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Vicente Leonides Saadi



Vicente Leonides Saadi (Belén, 19 de julio de 1913Buenos Aires, 10 de julio de 1988), también escrito como Vicente Leónidas Saadi, fue un político, abogado, periodista y estadista argentino. Desde el Partido Justicialista ejerció una larga trayectoria: gobernador de Catamarca en dos ocasiones, senador nacional en tres períodos, diplomático, consultor internacional y presidente titular del Partido Justicialista. Fue quien inauguró el auge de la familia Saadi en calidad de élite político-familiar, hasta el día de hoy una familia de indudable peso político a escala regional.

Oriundo de la localidad de Belén, su madre era argentina y su padre un inmigrante sirio-libanés.[2]​ Los primeros años de su infancia transcurrieron en la escuela Fray Mamerto Esquiú, pasando luego a las aulas del Colegio Nacional Sarmiento.[3]​ Estudió abogacía en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba, obteniendo su título universitario en 1940.[4]​ Contrajo nupcias con María Alicia Cubas, descendiente del ex-gobernador de Catamarca José Cubas.

En sus primeros años de juventud adhería al radicalismo, pero elige tomar partido por el movimiento peronista a unos meses de las próximas elecciones nacionales de 1946. Momento que Vicente aprovechará al máximo, colocando los recursos que tenga disponible para fundar el Partido Laborista de Catamarca, base del peronismo local y su vía electoral para alcanzar el cargo de Senador Nacional.

La Cámara Alta del Congreso Nacional le confió cargos de diversa índole: Presidente del Bloque Justicialista en el Senado; Presidente de la Comisión de Industria y Comercio; Embajador extraordinario en misión especial en México, Haití, Santo Domingo, Cuba, Venezuela, Estados Unidos y Alemania Democrática; entre otros.[4]

Finalizado su mandato de legislador ingresa al duelo electoral por el Poder Ejecutivo Provincial. Previamente las internas partidarias de 1949 analizaron la situación y deciden poner a Saadi como su candidato a gobernador. Ahora bien, existe más de una teoría alrededor de sus mecanismos de convicción desplegados, pero una de las tesis más populares, que es prácticamente un mito, dirige las miradas sobre la picardía política.[5]

Se trata de una anécdota atestiguada por Pacífico Rodríguez, ex-gobernador peronista de Catamarca. Preocupado por el llamado a elecciones gubernativas, justo un día recibe el llamado telefónico de alguien cuya voz parecía inconfundible, Juan Domingo Perón. Sin sospechas sobre la veracidad del contacto, aprovecha la instancia de comunicación para solicitarle consejo y ayudarle a nominar su candidato. Por respuesta el aval recae en Vicente Saadi.

Una vez conferido en el Poder Ejecutivo por legitimación electoral, a Pacífico le permiten una entrevista personal con Juan Domingo Perón en su despacho de Buenos Aires. Le preguntó cuán conforme se sentía con la propuesta, pero su interlocutor le interrumpió y le confesó nunca haber entablado conversación con él en ese entonces. Entre pedidos de explicaciones mutuas, ambos concluyeron que una llamada fraudulenta detonó la confusión.

Las investigaciones posteriores detectaron a los responsables. Un tal Díaz Gurguignon, secretario privado de Saadi y buen imitador de voces, había sido el autor del llamado telefónico. Juan Domingo Perón emite un Decreto de Intervención Federal (21 de noviembre de 1949) para destituir al mandatario, acusando que reina en Catamarca un crudo nepotismo y se vive un clima de persecución y negación de los derechos fundamentales.

Aunque continuaron reinando los malentendidos en el distrito catamarqueño (años de inestabilidad institucional, intervenciones federales, gobiernos efímeros, enfrentamiento de bandos entre Pacífico Rodriguez y una red mayoritaria de legisladores provinciales cuya lealtad favorecía a Saadi), no impidió a la máxima autoridad nacional elevar una denuncia por desacato, propiciar su arresto y ser encarcelado por tres años.

Mientras duró la Revolución Libertadora fue duramente perseguido, vetado de toda participación o actividad política y encarcelado. Asimismo enfrentó actos de censura del gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu puesto que dedicó un tiempo a crear y dirigir una prensa controversial a los objetivos del régimen mandatario. Fue director de El Populista (1957), revista que identificó a una parcela de la resistencia peronista, siendo Fermín Chávez uno de sus más sobresalientes escritores en su órgano periodístico.[6]

A raíz del exilio de Perón y un movimiento de masas desprovisto de su líder, emerge una corriente política proponiendo institucionalizar un partido defensor de los principios de la bandera justicialista desde la proscripción. Experimento partidario mejor conocido bajo la nómina neoperonismo o Peronismo sin Perón. En particular Vicente Saadi destacó un rol preponderante, tanto a nivel local con la creación del Partido Populista de Catamarca, como a nivel nacional colaborando en los cimientos de Unión Popular.[7]

En ocasión de constituirse la Asamblea Constituyente de Catamarca (1966) para redactar una nueva Constitución Provincial, ocupó la presidencia del Bloque de Diputados Constituyentes Justicialistas.[4]

En el marco de la convocatoria a elecciones gubernativas, las internas del justicialismo catamarqueño no se hicieron esperar. Terminadas las discusiones, consensuaron enfocar a Hugo Alberto Mott por la gobernación de Catamarca, mientras a Vicente Saadi lo impulsan para el Senado Nacional. Ambas candidaturas lanzadas por el FREJULI (Frente Justicialista de Liberación).

Tres días después de asumir Héctor J. Cámpora acontece el Devotazo. Oportunamente expresará una analogía al calificarlo la Segunda toma de La Bastilla, comparando la movilización social con el emblemático acontecimiento de la Revolución Francesa.[8]

La irrupción del Golpe Cívico-Militar -también denominado Proceso de Reorganización Nacional- motivó la disolución del Congreso de la Nación y la interrupción de su período legislativo en 1976.

Al tanto del terrorismo de Estado bajo responsabilidad de la Junta Militar no dudó prestar sus servicios de abogado en aras de refugiar y defender presos políticos, ofrecerles contención, tramitar sus denuncias, recabar sus testimonios y colaborar estrechamente con los organismos de derechos humanos.

En 1979, estando presente la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en una visita a la República Argentina por las alertadas denuncias por violaciones a derechos humanos en el país, una heterogénea organización política -con actuación desde la clandestinidad- contó con un sitio de reunión para entregar un documento esclarecedor para el organismo internacional. Dicho sitio de reunión fue el Estudio Jurídico ubicado en la Calle Paraguay 1315 (Capital Federal), propiedad del abogado Vicente Saadi.[4][9]

Llegó a ser Vicepresidente de la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos y Defensa de la Democracia, con sede en Quito, Ecuador, y Presidente de la filial argentina de ese mismo organismo, con sede en Buenos Aires y con jurisdicción en Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay.[4]​ En 1982 es electo Secretario General de la Asamblea Permanente para la Defensa de los Derechos Humanos para Latinoamérica (APDDH).[3]

A inicios de la década del ´80, a causa del desgastamiento acentuado de la dictadura, empieza a reunir los restos de la izquierda peronista -integrantes de la organización político-armada Montoneros y estructuras sobrevivientes de la Tendencia- y aúnan acuerdos en fundar una línea interna dentro del Partido Justicialista, camino para su reintegración en la militancia peronista. Así configuran una tendencia revolucionaria que acompañará al progresivo regreso de la democracia, llevando el partido por nombre Intransigencia y Movilización Peronista y siendo Vicente Saadi su conductor.[10]

A partir de 1982 fue Director y Editor Responsable del diario La Voz con el aporte financiero de Montoneros. A su personal se suman exdirigentes de la Juventud Peronista y la organización participa del control editorial a través de su gerente personal -Daniel Zverco- hombre de confianza de Mario Firmenich.[11]

En 1983, al calor de las internas del Partido Justicialista por definir su candidato a presidente, decide postular su precandidatura, soportando su caudal de votos basándose en su propia organización Intransigencia y Movilización Peronista. Sin embargo no sale victorioso en virtud del triunfo de la fórmula Luder-Bittel.

Regresa como Senador Nacional por Catamarca y el Congreso nuevamente lo delega Jefe del bloque justicialista en el Senado. Trabajó con el presidente Raúl Alfonsín para planear la restauración de la democracia en el país.

El 14 de noviembre de 1984 tuvo parte en un recordado debate en televisión junto con Dante Caputo argumentando en contra del Tratado de paz y amistad entre Argentina y Chile. La prensa señaló el contraste entre el estilo tradicional de la actuación de Saadi con la actitud serena y didáctica de Caputo y una semana después hubo diez millones y medio de argentinos (81,13%) por la afirmativa y poco más de dos millones (17,24%) opuestos al acuerdo con una gran concurrencia pese a que no era obligatorio votar.[12]

Dentro del terreno partidario nacional forjó una alianza con Herminio Iglesias, Lorenzo Miguel y Oraldo Britos, materializando -al calor de las internas del PJ- el sector ortodoxo del peronismo, en oposición a la emergente «renovación peronista» de Antonio Cafiero, Carlos Menem y José Manuel de la Sota.[13]

El Congreso Nacional del Partido Justicialista de Santa Rosa (julio de 1985) ratifica a María Estela Martínez de Perón como presidente del PJ, mientras la vicepresidencia primera recae en Vicente Saadi; sin embargo, la negativa de Isabelita a ejercer su mandato (a raíz de las internas crecientes dentro del peronismo y su firme decisión de residir a España) obliga a Vicente, segundo en la línea de mando, a tomar cargo de la jefatura y cumplir sus funciones hasta fines del ´87.[13]

En el famoso secuestro de las manos de Perón decide no pagar el rescate de 8 millones de dólares exigido por los extorsionadores.[14]

En su memoria existen calles y avenidas bautizadas con su nombre: la Avenida Vicente Saadi en el departamento Santa María, Provincia de Catamarca[15]​ ; otra avenida en la ciudad de Recreo, Provincia de Catamarca.[16]​ ; la calle Dr. Vicente Saadi en San Pedro, provincia de Santiago del Estero[17]​ ; y una calle cerca de la Ruta 41, en San Fernando del Valle de Catamarca.[17][18]



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