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Primera División de España 1995-96



La temporada 1995-96 de la Primera División de España corresponde a la edición 65ª del campeonato. El torneo se disputó del 2 de septiembre de 1995 al 26 de mayo de 1996. Esta temporada estuvo marcada por la polémica ampliación en agosto de 1995 que dio origen a la llamada liga de los 22. Además, se estableció la regla de 3 puntos por victoria, que hasta entonces eran 2. También se estableció la obligación de poner el nombre y/o apellido en el dorsal de cada jugador y se amplia el número de sustituciones permitidas durante el partido de 2 a 3 para cada equipo.

El Atlético de Madrid logró su noveno título de campeón, tras una sequía de 19 años. Los rojiblancos, que también conquistaron la Copa del Rey, lograron el primer doblete de su historia.

En el verano de 1995, concretamente el 1 de agosto antes de iniciarse la temporada 1995-1996, la Liga Nacional de Fútbol Profesional decidió excluir de sus competiciones al Celta de Vigo y al Sevilla FC[1][2]​(expulsándolos del futbol profesional y descendiéndolos por tanto a Segunda División B) por distintos retrasos y defectos en la documentación de su inscripción referidos a avales económicos[3]​que estaban obligados a aportar, al día siguiente de cumplirse el plazo para su entrega (el 1 de agosto[4]​). Simultáneamente el Real Valladolid y el Albacete Balompié, dos equipos descendidos a la Segunda División de España a la conclusión del campeonato anterior, fueron invitados por la LaLiga a ocupar las plazas del Celta de Vigo y Sevilla, apresurándose a formalizar su inscripción y convirtiéndose de nuevo en equipos de pleno de derecho de Primera División. Además sucedió lo mismo con el CD Leganés y el Getafe CF, que fueron invitados a regresar a Segunda División tras su descenso la temporada anterior a 2ªB.

El Celta de Vigo y el Sevilla FC presentaron sendos recursos amparándose en la Ley General de la Administración y del Procedimiento Administrativo Común, considerando que LaLiga había vulnerado el derecho de ambas entidades a subsanar, una vez notificadas, las deficiencias documentales de un expediente entregado en plazo. Por su parte, el Real Valladolid y el Albacete también presentaron sus alegaciones al Consejo Superior de Deportes (CSD), al considerar inaplicable la Ley de Procedimiento Administrativo por tratarse la Liga Nacional de Fútbol Profesional y la RFEF de entidades privadas, demandando así que se reconociese su categoría una vez aceptada la invitación recibida y formalizada la inscripción conforme les había sido requerida.[5]

Paralelamente y como medida de presión, hubo importantes movilizaciones por parte de los hinchas de los clubes implicados[6][7]​ e incluso, desde el CSD, se denunciaron presiones políticas.[8][9][1]

Inhibidos el CSD y la Real Federación Española de Fútbol, la decisión final quedó a criterio del pleno de la Asamblea de la Liga Nacional de Fútbol Profesional, que se reunió en una sesión televisada en directo el 16 de agosto[1]​. Los grandes equipos de la época (Real Madrid, Barcelona y Deportivo, principalmente) no querían saber nada de una posible ampliación e incluso buscaron una posible reducción a 18 equipos,[10]​ pero mantener la exclusión de Celta y Sevilla significaba el riesgo de una paralización judicial de las competiciones[11]​ y la amenaza cierta de indemnizaciones millonarias a clubes implicados, patrocinadores y socios comerciales (televisión); riesgos similares se vislumbraban si los excluidos fueran Valladolid y Albacete, que complementando los trámites tras la invitación recibida argumentaban haber adquirido el derecho a participar en la máxima categoría. Tras la cruda intervención del presidente de la SD Compostela, José María Caneda, que sacó a relucir la torpeza de la propia Liga, se logró por aclamación la conformidad de la Asamblea con una solución de compromiso, que consistió en incrementar en dos el número de equipos participantes en el torneo liguero, que se prolongó hasta las 42 jornadas durante las dos temporadas siguientes.[12]


La solución implicaba modificar el número de ascensos y descensos a partir de la temporada 1996-97, en la que descendieron cuatro equipos, ascendiendo tan solo dos, y jugando el tercer clasificado de Segunda contra el quinto peor de Primera la promoción, e indemnizándose económicamente al cuarto clasificado de Segunda por privarle de la posibilidad de disputar el ascenso. A cambio, a partir de la temporada 1999-2000 se eliminó la promoción y se incrementó en uno (de dos a tres) el número de ascensos y descensos directos entre Primera y Segunda División por temporada.[13]​ La Segunda división se amplió a 22 equipos hasta la actualidad.[14]

Esta temporada la Primera División alcanzó su récord de participantes, con 22 equipos. Entre ellos, un debutante, el Club Polideportivo Mérida, que se convirtió en el primer club extremeño en alcanzar la máxima categoría. Hasta la fecha, Extremadura era la única Comunidad Autónoma que no había tenido ningún representante en la historia de la Primera División de España. Fue además la primera temporada en que el R. C. D. Espanyol compitió bajo ese nombre tras el cambio de nombre ocurrido en febrero de 1995. [15]

La Primera División de España 1995/96 fue organizada por la Liga Nacional de Fútbol Profesional.

De forma excepcional y transitoria, en esta temporada y la siguiente la Primera División constó de veintidós clubes participantes, todos ellos integrados en un grupo único. Siguiendo un sistema de liga, los veintidós equipos se enfrentaron todos contra todos en dos ocasiones -una en campo propio y otra en campo contrario- sumando un total de 42 jornadas. El orden de los encuentros se decidió por sorteo antes de empezar la competición.

A partir de esta temporada se estrenó un nuevo sistema de puntuación, con el objetivo de potenciar el juego ofensivo. Se pasa de dos a tres puntos para el vencedor de cada encuentro, aunque se mantiene un punto por equipo en caso de empate y cero en caso de derrota.

La clasificación final se estableció con arreglo a los puntos sumados en cada enfrentamiento a lo largo de la temporada. Los mecanismos para desempatar la clasificación, si al finalizar el campeonato dos equipos igualaban a puntos, fueron los siguientes:

En caso de empate a puntos entre tres o más clubes, los sucesivos mecanismos de desempate previstos por el reglamento fueron los siguientes:

El equipo que más puntos sumó al final del campeonato fue proclamado campeón de liga y obtuvo el derecho automático a participar en la siguiente edición de la Liga de Campeones de la UEFA. Por su parte, el campeón de la Copa del Rey se clasificó para disputar la siguiente edición de la Recopa de Europa.

Los tres equipos mejor calificados, al margen de los clasificados para la Liga de Campeones y la Recopa, obtuvieron una plaza para disputar la próxima edición de la Copa de la UEFA.

Los dos últimos clasificados de la Primera División 1995-96 descendieron a Segunda División, siendo reemplazados la próxima temporada por el campeón y el subcampeón de dicha categoría. Por su parte, los clasificados en los puestos 19º y 20º disputaron una promoción de permanencia con el tercer y cuarto clasificado de Segunda.

Los clubes pueden alinear a los futbolistas que previamente hayan sido inscritos, disponiendo de un máximo de 22 fichas federativas. Como novedad, todos los jugadores pasan a tener un dorsal fijo a lo largo de toda la temporada, siendo la numeración del 1 al 22 sin poder coincidir en el mismo equipo dos jugadores con el mismo número. Así mismo, el reglamento también obliga a los jugadores, a partir de este año, a llevar inscrito su nombre en la parte trasera de la camiseta.[16]

Además, se amplía de cuatro a cinco el número máximo de futbolistas extranjeros -sin nacionalidad española- que puede inscribir cada club. No obstante, en los partidos solo pueden alinearse simultáneamente un máximo tres extranjeros.[16]

A partir de esta temporada se amplía a tres el número máximo de sustituciones, por equipo, en un partido, en lugar de las dos más el portero que se permitían hasta la fecha.[16]

El argentino nacionalizado español, Juan Antonio Pizzi, fue el máximo goleador del campeonato con 31 goles y compartió la Bota de Oro como mejor goleador europeo con Alan Shearer.

José Francisco Molina se consagró en el Atlético de Madrid. En su primera temporada como colchonero, fue uno de los puntales en la conquista del título de liga, concediendo solo 32 goles en las 42 jornadas del campeonato. Unas estadísticas que le permitieron ganar con autoridad el Trofeo Zamora.

Para optar al Zamora fue necesario disputar 60 minutos en, como mínimo, 28 partidos. En caso de empate, se primó al jugador con mayor número de encuentro disputados.

El Diario Marca volvió a premiar a Antonio Jesús López Nieto como mejor árbitro de Primera División. El andaluz se convirtió esta temporada en el primer colegiado en lograr el Trofeo Guruceta en tres ocasiones.

Los argentinos fueron los grandes dominadores del premio al mejor jugador iberoamericano de Primera División. Finalmente, el Cholo Simeone, alma del campeón de liga, se llevó el Trofeo EFE.[17]

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