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Rebelión Fuegoscuro



Las Guerras en Canción de hielo y fuego son un gran número de conflictos bélicos ficticios que aparecen en dicha saga de literatura fantástica del autor George R. R. Martin.

Los primitivos habitantes de Poniente fueron los Hijos del Bosque, una diminuta raza que aparentemente dominó todo el continente hace más de 12.000 años. Por estas fechas Poniente fue invadida por los Primeros Hombres, guerreros altos que portaban armas de bronce, que llegaron a Poniente desde el continente oriental a través del Brazo de Dorne. La quema de los árboles sagrados por parte de estos últimos forzó a los Hijos del Bosque a declararles la guerra. Los Hijos del Bosque poseían una poderosa magia, y mediante ella destruyeron el Brazo de Dorne, creando el conjunto de islas conocidas como los Peldaños de Piedra, pero no fue suficiente para parar el avance de los Primeros Hombres. Finalmente, la guerra terminó con una tregua conocida como el Pacto, que fue hecho en la Isla de los Rostros, isla situada en medio de un lago llamado Ojo de Dioses. Los verdevidentes y los danzarines del bosque (miembros importantes entre los Hijos del Bosque) se reunieron con los Primeros Hombres y llegaron al siguiente acuerdo: los Hijos del Bosque mantendrían los bosques que aún quedaban en pie y los Primeros Hombres se asentarían en el campo abierto. Se esculpieron caras en todos los árboles de la isla para consolidar el acuerdo, con la sagrada orden de los Hombres Verdes establecidos ahí para mantenerlo. El Pacto perduró durante 4.000 años.

Hace 8.000 años aproximadamente, en medio de un fuerte invierno que duró muchos años, una terrible oscuridad cayó sobre Poniente y el este. La larga noche duró una generación y causó muchas penurias en gran parte del mundo. En medio de esta oscuridad una raza de demonios surgió del norte llevando espadas de hielo muy finas y cortantes y con la capacidad de levantar a los muertos para combatir a los vivos. Los Hijos del Bosque y sus aliados, los Primeros Hombres, lucharon valientemente contra ellos pero fueron rechazados hacia el sur en su avance. Los Otros, como fueron llamados estos demonios, fueron finalmente derrotados cuando se descubrió que las armas hechas de vidriagón (obsidiana) podían matarlos. Un gran héroe, que en la tradición oriental es conocido como Azor Ahai, dirigió la lucha llevando su espada de fuego, la Portadora de la Luz. Finalmente los Otros fueron rechazados hasta las Tierras del Eterno Invierno y la paz volvió a Poniente. Brandon Stark, conocido como Brandon el Constructor, erigió el gran Muro desde la Garganta hasta el Mar de los escalofríos para impedir que los Otros volvieran al sur y fue declarado el primer Rey en el Norte. La fortaleza de Invernalia (y posiblemente Bastión de Tormentas en el sur) fue construida por estas fechas y se creó la Guardia de la Noche para vigilar el Muro. Una profecía diría más tarde que los Otros volverían y Azor Ahai, el Príncipe que fue prometido, renacería para liderar la lucha contra ellos.

El decimotercer Lord Comandante de la Guardia de la Noche fue embrujado por una bella bruja de más allá del Muro y convirtió la Guardia en su propio ejército. Este "Rey de la Noche" fue derrotado finalmente por las fuerzas combinadas de los Stark de Invernalia y Joramun, el Rey-más-allá-del-Muro (posiblemente el mismo Joramun que encontró el Cuerno de invierno y lo utilizó para levantar los gigantes de la tierra).

Los ándalos eran un pueblo originario de un territorio denominado «Tierras del Hacha», en las cercanías de la Ciudad Libre de Pentos, en el continente ficticio de Essos. Allí habían fundado el mítico reino de Andalia, donde residieron antes de cruzar el Mar Angosto. Su armamento basado en el hierro les proporcionó superioridad técnica frente a los demás pueblos, creyéndose que aprendieron a forjarlo gracias a sus contactos con los rhoynar. Los ándalos vivieron allí durante miles de años, guiados por la Fe de los Siete, religión que después expandirían a Poniente.

Cuando el Feudo Franco de Valyria puso sus ojos sobre los territorios ándalos, estos se vieron obligados a huir para evitar acabar como los ghiscarios o los rhoynar. La mayoría decidieron construir barcos y hacerse a la mar rumbo a Poniente. Enfervorecidos por la Fe de los Siete, se propusieron no descansar hasta convertir Poniente en su hogar. En la obra se señala que el primer lugar donde desembarcaron fue en el Valle de Arryn, donde gracias a su armamento de hierro pudieron someter a los Primeros Hombres, cuya equipamiento se basaba en el bronce. Ser Artys Arryn fue proclamado «Rey de la Montaña y la Luna», fundando así la Casa Arryn que permanece hasta los sucesos de la saga Canción de hielo y fuego.

Desde el Valle, los ándalos se lanzaron a la conquista de las Tierras de los Ríos, territorio gobernado por los «Reyes del Río» desde hacía siglos en competición con los Hombres del Hierro. Los ándalos acabaron también con la presencia de los arcianos, los antiguos árboles sagrados adorados por los Hijos del Bosque; sin la protección que estos les brindaban, la práctica totalidad de ellos fueron erradicados por los ándalos.

Los ándalos continuaron presionando hacia el sur, enfrentándose continuamente a los monarcas de las Tierras de Tormentas, el Dominio y las Tierras del Oeste. Fueron necesarios cientos de años, pero finalmente los ándalos lograron asentarse en Poniente, bien mediante conquista o mediante pactos y matrimonios. Por un lado, los Primeros Hombres eran demasiado numerosos como para que los ándalos los derrotaran sin más, mientras que los ándalos eran muy poderosos para los Primeros Hombres, de manera que no eran capaces de rechazarlos. Esto les obligó a tener que convivir sin mayor remedio; los Primeros Hombres terminarían abandonando a los Antiguos Dioses por la Fe de los Siete, adquiriendo los ideales de caballería y cultura de los ándalos. Ni siquiera los Hombres del Hierro, habitantes de las Islas del Hierro, sobrevivieron al empuje de los ándalos; sin embargo, en las Islas no llegó a cuajar la Fe de los Siete, permaneciendo la fe en el Dios Ahogado.

El Norte fue el único territorio que logró sobrevivir al avance los ándalos. Los estrechos pantanos y ciénagas del Cuello frenaron a incontables ejércitos. Los norteños fueron los únicos que conservaron su fe en los Antiguos Dioses y apenas fueron contaminados por la cultura ándala.

El éxito de los ándalos en Poniente fue reconocido en todo el territorio de Essos, siendo denominado dicho continente como «Rhaesh Andahlii» («Tierra de los Ándalos») por los Dothraki. Los futuros reyes de Poniente se autotitularon como «Reyes de los ándalos» en representación del pueblo que se asentó en Poniente desde su desembarco miles de años antes del inicio de la saga.

En un momento sin determinar con precisión, pero en cualquiera de los casos posterior a la llegada de los Ándalos al continente y a su conquista, la reina Nymeria de Rhoyne cruza el mar Angosto al frente de diez mil naves desembarcando en Dorne, el más meridional de los Siete Reinos. Se casa con Mors Martell y juntos logran derrotar a todos sus rivales y gobernar en todo Dorne.

Tras su conquista, Aegon el Conquistador fue coronado como «Rey de los Siete Reinos», sin embargo, esta aún no había concluido, pues el reino más meridional, Dorne, seguía sin prosternarse ante el Trono de Hierro.

Dirigida por la anciana Meria Martell, la Casa Martell —gobernantes de Dorne— se negó a rendirse ante los Targaryen. Sería en el 4 d. C. cuando sucede la primera de estas guerras. Rhaenys Targaryen, hermana-esposa de Aegon, había fracasado en doblegar Dorne, siendo el propio Conquistador quien inició la guerra enviando dos ejércitos. Aegon encontró los bastiones dornienses desiertos, llegando hasta Lanza del Sol, la capital del reino, donde proclamó su victoria. Nada más regresó a Desembarco del Rey, los dornienses se levantaron, eliminando a las guarniciones que los Targaryen habían dejado y a su ejército. Aegon continuó calcinando hasta los cimientos los bastiones de las casas dornienses, sin resultado.

En el 9 d. C., la tragedia ocurrió cuando la reina Rhaenys y su dragón Meraxes fueron abatidos. La venganza de Aegon y de su otra esposa, Visenya, se desató, arrasando todas las fortalezas dornienses exceptuando Lanza del Sol, con la esperanza de que su pueblo se levantara contra el gobierno de la Casa Martell, cosa que no sucedió. El reino entero se encontraba reducido a cenizas, mas Dorne continuó resistiendo. No fue hasta que en el año 13 d. C, Nymor Martell —sucesor de la anciana Meria— envió una delegación de paz a Aegon; desconociéndose en la obra el contenido de la proposición, Aegon aceptó reconocer la independencia de Dorne del Trono de Hierro.

La Rebelión de la Fe Militante fue una rebelión de la Fe de los Siete contra el reinado de la Casa Targaryen sobre los Siete Reinos que discurrió entre los años 37 y 48 d. C.

Como narran las crónicas, el reinado de Aegon el Conquistador fue bendecido y amparado por la Fe de los Siete, incluso tolerando su matrimonio bígamo e incestuoso con sus hermanas. Con la muerte del Conquistador ascendió al trono su hijo mayor Aenys, un hombre de talante conciliador, débil e indeciso.

Las tensiones se iniciaron cuando Aenys permitió a las Islas del Hierro abrazar su antigua religión en perjuicio de la Fe, y aún fueron a más cuando Maegor, hermano y Mano del Rey de Aenys, anunció que contraería un segundo matrimonio bígamo; Aenys se vio obligado a enviarlo al exilio, nombrando en su lugar a un septón con el objetivo de paliar el descontento de la Fe. Sin embargo, la crisis definitiva se produjo cuando el rey anunció el matrimonio entre sus hijos Aegon y Rhaena. Gran parte del pueblo terminó situándose en contra de los Targaryen, apodando a Aenys como «Rey Abominación», a la vez que la Fe condenaba sus prácticas incestuosas. El propio septón de Aenys fue asesinado a manos de una turba. Después de sufrir un intento de magnicidio, Aenys se refugió en Rocadragón, donde caería enfermo y moriría poco tiempo después.

Tras el fallecimiento de Aenys, Maegor regresó y fue coronado por su madre Visenya, hermana-esposa del propio Aegon el Conquistador. En un primer movimiento, Maegor voló en su dragón Balerion y quemó hasta los cimientos el Septo de la Conmemoración, construido por Aegon el Conquistador y sede de la Fe Militante, muriendo cientos de personas. Maegor dirigió entonces campañas brutales para sofocar el levantamiento, ofreciendo recompensas y masacrando a dos ejércitos de la Fe en las batallas de Puentepiedra y la Forca del Aguasnegras; todas estas prácticas le dieron a Maegor el sobrenombre de «El Cruel». Maegor también proscribió las órdenes militares de la Fe y arrasó los bastiones de las casas que apoyaban su causa. Las tácticas brutales e inmisericordes de Maegor le permitieron obtener la paz, al menos un tiempo, hasta que los principales señores de los reinos acabaron hartos de su tiránico gobierno y apoyaron la causa de Jaehaerys, otro de los hijos del difunto rey Aenys.

Con la muerte de Maegor, ascendió al trono Jaehaerys I, el cual decidió utilizar medidas más conciliadoras para firmar la paz. Jaehaerys y su Mano del Rey, el septón Barth, pactaron con el Septón Supremo la disolución de las órdenes militares a cambio de una amnistía general y la promesa de que los Targaryen serían siempre los defensores de la Fe; por otra parte, esta se comprometía a tolerar las prácticas incestuosas de los Targaryen, entendiendo que se trataba de una tradición valyria. Por todo esto, Jaehaerys pasó a la historia con el apodo de Jaehaerys «El Conciliador».

La Conquista de Dorne fue un conflicto militar ficticio de la saga Canción de hielo y fuego. Sucedió en el año 157 DC, siglos antes de los sucesos narrados en la saga. El rey Daeron I Targaryen logró conquistar Dorne y anexarlo a los Siete Reinos, sin embargo, su conquista no duró mucho tiempo, levantándose en rebelión Dorne y expulsando a las fuerzas del Trono de Hierro.

El rey Daeron I Targaryen había tenido la ambición de conquistar Dorne, sentía que había sido una tarea pendiente de los Targaryen desde que Aegon I el Conquistador fracasara en su conquista. Los Targaryen habían lanzado una invasión sobre Dorne poco después de que Aegon fuera coronado como Rey de los Siete Reinos, pero terminó en fracaso cuando la propia hermana-esposa de Aegon, Rhaenys, murió en el conflicto junto a su dragón, y Orys Baratheon fue capturado y su ejército aniquilado.

Nada más ser coronado rey, Daeron planificó una gran ofensiva, avanzando desde tres frentes. Dos ejércitos penetraron al mismo tiempo por los dos únicos pasos a través de las Montañas Rojas, el Paso del Príncipe y el Camino Pedregoso, mientras que la flota de la Casa Velaryon remontaba el río Sangreverde. Este ataque cogió desprevenidos a los dornienses, que terminarían claudicando. El propio Daeron escribió un libro llamado La Conquista de Dorne, donde narraba su victoria sobre los dornienses.

El rey Daeron dejó al Señor de la Casa Tyrell, Lord Lyonel Tyrell, al cargo de Lanza del Sol (el asentamiento de la Casa Martell). Lord Tyrell, mientras esperaba en su cama a una de sus amantes, murió cuando cientos de escorpiones cayeron desde el dosel de su cama. Estallaba así la rebelión de Dorne. El rey Daeron inmediatamente combatió la rebelión, pero fue asesinado en una emboscada de los dornienses, junto a tres de sus Guardias Reales. Los 50.000 hombres que se quedaron en Dorne para asegurar el reino también fueron derrotados.

Tras la muerte de Daeron, el nuevo rey Baelor I quiso pactar la paz con Dorne y para ello inició una caminata de penitencia descalzo por el Camino Pedregoso (llamado también Sendahueso), uno de los pasos a través de las Montañas Rojas de Dorne. Incluso rescató a su primo, el Guardia Real Aemon, que había sido arrojado a un foso de víboras. Baelor firmó la paz con Dorne comprometiendo a su primo Daeron con la princesa Myriah Martell, hija del príncipe gobernante de Dorne. No sería hasta la subida al trono de Daeron II Targaryen en el año 197 DC que Dorne se unió oficialmente a los Siete Reinos.


La Rebelión Fuegoscuro fue una guerra civil en Poniente por el Trono de Hierro entre los partidarios del rey Daeron II Targaryen y los de su medio-hermano Daemon Fuegoscuro. El conflicto terminó con la victoria del rey Daeron, la muerte de Daemon y el exilio de los hijos de éste en las Ciudades Libres.

El rey Aegon IV Targaryen decidió legitimar a algunos de sus hijos bastardos en su lecho de muerte. Hay quien decía que Aegon pretendía que fuera su hijo bastardo Daemon quien le sucediera, y no su hijo mayor Daeron, a quien acusaba de ser hijo natural de su hermano Aemon. Pese a esta última acción de Aegon, Daeron sucedió a su padre sin mayores conflictos; sin embargo, algunos señores de Poniente quedaron descontentos con su reinado, ya que este era un hombre pacífico, erudito y de carácter afable, partidario de rodearse de maestres y sabios, y que no gustaba de la caballería, además muchos despreciaban la cada vez mayor influencia de Dorne en la corte.

Daemon Fuegoscuro inició su rebelión cuando el rey Daeron prometió a su hermana Daenerys (de quien estaba enamorado) con un Martell. Daemon tenía el apoyo de su medio-hermano Aegor Ríos, del maestro de armas de la Fortaleza Roja, Ser Quentyn Ball, y de algunas casas como los Bracken, los Peake o los Reyne. Brynden Ríos se decantó por el bando realista y logró imponer su decisión de mostrar mano dura con Daemon y sus partidarios.

En un primer movimiento, Quentyn Ball arrasó las Tierras de los Ríos y después atacó las Tierras del Occidente derrotando a la Casa Lannister. Ser Quentyn también derrotó a la Casa Lefford y a la Casa Penrose, pero fue asesinado en la víspera de la Batalla del Campo de Hierbarroja, quedando los Fuegoscuro sin su comandante más capaz. Por otro lado, Lord Bracken partió a la ciudad de Myr a buscar ballesteros, pero las tormentas retrasaron la flota y les impidió llegar a tiempo de participar en la batalla.

En la Batalla del Campo de Hierbarroja se enfrentaron los ejércitos realista y rebelde. Daemon Fuegoscuro lideraba el centro del ejército rebelde y cargó contra la vanguardia del ejército realista, matando a Lord Arryn y aplastando sus fuerzas. Daemon combatió y venció a Ser Gwayne Corbray de la Guardia Real, pero ordenó que fuera trasladado a retaguardia para que lo curaran, si en lugar de eso hubiera traspasado las fuerzas de Ser Gwayne, habría podido aplastar el flanco izquierdo de Maekar Targaryen. Al mismo tiempo, Brynden Ríos llegó con su compañía de arqueros y tomó una colina cercana donde tenía al alcance a las fuerzas de Daemon; Brynden mató a Aegon, el hijo gemelo de Daemon, sabiendo que éste no dejaría a su hijo abandonado, entonces ordenó disparar sobre Daemon, alcanzándole siete veces y matándolo. Aemon, su otro hijo gemelo, cogió la espada Fuegoscuro y trató de seguir peleando, pero murió igualmente. Entonces los príncipes Baelor y Maekar Targaryen aplastaron con sus fuerzas a los rebeldes y ganaron la batalla. Aegor Ríos reagrupó a algunos de los hombres que huían en desbandada y cargaron contra la compañía de Brynden Ríos, dejando Aegor tuerto de un ojo a Brynden de un espadazo.

Aegor Ríos logró huir con los hijos supervivientes de Daemon a las Ciudades Libres, a la vez que la victoria en la batalla afianzó a Daeron II como Rey de los Siete Reinos. Los descendientes de Daemon siguieron reclamando el Trono de Hierro, siendo el último ellos Maelys el Monstruoso.


La Guerra de los Reyes Nuevepeniques fue un breve conflicto que involucró a un ambicioso grupo de nativos de las Ciudades Libres, conocidos como la Banda de Nueve, que apoyó a Maelys Fuegoscuro en su intento de conquistar Poniente. La invasión fue detenida por hombres enviados por el rey Jaehaerys II Targaryen y el propio Maelys eliminado, lo que se consideró el fin del linaje de la Casa Fuegoscuro.

Hacía décadas, Daemon Fuegoscuro trató de hacerse con el Trono de Hierro liderando una rebelión contra su medio-hermano, el rey Daeron II. Daemon y sus partidarios fueron derrotados en la Batalla del Campo de Hierbarroja, donde el propio Daemon y dos de sus hijos fueron eliminados. Aegor Ríos, uno de los partidarios de Daemon, consiguió huir a las Ciudades Libres con los hijos supervivientes de Daemon y fundó la Compañía Dorada con el objetivo de algún día regresar para tomar el Trono de Hierro.

Maelys Fuegoscuro era nieto del difunto Daemon y llegó a convertirse en capitán de la Compañía Dorada. Se decía que Maelys había devorado a su gemelo en el útero y por eso tenía una cabeza deforme sobresaliéndole del cuello. La Compañía Dorada hizo un pacto con un grupo de ambiciosos sujetos conocidos como la Banda de Nueve. Esta organización tenía por objetivo someter a Poniente y a las Ciudades Libres a su control, el primero instalando a Maelys en el trono, y en los segundos instalando a gobernadores afines.

La Banda de Nueve tuvo éxito al principio, haciéndose con el control de las Tierras de la Discordia (una península situada al suroeste de Essos) y logrando imponer a un tirano afín en la ciudad de Tyrosh. Su siguiente plan era el asalto de Poniente, y para ello tomaron los Peldaños de Piedra como base de operaciones. El rey Jaehaerys II era consciente del peligro y envió un ejército al mando de algunos de sus Guardianes, en el que estaban caballeros como Ser Barristan Selmy o Ser Brynden Tully. Ambas fuerzas se enfrentaron con victoria para las tropas realistas, ya que Ser Barristan acabó con Maelys en combate singular. Pese a que se acabó con la pretensión de los Fuegoscuro al Trono de Hierro, aún se tardaron seis años más en deshacer los logros de la Banda de Nueve en las Ciudades Libres.

La Resistencia de Valle Oscuro fue un conflicto sucedido en el año 277 DC, durante el reinado de Aerys II Targaryen, cuando Lord Denys Darklyn, señor de la Casa Darklyn, se negó a pagar los impuestos destinados a la Corona. El conflicto acabó con la extinción de la Casa Darklyn.

Lord Denys Darklyn había solicitado al rey Aerys ciertos derechos a Valle Oscuro, ciudad que estaba bajo el señorío de los Darklyn; Aerys se negó, de modo que Lord Darklyn retuvo los impuestos destinados a la Corona, al parecer influenciado por su esposa, Lady Serala de Myr. El rey Aerys, que deseaba demostrar que no necesitaba a su Mano, Lord Tywin Lannister, se llevó a su Guardia Real y un pequeño destacamento con el que poner fin al levantamiento. Sin embargo, el rey sería hecho prisionero y encerrado en las mazmorras de Fuerte Pardo, el bastión de los Darklyn.

Lord Tywin, Mano del Rey, reunió un gran ejército con el que puso sitio a Fuerte Pardo. Lord Denys Darklyn se negó a negociar y afirmó que ante el menor signo de ataque de Lord Tywin, ejecutaría al rey. Estando en un punto muerto, el Guardia Real Ser Barristan Selmy se ofreció a infiltrarse en Fuerte Pardo y rescatar al rey. Ser Barristan cumplió con su cometido, y ante la ausencia de su rehén, Lord Darklyn abrió las puertas de su castillo e imploró piedad. El rey fue implacable: ordenó ejecutar a todos los miembros de la Casa Darklyn y de la Casa Hollard, vasallos de los Darklyn; a la esposa de Lord Darklyn, Lady Serala, se le ordenó cortar la lengua y sus partes femeninas, por «persuadir» a su esposo. Por petición de Ser Barristan, sobrevivió un niño, Dontos Hollard, que no había participado en la Resistencia y que se convirtió en el último miembro vivo de la Casa Hollard.

Tras la Resistencia, la actitud de Aerys nunca volvió a ser la misma. Se negó a salir de la Fortaleza Roja durante años y creyó que Lord Tywin había demorado tomar acciones esperando que fuese ejecutado, suponiendo una escalada de tensión entre el rey y su Mano, relación que ya por entonces había estado muy deteriorada. Por otra parte, la Casa Rykker obtuvo las tierras y títulos de la Casa Darklyn, que fue borrada del mapa.

La Rebelión Reyne-Tarbeck fue un levantamiento de las dos de las más poderosas Casas nobles del Oeste, la Casa Reyne y la Casa Tarbeck, contra la autoridad de la Casa Lannister. Los acontecimientos son narrados a lo largo de la obra Canción de hielo y fuego y en la enciclopedia El mundo de hielo y fuego.

En el El mundo de hielo y fuego[1]​ se relata cómo los Reyne habían ganado gran influencia en Roca Casterly durante los últimos años de gobierno de lord Gerold Lannister. La muerte de sus herederos había sumido a lord Gerold en la depresión y la apatía, sin embargo, se esforzó por hacer de su hijo menor y heredero, Tytos, un digno señor de Roca Casterly. Lord Gerold expulsó a los Reyne de la corte, incluyendo a lady Ellyn Reyne, que había sido acusada de intentar seducir a Tytos.

Tytos Lannister se convirtió en señor de Roca Casterly, pero era un hombre débil y deseoso de complacer; muchos de sus señores vasallos le pidieron oro prestado que no se molestaban en devolver, de forma que lord Tytos se convirtió en el hazmerreír de sus señores vasallos. Mientras tanto, los Reyne y los Tarbeck se enriquecieron con el dinero de los Lannister, el cual sabían que no iban a tener que devolver; esto fue gracias a lady Ellyn, que se había casado con el señor de la Casa Tarbeck.

Tywin, el hijo mayor y heredero de Tytos, no se parecía en nada a su padre. Tras volver de la Guerra de los Reyes Nuevepeniques, Tywin demandó a todas las Casas nobles que devolvieran el dinero prestado. Lord Roger Reyne no hizo caso a las amenazas, mientras que lord Walderan Tarbeck acudió a Roca Casterly para exigir a Tytos que controlara a su hijo. El débil Tytos pidió perdón a los Reyne y los Tarbeck, desautorizó a su hijo y la «paz» volvió al Oeste.

Tywin, actuando a espaldas de su padre, envió misivas a los Reyne y los Tarbeck para que acudieran a Roca Casterly para responder por sus delitos; tal y como él esperaba, se levantaron en abierta rebelión. Con unos 3500 hombres, Tywin derrotó a los Tarbeck en batalla y eliminó a todos los que capturó, incluyendo al propio lord Tarbeck. Tywin partió a Torre Tarbeck, donde lady Ellyn Reyne aguardaba su llegada. Pidió ayuda a su familia mientras esperaba que la fortaleza contuviera el tiempo suficiente a las huestes Lannister; no fue así, Torre Tarbeck fue derruida con todos los que se hallaban en su interior y las ruinas ardieron hasta que sólo quedaron escombros.

Los Reyne acudieron a plantar batalla a los Lannister con 2.000 hombres, pero fueron derrotados. Lord Roger Rayne, malherido, se refugió en su bastión, Castamere, mientras Tywin y sus hombres se disponían a establecer un asedio. Los Reyne se refugiaron en las minas, sin embargo, Tywin ordenó sellar la entrada a las minas y desviar un riachuelo hacia la entrada; las minas comenzaron a inundarse y todos los que se hallaban en su interior perecieron. Tywin ordenó prender fuego a Castamere, para que sirviera como advertencia para todos aquellos que cuestionaran el señorío de los Lannister.[2]​ De esta forma, nació la célebre canción de la saga Las lluvias de Castamere.

La Guerra de los Cinco Reyes fue una guerra acaecida en Poniente en la cual tomaron partido hasta cinco bandos distintos. La guerra comienza con los sucesos de la primera novela, Juego de tronos, y continúa en el cuarto y quinto tomo, Festín de cuervos y Danza de dragones, aunque en ese momento ya ha decrecido su magnitud de forma importante. El casus belli es la disputa en la sucesión al trono de los ficticios Siete Reinos, conocido como Trono de Hierro. Hasta tres reyes distintos se hacen proclamar en un primer momento, y otros dos se erigen en gobernantes independientes de sus respectivas regiones, el Norte y las Islas del Hierro.

Daenerys Targaryen, la última miembro conocida de la Casa Targaryen, partió rumbo a Astapor a contratar Inmaculados, afamados esclavos-soldados con los que pretendía conquistar los Siete Reinos. Al llegar a la ciudad, y después de hacerse con el mando de los Inmaculados, Daenerys ordena asesinar a los Bondadosos Amos (gobernantes de Astapor) y la liberación de todos los esclavos de la ciudad. Daenerys instala un gobierno en la ciudad y se dirige hacia otra siguiente gran ciudad esclavista, Yunkai.

Tras la toma de Astapor por parte de Daenerys Targaryen, ésta ya comandaba un ejército de 10.000 Inmaculados; con ella viajaban un gran cantidad de libertos que la seguían rumbo a la «libertad». Yunkai, que temía que tamaño ejército llegara a las puertas de su ciudad, llevó 5.000 soldados a su encuentro (1.000 eran mercenarios de las compañías de los Segundos Hijos y los Cuervos de la Tormenta).

Pese a que sabía que podría derrotar al ejército yunkío rápidamente, Daenerys trató de pactar un acuerdo con las dos compañías mercenarias al servicio de Yunkai, para evitar un derramamiento de sangre. Las negociaciones fracasan, sin embargo, el capitán de los Cuervos de la Tormenta, Daario Naharis, mata a los otros dos capitanes y decide poner la compañía al servicio de Daenerys. Al día siguiente, ambos ejércitos se preparan para la batalla, pero los Cuervos de la Tormenta atacan a los Segundos Hijos por sorpresa, causando su defección y unión al bando de Daenerys.

Sabiendo que tenían la batalla perdida contra la khaleesi, Yunkai acepta las demandas de Daenerys y libera a todos los esclavos de la ciudad. Estos nuevos libertos se unen a las filas de Daenerys, la cual comienza a ser llamada «Mhysa» («Madre») por ellos. A cambio, los esclavistas conservan el control de Yunkai, mientras Daenerys parte rumbo a Meereen, la última gran ciudad esclavista.


La ciudad de Meereen, prevenida ante la caída de Astapor y Yunkai, se refugió tras sus formidables murallas, quemó todos los campos alrededor de la ciudad y envenenó los pozos para evitar que el ejército de Daenerys se reabasteciera, además por todo el camino a la ciudad clavaron en estacas a niños-esclavos destripados con las manos apuntando hacia Meereen como un mensaje para la khaleesi.

Daenerys llevó a su ejército de 20.000 hombres compuesto por Inmaculados y mercenarios de los Cuervos de la Tormenta y los Segundos Hijos, pero también alrededor de 60.000 libertos refugiados desvalidos que no podrían soportar un asedio prolongado. Sabiendo que el tiempo es su mejor aliado, Meereen envía a un campeón llamado Oznak zo Pahl para desafiar al campeón de Daenerys. Belwas el Fuerte, campeón de Daenerys, vence al meereeno y es entonces cuando Daenerys ordena el asedio de la ciudad.

Al día siguiente comienza el asedio con los hombres de Daenerys atacando las puertas de la ciudad. En la noche, los hombres de Daenerys ordenan incendiar el puerto para desviar la atención de los defensores de Meereen. La estratagema funciona, y Ser Jorah Mormont, Ser Barristan Selmy y Belwas el Fuerte dirigen una pequeña avanzadilla que se infiltra a través de las alcantarillas de la ciudad. Ya en la ciudad, la avanzadilla llega a la fosa de los esclavos donde los dirigentes meereenos los habían encerrado, los liberan y éstos comienzan a incendiar y saquear la ciudad.

Daenerys y sus tropas derriban la puerta oriental y la ciudad decide rendirse. Daenerys decide proclamarse como Reina de Meereen y establecerse en la Gran Pirámide para gobernar la ciudad. Al oír noticias de que en Astapor se están produciendo disturbios y que el Consejo que ella dejó ha sido derribado, Daenerys decide prepararse para recuperar el control de las ciudades esclavistas.

Después de que Daenerys Targaryen se hiciera con el control de Astapor, dejó a su cargo a un consejo encargado del gobierno de la ciudad. Sin embargo, Cleon, un antiguo esclavo, afirma que el consejo pretendía restaurar en el poder al antiguo gobierno, por lo que subleva a la población de Astapor, deshace el consejo y se autoproclama rey. Cleon reinstaura la esclavitud, creando un nuevo ejército de Inmaculados.

Cleon trata de conseguir el apoyo de Daenerys para luchar contra Yunkai, pero fracasa. Cleon lleva su ejército de Inmaculados recién reclutado a combatir contra Yunkai, que contaba con el apoyo de Nuevo Ghis y de dos compañías mercenarias; los astaporis son derrotados en la Batalla de los Cuernos de Hazzat.

De vuelta a Astapor, los yunkios inician el asedio sobre la ciudad. Los habitantes, desesperados por las penurias, derrocan y asesinan a Cleon. Su sucesor, Cleon II, apenas durará unos días, siendo asesinado por un hombre conocido como el Rey Cortagargantas, con la ayuda de la concubina de Cleon II.

Desesperada, Astapor lanzó un nuevo ataque con un ejército de Inmaculados, que resultó en una matanza. La ciudad sufrió poco después una epidemia de disentería que diezmó a la población. Tras eso, los habitantes decidieron abrir las puertas de la ciudad a los yunkíos; el Rey Cortagargantas era arrojado a una arena de combate donde fue devorado por una jauría de perros. Los yunkíos desataron una matanza dentro de la ciudad, bloqueando todos los accesos a la ciudad y reduciéndolo todo a cenizas. Pronto en la ciudad solo quedaron ruinas y cadáveres.

El personaje de Quentyn Martell actúa como narrador de los hechos en el libro Danza de dragones.

El gobierno de Daenerys sobre la ciudad es muy inestable, un grupo de asesinos llamados Hijos de la Arpía, apoyados por la nobleza de Meereen, comienzan a matar a los Inmaculados y los libertos de Daenerys. Ésta, para apaciguar a la nobleza meereena y detener los asesinatos decide casarse con Hizdahr zo Loraq, uno de los miembros de la más alta nobleza de la ciudad.

Las ciudades esclavistas guardan resentimiento contra Daenerys, y Yunkai es la primera en rebelarse contra el dominio de la khaleesi. No solo eso, los yunkios comienzan a buscar apoyos entre otras ciudades de la Bahía de los Esclavos, pronto ciudades como Tolos o Nuevo Ghis deciden aliarse con Yunkai, además, la poderosa ciudad de Volantis se suma a esta alianza contra Meereen. Las ciudades aliadas pronto comienzan a reunir un gran ejército y una flota para asediar Meereen.

Mientras tanto en la ciudad, Daenerys se marcha volando a lomos de Drogon cuando éste ataca una de las arenas de la ciudad y Daenerys tiene que saltar para protegerlo de los soldados meereenos. Sin Daenerys, Hizdahr comienza a ejercer como gobernante en solitario, decide reinstaurar la esclavitud y eliminar a los dos dragones de Daenerys restantes. El único representante de los intereses de Daenerys es Ser Barristan Selmy, el cual se autoproclama Mano de la Reina y perpetra junto a otros hombres un golpe de estado para derrocar a Hizdahr. Trata de firmar la paz con Yunkai enviando varios rehenes, entre ellos a Daario Naharis, pero Yunkai no quiere la paz.

El asedio de las fuerzas ghiscarias sobre Meereen comienza y Ser Barristan planea una ofensiva desde tres frentes con el que sorprender a los atacantes.



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