x
1

Rafael López de Haro



Rafael López de Haro (San Clemente, 5 de julio de 1876-Madrid, 21 de marzo de 1967) fue un escritor, narrador, dramaturgo, periodista y guionista cinematográfico español

Rafael López de Haro y Moya nació el 5 de julio de 1876 en la localidad conquense de San Clemente. Pasó en su niñez grandes penurias económicas como noveno y último vástago de una familia numerosa y asediada por problemas económicos a causa de que el padre, un juez de muchos años, padecía un gran quebranto de salud y falleció.

Vivieron en Asturias y Galicia y Rafael tuvo que estudiar el bachillerato en Cuenca a expensas de un hermano mayor abogado, a causa de cuyo fallecimiento tuvo que ponerse a trabajar como segundo escribiente en Obras Públicas con un sueldo de 5000 reales al año. Picado de vocación literaria y aislado de su familia, publicó pequeños trabajos en un semanario local y versos en la siempre abierta revista Madrid Cómico, cantera habitual de escritores noveles, pagándose la carrera de Derecho y examinándose por libre en la Universidad Central; concluida la carrera, logró unas oposiciones a notarías y fue destinado a una de tercera clase en Blancas (Murcia). En el notariado irá ganando diversas oposiciones que lo llevaron a otras de primera clase.

Tras un lapsus en Ciudad Real, donde dirigió el semanario literario La Fiesta (1895-1897), colaboró en el periódico La Tribuna y publicó su único libro poético, Oretanas: Leyendas en verso (Ciudad-Real: [s. n.] 1898).[1]​ Obtuvo una notaria de primera clase en Pontevedra, que ocupó cuando en Europa se dirimía la I Guerra Mundial, y entró en política de la mano de Antonio Maura.

Fue gobernador civil de varias provincias, la última Sevilla; después reingresó en notarías y desempeñó esa labor en Zaragoza, Barcelona y, por fin, desde 1940 Madrid, donde se jubiló en 1951.

Durante la Guerra Civil publicó numerosos artículos de prensa apoyando a los sublevados, por ejemplo, en La Vanguardia, poco después de caer Barcelona, y estrenó una comedia contra los republicanos. Después escribió una maniquea trilogía de novelas sobre la contienda entre las cuales Adán, Eva y yo se señala por un fuerte antisemitismo.

Murió el 21 de marzo de 1967 en Madrid.[2]

Publicó 127 novelas, entre ellas 27 largas y unas cien cortas, veinte comedias, y algunos versos, ensayos y recopilaciones de artículos periodísticos. Muchas de sus novelas fueron traducidas al inglés, alemán, italiano etcétera y algunas alcanzaron tiradas de más de cien mil ejemplares (según sus editores; él creía que había que quitar un cero) o fueron adaptadas al cine. Quizá su novela más apreciada fuera Adán, Eva y yo (1939), subtitulada novela en clave de la Guerra Civil de España), que fue la más vendida, aunque él prefería considerar su obra maestra el Alonso Quijano de 1959, aunque tanto el crítico Melchor Fernández Almagro como el propio autor declararon no fue entendida en absoluto. En la actualidad se cree que su obra maestra y más representativa es ¡Muera el señorito! (Ni patria ni amor) (Madrid: Renacimiento, 1916) por sus cuidados estilo y lenguaje, su durísimo retrato del caciquismo manchego y sus bien delimitados personajes y ambientes.

La trayectoria literaria propiamente dicha del autor empezó con En un lugar de la Mancha, 1906, obra que lo situó entre los escritores del naturalismo por su temática violenta, en particular entre los discípulos de Felipe Trigo, cultivadores de la novela erótica, que también cultivó él. Igualmente fueron muy leídas La Venus miente (cinco ediciones), Dominadoras, 1907; Floración, 1909, y Poseída, 1911. Entre estas fechas fueron apareciendo decenas de novelas cortas en las colecciones El cuento semanal, La novela corta, Contemporáneos, La novela semanal y La novela de hoy. Muchas de estas novelas están veteadas de inquietudes sociales y éticas.

Adán, Eva y yo, quizá la obra de más abierto antisemitismo en toda la literatura española del preguerra (todos los males del mundo se deben según esta novela a una conjura sionista), forma parte de una trilogía sobre la Guerra Civil formada también por La herida en el corazón y Fuego en el bosque y está narrada en primera persona por el ya fallecido personaje principal (especie de don Juan) a través de un médium, hasta es que es ejecutado por un Tribunal Popular.[3]​ Sus Novelas escogidas aparecieron en 1949.

En cuanto a sus colaboraciones periodísticas, de tema muy variado y aún sin recoger, fueron especialmente numerosas las del diario gráfico Ahora y las de la revista Renovación Española, órgano del partido derechista y monárquico del mismo nombre. El autor militó en las filas del partido de Antonio Maura, quien lo quiso llevar a la Academia pero falleció antes de conseguir su propósito, que tampoco el autor estaba demasiado animado para asumir. Entró en política en Pontevedra, indignado porque el asesino de un cacique no encontrara defensor; eso le hizo pedir el alta de la notaría; consiguió salvar al asesino, y se presentó en Pontevedra, siendo derrotado. Maura lo hizo gobernador civil de Segovia, Albacete y Sevilla, y después volvió a la carrera de notarías, consiguiendo la plaza de Barcelona.

En cuanto a su concepto de novela, dijo al crítico Julio Cejador:

Definió la novela, con su particular agudeza, de esta manera: "Debe ser la historia de lo que no ha sucedido, así como la historia debe ser la novela de lo que ha ocurrido". Dividió su producción narrativa en tres grupos: "Novelas de la vida", "novelas de la carne" y "novelas de las almas", aunque no siempre es fácil trazar fronteras, pues él mismo apreció que algunas de ellas fueron escritas pane lucrando, esto es, con "concesiones al bolsillo", porque "se escribe para ganar dinero". Por ello el erotismo que hay en parte de sus novelas obedeció a meras razones de cálculo comercial. Sus novelas extensas fueron:

Su estilo se resiente de algunos vocablos cultistas y cierta pedrería metafórica modernista y decadente. De su teatro se recuerdan piezas como Ser o no ser, Entre desconocidos (estrenada por María Guerrero en América y por Rosario Pino en España), Una puerta cerrada, Una conquista difícil y Una ventana al interior; también compuso piezas en colaboración con Emilio Gómez de Miguel y Pedro Muñoz Seca y una pieza de teatro de guerra durante la contienda civil, bajo el punto de vista de los sublevados, El compañero Pérez, de sesgo cómico y que, según Julio Rodríguez Puértolas, "no ahorra procedimiento alguno para ridiculizar al enemigo intentando conectar con el costumbrismo de sainete de tiempos anteriores".[4]​ Se acercó al cine realizando un par de guiones cinematográficos, entre ellos el de la primera película de ficción gallega, Miss Ledyia, dirigida en 1916 por José Gil Gil. Un equipo internacional formado por el director alemán Adolf Trotz, un director de fotografía danés y un montador ruso adaptó su novela galaica Los nietos de los celtas con el título de Alalá (1933). No Entre sus ensayos destaca Su majestad, el individuo.[5]



Escribe un comentario o lo que quieras sobre Rafael López de Haro (directo, no tienes que registrarte)


Comentarios
(de más nuevos a más antiguos)


Aún no hay comentarios, ¡deja el primero!