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Banco de Crédito del Perú



El Banco de Crédito del Perú (BCP) (BVL:CREDITC1) es el banco más grande y el proveedor líder de servicios financieros integrados en el Perú, con aproximadamente US$ 39 mil millones en activos totales y una participación de mercado de 30,4% en créditos totales y 33,5% en depósitos totales. BCP tiene más de 127 años de presencia en el país y es la marca más valiosa del Perú. Su red de más de 8340 puntos de contacto sirve a sus más de 13 millones de clientes. BCP es la principal subsidiaria de Credicorp (NYSE: BAP), el mayor holding financiero peruano. La Banca Mayorista del BCP compite con bancos locales y extranjeros, y ofrece a sus clientes préstamos a corto y mediano plazo en moneda local y extranjera, financiamientos para comercio exterior, leasing, seguros y asesoría financiera. Actualmente es el líder del mercado con una participación de mercado de más del 40% en créditos corporativos. Por otro lado, la Banca Minorista del BCP atiende a personas y empresas pequeñas con una amplia gama de productos con alto valor agregado con una participación de mercado superior al 20%. Además, BCP ofrece servicios de gestión de activos, transacciones de divisas, de tesorería, de custodia, servicios de asesoramiento de inversión y actividades de investigación financiera.

El 24 de febrero de 1889 se aprobaron los estatutos que dieron origen al Banco Italiano, fundado por comerciantes italianos y teniendo como primer presidente a don José Alberto Larco, en cuyo honor la Avenida José Larco en el distrito de Miraflores lleva su nombre. La mitad de las acciones fueron suscritas por los socios fundadores con capital nacional y generado por los comerciantes italianos radicados en el Perú. Posteriormente, inició sus actividades el 9 de abril de 1889, adoptando una política crediticia inspirada en los principios que habrían de guiar su comportamiento institucional en el futuro.

El Banco Italiano de Lima estaba ubicado en un pequeño local alquilado en el número 42 de la calle Mantas, que había pertenecido al antiguo Banco de Lima, y con apenas cinco personas en la planilla, abrió sus puertas. Pasadas dos décadas, el Banco Italiano poseía ya sucursales en Callao, Chincha, Arequipa y Mollendo. Había constituido la Compañía de Seguros Italia y contribuido a la formación de la Compañía Nacional Salinera y la Caja de Depósitos y Consignaciones.

Durante los años veinte, el banco experimentó su máximo esplendor, se modernizó la administración y se contrataron funcionarios en Italia; el más importante entre ellos era Gino Salocchi, que en 1927 sustituyó a Luis Morelli como Gerente General, un italo-peruano cuyos antepasados habían llegado al Perú a mediados del siglo anterior. En 1928, el banco abrió su nueva sede en el centro de Lima (esquina jirón Lampa con jirón Ucayali), en el edificio San Pedro que fue inaugurado el 21 de abril de 1929, coincidiendo con el cuadragésimo aniversario de la fundación del banco, así como con la fecha en que se celebraba en Italia la fundación de la Roma Imperial.

Al estallar la guerra entre Italia y Etiopía en septiembre de 1935, se puso en marcha una campaña de ataques y desprestigio contra el Banco Italiano, cuyo objeto era determinar pánico entre la clientela del banco con la finalidad de lograr una corrida sobre los depósitos. Para justificar dicha campaña, se sostenía que el Banco Italiano, por depender de la economía italiana, se encontraba sujeto a las disposiciones del gobierno de Italia, como el embargo de fondos, etc. Ante tan mezquinos ataques sin fundamento, el director del banco, señor Rollin Thorne Sologuren, reclamó la atención del Directorio para dejar en claro lo siguiente:

La insidiosa campaña no llegó a afectar el prestigio del banco, y más bien sirvió para comprobar el arraigo que tenía entre el público, así como entre las autoridades del Perú. Esto, eventualmente, llevó al cambio de nombre de Banco Italiano a Banco de Crédito del Perú, para así evitar futuras complicaciones con el gobierno italiano.

En el ámbito empresarial, el Banco Italiano cooperó con las empresas que necesitaban su ayuda, fomentando así el desarrollo agrícola, minero, industrial, comercial y empresarial en beneficio de todo el país.

En 1941, la familia Romero, propietaria de varias haciendas, adquiere el banco y el 1 de febrero de 1942 se acordó sustituir la antigua denominación social por la de Banco de Crédito del Perú. Así, el Banco Italiano de Lima, el banco más antiguo todavía existente en el país, cerró su eficiente labor después de haber obtenido los más altos resultados[2]​ de la entonces pequeña banca.

Con el propósito de conseguir un mayor peso internacional, el banco decidió instalar sucursales en Nassau (Bahamas) y en Nueva York (Estados Unidos), hecho que lo convirtió en el único banco peruano presente en dos de las plazas financieras más importantes del mundo. La expansión de sus actividades creó la necesidad de una nueva sede para la dirección central. Con ese fin se construyó entre 1989 y 1990 un edificio de 30,000 m², aproximadamente, en el distrito de La Molina en Lima. Luego, con el objetivo de mejorar sus servicios, el banco estableció la Red Nacional de Teleproceso, que a fines de 1988 conectaba casi todas las oficinas del país con el computador central de Lima; asimismo, creó la Cuenta Corriente y Libreta de Ahorro Nacional, e instaló una extensa red de cajeros automáticos.

Durante el transcurso de los años 90, la oficina de representación en Santiago de Chile desarrolló una interesante actividad, dado el notable incremento de los capitales chilenos invertidos en empresas peruanas. La recuperación de los jóvenes talentos que emigraron entre 1970 y 1990 al extranjero, fue otro aspecto importante de esa década. Esos profesionales, sólidamente formados en centros académicos y empresas importantes de los Estados Unidos y Europa, han contribuido a confirmar la imagen que siempre tuvo el BCP: un Banco antiguo con espíritu siempre moderno. En la actualidad, la institución cuenta con 459 agencias,[3]​ 2,311 cajeros automáticos (ATM), 5,573 agentes BCP[4]​ y 27,252 empleados;[5]​ y bancos corresponsales en todo el mundo.

La sede central sirve como oficina principal y centro de operaciones para el banco. El edificio tiene más de 49.000 m² en cinco niveles, las amplias plantas maximizan flexibilidad, incrementan su adaptabilidad futura y reduce su dependencia de ascensores. Debido al gran tamaño de los pisos, cada departamento está diseñado con elementos que les proveen de identidad propia. Todos los niveles están visualmente conectados en el vestíbulo principal con un atrio en un bloque de vidrio elíptico que atraviesa toda la estructura. Se encuentra en La Molina. Los usos públicos están separados de las áreas de uso laboral como un volumen constructivo que se eleva 9 metros desde el suelo mediante columnas, las instalaciones incluyen una cafetería, salas de teleconferencias, un auditorio de 350 asientos y un imponente centro de servicios dedicado a sus colaboradores, denominado Plaza BCP.[6]

El 9 de abril de 2014, el Banco de Crédito del Perú cumplió 125 años de existencia, habiendo visto pasar dos guerras mundiales y decenas de gobiernos.

Las empresas peruanas que cumplen 125 años son escasas, fue por ello que se tomó la decisión de remodelar su edificio principal en el distrito de San Isidro, haciéndolo el primer edificio inteligente tridimensional en el Perú con una tecnología inexistente en otros países de la región. En la fachada de la torre principal, ubicada en el cruce de las avenidas Juan de Arona y Ricardo Rivera Navarrete, se instaló una pantalla de 900 m² y 25,000 luces LED, que se activan tocando una pantalla. Se trata de una obra implementada con tecnología LED que proyecta diferentes motivos artísticos cambiantes. En el día funciona con una primera capa de luces, y en la noche se produce una trama tridimensional impactante. Asimismo, la instalación es enteramente interactiva, es decir que a través de un una pantalla táctil del tamaño de una persona, el público podrá expresarse libremente haciendo bosquejos en el espacio de creación, que se proyecta en tiempo real en toda la superficie del edificio de 17 pisos.

Por otro lado, también se tomó la decisión de dejar a un lado su tradicional logo (inspirado en los símbolos matemáticos: por más), estrenando uno con un estilo diferente y la nueva meta trazada: ser el Banco más enfocado en el cliente.

La propiedad del Banco pertenece a Credicorp [7]​(12.7 %) y a su subsidiaria el Grupo Crédito SA (85 %). A su vez, Credicorp pertenece en su mayoría a la familia Romero (13.2 %) y a sus empresas Atlantic Security Holding (15.5 %), Urigeler Internacional (5.6 %) y Birmingham Merchant (2.9 %). Los principales accionistas minoritarios son los fondos de inversiones OppenheimerFunds (3.1%), BlackRock (3.1%) y The Vanguard Group (3.1%) y la familia Verme Giannoni (1.8%).

El Banco de Crédito del Perú cuenta con una filial internacional el Banco de Crédito de Bolivia, que es el resultado de la adquisición del banco boliviano Banco Popular en 1994, Banco de La Paz en 1998 y del Banco Boliviano Americano en 1999.



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