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Secundino Zuazo Ugalde



Secundino Zuazo Ugalde (Bilbao, 21 de mayo de 1887-Madrid, 12 de julio de 1971) fue un arquitecto y urbanista español. Es conocido por obras como la Casa de las Flores o los Nuevos Ministerios.

Zuazo termina su carrera en Madrid, en 1912, residiendo desde entonces en la capital. Inicia sus trabajos en una época de romanticismo historicista que se concreta en arquitectura en multitud de edificios «recubiertos» de falsos elementos regionalistas.

Era hermano de Severino Zuazo, que fue un reconocido futbolista del Athletic Club a principios del siglo XX.

De espíritu clásico y lógico, estudia la verdadera arquitectura española en una de sus mejores épocas: la de Carlos III, domina su lenguaje y lo emplea de forma magistral en sus proyectos, que plantea siempre con gran valentía. Fue uno de los pocos arquitectos españoles que viajó mucho y tuvo, sin duda, que conocer los movimientos renovadores que, desde 1910, propugnaban en Europa introducir el racionalismo en la arquitectura. Tuvo la honradez de no adoptar ese nuevo lenguaje sin asimilarlo y, sin embargo, la calidad de su obra en la década de 1920–30 es tal, que incluso los jóvenes arquitectos que, en esos mismos años, luchan por introducir las «nuevas ideas», como Fernando García Mercadal o Carlos Arniches Moltó y otros, admiran la obra de Zuazo, la estudian y le consideran un verdadero maestro.

En esa época destaca su obra para el Palacio de la Música, en Madrid (1926), y el edificio de Correos en Bilbao (1927). En 1929, proyecta dos hotelitos en el Parque Metropolitano de Madrid que señalan un fuerte acercamiento al sencillo vocabulario racionalista; sin embargo, en 1931 construye una casa en la Plaza de la Independencia, de Madrid, de bellas proporciones, pero de nuevo en una línea muy clásica.

En urbanismo participó en el concurso internacional convocado por el Ayuntamiento de Madrid (1929) para el plan de extensión de Madrid, que incluía el proyecto de prolongación del Paseo de la Castellana, y un avance de un Plan comarcal de Madrid. La idea partió del arquitecto y urbanista alemán Hermann Jansen que, para participar en el concurso, preguntó a García Mercadal (que había trabajado con él en Berlín) por un posible colaborador madrileño, y este, pensó inmediatamente en Zuazo. Aunque recibió una alta consideración del jurado, el plan no fue premiado. Sin embargo, alguna de las propuestas se realizaron al cabo del tiempo, como la prolongación de la Castellana[1]​ y el túnel ferroviario norte-sur (el que fue llamado el túnel de la risa por los madrileños).[2][3]

En 1932 diseña un bloque de viviendas —una manzana completa en el barrio de Argüelles— que supone un hito en la historia de la arquitectura española. Es la denominada Casa de las Flores, en la que introduce audaces criterios urbanísticos, de patios abiertos, y emplea ya con toda soltura el lenguaje racionalista, pero con el enorme interés de haber incorporado, con una maravillosa armonía, elementos muy tradicionales de la arquitectura española y muy adecuados al clima de la península ibérica.

Fue cofundador de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, el 11 de febrero de 1933, creada en unos tiempos en que la derecha sostenía un tono condenatorio en relación a los relatos sobre las conquistas y los problemas del socialismo en la URSS. En 1935 colaboró con Eduardo Torroja en el proyecto del desaparecido Frontón Recoletos.

A partir de esta obra, el papel de Zuazo en la arquitectura española debería haber sido similar al que desempeñó Erik Gunnar Asplund en los países escandinavos: el indiscutido maestro que había sabido incorporar las aportaciones innegables del racionalismo a los valores permanentes de la arquitectura de su país, pero en 1936, cuando trabajaba en una obra de gran envergadura: los Nuevos Ministerios, en Madrid, estalla la Guerra Civil Española y trunca definitivamente esa interesante trayectoria (la obra de los Nuevos Ministerios se terminó de un modo distinto al que estaba proyectada).

Durante los primeros años del franquismo, a iniciativa del líder falangista Manuel Valdés Larrañaga, que instó a la Dirección General de Seguridad (DGS) a la apertura de un expediente de depuración contra el arquitecto.[4]​ Zuazo sufre la amargura de la tragedia española y cuando al cabo de los años regresa a España ya no es capaz de recuperar la andadura iniciada. Toda su obra posterior, aunque deja ver siempre su gran calidad como arquitecto, carece de esos valores magistrales que alcanzaron su máxima expresión en la Casa de las Flores.

El 11 de febrero de 1946 es elegido académico de la de Bellas Artes de San Fernando.[5]

De este periodo es su proyecto de construcción entre 1948 y 1949[6]​ de viviendas para empleados de la EMT en los números 292-300 del paseo de la Castellana,[7]​ la colonia San Cristóbal, también conocida como «Las Ochocientas» (viviendas).[6]

Fue uno de los arquitectos firmantes en 1953 del llamado Manifiesto de la Alhambra.[8]



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