido al Cuartel General, arrestado y condenado a muerte en el marco de los "Juicios de San Fernando" junto con otros acusados de la supuesta conspiración para derrocar al Mariscal López y fue fusilado con el injusto cargo de traición en Potrero Mármol el 21 de diciembre de 1868 con 35 años de edad. Hecho que más tarde Lopez lo lamento.

Pero su castigo aún continúa, siendo este uno de los pocos oficiales de la Guerra de la Triple Alianza que no poseen una avenida en memoria a su valentía contra los aliados.

El 25 de mayo de 2020, Libreria Intercontinental lanzó y publicó la novela histórica titulada "Sin Laureles Sobre Sus Tumbas" de la autora paraguaya Tahiana Larissa, que tiene al coronel Paulino Alén como uno de sus protagonistas. [1]

https://www.abc.com.py/edicion-impresa/artes-espectaculos/2020/05/31/un-viaje-literario-hacia-humaita/

https://www.tahianalarissa.com/

Diario ABC Color, ABC Revista. Homenajes y homenajes Por Luis Verón

Portal Guaraní El secreto de Madame Lynch Por Antonio Salum Flecha

ENCICLOPEDIA BIOGRAFICA PARAGUAYA en Facebook Por Luis Verón

http://www.apoal.infoluque.com/art/fl/c.htm

DE CHAVES, María Concepción L. Madame Lynch. Ediciones Peuser. Buenos Aires. 1957.

BENGOECHEA, Felipe. Humaitá. Estampas de epopeya. Editorial Don Bosco. Asunción. 2008

RUBIANI, Jorge. La Guerra de la Triple Alianza. Edit. Azeta. Tomo I. Diario ABC Color.

CENTURIÓN, Juan Crisóstomo. Memorias o Reminiscencias Históricas sobre la Guerra del Paraguay. Edit. El Lector. 1987. Asunción-Paraguay. Tomo I.

NAKAYAMA Eduardo y Mateo Nakayama El perímetro fortificado de Humaitá. reconstrucción virtual.



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