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Pithecellobium saman



Samanea saman, también conocido como árbol de la lluvia, campano, cenízaro, cenícero, couji de Caracas,[1]samán, tamarindo, es una especie botánica de árbol de hasta 20 m, con un dosel alto y ancho, de grandes y simétricas coronas. Pertenece a la familia de las Fabaceae (orden Fabales[2]​). Su etimología Samanea, es de su nombre nativo sudamericano saman, uno de los árboles emblemáticos de Venezuela.

Tiene hojas compuestas, bipinnadas de 3-9 pares de hasta 1 dm de largo, de 2-4 dm de longitud, raquis piloso, y las flores, de color rosado, se reúnen en inflorescencias vistosas situadas al final de las ramitas. Los frutos son legumbres o vainas oscuras de 8 a 20 cm de largo. Se utiliza como forrajera por sus legumbres verdes y por sus semillas que son comestibles. También se cultiva como ornamental.

Es una especie nativa de la zona intertropical americana, desde el sur de México hasta Perú y Brasil, ampliamente introducida en las islas del Caribe como Puerto Rico y del Pacífico como Hawái. También se ha introducido en otros continentes como el asiático: específicamente en la India tropical, y también en Bengala (Bangla Desh). Tiene forma de un paraguas muy extenso, y es proverbial la extraordinaria extensión de las superficies que cubre ya que su copa llega a medir hasta 50 m o más de diámetro.[3]​ Es un árbol de crecimiento lento, sus raíces son superficiales y es de vida larga. Se reproduce por semilla aunque es difícil lograr su cultivo en zonas ganaderas por ser una planta forrajera (hojas y frutos) por lo que cuando son pequeños constituyen un alimento muy apetecible por el ganado y por lo tanto, vulnerables. Como dato curioso, se ha dado el caso de que algunos samanes han logrado crecer espontáneamente en los Llanos venezolanos a partir de alguna semilla en la bosta del ganado.

Su corpulencia es proverbial y es una especie maderable muy importante, con una madera blanquecina, ligera (densidad 0,4 aproximadamente), aunque dura. En los Llanos venezolanos y colombianos, los samanes no suelen presentar vegetación a su sombra, más por el hecho de que el ganado vacuno utiliza estos espacios como majada que por otro motivo. A ello se añade el hecho de que la lluvia se escurre desde el centro de la copa hacia afuera, por lo que el agua que llega al suelo suele ser bastante escasa. Presenta innumerables usos, desde planta forrajera y maderable hasta como una buena fuente de alcohol absoluto y etanol.[4]

En Venezuela y Colombia se usa en los estados ganaderos para dar sombra al ganado. Es el árbol emblemático del estado Aragua, y en Turmero, cerca de la capital del estado, Maracay, se encuentra el Samán de Güere, donde se reunió el ejército de Simón Bolívar durante la Guerra de la Independencia y que constituye una especie de símbolo nacional de Venezuela.

El parque “José Manuel Saavedra Galindo” del municipio colombiano de Guacarí, departamento del Valle del Cauca, albergó un emblemático samán cuya imagen está grabada en el anverso de la moneda de 500 pesos emitida por el Banco de la República en 1993;[5][6]​ el grabado es obra del artista caldense David Manzur.[7]

'Albizia saman' ha sido reportada como planta hospedera de la mariposa Melanis electron.[8]

También en el estado Aragua, en Venezuela, existe un bosque cultivado de samanes, ubicado cerca de La Encrucijada y de la ciudad de Cagua. Un excelente lugar para admirar la corpulencia de estos árboles de la zona intertropical americana. A mediados del siglo XX, la gran cantidad de samanes en este parque obligaba a un mayor crecimiento de los árboles por la proximidad a los demás, que sólo dejaban un espacio reducido para obtener la necesaria insolación. Como resultado de ello, muchos de estos samanes tenían una silueta más parecida a un carocaro (árbol de Guanacaste u oreja de elefante) o Enterolobium cyclocarpum que a un verdadero samán.

En el parque central del municipio de San Nicolás, departamento de Santa Bárbara, Honduras, está plantado un anacahuite, nombre local para el samán o árbol de lluvia. Según el registro oficial este árbol fue sembrado el 28 de mayo de 1928 por Gilberto Valle Castellón,[9]​ en un acto realizado con motivo del día del árbol. El árbol es ahora el símbolo del pueblo de San Nicolás y atracción turística, su atractivo se basa en su gigantesca copa que cubre aproximadamente un 60% del parque central. Bajo su sombra se realizan diversos actos culturales, como el tradicional "Festival de la rosquilla"[10]​ y la mayoría de los que han sido presidentes de Honduras, desde la restauración de la democracia en 1982, han reunido a sus seguidores locales bajo su sombra cuando han estado en campaña electoral.

Flores.

Flores y brotes.

Legumbre.



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