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Aviofobia



La aerofobia o miedo a volar es el temor o fobia a volar en aviones. Puede ser una fobia por sí misma, o puede ser una manifestación de una o más fobias, como la claustrofobia (el miedo a los espacios cerrados) o acrofobia (el miedo irracional e irreprimible a las alturas). Puede tener otras causas, siendo un síntoma en lugar de una enfermedad.[cita requerida]

El 33.3% de las personas padece esta fobia. Uno de cada tres pasajeros tiene miedo a volar. Con esas cifras algunas aerolíneas han lanzado cursos para el miedo a volar con el que ayudan a sus futuros viajeros. No todos los cursos son gratuitos. Entre las aerolíneas que ofrecen estos cursos se pueden mencionar British Airways y Virgin Atlantic. British Airways, por ejemplo, asegura haber ayudado a más de 45000 pasajeros a superar su miedo a volar. Y está iniciando programas muy interesantes como incluir vídeos relajantes en sus vuelos, para tranquilizar y ayudar a los viajeros que aún no tienen completamente superada esta fobia.[cita requerida]

La aerofobia recibe más atención que la mayoría que otras fobias porque los viajes en avión son a menudo difíciles de evadir, especialmente en los campos profesionales, y también porque la fobia es extendida, afectando a una minoría significativa de la población. El miedo a volar puede hacer que una persona evite ir de vacaciones o visite a su familia o amigos, y puede destruir la carrera de un empresario si tiene que viajar por negocios. [cita requerida]

A pesar de su ubicuidad, el transporte aéreo comercial sigue haciendo que una proporción significativa del público y algunos miembros de la tripulación de cabina[1]​ sientan la ansiedad. Cuando esta ansiedad alcanza un nivel que afecta a la capacidad de una persona para volar, se convierte en aerofobia.

Hay un punto de vista que un miedo a volar es completamente racional, y revela mucho sobre lo que pensamos del riesgo - concentrando en la cantidad de un riesgo y no en su calidad. El historiador británico, Dr. Ian Mortimer, que presentó este punto de vista, ha comparado la denegación de alguien a volar con las precauciones tomadas por el gobierno británico para erradicar la Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob: aunque el riesgo es muy pequeño, el terror a que se haga realidad basta para justificar su eliminación. [cita requerida]

Hay varios tipos de fobias a volar: los que creen que el avión se va a estrellar, los que temen sufrir un ataque de pánico, los que tienen miedo a no poder escapar, los que sufren claustrofobia, los que temen los ruidos propios del avión, las turbulencias, etc.[cita requerida]

El miedo a volar es un nivel de ansiedad tan grande que impide que alguien viaje en avión, o hace que alguien sufra mucho cuando debe volar. Las manifestaciones más extremas pueden incluir ataques de pánico o vómito solo con ver o mencionar un avión o el viaje en avión o simplemente no querer subir a un avión.[cita requerida]

El miedo a volar puede ser creado por varias otras fobias y miedos:[2]

Una experiencia traumatizante previa vinculada con los aviones también puede provocar un miedo a volar. Por ejemplo, la experiencia de volar a una reunión sólo para descubrir que uno ha sido despedido puede ser tan traumatizante que crea una asociación entre cualquier viaje en avión y acontecimientos malos.

Hay quienes sugieren que los medios de comunicación son un factor importante detrás del miedo a volar, y reivindican que los medios sensacionalizan los accidentes aéreos (y la alta tasa de víctimas por incidente), en comparación con la atención que se puede percibir como escasa que se da al gran número de accidentes aislados con automóviles. Como el número total de vuelos mundiales aumenta, el número de accidentes aumenta también, aunque la seguridad global del transporte aéreo continúa mejorando. Si los medios de comunicación solo informan de los accidentes (sin hacer ninguna referencia al número de vuelos que no terminan en accidentes) la impresión global (e incorrecta) creada puede ser que viajar en avión se está convirtiendo en cada vez más peligroso, lo que es falso.[cita requerida]

Los malentendidos de los principios de aviación pueden exacerbar un miedo a volar no justificado. Por ejemplo, mucha gente cree incorrectamente que son los motores del avión los que lo apoyan en el aire, y desde esta premisa falsa también razonan incorrectamente que un fallo mecánico haría que el avión caiga en picada hacia la tierra. De hecho, todo avión puede planear sin motores, al igual que un avión de papel bien hecho. Los motores sólo sirven para trasladar el avión más rápidamente tras el aire y mantener su altitud durante viajes largos.[cita requerida]

El medio de transporte más seguro del mundo es el avión, sin ninguna duda y tal como indican las estadísticas. Hay una probabilidad entre un millón de morir en un accidente de avión.

En algunos casos, enseñar a la gente que tiene miedo a volar sobre las realidades de la aviación puede reducir sus miedos considerablemente. Aprender cómo vuela un avión en la práctica y otros aspectos de aviación puede ayudar a la gente a superar la naturaleza irracional del miedo. Mucha gente ha superado su miedo a volar por aprender volar o hacer paracaidismo, que, efectivamente, erradica su miedo a lo desconocido. Algunas personas con un miedo a volar emprenden la educación sí mismos; otros asisten a cursos (para gente con fobia o para gente que se interesa por la aviación) con el fin de lograr el mismo resultado. Algunas compañías aéreas hacen cursos para ayudar a la gente a superar su miedo a volar.

La educación tiene un papel muy importante en superar el miedo a volar. Entender lo que es un cierto sonido o que un encuentro con la turbulencia no destruirá el avión es beneficioso para aliviar el miedo al desconocido. Sin embargo, cuando alguien está en el aire y experiencia la turbulencia, pueden ser aterrorizado a pesar de tener toda razón para saber lógicamente que el avión no está en peligro. En tales casos las terapias - en adición de la educación - se necesitan para conseguir alivio.

En la actualidad la técnica que cuenta con mayor apoyo empírico para tratar el miedo a volar es la de exposición. [cita requerida]

Es una herramienta común del enfoque cognitivo comportamental. Ha demostrado su eficacia tanto a través de exposiciones en vivo, es decir en la situación real de vuelo, como mediante sistemas de realidad virtual. [4]

Existen excelentes tratamientos para la fobia a volar entre los que figuran complejos programas de realidad virtual. En estas simulaciones se recrean todas las acciones que se realizan antes, durante y después de coger un avión. Existen otros tratamientos como los farmacológicos, terapia cognitiva, terapia de exposición, técnicas de relajación y autocontrol, conocimientos del funcionamiento y seguridad del avión, etc.[3]

El psicoanálisis es por excelencia el método terapéutico que ayuda a comprender el origen de los miedos al llevar a cabo un análisis del inconsciente permitiendo reconocer la raíz de cómo se instaura dicho temor, que por lo general, tiene que ver con otras experiencias de vida que se encuentran reprimidas y que en el presente se desplazan a los aviones y las alturas.

Desde las hipótesis psicoanalíticas, la fobia es una forma de desplazamiento de temores que tienen que ver con los propios deseos que son temidos y se posicionan fuera de sí en otro objeto, interviniendo los mecanismos de "represión" y "desplazo": esto ocurriría porque para el sujeto es problemático conectarse con sus deseos e impulsos más primitivos que ponen en una situación de culpa al "yo", por lo que lo verdaderamente temido estaría dentro de la mente y no fuera de ella.

Las fobias también pueden desencadenarse debido a experiencias vitales, que muchas veces -en el caso de la fobia- se relacionan con el padre cuando este desempeña un rol omnipotente sobre la vida de la persona durante su niñez, recurriendo al exceso de control y los castigos estrictos. Dichas experiencias serían reprimidas por temor a ser aniquilado por la figura paterna (independientemente de si se trata del padre o de otro individuo) y para el "yo" sería problemático tener consciencia del odio por aquel significante, por lo que lo desplazaría a los aviones o a las alturas, y ahora sería el nuevo objeto quien querría hacerle daño (en lo que se conoce como "angustia persecutoria") o bien podrían simbolizar el temor neto por el padre, a raíz de ciertos momentos vividos en que la persona se sintió amenazada o que no podía llevar control sobre la situación (teniendo en cuenta que los niños siempre son vulnerables frente a una figura adulta).

Desde las terapias breves de orientación psicoanalítica, como la terapia psicodinámica, también se analizan los temores en relación a la personalidad de los sujetos. Es decir, una persona que teme a los aviones es probable que tema también a otras cosas, suela ser complaciente con los demás y evite ser rechazado, por lo que suele verse involucrado en situaciones con otras personas donde prefiera acallar sus necesidades: desde este método se trabaja fortaleciendo el "yo" para que pueda tolerar los temores, confíe en sí mismo y exprese sus emociones.

Según las estadísticas publicadas por la APA (2013), las terapias de exposición tendrían los mismos resultados que las terapias de orientación psicoanalítica, con la diferencia de que las primeras funcionarían a corto plazo pero con mayor número de recaídas, mientras que el psicoanálisis tardaría más en surtir efecto pero ofrecería resultados más duraderos.

Las terapias son de 6 a 7 veces más efectivas que los psicofármacos, pero combinar las unas con los otros da resultados aún más favorables.



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