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Cocodrilo americano



El cocodrilo americano, también conocido como lagarto real, lagarto amarillo o cocodrilo de río, [2]​ asimismo como cocodrilo narigudo, cocodrilo aguja, cocodrilo de la costa[3]​ (Ecuador), caimán de la costa (Venezuela), caimán aguja (Colombia) o cocodrilo de Tumbes (Perú) (Crocodylus acutus), pertenece a la familia de Crocodylidae. Se distingue por su gran tamaño, generalmente entre 3 y 4 m, llegando hasta los 6.1 m. Posee un hocico notablemente alargado y con dientes. Su dorso es grisáceo, presenta flecos y manchas oscuras, el vientre no tiene marcas. Tiene una musculosa y gruesa cola. Se distribuye desde Florida, algunas islas del Mar Caribe y zonas costeras del golfo de México (incluyendo la península de Yucatán), hasta ríos de la costa caribeña de Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia y Venezuela; asimismo, a lo largo de la costa del Pacífico, desde México (de Sinaloa a Chiapas) hasta el norte de Perú. Habita cuerpos de agua permanente como lagunas costeras, esteros y estuarios de ríos y arroyos, cuya vegetación dominante son manglares, carrizos y otra vegetación acuática. En el Pacífico su hábitat presenta clima cálido subhúmedo con lluvias en verano y 5.6% de lluvia. En México, la NOM-059-SEMARNAT-2010 considera a la especie como sujeta a protección especial; la UICN2019-1 como vulnerable. Entre los principales riesgos que le amenazan se encuentra su eventual captura y explotación (se sabe de la existencia de captura clandestina y comercio ilegal de pieles). Otros riesgos son la destrucción y fragmentación del hábitat por actividades humanas y la creciente contaminación. En algunos lugares, el ataque a humanos conlleva a la eliminación de individuos de la especie e incluso de poblaciones. [2]​ Se le suele confundir con aligátores (Alligator) con los cuales está poco emparentado, estos últimos son más próximos a los caimanes, como el yacaré overo (Caiman latirostris). La diferencia física entre ambos grupos es importante, lo que permite identificarlos sin problema.

La longitud total de los adultos es de unos 6 m y su peso medio es de 500 kg, siendo el segundo cocodrilo de América en tamaño, solo después del cocodrilo del Orinoco del cual se han reportado individuos de hasta 7 m.[4][5][6]​ Su cabeza es estrecha y larga, con el morro ligeramente curvado, del que sobresalen los dientes cuando la boca está cerrada. Las escamas son de color claro y sobresalen más que en el aligátor (Alligator mississippiensis), mientras que las patas son más cortas y la cola está muy desarrollada. Los párpados se abren y cierran lateralmente y están provistos de glándulas que secretan el exceso de sal a través de los ojos en forma de las famosas “lágrimas de cocodrilo”, razón por la cual pueden vivir tanto en aguas dulces como salobres e incluso adentrarse en el mar para colonizar nuevos territorios. Debido a su metabolismo ectotermo, pueden pasar largos periodos de tiempo sin comer y hasta dos horas sin respirar.

Se lo encuentra desde la Florida, (EE. UU.) y México hasta el norte de Venezuela y Perú, incluyendo las islas de las Antillas. En países como Perú, Ecuador[7]​ la especie se halla en peligro crítico de extinción junto con el cocodrilo del Orinoco (Crocodylus intermedius). La caza implacable para obtener su piel redujo el número drásticamente en la década de 1960. Ahora hay restricciones que controlan el comercio de caimanes y sus pieles.

Una de las más grandes poblaciones de la especie en Sudamérica se encuentra en el Parque nacional Morrocoy en Venezuela donde se encuentran poblaciones de más de 500 especímenes, además de que los proyectos de conservación de la especie en dicho país liberan unas 100 crías por año.[a]

El ejemplar más grande en cautiverio de que se tiene registro era un cocodrilo llamado Papillón, el cual se encontraba en el área zoológica del Parque-Museo La Venta en Villahermosa, Tabasco. México, en donde vivió por más de 40 años.[8]​ Murió el 21 de enero de 2014.[8]​ Medía 4,2 metros y pesaba 450 kilogramos.[8]​ Tenía alrededor de 80 años.[8]​ Papillón había escapado tres veces de su estanque; en una de esas ocasiones fue lastimado por algunos pescadores, los cuales lo dejaron casi ciego.[8]​ Actualmente aún puede ser observado ya que fue disecado y se encuentra expuesto en una sala especial donde puede seguir siendo admirado por su gran tamaño.

Se alimenta de aves y toda clase de vertebrados, incluidos mamíferos de gran tamaño que caza por sorpresa cuando se acercan a beber agua.

La reproducción es estacional y tras el apareamiento cada hembra suele poner una media de 39 huevos, a veces en nidos compartidos, que cuidan hasta que estos eclosionan y tras lo cual las madres desentierran a los pequeños y los conducen hasta el agua.

Cuando nacen, las madres lo llevan en el hocico

Su carácter es mucho más peligroso que el del aligátor (Alligator mississippiensis), pues no duda en atacar a los humanos al verse invadido. En Estados Unidos es una especie protegida desde el año 1975. En México, es una especie considerada en riesgo sujeta a protección especial, según la NOM-059-SEMARNAT-2010.[9]

Está catalogado como vulnerable desde 1994.



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