x
1

Sansón y Dalila (película de 1949)



Sansón y Dalila (Samson and Delilah) es una película estadounidense de 1949, producida y dirigida por Cecil B. DeMille. Fue interpretada por Hedy Lamarr en el papel de Dalila y Victor Mature en el de Sansón. George Sanders, Angela Lansbury y Henry Wilcoxon también participan.

La película es una adaptación de los capítulos XIII a XVI, del libro bíblico de Jueces, y de la novela de 1926-1927 Judge and Fool, de Vladimir Jabotinsky.[1]

Distribuida por Paramount Pictures, Sansón y Dalila fue la película más taquillera de 1950. De sus cinco candidaturas a los Premios Óscar, ganó dos: a la mejor dirección artística y al mejor diseño de vestuario.

La película está ambientada en el antiguo Israel del año 1000 a. C. Sansón (Victor Mature) es un israelita revolucionario bendecido por Dios con una enorme fuerza que reside en su larguísima cabellera. Sansón utiliza dicha fuerza para defender y proteger a su pueblo de los ataques de los filisteos, sus enemigos, que han conquistado y tenido dominada la tierra prometida por más de cuarenta años.

Cierto día en Timnat, Sansón conoce a Semadar (Angela Lansbury), mujer filistea de hermosa apariencia pero de corazón frío y duro, no correspondiendo los afectos que el fornido hombre tiene para con ella. Sansón quiere casarse con ella en contra de los deseos de su familia, quienes prefieren que se case con una hebrea, como por ejemplo una hermosa y humilde joven llamada Miriam, la cual además ha estado enamorada de él desde la infancia. Sansón se niega y la rechaza, teniendo ojos solo para Semadar.

Durante una visita a la lujosa casa de Semadar, Sansón conoce a Dalila (Hedy Lamarr), hermana pequeña de Semadar y, para gran sorpresa del hebreo, también enamorada de él, dispuesta a ayudarlo en todo. Le recuerda que Semadar es la prometida de Atur, príncipe rival de Sansón.

Con ayuda de Dalila, Sansón termina ganándose la oportunidad de contraer matrimonio con una mujer filistea al matar un león en una importante cacería organizada por los filisteos,impresionando por su fuerza al gran sarán de Gaza (George Sanders). Cuando Dalila se sincera con él y le expresa su amor y deseos de ser su esposa, Sansón la rechaza y elige a Semadar, acto que transforma el amor y la admiración de Dalila en odio al haber elegido a su hermana en vez de ella. Esto además incrementa el rencor y odio del poderoso príncipe Atur (Henry Wilcoxon), príncipe y máximo líder militar filisteo, rival de Sansón y que estaba comprometido con Semadar, viéndose obligado a renunciar a ella por ser el premio de la cacería.

En su fiesta de bodas (la cual Semadar desaprueba y rechaza pero solo cumple por ser el premio de la cacería del León) Sansón le propone una adivinanza a los filisteos, quienes al no poder resolverla y con ayuda de una vengativa Dalila y una insatisfecha Semadar le hacen trampa, ocasionando que Sansón tenga que pagar con treinta túnicas al amanecer, lo cual cumple al robárselas a treinta desprevenidos ciudadanos filisteos. Sin embargo, durante su ausencia, por recomendación de Dalila y de todos los soldados, Semadar es entregada a su antiguo pretendiente, el príncipe Atur, convirtiéndose ahora este en el novio y esposo de la fiesta lo cual la joven acepta gustosa pasando ambos la noche en la cámara nupcial. Esta treta filistea provoca una gresca entre Sansón y los soldados en la que tanto Semadar como su padre Tubal son asesinados por los coléricos y traicioneros soldados, quienes los matan argumentando que eran traidores al relacionarse con un hebreo desde el principio. Los soldados son muertos por un Sansón con el corazón roto quien se convierte en un fugitivo prometiendo acabar con el reinado filisteo e iniciando su violenta historia contra ese pueblo. De la familia de la novia, solo Dalila sobrevive y jura venganza contra Sansón por la muerte de su padre, hermana y por la destrucción de su lujosa casa (la cuál fue incendiada por los soldados durante la gresca). También sobrevive Atur, quien a su vez desea más que nunca la muerte de Sansón por considerarlo el asesino de su esposa y de sus treinta mejores soldados. Tras el escándalo de la fiesta de bodas y el incidente de las túnicas, los filisteos declaran a Sansón su enemigo público número uno y despliegan todos sus medios para capturarlo.

Años después muchas cosas han cambiado: primero Dalila ha logrado convertirse en una mujer de poder al convertirse en la concubina favorita del gran sarán. Atur ha pasado de ser el mejor príncipe y general a convertirse en el hazmerreír de los filisteos al no poder capturar a Sansón. Sansón se ha convertido en héroe y leyenda al vencer, humillar y asesinar a todos los filisteos que buscan apresarlo. Entre sus hazañas se encuentran el haber matado a mil soldados con la quijada de un asno, asaltar caravanas, quemar campos y robar cosechas para los pueblos hebreos. Los filisteos llegan a la conclusión de que todos sus planes han fallado y que ningún hombre podrá detener al destructor de su nación. Dalila se ofrece para seducir al hebreo y entregarlo cautivo e indefenso (como una venganza por la muerte de su hermana, su padre y por haberla rechazado años atrás), además de exigir como pago mil cien piezas de plata de todos los poderosos nobles, lo que la convertiría en la mujer más rica de su pueblo. Despliega su inteligente plan y parte en una enorme caravana al desierto con la esperanza de que el botín atraiga la atención de Sansón, cosa que termina ocurriendo.

Durante el asalto a la rica caravana, Sansón vuelve a encontrarse con Dalila, quien se presenta como dueña de la rica diligencia. Aunque en un principio Sansón se muestra escéptico y agresivo ante Dalila (por todos los problemas que le ocasionó en el pasado) este no puede negar que Dalila es la mujer más hermosa que ha conocido en su vida y la única que lo amó sinceramente en el pasado. Conmovido por sus dulces palabras y su insistente y misteriosa seducción, decide darse una nueva oportunidad de recibir amor y placer carnal. El plan de Dalila se ejecuta a la perfección y Sansón termina cada día más enamorado de la hermosa filistea, arrepintiéndose incluso de haber elegido a la traicionera y malvada Semadar cuando tuvo la oportunidad de escoger esposa. Finalmente, por la gran insistencia de Dalila y, tras haberla engañado muchas veces al respecto del secreto de su fuerza, Sansón se lo revela: su fuerza está en su cabello. Dalila le corta la melena, y es apresado y cegado al ponerle (por orden de un jubiloso Atur) un fierro al rojo vivo en los ojos.

La felicidad de los filisteos no puede ser mayor al finalmente haber caído su peor enemigo en la historia.

Además, debe mover desde entonces un molino. Durante estos meses, el derrotado hebreo ruega por recuperar su cabellera y con esta la fuerza. Dios escucha su petición por lo que lentamente su cabello vuelve a crecer y Dios le devuelve la fuerza. Dalila (quien se arrepiente dándose cuenta de que está realmente enamorada) decide ayudarlo y perdonarlo (dándose cuenta también de que la muerte de su familia no fue culpa de Sansón, sino de los traicioneros soldados y de ella misma al atentar contra el hebreo) planteándole la opción de escapar juntos hacia Egipto, en donde estarían juntos y vivirían como ciudadanos distinguidos gracias a la plata de Dalila. Sin embargo, el hebreo se niega argumentando que el estar ciego lo ha arruinado por completo. Además, el recuperar su fuerza es una señal de que Dios le ha dado una última oportunidad para hacer las cosas correctamente y acabar con los filisteos de una vez por todas...

Finalmente, Sansón es llevado a un importantísimo templo filisteo para divertir a la muchedumbre en la fiesta de Dagón (dios de los filisteos). Se apoya en las dos columnas y, con toda su fuerza, logra derribarlas, tirando el templo y matando a más de tres mil personas (entre ellas todos los sacerdotes, nobles y soldados filisteos, así como al malvado príncipe Atur y al mismísimo sarán). Mueren también ellos dos, pues Dalila se queda junto a su amado, y Sansón muere como un héroe.

La película termina con los filisteos devastados, en una completa crisis interna y bajo un terrible caos, muriendo todos sus lí­deres políticos, religiosos y militares en el derrumbe del templo. Esto los deja seriamente debilitados, abandonando Israel y perdiendo gran parte de la influencia que habían ejercido sobre esa tierra. Aunque la derrota del templo no destruyó su nación, sí que les afectará incluso muchas décadas después, cerrando con una reflexión: Sansón logró cumplir con su misión aunque no de la forma esperada, ya que a pesar de ser el elegido de Dios y haber tenido la fuerza, también era un hombre y por ende susceptible al pecado y a cometer errores de los cuales todos deben aprender. Y que probablemente hasta nuestro días y sin importar cuánto tiempo pase... las personas de todo el mundo seguirán contando historias de Sansón y de su increíble fuerza.




Escribe un comentario o lo que quieras sobre Sansón y Dalila (película de 1949) (directo, no tienes que registrarte)


Comentarios
(de más nuevos a más antiguos)


Aún no hay comentarios, ¡deja el primero!