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Catedral de Tarazona



La Seo de Nuestra Señora de la Huerta de Tarazona[1][2]​, también denominada catedral de Tarazona, se encuentra en la ciudad de Tarazona (Aragón, España) y es el templo cabeza de la diócesis homónima.

Iniciada su construcción en el siglo XII con planta gótica clásica, fue reformulada en el siglo XVI en estilo renacentista. Cuenta con elementos en estilo mudéjar, siendo una de las escasas catedrales con mudéjar de España, junto con la de Teruel. Posteriormente se construyó un gran atrio barroco, de tal modo que la catedral es una suma de estilos, conformando un rico y variado conjunto monumental.

Se le denomina como la «Capilla Sixtina del renacimiento español» por las pinturas mitológicas desnudas, únicas en una catedral europea, que alberga en la cabecera y en el cimborrio, redescubiertas tras su gran restauración (1985-2011) y ocultas durante siglos.[3]

La Catedral de Tarazona se sitúa en la actual plaza de la Seo, en la margen derecha del río Queiles y junto al renacentista Palacio de Eguarás. Como se puede observar, se encuentra en una zona alejada del núcleo medieval, mucho más elevado y al otro lado del río, cuando lo habitual que las catedrales se encuentren en el centro medieval de las ciudades y dentro del recinto amurallado.

Sin embargo, la ubicación extramuros de la catedral de Tarazona hacen de ella una curiosa singularidad. Parece ser que la explicación podría encontrarse en los restos arqueológicos de origen romano que aparecieron debajo del atrio catedralicio y que conforman varios edificios importantes del siglo IV, decorados con grandes mosaicos, entre ellos un baptisterio. Ello vendría a confirmar que el espacio actual sobre el que se alza la catedral ya había sido un lugar de gran importancia urbanística en la Turiaso romana y de culto cristiano, lo que justificaría ahí esta construcción.[4]

El inicio de la erección de la Catedral de Tarazona data de mediados del siglo XII y fue consagrada en 1232 siendo obispo García Frontín II.[5]

Cuando Alfonso I el Batallador conquista la ciudad de Tarazona, se la denominó Iglesia de Nuestra Señora de la Hidria (en referencia, seguramente, al jarro de azucenas); sin embargo, la población transmutó el nombre a Nuestra Señora de la Huerta o de la Vega, en referencia a su emplazamiento, cerca del río y vega y huerta adyacentes.

Por el mismo tiempo se estaba construyendo el cercano Monasterio de Veruela, de estilo gótico cisterciense, lo que seguramente influyó en la pureza gótica de la primera edificación catedralicia. Este influjo se confirma con la semejanza en muchos detalles entre estos ambos edificios.

En 1221 fue armado en ella caballero el rey Jaime I, el Conquistador. Este rey se casó el 6 de febrero de ese año en la vecina ciudad de Ágreda con Leonor de Castilla a la edad de 13 años. Tras el enlace, los monarcas fueron a Tarazona para que el rey fuese armado caballero.

La catedral fue ampliada en la segunda mitad del siglo XIII, siguiendo con la uniformidad estilística del gótico cisterciense: tres naves con crucero, cabecera semicircular y girola con capillas radiales.

En el contexto del ataque de Pedro I el Cruel contra Tarazona en el marco de la Guerra de los Dos Pedros (contienda en la que Tarazona constituyó primera línea del conflicto bélico) la catedral, situada extramuros, fue tomada al asalto sufriendo graves daños y resultando destruido el claustro.

Acabada la contienda, la obra de la seo turiasonense fue reconceptualizada con elementos mudéjares, procediéndose a la reconstrucción de las naves, las capillas laterales, lienzos exteriores, el cimborrio y la torre. De este modo, la planta general es la de un templo gótico (cabecera y naves) así como arcos, arbotantes y contrafuertes, pero el cimborrio y la torre-campanario son gótico-mudéjares, mientras, el tramo central del crucero pertenece ya a la arquitectura renacentista.

La finalización del campanario fue iniciado a finales del siglo XV y rematado en 1588. La decoración de sus paños se resuelve mediante frisos de esquinillas con rombos y de arcos de medio punto.

Fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1931.[6]​ Desde 1985 permaneció cerrada al público debido a graves problemas estructurales y a unas largas obras de restauración integral. El 20 de abril de 2011 el obispo Hernández Sola la reconsagró al culto coincidiendo con la consagración en el año 1235; posteriormente se abrió al uso turístico y litúrgico.[7]

El archivo capitular o catedralicio cuenta entre sus fondos con 168 manuscritos y 258 incunables. La biblioteca dispone de 3.700 volúmenes de temáticas muy variadas.[8]

El documento más antiguo que se conserva es una concordia entre el Cabildo Turiasonense y la diócesis de Sigüenza, de 1196. Otros documentos de gran valor son una carta de Cristóbal Colón a los Reyes Católicos comunicando el descubrimiento de América, la correspondencia entre la mística María Jesús de Agreda y el rey Felipe IV o la colección completa del Digesto del emperador Justiniano. También hay obras de Averroes, Platón, Aristóteles, incluso un incunable de teología protestante.[9]

En 1997 se descubrieron unos documentos hebreos procedentes de la antigua aljama judía turiasonense.[10]

Sin embargo, el archivo destaca por su colección musical, ya que alberga una colección de música polifónica renacentista que es considerada una de las más importantes de toda Europa. Especialmente valorado es el Manuscrito 2-3, siendo el documento conservado más rico de polifonía religiosa hispánica. Este recoge la música de la capilla de la corte de los Reyes Católicos, quienes estuvieron en Tarazona varios meses en 1484 y en 1495 para celebrar Cortes de Aragón.[11]

A partir de este momento se generó una tradición musical muy importante en la Catedral de Tarazona, y numerosos compositores y cantores de prestigio iniciaron su carrera en la Seo turiasonense, dejando parte de su legado en el archivo capitular. Destacan entre otros el maestro de capilla Cristóbal de Soria, documentado en 1515, o el cantor Juan García de Basurto, que fue maestro de capilla en el Pilar, cantor de la reina Isabel de Portugal y maestro de capilla del cardenal Juan Tavera y de Felipe II. Ya en el siglo XIX cabe mencionar el maestro de capilla Tomás Genovés y Lapetra, quien estuvo al servicios de la Familia Real y fue un reconocido compositor musical operístico.[12]

Coro y órgano

Exterior del claustro

Trascoro

Torre

Pinturas de la girola



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