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Segundo libro de los Macabeos



El Segundo libro de los Macabeos, también conocido como 2 Macabeos, II Macabeos, y 2º de Macabeos, es para los cristianos católicos, ortodoxos, y ortodoxos orientales, un libro deuterocanónico del Antiguo Testamento, incluido en la Septuaginta. Junto con 1 Macabeos, pone fin a los llamados Libros históricos, y se ubica entre I Macabeos y el Libro de Job en el canon católico, y entre I Macabeos y III Macabeos en el canon ortodoxo.

Se trata de un escrito originariamente en hebreo, posteriormente se perdieron estos manuscritos fue traducido al griego en la Septuaginta, que se presenta como el compendio de la obra de Jasón de Cirene.[2]​ Su estilo es el de los escritores helenísticos, cuyo objetivo es el de agradar y edificar,[3]​ narrando la guerra de liberación dirigida por Judas Macabeo, sostenida por apariciones celestes y victorias obtenidas por intervención divina.

El libro es considerado como un texto apócrifo por los judíos rabínicos y caraítas, por los judíos mesiánicos, y por los cristianos protestantes, anglicanos y restauracionistas.

Las Iglesias que lo integran en el canon, encuentran afirmaciones de importancia, tales como la resurrección de los muertos,[4]​ la oración por los difuntos,[5]​ el mérito de los mártires,[6]​ y la comunión de los Santos y su intercesión,[7]​ entre otras.

El autor es anónimo. Sólo se puede afirmar que no es el mismo de I Macabeos.

Es, por supuesto un judío alejandrino o influido por la escuela literaria egipcia tolomea. Es evidente en él una adhesión total y completa a la Ley. En sus tiempos se lo hubiese denominado fariseo, en el buen sentido de la palabra.

Escribe en un griego excelente, culto y sumamente retórico, aunque por momentos se vuelve rebuscado y edulcorado.

Según el autor, II Macabeos no es más que un resumen de un libro escrito por un tal Jasón de Cirene en cinco volúmenes, del cual se sabe muy poco.[8]

No la conocemos con exactitud, pero el original griego de Jasón de Cirene se escribió entre los años 130 y 125 a.C. Por lo tanto, el recopilador y autor de II Macabeos tiene que haber redactado este resumen entre 125 y 63 a.C.

Contrariamente a lo que pudiera pensarse, II Macabeos no es la continuación de I Macabeos. En realidad narra acontecimientos que están contenidos en el anterior; pero si este se extendía durante 41 años, II Macabeos relata sólo 15 (176-161 a.C). Es decir, II Macabeos abarca apenas los primeros siete capítulos de I Macabeos.[9]

Sin embargo, ambos libros divergen en muchos aspectos y hechos, que se explican porque los objetivos de ambos autores son también muy diferentes. Este tan sólo busca exaltar loas al Templo de Jerusalén, y no relatar la rebelión contra los seléucidas.

En otros lugares completa y profundiza los hechos narrados en el libro anterior.

El libro se centra en dos fiestas religiosas: la Dedicación del Templo luego de su reconstrucción, y el día en que Nicanor amenaza al edificio sagrado. Cuenta también la herejía sacrílega de Heliodoro] asesor de Seleuco III de los seléucidas.[10]

Leído junto con su similar, II Macabeos hace un retrato histórico preciso de la religión judía y de su interminable lucha para mantener, pura e incontaminada, su religión monoteísta.

El libro segundo de los Macabeos es muy importante en la doctrina religiosa del Antiguo Testamento. Su intención, aparte de las ya explicadas, es demostrar la existencia de los poderes angélicos, y dos conceptos que suenan conocidos para el cristiano moderno: la intercesión de los santos y la resurrección de la carne. La primera doctrina es rechazada por los judíos y protestantes, mientras que la segunda es aceptada por todos los ramales del Judeocristianismo.

En otros sitios este libro se ocupa también de los castigos que el Más Allá reserva a los pecadores, y de la ayuda que la oración elevada a los fieles difuntos provee.[11]

Existen cuatro libros de los Macabeos:

Este libro presenta algunas doctrinas que, para Lutero y sus seguidores, no concuerdan con sus enseñanzas. 2 Macabeos demuestra varios puntos de interpretación doctrinal derivados del judaísmo farisaico, y que también se encuentran en la teología ortodoxa católica y oriental.

Los problemas doctrinales que se plantean en 2 Macabeos incluyen:

En particular, las largas descripciones de los martirios de Eleazar y de una madre con sus siete hijos (2 Mac 6:18; 7:42) captaron la imaginación de los cristianos medievales. Varias iglesias están dedicadas a los "mártires macabeos", y están entre las pocas figuras precristianas que aparecen en el calendario católico de los días de los santos (ese número es considerablemente más alto en los calendarios de las iglesias ortodoxas orientales, donde también aparecen). El libro es considerado el primer modelo de las historias medievales de los mártires.

El apologista católico Jimmy Akin examina Hebreos 11:35 ("Algunos fueron torturados, negándose a aceptar la liberación, para que puedan resucitar a una vida mejor") y señala que esta esperanza de vida eterna después de la tortura no se encuentra en ningún lugar de los Protocanónicos del Antiguo Testamento, pero se encuentra en 2 Macabeos 7.[24]

Es por esto que el resto de iglesias cristianas (ortodoxas, coptas, orientales y católicas) no dudan de la autoridad doctrinal de estos libros, que fueron excluidos de la Biblia por Lutero, junto con el resto de deuterocanónicos, por no hallarse él de acuerdo con la doctrina de la comunión de los santos, explícita en este libro.




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