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Alexis Carrel



Alexis Carrel (nacido como Marie Joseph Auguste Carrel-Billiard, Sainte-Foy-lès-Lyon, Francia, 28 de junio de 1873-París, 5 de noviembre de 1944) fue un biólogo, médico, investigador científico, eugenista y escritor francés. Por sus contribuciones a las ciencias médicas fue galardonado con el premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1912.

En Francia, fue honrado con la Ordre national de la Légion d'honneur (Orden de la Legión de Honor). Fue miembro de la Accademia de Lincei (Pontificia Academia de Ciencias). En mayo de 1902 fue testigo ocular de una curación extraordinaria en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, lo cual significó el comienzo de un cambio progresivo en su vida, que lo llevó del escepticismo a la fe. Hoy es considerado uno de los conversos más famosos de Lourdes.[1]

Julius H. Comroe, profesor emérito del Instituto de Investigación Cardiovascular de la Universidad de California en San Francisco, escribió:

Alexis Carrel nació en Sainte-Foy-lès-Lyon, en el departamento de Ródano, el 28 de junio de 1873. Sus ancestros habían desempeñado cargos significativos al servicio de Lyon y sus instituciones en los tres siglos anteriores. Su familia era moderadamente solvente. Su padre, Alexis Carrel Billiard, era un fabricante de telas que, en 1871 y a la edad de veintiséis años se casó con Anne-Marie Ricard. El primer hijo del matrimonio fue llamado Auguste, pero cambió su nombre por Alexis cuando su padre murió. Alexis era el mayor de tres hermanos y, al momento de fallecer su padre, tenía solo cinco años. A partir de entonces, el prospecto económico de la familia se alteró rápidamente.[3]

A la edad de diecisiete años se graduó en el colegio St. Joseph (Lyon) y se enfrentó con la necesidad de elegir una carrera. Consideró la cirugía, la investigación científica, el cuidado de los pacientes. Casi sin vacilar, decidió entrar en la Facultad de Medicina en la Universidad de Lyon, aunque no había ningún antecedente familiar en esa disciplina. En 1889 obtuvo la Licenciatura en Letras, y en 1890 la de Cirugía. Completó los cursos y las prácticas, y en tres años aprobó los exámenes finales.[3]​ Luego, fue aceptado como externo (2° de entre 57 postulantes) el 27 de octubre de 1893 y pasó los siguientes dos años sirviendo en el Hospital de la Cruz Roja y en el Hospital Antiguaille. Posteriormente realizó el servicio militar durante 1 año como auxiliar médico en la unidad de tropas de montaña Chasseurs Alpins. Finalmente, desarrolló un internado de 5 años en distintos hospitales de Lyon, principalmente el Hotel Dieu.[3]

Era aún un joven practicante de medicina cuando el presidente francés, Marie François Sadi Carnot fue asesinado por un anarquista italiano en Lyon, en junio de 1894. El cuchillo del anarquista había cortado una arteria de primer orden, por lo que el presidente murió luego de menos de dos días de agonía sin que los mejores cirujanos pudieran evitar el fatal desenlace. En esos tiempos, la sutura de un vaso sanguíneo grande todavía era un tema sin solución segura. El episodio dejó una profunda impresión en el joven Carrel, quien decidió resolver el problema.[2]​ Él insistía en que la vida de Carnot podría haberse salvado si los cirujanos hubiesen sabido cómo suturar vasos, de la misma forma que se suturaba otros tejidos.[3]​ A partir de su internado, se dedicó a la cirugía vascular experimental especializándose en la misma Universidad. En 1900, Carrel era doctor en medicina.

Desde un principio, Alexis Carrel mostró un gran interés por la posibilidad de reconstituir arterias, trabajo que comenzó a desarrollar en animales.

En 1902, ya médico y asistente en el Departamento de Anatomía, Carrel publicó un trabajo en la revista científica Lyon Medical.[4]​ Ese trabajo científico hizo historia, iniciando la época más destacada de su carrera y catapultándolo a la fama una década después, como Carrel intuía que lo haría. Dos semanas más tarde se encontró en el tren que llevó a Marie Bailly, una joven afectada de peritonitis tuberculosa en último estadio, a Lourdes. Allí, Carrel fue testigo calificado de la curación extraordinaria de Bailly. Los hechos precisos se encuentran disponibles en el «Dossier 54» y se conocieron como el «Caso Bailly». Por otra parte, la experiencia espiritual que sacudió a Carrel en los siguientes cinco días fue descrita por él de manera novelada en un manuscrito que recién fue publicado en 1948, bajo el título Le voyage de Lourdes, suivi de fragments de journal et de méditations,[5]​ cuatro años después de su muerte ocurrida en noviembre de 1944. En 1950, fue publicado en una traducción al inglés como The Voyage to Lourdes. Carrel, aunque desconcertado y atónito, informó de forma precisa sus observaciones a la comunidad médica en Lyon. A continuación, fue atacado por el clero, que lo consideró demasiado escéptico, y por sus propios colegas médicos, que lo consideraron demasiado crédulo y «místico». Un colega cirujano le dijo que nunca pasaría su examen de cirugía.[2]

Amargado y molesto, Alexis Carrel salió de Francia para el Nuevo Mundo en mayo de 1904, dirigiéndose en primer término a Canadá. A principios de julio de 1904, presentó un documento en Montreal sobre la anastomosis vascular para el II Congreso de Medicina de la lengua francesa de América del Norte. En la audiencia se encontraba el Dr. Carl Beck, un reconocido cirujano de Chicago, que a la vez estaba convencido de que Carrel debía pertenecer a Chicago. En noviembre de ese año, se le ofrecen a Carrel dos posiciones en Chicago: una en la Universidad de Illinois con Beck, y otra en el Departamento de Fisiología de la Universidad de Chicago. Aceptó la segunda opción, probablemente porque G.N. Stewart, un fisiólogo cardiovascular de renombre, era director de ese Departamento.[2]​ Por ese entonces, Carrel estaba interesado en experiencias como la del cirujano americano Rudolph Matas sobre el tratamiento de aneurismas.[6]​ Así, Carrel emigró a los Estados Unidos de América en noviembre de 1904.[2]

Sus trabajos continuaron en la Universidad de Chicago (1904-1906) y en el Instituto Rockefeller (Rockefeller Institute for Medical Research) de Nueva York, en donde permaneció —salvo breves lapsos— hasta 1938, año en que regresó a Europa.

Las investigaciones de Carrel se refirieron fundamentalmente a la cirugía experimental y al trasplante de tejidos y órganos intactos. Hasta este momento las estructuras vasculares se suturaban y se utilizaban cánulas de hueso o de metales preciosos. Alexis Carrel ideó un nuevo sistema de sutura que evitaba unir directamente los bordes vasculares. Para ello realizaba cortes en los extremos de los vasos y los daba vuelta. A continuación utilizaba material parafinado en la sutura. Con este método conseguía evitar las hemorragias postoperatorias y la formación de coágulos sanguíneos. Con la sutura de los extremos hacia fuera o revertidos, conseguía que en el interior no quedaran hilos sueltos que favorecieran la formación posterior de trombos.

Carrel y Guthrie fueron los primeros en observar que, cuando una vena se usaba para reemplazar un segmento arterial en el mismo individuo, la vena asumía características de arteria en tanto que, cuando una arteria sustituía a una vena, la pared arterial adelgazada y asumía las características de una vena.[7]

En 1910 describió en un artículo todos sus avances realizados con este nuevo sistema de sutura vascular. Con su técnica, Carrel consiguió unir vasos sanguíneos de apenas un milímetro de diámetro. Alentado por sus hallazgos, dedicó sus investigaciones a los trasplantes vasculares: tomando una porción de un vaso, consiguió utilizarla en cualquier otro lugar del propio paciente.

Entre los aportes de Carrel a la cirugía se encuentran los autoinjertos (autotrasplantes) en animales, con los que obtuvo numerosos éxitos, aunque se produjeron rechazos en los llamados homoinjertos (homotrasplantes) de órganos de individuos distintos pertenecientes a la misma especie. Se destacan también los trasplantes de orejas, tiroides, riñón y bazo, así como sus logros en la conservación de los vasos sanguíneos para trasplantar que evitase la espera de un posible donante (para ello utilizó el almacenamiento en frío o cold storage).[8][9]

Se acredita a Christiaan Neethling Barnard como el primero en trasplantar el corazón de un ser humano a otro, a fines de 1967. Pero la idea no era nueva. Carrel y Guthrie lo habían hecho en un perro ya en 1905.[10]​ Carrel describió el trasplante de pulmones y de corazón en 1907.[11]

Durante la Primera Guerra Mundial ideó junto con el químico británico Henry Dakin la solución Carrel-Dakin, un tipo de antiséptico utilizado con éxito para limpiar y combatir la infección de heridas de guerra abiertas.[12]

Sus trabajos en cirugía vascular experimental fueron publicados en las revistas más afamadas: Journal of the American Medical Association (18 artículos), Journal of Experimental Medicine (25 artículos), Science (7 artículos), Surgery, Gynecology and Obstetrics (5 artículos), Annals of Surgery (3 artículos), Transactions of the American Surgical Society (3 artículos), Bulletin of the Johns Hopkins Hospital y British Medical Journal.[2]

En 1912 Alexis Carrel recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina «en reconocimiento a su trabajo acerca de sutura vascular, y trasplante de vasos sanguíneos y de órganos». Los comentarios que produjeron los medios científicos luego de ser Alexis Carrel galardonado con el Premio Nobel continuaron siendo notables:

Carrel fue honrado con la membresía de sociedades científicas en los EE. UU., España, Rusia, Suecia, Países Bajos, Bélgica, Francia, la Ciudad del Vaticano, Alemania, Italia y Grecia, y doctorados honoríficos de las Universidades de Belfast, Princeton, California, Nueva York, Brown y Columbia. Recibió la orden de la Legión de Honor de Francia, y la Orden de Leopoldo de Bélgica. Fue Gran Comandante en la Orden de la Estrella Polar de Suecia, y el destinatario de otras condecoraciones en España, Serbia, Gran Bretaña y de la Santa Sede.

Quince años antes del nacimiento de Alexis Carrel, el 11 de febrero de 1858, y durante seis meses, una adolescente muy pobre llamada Bernadette Soubirous testimonió haber recibido las revelaciones de la Virgen María en la advocación de la Inmaculada Concepción en la pequeña gruta de Masse-Vieille (hoy llamada Massabielle), en las afueras de Lourdes (Francia). La posterior muerte de Bernadette el 16 de abril de 1879 y su canonización el 8 de diciembre de 1933, ambos hechos ocurridos en vida de Carrel, junto con signos extraordinarios que se sucedieron allí, hicieron de Lourdes uno de los destinos principales de peregrinación católica en el mundo. La curación de Marie Bailly en Lourdes fue acreditada por el propio Alexis Carrel, luego de su activa participación con la paciente, y que llevaron a poner en crisis el escepticismo de Carrel.




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