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Bivalvos



Subclase Anomalosdesmata

Subclase Heterodonta

Subclase Palaeoheterodonta

Subclase Protobranchia

Subclase Pteriomorphia

Los bivalvos (Bivalvia; bi: ‘dos’, valvia:valva’ o ‘placa’), lamelibranquios (Lamellibranchia) o pelecípodos (Pelecypoda) son seres vivos clasificados biológicamente en el filo (tipo de organización) Mollusca (de molusco). Existen aproximadamente unas 13 000 especies de moluscos bivalvos, la mayoría marinas.[cita requerida] Presentan un caparazón con dos valvas laterales, que se cierran por acción de uno o dos músculos aductores. Estas son simétricas, generalmente, unidas por una bisagra y ligamentos.

Se les encuentra enterrados en fondos blandos (infauna), como habitantes fijos de superficies y estructuras rígidas o libres sobre los fondos (epifauna). Algunas especies perforan el sustrato (roca o madera) y algunas más son comensales o parásitas.[cita requerida]

Carecen de cabeza diferenciada y de tentáculos. No tienen maxilas ni rádula. La boca presenta palpos labiales carnosos. Respiran mediante uno o dos pares de branquias, generalmente laminares. Son invertebrados, es decir que no tiene huesos.

En las conchas de los bivalvos se observa gran variedad de tamaños, formas, colores y dibujos esculpidos en la superficie. El tamaño fluctúa desde conchas diminutas (2 mm) hasta especies que pueden alcanzar 15 dm de largo y un peso de 250 kg.[cita requerida] Entre los moluscos bivalvos más conocidos podemos nombrar: ostra, almeja, navaja, mejillón, broma de los barcos, coquina, etc.

En el borde anterior del manto se distinguen tres pliegues: interno, medio y externo. El pliegue interno es muscular, el medio destaca por su función sensorial y el externo está relacionado con la secreción de la concha. La concha está dividida en dos valvas unidas dorsalmente en la charnela, que consiste en un ligamento elástico formado por conquiolina y secretado por el manto; no está muy calcificado, por lo que permanece flexible y elástico. El músculo o "pie" característico de los moluscos, en los bivalvos puede presentarse modificado o muy reducido según el hábito de las diferentes especies.

Vista interna de una valva.

1: Plano de simetría. 2: Líneas de crecimiento. 3: Ligamento. 4: Umbo.

Todos los representantes de esta clase son acuáticos, tanto marinos como dulceacuícolas, y pueden encontrarse desde los límites superiores de la pleamar hasta las zonas abisales. La protección de las conchas permite que algunas especies especializadas soporten las condiciones de la franja costera intermareal.

Típicamente, las especies que viven sobre sustratos blandos como fangos y arenas, presentan un pie que les permite excavar y tiene forma de hacha. Las especies sésiles se mantienen adheridas al sustrato, bien sea por cimentación, como las ostras, o mediante la secreción de una serie de filamentos que conforman el biso (mejillones).

Aquellos bivalvos que viven bajo la arena (suelo blando), se alimentan filtrando pequeñas cantidades de agua durante las mareas altas, de donde extraen el alimento. No suelen viajar lejos, ya que sus órganos están adaptados para filtrar el agua a través de las valvas de su concha en vez de que el bivalvo mismo se traslade para introducir agua en su interior. En las ocasiones en que se mueve, utiliza su pie, un músculo que le permite enterrarse en la arena.

Los Bivalvia son moluscos esencialmente acuáticos, en su mayoría marinos, que habitan con preferencia la región bentónica sublitoral, aunque también se los encuentra hasta las profundidades abisales. La salinidad y la temperatura se cuentan entre los factores que más influyen en su distribución. Tienen gran valor en los análisis paleoambientales debido a su estrecha relación con el tipo de sustrato, la buena presencia en el registro fósil desde el Cámbrico, su gran diversidad y abundancia en variados paleoambientes, y excelente representación en los medios acuáticos actuales. Estos moluscos viven en un amplio rango de temperaturas del agua; en general el tamaño y espesor de la conchilla decrecen al disminuir la temperatura. Son más comunes en aguas bien oxigenadas, aunque algunas especies oportunistas o con adaptaciones especiales pueden vivir en ambientes pobres en oxígeno hasta completamente anóxicos. Es amplio también el rango de salinidad que soportan, desde aguas dulces continentales hasta mares hipersalinos, pero son mucho más diversos en condiciones de salinidad marina normal.

La salinidad y la temperatura tienen poca influencia sobre los hábitos de vida, en cambio la depredación condiciona notablemente algunos aspectos generales de la morfología funcional de los bivalvos, como la secreción del biso o la excavación, aunque se conoce menos su influencia en el desarrollo de variantes morfológicas específicas para protegerse de depredadores (cementación, espinas sifonales). Los factores más importantes que afectan el modo de vida de los bivalvos son la disponibilidad de alimento, el tipo de sustrato y el movimiento del agua. La morfología funcional de las valvas está muy relacionada con el carácter del sustrato. En cuanto a la turbulencia del agua, puede decirse que en general prefieren ambientes con movimiento del agua moderado; en condiciones turbulentas predominan los cementantes, nidificadores, perforantes y excavadores rápidos.

El estudio de la diversidad morfológica de los bivalvos en relación a distintas estrategias de modo de vida ha demostrado que existen morfologías adaptativas recurrentes,[1]​ tipificadas cada una por conjuntos de caracteres específicos. Muchos bivalvos (especialmente los infaunales) viven con su comisura orientada en posición perpendicualr a la interfase entre el sustrato y el agua, pero existen algunos (comunes entre los epifaunales, aunque también los hay infaunales) que lo hacen con una de las valvas contra el sustrato o de manera que la comisura queda aproximadamente paralela u oblicua a la interfase. Estos últimos bivalvos se denominan pleurotéticos, y se reconocen por ser inequivalvos en algún grado (valvas derecha e izquierda con convexidad, espesor, ornamentación o aun coloración diferentes), pueden poseer valvas torsionadas, cuya comisura no se halla en un plano y, en el caso de los pleurotéticos epifaunales, son casi siempre monomiarios. Los pleurotéticos incluyen a todos los bivalvos cementantes, la mayoría de los apoyados, muchos bisados y algunos excavadores.

Sin embargo, estos hábitos no son ejercidos con exclusividad, presentándose frecuentes combinaciones de los mismos. Algunas especies excavadoras (especialmente árcidos) emplean un débil biso para aumentar la estabilidad en los estratos blandos. Otras especies que viven fijas por el biso, pertenecientes a los géneros Isognomun y Barbatia, habitan introducidas a la manera de una cuña entre colonias de corales o rocas, igual que algunas especies nidificadoras libres. Muchas formas nadadoras, como los pectínidos, pasan buena parte de su existencia apoyadas en el fondo o fijas por el biso. Petricola pholadiformis normalmente vive como un excavador en sedimentos blandos o perforador en sustratos duros. En el canal de Beagle, Hiatella sólida se fija por el biso a los sustratos rocosos y al cachiyuyo, en latitudes menores es perforadora en arenas duras o incrustante de bivalvos y gastrópodos, y en Brasil vive fija sobre rocas, estrellas de mar y briozoos o entre tubos de poliquetos.[2]

Estas variaciones en hábito pueden producirse a lo largo de la ontogenia, como se deduce a veces de cambios morfológicos registrados en la conchilla.

La diversidad de formas que presentan las conchillas se correlaciona con la diversidad de hábitats ocupados y la variedad de modos de vida adoptados, y así grupos de bivalvos poco relacionados filogenéticamente pueden desarrollar conchillas con caracteres similares.[3]



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