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Sedentarismo físico



El sedentarismo (de sedentario/a, a su vez del latín sedentarius, "que trabaja sentado", a su vez de sedere, "estar sentado"[1]​) es lo que define a los oficios y modos o estilos de vida que, en palabras de la Real Academia Española, tienen "poca agitación o movimiento". Se trata del estilo de vida más cotidiano, sobre todo en las ciudades. Incluye poco ejercicio, suele aumentar el régimen de problemas de salud, especialmente aumento de peso (obesidad) y padecimientos cardiovasculares. Es un estilo de vida frecuente en las ciudades modernas, altamente tecnificadas, donde todo está pensado para evitar grandes esfuerzos físicos. En las clases altas y en los círculos en donde las personas se dedican más a actividades intelectuales, aumenta la probabilidad de que se presente este hábito.[cita requerida]

Según un estudio español del año 2014, el hecho de pasar muchas horas (seis en adelante) en posición sedente constituye por sí solo un factor de riesgo para la salud cardiovascular, independientemente de que se haga o no ejercicio físico.

Según la OMS, la inactividad física es el cuarto factor de riesgo de mortalidad más importante a nivel mundial y provoca el 6% de todas las muertes del planeta. En la actualidad, aproximadamente 3,2 millones de personas mueren cada año por tener un nivel insuficiente de actividad física. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que seis de los siete factores determinantes para la salud están relacionadas con la alimentación y el ejercicio físico (OMS, 2002), y ambos son susceptibles de modificarse (Delgado, Gutiérrez y Castillo, 2004). El bienestar psicológico y los hábitos saludables, están íntimamente relacionados con la práctica del ejercicio físico (Jiménez, Martínez, Miró y Sánchez, 2008). La OMS define la actividad física como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos, con el consiguiente consumo de energía. Ello incluye las actividades realizadas al trabajar, jugar y viajar, las tareas domésticas y las actividades recreativas.

Las consecuencias más frecuentes del sedentarismo son las siguientes[2]

El sedentarismo puede ser considerado una plaga de la edad contemporánea. Como tal, es necesario combatirlo. Por lo general, las personas sedentarias no reconocen que son sedentarias sino hasta que surgen las consecuencias en su estado de salud. Es necesario elaborar programas permanentes de prevención y tratamiento del sedentarismo en la población, la promoción del deporte y una sana alimentación[3]​ Las sociedades actuales están centradas en la industrialización y tecnológicamente muy avanzadas, buscando aumentar la productividad constantemente y promoviendo la inactividad o falta de movimiento físico, generándole mayor  comodidad al empleado para que pueda realizar sus labores sin necesidad de tener un alto gasto energético, sin embargo la cantidad de energía ingerida por el empleado es mucho mayor que la que le demanda su trabajo actual. No existe un equilibrio energético, lo que acarrea una inmensidad de problemas de salud.[4]

No solo el propósito de programar una actividad deportiva es parte del tratamiento contra la plaga del sedentarismo. También un cambio en las actitudes cotidianas: algunas personas utilizan el coche para desplazase a pocos metros, el elevador para subir al siguiente piso, dentro de la oficina se desplazan en la silla de ruedas como si fueran personas con alguna discapacidad. El uso de la bicicleta, caminar, subir escaleras, moverse, distensionarse y otras actividades similares ayudan un poco a combatir el sedentarismo.

La escasa o nula práctica de actividad física en la Adolescencia no sólo es peligrosa para la salud, sino que además acarrea una serie de problemas (baja forma física, menor autoestima, pobre imagen corporal, más propensos a las adicciones, etc.), por lo que se debe empezar a trabajar fuertemente en lograr que los adolescentes sean más activos, lo que influirá enormemente en que tengan una vida adulta menos sedentaria y más sana (González Arratia, et al, 2009).

Montil et al. (2005) advierten que durante la infancia los niños suelen ser físicamente activos, decreciendo su nivel de práctica de actividades físicas a medida que va creciendo e ingresando en la adolescencia, siendo esta situación más notoria entre las chicas. Teniendo en cuenta que durante la etapa de la adolescencia se consolidan y refuerzan aprendizajes es importante trabajar con este grupo etario antes de que se consoliden o desarrollen las enfermedades relacionadas al sedentarismo. También se trata de una edad en que se transita por múltiples cambios que pueden afectar o consolidar los hábitos deportivos y físicos. Es por ello que en las escuelas secundarias, es importante que la Educación Física sea considerada como un elemento tan fundamental como el resto de las actividades que se desarrollan en ese ámbito.

Además esta etapa de socialización se caracteriza por los cambios significativos en los intereses y experiencias que comparten. Para la mayoría, es dentro de este período en donde se abandonan los juegos de la infancia y sobre todo es cuando incorporan actividades que caracterizan la etapa adolescente a la que están ingresando.

El estudio del sedentarismo y la actividad física es materia de preocupación y ha suscitado numerosas investigaciones en los últimos años. Entre ellas se destaca la de Van der Horst et al. (2007) quienes arribaron a la conclusión de que los varones son más activos físicamente que las mujeres, y que la actividad disminuye conforme avanza la edad, registrando una merma significativa entre los 13 y 18 años. Los autores sostienen que la reducción de la actividad física con la edad es uno de los mayores descubrimientos y que podría relacionarse con la actividad hormonal de lo sujetos. De todos modos, este retroceso en los niveles de práctica de actividades deportivas se evidencia más al inicio y al final de la adolescencia. En definitiva, se observa que sólo un mínimo porcentaje de adolescentes realiza la cantidad de actividad física requerida por los diferentes organismos e instituciones dedicadas a promover un estilo de vida saludable.[5]

Las sociedades han optado por desenvolverse de formas muy sedentarias, donde la actividad física no es tomada como algo que sea relevante, por lo tanto el movimiento del cuerpo está acotado a mínimas necesidades cotidianas y con ello el estado de salud se ve claramente perjudicado. El tiempo libre para la práctica de actividad física es ocupado por otras tareas que son de amplia comodidad y no demandan esfuerzo físico. Los factores más comunes son los siguientes:[2]

La actividad física comprende a todos los movimientos corporales que realizan las personas con un fin, durante un determinado periodo de tiempo.  Estos movimientos aumentan el consumo de energía del cuerpo, en comparación a cuando el mismo se encuentra en reposo. La actividad física puede ser realizada, ya sea de manera ociosa, en situaciones laborales o quehaceres dentro del mismo hogar.  Dentro de las actividades físicas más comunes podemos encontrar el caminar, andar en bicicleta, bailar, realizar juegos tradicionales, pasatiempos, actividades de jardinería así como también engloba al deporte y el ejercicio físico.[6]

Entenderemos el deporte según el “El Diccionario de las Ciencias del Deporte y del Ejercicio” (Anshel & Col, 1991) definen el deporte de la siguiente manera: “Es un juego organizado que lleva consigo la realización de ejercicio físico, se atiene a una estructura formal, está organizado dentro de un contexto de reglas formales y explícitas respecto a conductas y procedimientos, y que es observado por espectadores”[7].

El ejercicio físico se considera una sub-categoría de la actividad física que tiene por objeto mantener o mejorar  la forma física a través de un entrenamiento planificado, estructurado y repetitivo.[8]

Lograr la seguridad en la práctica de actividad física es de vital importancia, siendo muchos lo beneficios a obtener, por sobre los prejuicios que pueden llegar a ocurrir, como algún tipo de lesión,  siempre que se fomente un trabajo planificado de actividad física, comenzando moderadamente  y aumentando su intensidad a medida que la práctica se va haciendo regular y continua.[9]



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