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Resolución de conflictos



¿Dónde nació Resolución de conflictos?

Resolución de conflictos nació en RAD.


La resolución de conflictos, también conocida como "conflictología", regulación de conflictos y transformación de conflictos[1][2]​ es el conjunto de conocimientos y habilidades puestos en práctica para comprender e intervenir en la resolución pacífica y no violenta de los enfrentamientos entre dos o más personas. Desde el punto de vista jurídico la resolución de conflictos también se viene denominando resolución alternativa de conflictos o disputas (RAD) por influencia de la categoría anglosajona muy prodigada en el Common Law conocida como Alternative Dispute Resolution. Dentro de esta categoría genérica se engloban sistemas de resolución de conflictos basados, de un lado, en la heteronomía o decisión de un tercero (arbitraje, conciliación judicial o modelos basados en opinión o propuesta legal vinculante o no vinculante) y, de otro lado, basados en la autonomía o la búsqueda de solución por parte de los propios implicados o protagonistas del conflicto (negociación, facilitación, mediación y derecho colaborativo)[3]​.

Se denomina conflicto a todo tipo de enfrentamiento entre dos o más personas cuya principal característica es la oposición entre ambas partes, de tal modo que, aparentemente, el triunfo de una implica la aniquilación de la otra. En la actualidad se acepta que los conflictos son de naturaleza humana, distinguiéndose entre el conflicto interno, que afecta a un solo individuo en referencia a la elección de opciones, y el conflicto externo entre dos o más personas llamadas genéricamente; adversarios.

El filósofo presocrático Heráclito escribió que: el conflicto es el promotor del cambio y a su vez es consecuencia de este.[4]​ Sin embargo, esta postura no fue seguida por las escuelas filosóficas posteriores que vieron en el conflicto una fuente de desorden individual y social. Del mismo modo en la tradición judeocristiana, el conflicto fue considerado un elemento negativo que debía ser neutralizado por medio de la persuasión o la sanción.

La facilitación es la acción de intervención en un conflicto para buscar una resolución del mismo. Para el cumplimiento de sus fines, los facilitadores trabajan a través de diversas vías, como la negociación, mediación, conciliación o, arbitraje.[5]

Tras la Segunda Guerra Mundial, se dio un gran impulso al estudio del fenómeno antropológico, social, económico y político de la guerra, y se fueron modelando distintas teorías que tienen entre uno de sus capítulos la intervención de terceros. Estos dieron paso a la llamada mediación/transformación/resolución de conflictos como la participación de una tercera persona que promueva la conciliación y el acuerdo autodeterminado por las partes en desavenencias.

A grandes rasgos existen tres enfoques para abordar los conflictos:[6]

La resolución de problemas se ha definido como un enfoque no jerárquico, no directivo y que no hace juicios, que da lugar a un proceso de participación en el que todas las partes en un litigio determinan juntas en qué consiste este, con ayuda de técnicas de apoyo, y llegan a su resolución, de modo que todas ellas se encuentren en una situación en la que puedan aprovechar al máximo la totalidad de sus valores.

La finalidad de la resolución de conflictos es llegar a una solución válida de un conflicto sin pasar por la corrección.

Según las diferentes religiones, se puede aproximar a la resolución de conflictos desde varios puntos de vista:[7]

La transformación de conflictos a diferencia de la resolución de conflictos pone el énfasis sobre la cuestión de cambio, no exclusivamente una solución puntual y pasajera de la situación, puesto que no se puede resolver un problema sin cambiar nada. Lo que busca la transformación es resolver el problema y cambiar lo que lo genera.

La terminología «resolución» parecía dar la impresión de que el conflicto era algo no deseable que debía ser eliminado o, al menos, reducido. Las críticas preguntaban si realmente podemos «resolver» un conflicto, o si su «resolución» es, en muchos casos, un objetivo deseable.

La transformación del conflicto está más relacionada con los procesos de pacificación y a que no solo interesa eliminar o controlar el conflicto sino describir, entender y cambiar las causas que lo generan. Las principales características de la transformación de conflictos podrían ser las siguientes:

De esta manera, la transformación del conflicto busca el crecimiento moral desde dos dimensiones, la del empoderamiento y la del reconocimiento. Es decir, la dimensión de la recuperación de la propia valía, las propias capacidades, el propio poder en interacción con la recuperación del reconocimiento de la otra y del otro. Como alternativa a una visión individualista de los conflictos propone una visión del mundo relacional.

Este enfoque plantea tres niveles y una forma de trabajo. Los tres niveles de trabajo:

Tomando como punto de partida una visión interdependiente, se trata de actuar horizontalmente (en cada nivel) y también verticalmente (relacionando los tres niveles). Así se logra la integración horizontal y vertical.[8]​ Se propicia así la provención y el cambio social.[9]



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