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San Vicente de Alcántara (Badajoz)



San Vicente de Alcántara es un municipio español, perteneciente a la provincia de Badajoz (comunidad autónoma de Extremadura).

Se sitúa en el noroeste de la provincia de Badajoz, en la zona de Comarca de Los Baldíos de Badajoz. Pertenece al partido judicial de Badajoz.

El municipio ha tenido los siguientes datos de población desde 1900:[1][2]

En su término se encuentran dos antiguas encomiendas:

En la Prehistoria, su término y también el de poblaciones cercanas, estuvieron habitadas, como lo acreditan los monumentos megalíticos encontrados , ya en el Neolítico-Calcolítico.

En la época romana fue numerosa la población diseminada en San Vicente, así lo demuestra el hallazgo de estatuas, mosaicos, aras votivas, tégulas, la existencia de vías romanas de carácter militar(Villavieja), y también villas agrícolas, como la de Los Torrejones, Mayorga, Villavieja. Los numerosos hallazgos de restos romanos (monedas, estatuas, lápidas de todo tipo, conducciones de agua) evidencian la ocupación de esta zona por quienes nos trajeron el latín.

Ya en la Alta Edad Media, se cree que el asentamiento en esta zona se debió a repoblaciones efectuadas por la Orden de Alcántara a principios del siglo XV, como una pedanía de Valencia de Alcántara.El lugar se llamó San Vicente de Los Vaqueros (según Ramiro Estévez Verdejo) y estas tierras fueron conquistadas a los árabes por el IV Maestre de la Orden de Alcántara D. Vicente García Sánchez en 1221.

En el año 1671, obtuvo la independencia jurídica de la plaza de Valencia de Alcántara, así como la denominación de villa, tras pagar a la Corona la cantidad de 95.000 ducados. Además obtuvo el nombre de "San Vicente de Alcántara", pues estas tierras fueron conquistadas a los musulmanes por el IV Maestre de dicha orden, D. Vicente García Sánchez en 1221.

A la caída del Antiguo Régimen la localidad se constituye en municipio constitucional en la región de Extremadura. Desde 1834 quedó integrado en el Partido Judicial de Valencia de Alcántara.[5]​ En el censo de 1842 contaba con 1360 hogares y 6750 vecinos.[6]

Si en un principio la villa contaba con un reducido término, este fue incrementado con posterioridad en el año 1836 con las encomiendas de Piedrabuena y Mayorga, cuando San Vicente fue desligada del partido judicial de Valencia de Alcántara e incorporada al partido judicial de Alburquerque. Actualmente la población cuenta con un término de 290,3 km².

El aspecto por el que la población resulta más conocida es la producción y elaboración del corcho, actividad cuya tradición se remonta a 1858, cuando se abre la primera fábrica, y en la que San Vicente destaca hoy como el centro más importante de España.

El primer alcalde democrático fue D. Enrique Santos Herrera, candidato independiente en una coalición de izquierda; posteriormente y en la misma legislatura fue alcalde D. Joaquín Prieto Cruz, independiente. Le sucedió D. Antonio Martín Durán, ya del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

A continuación fue alcalde D. Clodoaldo Fernández Nieto (PSOE), hasta 1987.

Entre los años 1987 y 2007 fue alcalde de la ciudad D. Gabriel Ramón Mayoral Galavís, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Actualmente es alcalde de la ciudad D. Andrés Hernáiz de Sixte (PSOE).

San Vicente tiene en sus alrededores dólmenes muy bien conservados, siendo el llamado de La Galana el más conocido. El conjunto megalítico del término municipal de San Vicente de Alcántara consta de nueve dólmenes y forma parte del grupo de 48 megalitos conocidos actualmente en el oeste de Extremadura y que, cronológicamente, se sitúan entre el IV y el III Milenio a. J.C. Pertenecen a las épocas Neolítica y Calcolítica.

Como realización artística, sobresale la Iglesia parroquial católica bajo la advocación de San Vicente Mártir, en la Archidiócesis de Mérida-Badajoz.[7]​ Erigida en la segunda mitad del siglo XVIII sobre otra anterior. Presenta la tipología característica de las iglesias barrocas erigidas en dicho siglo en la Alta Extremadura y en el Alentejo Portugués. Está edificada en estilo de transición al neoclásico. La obra constituye una realización de grandes proporciones, con planta de cruz latina y testero cuadrangular; consta de nave única dividida en cuatro tramos separados por estrechas pilastras, de sillares graníticos, geométricas y de orden toscano sobre las que se apoyan arcos fajones de medio punto apenas salientes. Las cubiertas de la nave, al igual que las de los brazos del crucero, presbiterio y sotocoro, son de cañón con lunetos, sobre pilastras graníticas de orden toscano. En el crucero se levanta una cúpula semiesférica sobre pechinas. En el tramo de los pies se sitúa el coro. Sobre el costado de la Epístola, en la cabecera, se encuentra la sacristía; y a los pies una somera torre cuadrangular. La obra resulta muy semejante, en cuanto a su estructura y realización, a la parroquial de la vecina localidad portuguesa de Castelo de Vide. Al exterior destaca la fachada principal de severo diseño según el gusto neoclásico y sobre todo su portada, que se atiene a un esquema clasicista y con una decoración rococó única en Extremadura , adintelada y precedida de escalinata. A ambos lados aparecen pilastras de sillares, consistiendo la coronación en un frontón partido sobre acusada cornisa. En el lado de la Epístola se yergue la torre, con dos cuerpos de mampostería y ángulos de sillería, y de elaborada coronación. En el interior destaca el retablo baldaquino del siglo XVIII, y la talla del Jesús Nazareno, de 1634, obra del escultor Sebastián de Paz, ambos procedentes de la iglesia conventual de San Benito de Alcántara tras su desamortización. Aunque se dice que la parroquia estuvo bajo la advocación de Santa María antes de la construcción actual, no es cierto, pues en los libros parroquiales conservados no se menciona esta advocación y sí la de San Vicente. Sin embargo, no siempre San Vicente Mártir copó el altar mayor, pues en él también se veneró la imagen de Nuestra Señora de los Dolores. De hecho, en el interior se encuentra una reliquia del mártir San Vicente.

Otro de los templos sanvicenteños es la Ermita de Nuestra Señora de Fátima, situada en el paraje de los Canchos Blancos. En 1951, Don Félix Domínguez, el párroco de San Vicente, quiso que la Virgen tuviera templo propio: adquirió la imagen de Nuestra Señor de Fátima y levantó la ermita, que fue inaugurada el 21 de octubre de 1954. Esta nueva ermita cuenta con una amplia nave, y un camarín por donde se aloja la Virgen, en la Capilla lateral se encuentra el Sagrado Corazón de Jesús. A los pies se encuentra el Coro y al exterior presenta una esbelta torre y un porche. La obra fue realizada por el Arquitecto Francisco Vacas.

Especial interés ofrece la antigua ermita de Santa Ana, erigida en el año 1708 y declarada Bien de Interés Cultural, obra de reducidas proporciones cuya arquitectura interior, de acusado barroquismo, se halla cubierta con pinturas decorativas que desarrollan un completo programa iconográfico de figuras y otros motivos, fechable hacia 1760, que ocupan tanto la nave como el presbiterio.

Restos del antiguo convento de franciscanas, se preservan en la calle Cantos Molina. Consiste en un patio interior de dos plantas, con grandes arcos de medio punto y claustro, además de algunas dependencias anejas, configurando un conjunto espacial y volumétrico de original atractivo formal, actualmente convertido en Casa de la Cultura.

El Castillo de Mayorga enclavado en un escarpado cerro de la Sierra de San Pedro, varios kilómetros al sur de la localidad, es de incierto origen, posiblemente musulmán, perteneciendo luego a la Orden de Alcántara (Encomienda de Mayorga) desde que la zona fuera reconquistada en el siglo XIII. Durante el siglo XV fue uno de los escenarios de la rebelión de D. Alonso de Monroy contra la Orden de Alcántara, episodio que perduró en el tiempo aunándose con la guerra por el trono castellano entre Isabel y Juana la Beltraneja, lanzándose razias desde allí y con gentes de Portugal contra los pueblos extremeños seguidores de los Reyes Católicos. Acabada la guerra, Isabel y Fernando decidieron asumir el maestrazgo de las Encomiendas fronterizas, incluida la de Mayorga, ante el peligro de que las mismas se aliasen con la Corona portuguesa. Durante el siglo XVI el castillo fue sometido a diversas obras y mejoras en su estructura, hasta que en el siglo XVII, durante la Guerra de Independencia portuguesa, fue destruido por las tropas del país vecino tras ocupar la zona y durante la retirada de la misma. El castillo, de planta rectangular y adaptado a las condiciones irregulares del terreno, conserva varios de sus muros así como la puerta de acceso al mismo, en su flanco oriental. Un potente torreón sigue en pie al sureste del monumento, así como restos de la Torre del Homenaje, donde algunas ventanas persisten y con ellas restos de esgrafiados que decoraban las paredes internas de la misma.

De origen desconocido, aunque debe estar relacionado con el martirio sufrido por San Vicente. No se sabe la fecha de inicio de esta tradicional fiesta. Durante varios meses antes, los chicos de la localidad recogen ramas, principalmente de olivo de los campos limítrofes, hasta conseguir el mayor número posible, las cuales van juntando para que la víspera de la fiesta su hoguera ostente el título de la de mayor tamaño. La noche del 21 de enero, tras la procesión del Santo Patrón San Vicente Mártir y de un repique de campanas, los chicos dan fuego a las inmensas hogueras. Con un trozo de corcho, se mascarran la cara y salen en pandilla por todo el pueblo para tiznar a todo aquel que vean.

El primer domingo de mayo se saca a la Virgen del Valle y de la Vega de la Vega de Mayorga, que se encuentra en la capilla del cortijo de la Finca de Mayorga, por los alrededores. Las gentes del pueblo asisten a misa y a la procesión, se llevan comida y pasan el día en el campo.

El primer domingo de mayo se baja a la Virgen en procesión y se coloca en la Iglesia Parroquial de San Vicente Mártir. Una semana después, se la devuelve a su Ermita en procesión, las mujeres engalanadas con mantilla y las niñas con traje regional acompañan a la Virgen con cantos. Ya en los Canchos Blancos, se celebra la misa y comienza la fiesta, se realiza una tómbola, se abren casetas y atracciones y durante todo el día San Vicente se desplaza a la Ermita para venerar a la Virgen.

La tarde anterior, por las calles de la localidad se realiza un desfile de carrozas engalanadas para tal fin, acompañados por la imagen de San Isidro Labrador. La noche anterior y ya en La Vega del Madroñal, comienzan los festejos con una verbena durante toda la noche. Por la mañana salen las carrozas desde San Vicente en dirección a La Vega, donde se celebra una misa en honor del Santo y se procesiona a este. Una vez finalizados los actos religiosos, comienzas juegos populares organizados por la Cofradía donde priman la participación y la diversión.

La madrugada del domingo, los vecinos de las calles por donde pasa la procesión, con la colaboración de todos los que desean, engalanan las calles por donde pasará el Corpus. La forma de decorar las calles es a base de grandes alfombras elaboradas con serrín de corcho y madera teñidos con colores vivos. Dichas alfombras gozan de un fabuloso diseño con motivos florarles y dibujos alusivos a la celebración. Cada calle tiene su propio estilo y es digno de visitarlas antes de la procesión, puesto que su vida es efímera, ya que al finalizar el desfile procesional quedan totalmente destruidas. Antes la Custodia era portada a hombros, para después pasar a ser portada por el párroco bajo palio y finalmente en la actualidad volver a llevarse a hombros.

El viernes comienzan los festejos con juegos y concursos para los niños. El sábado por la noche se celebra una verbena popular, y el domingo por la mañana en el Parque de España se conmemora la misa en honor al Santo. Una vez concluida acompañan al Santo en procesión por la localidad todos los vehículos de los vecinos (camiones, coches, tractores, motocicletas, bicicletas, etc.) escoltándolo al toque de claxón. La procesión se dirige a la Cruz de la Charca donde se invita a los asistentes a sangría. La procesión concluye en la Ermita de San Cristóbal. Los festejos finalizan con una comida de hermanamiento.

Anteriormente se celebraban en San Vicente dos Ferias, una en verano que tenía lugar en agosto y otra en septiembre que era para el Ganado, posteriormente se decidió suprimir la Feria de Agosto para ampliar la de Septiembre y tomar el nombre de Fiestas del Corcho, siendo así las ferias más importantes de la comarca.

-Carretera EX-110, es una vía autonómica de primer orden, enlaza la ciudad de Badajoz, pasando por San Vicente de Alcántara, con la N-521, que pasa por Valencia de Alcántara y llega hasta Portugal.

-Carretera provincial BA-132, conduce a la localidad de La Codosera, a 21 km pasando por las pedanías sanvicenteñas de El Convento y La Rocita.

-Carretera provincial BA-133, enlaza el municipio con la localidad cacereña de Salorino, a 20 km.

San Vicente de Alcántara - Badajoz

Empresa DAMAS, SA

Horario de Salidas Lunes a jueves: 7:30h, 10:30h, 15:35 Viernes: 7:30h, 10:30h, 13:45h, 15:45h Sábado: 7:30h, 15:45h Domingos: 21:30h

Horario de Llegadas (Salida desde Badajoz) Lunes a viernes: 9:00h, 14:00h, 19:00h Sábado: 18:00h Domingo: 20:15h

Estación de San Vicente de Alcántara Actualmente no hay servicio de viajeros.

Aparte de la matanza del cerdo, existen también otras comidas muy populares entre los sanvicenteños como es el caso de la chanfaina, preparada a base de sangre cocida, tripas y buche de chivo o borrego, sofrito de ajo, cebolla, perejil, hortelana, laurel, pimiento rojo seco, pimentón y huevos cocidos.

Como bebida, el tradicional resóleo, un preparado a base de aguardiente, azúcar y café o limón.



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