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Acadio



¿Dónde nació Acadio?

Acadio nació en AA.


Afroasiático (AA)
  AA septentrional
    semítico
      Semítico oriental

El acadio (lišānum akkadītum, 𒀝𒂵𒌈 ak.kADû) es una lengua semítica actualmente extinta, hablada en la antigua Mesopotamia principalmente por asirios y babilonios durante el II milenio a. C. En su tiempo llega a ser lingua franca de toda la región.[1]​ Se escribe usando un sistema de escritura cuneiforme derivado del sumerio. El nombre procede de la ciudad de Acad. El babilonio y el asirio son formas tardías de acadio empleadas en los reinos de Babilonia y Asiria, respectivamente.

El acadio llega a Mesopotamia desde el norte con los pueblos semíticos. Los primeros nombres propios acadios recogidos en textos sumerios se remontan al 2800 a. C., lo que indica que, al menos en esa época, gente de habla acadia se había instalado en Mesopotamia. Las primeras tablillas escritas enteramente en acadio usando el sistema cuneiforme datan de 2400 a. C. pero no hay un uso importante del acadio en la escritura antes del 2300 a. C. Es entonces, al formarse el Imperio acadio con Sargón I,[2]​ que crece la importancia de la lengua y su uso en documentos escritos hasta llegar a convertirse en la lengua dominante en Mesopotamia por espacio de 1000 años. Con esto el acadio relega el empleo del sumerio a textos legales o religiosos.

Los faraones egipcios y los reyes hititas utilizaron el acadio para comunicarse entre sí. Los funcionarios de Egipto escribían en este idioma en sus relaciones con sus vasallos en Siria y la mayoría de las cartas halladas en el-Amarna están escritas en acadio.[3]

El acadio antiguo está presente en tablillas de barro desde aproximadamente el 2600 a. C. Se escribe con la escritura cuneiforme tomada de los sumerios. Sin embargo, a diferencia del sumerio, con el acadio la escritura evoluciona hasta un sistema silábico completo.[4]​ Los logogramas pasan a ocupar un papel secundario y se siguen empleando sobre todo para palabras muy comunes, como «Dios», «templo» y otras semejantes. Es así como el símbolo AN se usa tanto para el logograma de «Dios» como para el Dios An y para el símbolo silábico -an-. El símbolo también se utiliza como determinativo para los nombres de dioses.

El ejemplo 4 en la imagen inferior muestra otra particularidad del sistema de escritura cuneiforme acadio: muchos símbolos silábicos carecen de un valor fonético claro. Algunos, como AḪ, no diferencian la vocal. Tampoco hay una referencia clara en el otro sentido, de un sonido dado a un símbolo específico. Así, la sílaba -ša- puede representarse tanto con el símbolo ŠA como con el símbolo NÍĜ. Esto ocurre incluso en el mismo texto de manera intermitente.

El acadio antiguo se usa hasta el final del III milenio a. C., cuando es reemplazado por el babilonio y el asirio. Ya en el siglo XXI a. C. estos dos dialectos principales se han hecho claramente diferenciables. El babilonio antiguo, como el idioma mariota, muy próximo a él, es mucho más innovador que el asirio antiguo, que es más arcaizante, y que el eblaíta, del que está más alejado desde el punto de vista lingüístico y geográfico. Por ejemplo, en el babilonio antiguo se encuentra por primera vez la forma lu-prus (yo quiero escoger) en vez de la más antigua la-prus. Aun así, el asirio también introduce innovaciones, como la llamada armonía vocal asiria, una armonía vocálica diferente al sistema del turco o del finés. El eblaíta es muy arcaizante. Este conoce un dual productivo, así como pronombres relativos diferenciados por caso, número y género. Ambos elementos ya habían desaparecido en el acadio antiguo.

El babilonio antiguo es el idioma del rey Hamurabi, quien crea el Código de Hamurabi, uno de los textos legales más antiguos. A partir del siglo XV a. C. se habla del babilonio medio. La división se produce con la irrupción de los casitas, que conquistan Babilonia hacia 1550 a. C. y gobiernan allí por unos 300 años. Estos toman el idioma acadio para su uso sin influir mucho con su idioma de origen. Durante su edad de oro, el babilonio medio es considerado como el idioma escrito de la diplomacia en todo el antiguo Oriente, incluso en Egipto. En este tiempo se producen también numerosos préstamos de los idiomas semitas del Noroeste y del hurrita, aunque estos se usaban ante todo en las regiones limítrofes de la región de habla acadia.

Tras el fin del reino mesopotámico con la conquista de la región por los persas, el acadio, que solo existía en forma del babilonio tardío, se ve reemplazado como idioma del pueblo, aunque sigue siendo usado como idioma escrito. Aun después de la invasión de los griegos con Alejandro Magno en el siglo IV a. C., el acadio se mantiene como lengua oficial de la región. Hay muchos indicios de que el acadio ya no es idioma hablado en ese momento o que a lo sumo es empleado por pocas personas. Los textos más recientes en acadio se remontan al siglo III.

La asiriología divide la lengua acadia en varias formas según su origen y época en que se emplearon:[5]

La siguiente tabla contiene los dialectos que se han logrado identificar en el acadio.

Algunos científicos (como Sommerfeld, 2003) asumen que el acadio antiguo que se halla en los textos más viejos, no fue una forma precursora de los posteriores dialectos asirio y babilonio, sino un dialecto propio que fue desplazado por estos dos y que se extinguió tempranamente.

El acadio, junto con el resto de las lenguas semíticas, pertenece a las lenguas afroasiáticas, familia que está ubicada en el Norte de África y Oriente Próximo.

El acadio, entre todas las demás lenguas semíticas, utiliza la preposición ina como locativo y ana como dativo-elativo. Muchas lenguas vecinas del noroeste, como el hebreo y el arameo, tienen en cambio bi/bə para locativo y li/lə para dativo. El origen de las preposiciones de lugar de la lengua acadia está sin aclarar.

A diferencia de la mayoría de los idiomas semitas, el acadio tiene solo la fricativa ḫ [x] y ha perdido tanto las consonantes glotales como las faríngeas fricativas, típicas en el resto de las lenguas semíticas. Las sibilantes del acadio eran, por lo menos hasta la época antigua de Babilonia (ca. XIX a. C.), exclusivamente africadas.

El acadio se diferencia de los idiomas semíticos del noroeste y del sur por la posición típica de las palabras, que es Sujeto Objeto Verbo (SOV), mientras que en las otras ramas prevalece la forma Verbo Sujeto Objeto o Sujeto Verbo Objeto. Este orden se debe a la influencia del sumerio, que también tenía un orden SOV.

De acuerdo con lo que se puede deducir de la ortografía cuneiforme, varios fonemas protosemitas se perdieron en acadio.

El fonema *ʔ (ʔalef) del protosemita, así como las fricativas *ʕ (ʕayin), *h, *ḥ y se perdieron como consonantes, ya sea por cambio de sonido o por ortografía, y dieron lugar a la calidad vocal e no presente en el protosemita.[6]​ La interdental y las fricativas laterales sordas (, *ṣ́) se fundieron con las sibilantes como en los idiomas cananeos, con lo que quedaron 19 fonemas consonánticos:

El inventario vocálico viene dada por:

La mayoría de los expertos del acadio presumen la existencia de una vocal posterior central (o o ɔ), pero la escritura cuneiforme no ofrece pruebas de esto.

Tanto las consonantes como las vocales pueden ser largas o cortas. En las transcripciones del acadio, la duración larga de las consonantes se expresa en las transcripciones mediante la duplicación de la consonante correspondiente. Las vocales largas se expresan con un signo sobre la vocal /ā, ē, ī, ū/. Esta diferenciación es fonémica, p. ej. iprusu ('que él decidió') frente a iprusū ('decidieron').

Como en todas las lenguas semitas, el acadio utiliza la flexión de temas. El tema de una palabra, que contiene el significado base, está compuesto por lo general por tres consonantes, las llamadas radicales. Las transcripciones con frecuencia muestran las radicales o consonantes temáticas con letras mayúsculas, como PRS (decidido, separar). Entre y alrededor de estas consonantes el acadio usa diversos infijos, prefijos y sufijos que tienen funciones gramaticales y de formación lexical diversas. El patrón consonante-vocal sirve para expandir o modificar el significado base de los temas. La radical puede ser simple o doble (alargada). Esta diferenciación es relevante para determinar el significado de la palabra.

El acadio tiene dos géneros, masculino y femenino. Los sustantivos y adjetivos femeninos tienen por lo general un -(a) t al final de su base, como en el árabe. El sistema de declinación es sencillo. En singular contiene tres casos, el nominativo, el genitivo y acusativo, pero en plural solo dos casos: el nominativo y el caso oblicuo.[7]​ Los adjetivos concuerdan en caso, número y género con los sustantivos y por lo general se colocan detrás de estos.

Un ejemplo de los sustantivos šarrum (rey) y šarratum (reina) y del adjetivo dannum (fuerte) se muestra en la siguiente tabla con el sistema de declinación en babilonio antiguo:

El sustantivo acadio tiene tres tipos de estados nominales. Estos expresan la relación sintáctica del sustantivo con otras partes de la oración. El status rectus (estado principal) es la forma básica. El status absolutus (estado absoluto) se utiliza cuando un sustantivo es usado en una oración nominal (p. ej. A es un B) como predicado.

Si el sustantivo es seguido por un pronombre posesivo o por un sustantivo en genitivo, tiene que estar en status constructus, que con frecuencia se forma como el status absolutus mediante la separación del sufijo del caso.

También se puede crear un enlace genitivo mediante la partícula ša. El sustantivo del que depende la frase en genitivo está entonces en status rectus. La misma partícula se usa también para enlazar oraciones relativas.

Los verbos pueden clasificarse según cuatro tipos de temas. El tema base es la forma inicial. El tema duplicado (D) se usa para producir las formas del aplicativo, acusativo e intensivo. Este tema recibe su nombre de la duplicación del radical medio, que es típica de esta forma, aunque también aparece en las otras. El tema de tipo Š (generado con el prefijo š-) se usa para el causativo. En las formas D y Š los prefijos de la conjugación cambian su vocal a /u/. El tema N expresa el pasivo. El elemento n- en este caso se adapta a la primera consonante que lo sigue, la cual es alargada. En algunas formas no está frente a una consonante, por lo que conserva su forma original.

Una forma verbal finita del acadio está siempre en concordancia con el sujeto de la oración. Esta concordancia se marca siempre por un prefijo, en algunas formas también por un sufijo adicional. Los prefijos de las formas G y N se diferencian de las de los temas D y Š por su vocal.

En la siguiente tabla se pueden ver todas las formas congruentes del verbo PRS (decidir, dividir) en el pasado de los cuatro temas (ver arriba para la traducción). Como se ve, los géneros gramaticales sólo se diferencian en la segunda persona del singular y en la tercera persona del plural.

Aparte de la concordancia con el sujeto puede haber hasta dos sufijos pronominales agregados al verbo. Estos marcan el caso directo e indirecto. Los sufijos pronominales son iguales para todas las bases verbales. Los géneros gramaticales, al contrario que en el caso de la concordancia, se diferencian tanto en la segunda como en la tercera persona del singular y del plural.

Cuando se marcan los casos directos e indirectos al mismo tiempo, el objeto indirecto (dativo) precede al objeto directo o acusativo. Los sufijos para el objeto indirecto de la primera persona del singular (a mí, para mí) corresponden a los sufijos de la forma ventiva. Se usa -am cuando la concordancia es sin sufijo, -m tras el sufijo y -nim después de los sufijos y . Los sufijos ventivos aparecen con frecuencia junto con otros sufijos dativos o con los sufijos de la primera persona singular del acusativo.

La siguiente tabla contiene las formas de los sufijos objetos usados en babilonio antiguo:

La -m de los sufijos dativos se asimila a las siguientes consonantes (ver ejemplo 7). Los siguientes ejemplos ilustran el uso de los morfemas en cuestión:

Una forma muy usada que puede construirse de substantivos y adjetivos es el pasivo de estado o estativo. Substantivos que siguen al predicativo (en status absolutus) equivalen al verbo ser. Junto con un substantivo o adjetivo verbal se usa para expresar un estado o situación. Este estativo equivale al pseudoparticipio del egipcio antiguo. La siguiente table muestra las diversas formas con el substantivo šarrum (rey), el adjetivo rapšum (ancho) y el adjetivo verbal parsum (decidido).

šarr-āta puede significar "fuiste rey", "eres rey" y "serás rey". El estativo no expresa la temporalidad.

Como en otros idiomas semitas, en acadio hay distinción de género en la segunda persona del singular. En la siguiente se presentan los pronombres personales acadios junto con la equivalencia en árabe estándar, hebreo, arameo bíblico y español.[8]

Los pronombres enclíticos son los siguientes:

Los pronombres demostrativos acadios difieren de la variedad de los idiomas semitas occidentales. La siguiente tabla muestra los pronombres demostrativos acadios de acuerdo con la deixis cercana y lejana:

Los pronombres relativos del acadio pueden verse en la siguiente tabla:

Al contrario que los pronombres relativos plurales, los pronombres relativos sengulares acadios se declinan por completo. Sin embargo, solo la forma ša (singular masculino acusativo) sobrevivió, mientras que las otras formas desaparecieron con el tiempo.

La siguiente tabla muestra los pronombres interrogativos acadios:

El acadio tiene preposiciones formadas por una sola palabra (p. ej. ina (en, de, por, bajo), ana (a, para, hacia), adi (hasta), aššu (debido a), eli (en, sobre), ištu/ultu (de), mala (según), itti (con)). También tiene algunas preposiciones compuestas con ina y ana (p. ej. ina maḫar (para), ina balu (sin), ana ṣēr (hacia), ana maḫar (ante)). Todas las preposiciones son seguidas del genitivo.

Ejemplos: ina bītim (en casa, de casa), ana... dummuqim (para hacer...), itti šarrim (con el rey), ana ṣēr mārīšu (a su hijo).

En la escritura cuneiforme los números se escribían usualmente en forma de cifras. Por eso aún no se sabe con certeza cómo se deben leer muchos números. Los numerales aparecen en status absolutus cuando están seguidos de un sustantivo al que determinan. Como otros casos son muy raros, solo se conocen las formas del status rectus de algunos numerales. Los numerales 1 y 2, así como 21-29, 31-39, 41-49 etc., concuerdan en género gramatical con el sustantivo que determinan. Los numerales 3-20, 30, 40 y 50 muestran una polaridad de género: ante los sustantivos masculinos aparece la forma femenina y ante los femeninos, la forma masculina. Esta polaridad es típica para los idiomas semitas y también aparece en el árabe clásico. Los numerales 60, 100 y 1000 son iguales en ambos géneros. El sustantivo está en plural a partir de dos. En el caso de partes del cuerpo que vienen en pares puede aparecer la forma dual, que no es productiva. Ejemplos: šepum (pie) se convierte en šepān (dos pies).

Los números ordinales se crean por lo general al agregar un sufijo de caso a la forma nominal PaRuS, donde P, R y S han de reemplazarse por las consonantes del numeral en cuestión. Es de notar que en el caso del número uno el ordinal y el cardinal son iguales. Con el número cuatro se produce una metátesis. La siguiente tabla muestra las formas masculinas y femeninas de algunos numerales cardinales acadios y los ordinales correspondientes.

Ejemplos: erbē aššātum (cuatro esposas) (nótese el uso del numeral masculino), meʾat ālānū (cien ciudades).

El idioma acadio, aparte de la derivación de diversas bases verbales, posee numerosas formaciones nominales de las raíces verbales. Una nominalización muy frecuente es la forma ma-PRaS. Esta puede expresar el sitio de un suceso, la persona que realiza algo, pero también otras cosas. Si una de las consonantes de la raíz (radicales) es un sonido labial (p, b, m), el prefijo se convierte en na-. Ejemplos: maškanum (sitio) de ŠKN (poner), mašraḫum (gloria) von ŠRḪ (ser imponente), maṣṣarum (guardián) de NṢR (vigilar), napḫarum (suma) von PḪR (sumar, resumir).

La forma maPRaSt es un patrón parecido. Los sustantivos creados mediante esta forma son de género femenino. Se usan aquí las mismas reglas que para la forma maPRaS-Form. Ejemplo: maškattum (depósito) de ŠKN (poner), narkabtum (carroza) de RKB (cabalgar, ir).

El sufijo -ūt sirve para producir sustantivos abstractos. Los sustantivos creados con esta forma son femeninos. El sufijo puede ser agregado a sustantivos, adjetivos y verbos. Ejemplos: abūtum (paternidad) de abum (padre), rabûtum (grandeza) de rabûm (grande), waṣūtum (partida) von WṢJ (irse).

También hay numeross verbos creados a partir de sustantivos, adjetivos y numerales. En general se crea una base D a partir de la raíz del sustantivo o adjetivo, lo que obtiene el significado "convertirse en X" o "convertir en X". Ejemplos: duššûm (dejar brotar) de dišu (monte), šullušum (hacer algo por tercera vez) de šalāš (tres).

Todos los determinantes de un substantivo vienen después de este salvo en el caso de los numerales. Esto es así para adjetivos, oraciones relativas y aposiciones. El siguiente ejemplo muestra un análisis de la frase erbēt šarrū dannūtum ša ālam īpušū abūja (los cuatro reyes fuertes, que construyeron la ciudad, mis padres).

El orden preferido de la oración en acadio es Sujeto-objeto-verbo. Este orden, raro para los idiomas semíticos, es producto de la interacción con el sumerio, que también tiene este orden. Sin embargo, en textos literarios se pueden observar otras formas. Uno de los efectos literarios es el revertir el orden normal. Un ejemplo del cilindro de Babonides (2:20-2:21) muestra esto:

Las formas verbales de las oraciones subordinadas que comienzan con una conjunción llevan el sufijo subordinativo -u. Este desaparece si usa otro sufijo con una vocal inicial. La única conjunción que siempre aparece sin subordinativo en la forma verbal es šumma (si, cuando). Aún no se sabe cuál es la razón de esto. Otras conjunciones son ša (para oraciones relativas), kī(ma) (que, tan pronto, cuando), ūm (cuando, mientras), adi (mientras) y aššum (porque).

El acadio no usa cópulas en las oraciones nominales. En vez de ello, aparece el sustantivo en forma predicativa o el adjetivo en forma estativa. Ejemplo: Awīlum šū šarrāq. (este hombre es un ladrón, o, más literalmente, hombre este ladrón).

El vocabulario acadio es predominantemente de origen semita. A continuación se muestran algunos ejemplos del acadio en comparación con otros idiomas semitas:

Aun así, las condiciones especiales de su desarrollo histórico han hecho que haya muchos elementos sin una relación evidente con idiomas de la misma familia. Esto ha llevado a los lingüistas a clasificar el acadio en un subgrupo particular, el de "lengua semita oriental". Algunas de estas palabras no relacionadas con otros idiomas semitas son: māru "hijo" (en semita usualmente *bn), qātu "mano" (en semita *jd), šēpu "pie" (en semita *rgl), qabû "decir" (en semita *qwl), izuzzu "estar de pie" (en semita *qwm), ana "a, para" (en semita *li), etc.

El vocabulario acadio tiene muchos préstamos del sumerio y del arameo.[9]​ Las palabras prestadas del arameo en los primeros siglos del I milenio a. C. se usaban principalmente en el norte y centro de Mesopotamia, mientras que los préstamos sumerios se usaban en toda la zona en que se hablaba el acadio. Aparte de estos idiomas, se tomaron algunos sustantivos relacionados con los caballos y con la vida casera del idioma hurrita y del casita. Algunas palabras vinieron del ugarítico.

La siguiente tabla contiene ejemplos de préstamos en acadio.

Pero el acadio también fue fuente de préstamos, sobre todo al sumerio. Algunos ejemplos: sumerio da-rí (continuo, del acadio dāru), sumerio ra-gaba (mensajero, del acadio rākibu).

El antiguo acadio se utilizó desde 2600 a. C., aproximadamente, en tablillas de arcilla, y se escribió con la escritura cuneiforme adoptada de los sumerios. A diferencia del sumerio, el acadio fue transformándose gradualmente en un sistema silábico plenamente formado. El carácter logográfico de esta escritura pasó a un segundo plano. No obstante se utilizaba aún el respectivo logograma, sobre todo en palabras muy frecuentes como “Dios”, “Templo”, entre otras. Así, llegó a representarse por un lado con el signo AN la palabra "Dios", y por otro al dios An; también era el signo silábico de an; además era el signo determinativo de los nombres de dioses.

El danés Carsten Niebuhr redescubre el acadio en 1767, cuando prepara grandes cantidades de escrituras cuineiformes y las presenta en Dinamarca. De inmediato comienzan numerosos esfuerzos por descifrar la escritura. Los textos políglotas que contienen, entre otras, partes en persa antiguo y acadio, resultan particularmente útiles. Como muchos nombres de reyes aparecen en estos textos, es posible identificar al menos algunos símbolos cuneiformes que Georg Friedrich Grotefend presenta al público en 1802. Ya en ese momento la gente reconoce que el acadio es un idioma semítico. El éxito definitivo en el desciframiento de la escritura y del idioma acadio lo logra en el siglo XIX Henry Rawlinson y Edward Hincks.

El siguiente texto es el séptimo párrafo del Código de Hamurabi, redactado hacia el siglo XVIII a. C. Las abreviaturas St.cs. y St.abs. significan status constructus y status absolutus.

Traducción: Cuando un ciudadado compra o recibe de la mano de otro ciudadano o del esclavo de un ciudadano sin testigo o contrato plata, oro, una res, una oveja, un burro u otra cosa, es un ladrón y será matado.

Los formatos tipográficos digitales para representar el acadio no están usualmente instalados en computadoras normales, pero se pueden instalar si se bajan de diversos sitios.[10]

Unicode (versión 5) le confiere a la escritura cuneiforme sumerio-acadia los siguientes rangos:

En general se ofrecen estudios de acadio en cursos de Arqueología y de Asiriología. Entre las universidades del mundo hispánico que ofrecen cursos de asirio se encuentra la Universidad de Barcelona con sus estudios de Asiriología.[11]

La Universidad de Heidelberg ofrece estudios de acadio dentro de la carrera de asirología.[12]



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