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Segundo Ensanche de Pamplona



El Segundo Ensanche de Pamplona (en euskera Bigarren Zabalgunea) es uno de los barrios del centro de la capital de la Comunidad Foral de Navarra, España. Se colocó la primera piedra el 29 de noviembre de 1920, festividad de San Saturnino, patrono de la ciudad.[2][3][4]

El Ejército español, al considerar que Pamplona seguía siendo una plaza fuerte, mantenían la ciudad encerrada en las murallas y la imposibilidad de edificar en los alrededores por ser «zonas polémicas», es decir por ser próximo a un lugar de interés militar. Este problema ya había ocurrido con la realización del Primer Ensanche de Pamplona, en el interior de las murallas, pero en relación con la «zona polémica» de los baluartes de la Ciudadela que controlaban la ciudad. En esta ocasión los militares cedieron a la ampliación de la ciudad y por tanto el derribo parcial de las murallas cuando comprobaron que los nuevos sistemas de guerra empleados en la Primera Guerra Mundial, en que se podía bombardear las ciudades con la aviación, no servían, demostrando que el sistema defensivo del siglo XX debería ser otro.

En todo caso las negociaciones con los militares fue larga, pues en 1901 en una Real Orden ya se establecía el derribo de las murallas del sur de la ciudad y su posterior urbanización. Los debates duraron años con exigencias monetarias importantes, pues no se trataba solo de derribar las murallas, sino también de ceder la propiedad de los terrenos que en ese momento eran del Ejército español y que pasarían a propiedad municipal. El derribo de las murallas de su parte sur se iniciaron el 25 de julio de 1915. En sus vísperas el alcalde Alfonso Gaztelu llamaba a celebrarlo:

El Ayuntamiento encargó varios proyectos de ensanche contemplando el derribo del lienzo sur de la muralla. En 1909 el arquitecto municipal Julián Arteaga realizó el primer proyecto en el que abarcaba toda la meseta en una malla octogonal, de forma perpendicular a la carretera de Francia, hoy avenida de la Baja Navarra, dejando dos espacios ajardinados, uno al principio y otro al final. Dejaba la plaza del Castillo cerrada y la plaza de toros donde estaba (en donde está hoy el teatro Gayarre y el inicio de la avenida de Carlos III). Este planteamiento no fue aceptado porque no se ligaba con la trama medieval del Casco Viejo de Pamplona.[5]

Finalmente el nuevo barrio tendría un trazado ordenado de forma reticular diseñado en 1916 por el también arquitecto municipal Serapio Esparza, con manzanas cuadradas con un patio interior. Es un heredero tardío de los ensanches del siglo XIX, en especial el Ensanche de Barcelona. Seguía, por tanto, el mismo planteamiento de malla octogonal con dos ejes principales, las actuales avenidas de Baja Navarra y Carlos III, orientando las cuadrículas de calles en la dirección de las del Casco Viejo. En esta orientación se primaba la ventilación e iluminación natural de las viviendas. En esta propuesta la plaza del Castillo se abría a Carlos III, trasladando el teatro Gayarre, y así mismo, trasladaba la plaza de toros. La polémica de construir una nueva plaza de toros se terminó cuando la vieja se incendió el 12 de agosto de 1921, según las crónicas de forma intencionada, aunque no se demostró.[5]

Sin embargo hasta el 11 de mayo de 1920 no se autorizó mediante una Real Orden la expropiación de los terrenos y el 29 de noviembre de ese año se pudo poner la primera piedra en la actual Bajada del Labrit.

Una parte importante de los edificios entonces realizados fueron posteriormente derribados a lo largo del siglo XX, con la construcción de otros más modernos.

La vía que atravesaba todo el ensanche de norte a sur se le denominó en 1923 Gran Vía de Carlos III el Noble, con la intención de tener una Gran Vía como las ciudades importantes del momento. Este nombre no fue bien acogido por la ciudadanía, que al final impuso el nombre de avenida de Carlos III el Noble, que en la actualidad es peatonal. En todo caso en recuerdo al rey que unificó Pamplona con la promulgación del Privilegio de la Unión de 1423. En esta emblemática calle se instalaría la alta burguesía de la ciudad e importantes entidades. Al final de esta avenida en los años cuarenta se construyó el Monumento a los Caídos, en homenaje a los navarros muertos en la guerra civil española en el bando franquista y delante en 1952 se construyó una plaza que se dedicó a Tomás Domínguez Arévalo, conde de Rodezno. Todo este conjunto, hoy día, es muy polémico en cuanto a su posible reconversión o derribo.

La otra avenida del Segundo Ensanche que cruza a la anterior es la actual avenida de la Baja Navarra, que en su nombre se ha reflejado la historia de Navarra en este último siglo. Inicialmente, en 1923 como avenida de Francia, por ser la salida hacia aquella frontera. En 1927 se le dedicó a Alfonso XIII que acababa de ser coronado. En 1931 se sustituyó por Galán y García Hernández que se sublevaron en Jaca por la República. En 1937 en plena guerra civil española se cambió por la de General Franco. Finalmente en 1979 durante la transición se cambió al actual. Esto también ocurrió con otras plazas y calles de este barrio.

La construcción se llevó a cabo en dos fases. En ambas se alternaron edificios de varias plantas con otros de baja altura. Estos pequeños edificios con forma de chalet quedaron atrapados cuando en las manzanas se reedificaron bloques modernos de viviendas. Aún persisten en la Colonia Argaray este tipo de viviendas de baja altura.

Vista de calle del II Ensanche

Vista de calle II Ensanche II

Plaza Merindades

Plaza Conde Rodezno



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