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Archidiócesis de Braga



Diócesis de Aveiro;
Diócesis de Braganza-Miranda;
Diócesis de Coímbra;
Diócesis de Lamego;
Diócesis de Oporto;
Diócesis de Viana de Castelo;
Diócesis de Vila Real;

La diócesis de Braga data del siglo III, siendo conocido en el primer periodo de su historia sólo el obispo Paterno, cuyo nombre figura en las actas del I Concilio de Toledo del año 400. No obstante, la tradición hace de San Pedro de Rates el primer obispo de la ciudad, cerca del año 45 de nuestra era.

Ya en este primer periodo tenía dignidad metropolitana, con jurisdicción sobre todo el noroeste de la Península (Gallaecia), teniendo de ella dependientes los obispados de Conímbriga, Viseu, Dume, Lamego, Oporto y Egitania. Del periodo suevo-visigótico se conocen los nombres de 12 prelados bracarenses. Después de la invasión musulmana, Braga se quedó bajo dominio musulmán, y sus obispos pasaron a residir en Lugo.

Después de la reconquista cristiana, aún antes de la fundación de la monarquía portuguesa, fue definitivamente restaurada la Archidiócesis (1070), tomando su arzobispo el título de metropolitano de Braga. Después de contiendas con la sede compostelana, Pascual II, en 1103, dio a Braga como sufragáneas las diócesis de Oporto, Coímbra, Lamego y Viseu (en Portugal), y cinco más en territorio de España.

Célebre fue la contienda con la Toledo sobre la primacía — aún hoy, el arzobispo de Braga usa el título de, Primado de las Españas. A finales del siglo XIV, las Diócesis de los reinos de León y Galicia dejaron de prestar obediencia a Braga. El área de la archidiócesis fue posteriormente reducida con la creación de las Diócesis de Miranda (1545), Braganza (1770), Vila Real (1922) y Viana do Castelo (1977) y aún por la anexión a la de Braganza-Miranda del Arcedianato de Moncorvo (1881). De igual forma, la elevación de la archidiócesis de Lisboa en 1394 restó a su control las antiguas sufragáneas del sur del país.

Entre las particularidades más notables de esta sede, considerada de las más antiguas de la península ibérica, está la de poseer un rito litúrgico propio, el Rito bracarense, semejante al romano. Durante la reforma litúrgica tridentina, Braga pudo mantener sus libros, porque tenían más de 200 años de antigüedad y también por el cuidado que tuvo en eso el arzobispo Fray Bartolomeu dos Mártires. Después de algunas tergiversaciones resultantes de la tentativa de introducir el rito romano, el bracarense fue restaurado por el Sínodo de 1918: los nuevos breviarios y misales, aprobados por prospectos de 1919 y 1924 respectivamente, se tornaron obligatorios en toda la archidiócesis en 1924.

El rito bracarense permanece válido hasta nuestros días, incluso después de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II. Su uso es facultativo debido a esta reforma desde el 18 de noviembre de 1971.

Actualmente, la archidiócesis se limita al Distrito de Braga y a las treinta parroquias del de Oporto, situadas al norte del Río Ave, en los municipios de Santo Tirso, Póvoa de Varzim y Vila do Conde. Comprende 551 parroquias, agrupadas en 14 arciprestazgos, en una área de 2832 km², con cerca de 1.000.000 de habitantes. Los Arciprestazgos, por su parte, forman tres zonas pastorales. Esta organización tiene tres órganos consultivos (los Consejos Presbítero y Pastoral y el Colegio Arciprestal) y un ejecutivo (el Consejo Episcopal).



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