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Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena



El Concierto de Año Nuevo (en alemán, Das Neujahrskonzert der Wiener Philharmoniker) de la Orquesta Filarmónica de Viena es un concierto que tiene lugar cada año en la mañana del 1 de enero en la Sala Grande o Sala Dorada (Große Saal o Goldener Saal) de la Musikverein de Viena, Austria. Es transmitido en todo el mundo para una audiencia potencial estimada en 1000 millones de personas en 54 países. Cada año, el mismo programa se interpreta también el 30 de diciembre ("ensayo general") y el 31 de diciembre como "Concierto de San Silvestre" (Sylvesterkonzert).

La música es, en su mayor parte, de la familia Strauss (Johann Strauss (padre), Johann Strauss (hijo), Josef Strauss y Eduard Strauss).

El concierto siempre termina con varios bises después del programa principal (propinas que no están incluidas en el programa). Los músicos entonces desean colectivamente un feliz Año Nuevo (Prosit Neujahr) y terminan con el vals de El Danubio azul de Johann Strauss hijo, seguido de la Marcha Radetzky, de Johann Strauss padre. Durante esta última obra, la audiencia aplaude al compás y el director se vuelve para dirigirla, durante breves instantes, en lugar de a la orquesta. Un quiebro en la tradición en tiempos recientes fue durante la edición de 2005, dirigida por Lorin Maazel, cuando se invirtió el orden de las dos últimas obras, acabando el programa con el vals del Danubio azul como una señal de respeto por las víctimas del Terremoto del océano Índico de 2004.

Los inicios

El concierto se celebró por primera vez el 31 de diciembre de 1939 (con un ensayo público el día anterior), como "concierto extraordinario" (Außerordentliches Konzert). Su celebración estuvo promovida por el entonces ministro de Ilustración Pública y Propaganda de Alemania, Joseph Goebbels (en aquel entonces Austria formaba parte de Alemania). Se concibió como un homenaje de las provincias orientales al Estado alemán. Fue dirigido por Clemens Krauss. En este caso solo se interpretaron obras de Johann Strauss (hijo), a excepción de la "Pizzicato Polka", compuesta al alimón entre él y su hermano Josef, y concluyó con la obertura de Die Fledermaus. No se interpretó ni "El danubio Azul" ni la "Marcha Radetzky".

El siguiente concierto se celebró el 1 de enero de 1941, recibiendo ya el título definitivo de "Concierto de Año Nuevo". Krauss se hizo cargo de la dirección del concierto cada año hasta su muerte, salvo dos años en los que cedió la batuta a Josef Krips. Durante aquellos años se consolidó el que sería por mucho tiempo el repertorio habitual, a base de obras de los hermanos Strauss (Johann, Josef y en menor medida Eduard) y su padre Johann I. Así, en 1941 se interpretaron por primera vez tres obras de Josef, la polka rápida "Eingesendet", el vals "Frauenwürde" y la polka francesa "Moulinet". En 1943 se interpretaría por vez primera una polka-mazurca, "Die Libelle", de Josef Strauss.[1]​ La primera interpretación de El Danubio Azul tendría lugar en 1944, en 1946 llegaría el turno de la "Marcha Radetzky". Por aquel entonces se establecieron las obras que podríamos considerar "canónicas" del Concierto, si bien algunas que entonces eran habituales, como la polka "I Tipferl" o el vals "Neu Wien", con coro masculino, han quedado absolutamente olvidadas en los programas de las últimas décadas.

La consolidación de una tradición. La etapa de Boskovsky

A partir de 1954, la dirección la asumió el primer violín de la orquesta, Willi Boskovsky, que se mantuvo en el puesto durante 24 años. En 1958, Boskovsky introdujo la tradición de acabar el concierto con El Danubio Azul y la Marcha Radetzky, si bien ya eran interpretadas con bastante asiduidad al final del concierto durante los últimos años. La primera parte de la etapa boskovskiana del Concierto de Año Nuevo se caracterizó, en el aspecto programático, por una menor variedad en las obras interpretadas, ya que en tiempos de Krauss se incluían muchos años obras infrecuentes, tradición que en parte desapareció con Boskovsky, quien se ciñó, salvo excepciones, al aproximado medio centenar de obras más habituales. Es justo decir, en cualquier caso, que algunas de estas obras habituales fueron introducidas por él. Un ejemplo es la "Explosions-Polka"

Se amplía el elenco de compositores

Sin embargo, con los años 60 se produjo un cierto "aperturismo". Así, en 1962 fue interpretada por vez primera una obra de Joseph Lanner, primer compositor ajeno a la familia Strauss que sonaba el 1 de enero en Viena, y en 1964 ocurría lo propio con Eduard Strauss, olvidado hasta entonces. Fue con la polka rápida "Bahn frei!". Un año después, los oyentes del Concierto podrían escuchar por primera vez una obra de Johann Strauss padre diferente a la "Marcha Radetzky", sería el vals "Loreley Rheinklänge". Siguiendo con las novedades, en 1970 se escuchó la primera Quadrille del Concierto. Sería la "Schützen-Quadrille", compuesta al alimón por los 3 hermanos Strauss, y que solo volvería a incluirse una vez más. En 1972 se incluyó por vez primera a Carl Michael Ziehrer. Por el contrario, el de 1975 fue un concierto prácticamente monográfico de Johann Strauss II (salvo por la "Marcha Radetzky"), mientras que 1977 estaría dedicado en gran medida a su hermano Josef. 1978 fue el primer año en el que se interpretó algún compositor ajeno al mundo del vals vienés, fue el caso de Franz Schubert. En 1979, Boskovsky dirigió su último Concierto. Fue una velada de novedades (se tocó, por primera vez, una obertura de Franz von Suppé) y de despedidas, la del propio director y la de alguna obra que no se volvió a interpretar (la anteriormente citada Loreley-Rheinklänge, así como la Polka Rudolfsheimer). La huella de Boskovsky será recordada siempre por los aficionados a este Concierto, quienes lo consideran como el artífice de algunas de las lecturas más adecuadas de estas músicas.

Los primeros 80. Maazel en el podio

A partir de 1980 asumió la dirección del Concierto de Año Nuevo el entonces director de la Ópera Estatal de Viena, Lorin Maazel. En su primer año a la batuta, trajo como principal novedad la inclusión de la Obertura de "Orfeo en los Infiernos" de Jacques Offenbach. 1982 fue un año de bastantes novedades para lo habitual en la época, un total de 4. Entre ellas destaca la obertura de "Las alegres comadres de Windsor" de Otto Nicolai, fundador de la Orquesta Filarmónica de Viena. En 1984 se interpretó, por única vez hasta la fecha, la obertura de "Poeta y aldeano" de Suppé. También fue la última ocasión de un clásico, la polka "Heiterer Mut". 1985 vería la aparición sorpresiva de música de Hector Berlioz. El balance de Maazel en el Concierto de Año Nuevo fue bueno por lo general, aun pecando de algo irregular. En lo tocante a los programas, se limitó a seguir la tradición. Así, años como 1981 o 1986 fueron huérfanos de novedades programáticas.

La etapa moderna

A partir de 1987, cuando la orquesta concedió el honor de dirigir el concierto a Herbert von Karajan, se decidió que cada año dirigiera el concierto un director invitado distinto.[2]​ Así, el gran director austríaco condujo uno de los más recordados Conciertos de Año Nuevo, si bien el programa fue absolutamente tópico, sin ninguna novedad, ni siquiera una obra que pueda tildarse de infrecuente. Sería el último concierto en el que se diese tal situación.

1988 y 1991 correspondieron a Claudio Abbado. En la primera ocasión pudo escucharse la segunda Quadrille de la historia del certamen. Su segundo concierto será recordado por la inclusión de varios compositores ajenos totalmente al mundo del vals vienés: Schubert (que ya había sonado en 1978), Mozart y, quizá lo más sorprendente, Gioacchino Rossini con la obertura de La gazza ladra.

Dos de los conciertos más recordados son los que dirigió en 1989 y 1992 Carlos Kleiber. Su estilo eléctrico cautivó a los oyentes. En cuanto a programa, podemos asumir que se trata de una revisión de las principales obras straussianas (únicamente se interpretó "Las alegres comadres de Windsor" de otro compositor), si bien no exenta de novedades como la "Polka Campesina" en 1989, acompañada por las voces de los intérpretes. El vals "Bei uns z'Haus", habitualmente acompañado de coro masculino, se interpretó aquel año para no volver a aparecer hasta la fecha.

En 1990, turno para Zubin Mehta. Su primera aparición en el podio vendría acompañada de varias novedades, lo mismo se puede decir de 1995 cuando volvió a dirigir el concierto. Los años de 1993 a 2000 estuvieron dominados por la "triple M": Lorin Maazel, Zubin Mehta y como novedad Riccardo Muti. Por estas fechas se inició la retransmisión íntegra del concierto, ya que hasta 1992 solo se emitía la segunda parte (en España no pudimos disfrutar del concierto en su integridad hasta 2000); en relación con esto, el concierto adopta su formato actual: una primera parte más corta (6 obras habitualmente) y una segunda más larga (11-13 obras, además de las propinas de rigor), no faltando a la cita varias novedades anuales. Ésta fue la pauta que siguieron, por lo general, los conciertos de la década de los 90. No se estrenó ningún nuevo compositor hasta 1997 (Joseph Hellmersberger), y el programa consta de obras más o menos habituales aderezadas con 4-6 primicias. En 1999, debido al centenario de la muerte de Johann Strauss hijo, el programa fue casi monográfico de él.

Con la llegada de los años 2000 el concierto, si bien seguiría manteniendo su formato habitual, se abrió a un mayor número de novedades sin perder su esencia. Dos nuevos directores debutarían en el podio los dos primeros años de la década: Nikolaus Harnoncourt y Seiji Ozawa. El primero de ellos volvería a aparecer en 2003 y sus conciertos se caracterizaron por la búsqueda de matices y por una interpretación más personal de lo habitual, lo que los convierte en únicos. En 2001 se incluyó, al principio del concierto, la versión original de la Marcha Radetzky, además de un homenaje a Lanner con tres obras; por su parte, en 2003 se interpretarían dos obras de Johannes Brahms y de Carl Maria von Weber, en esta última obra el público aplaudió en un "falso final". En 2002, Ozawa ofreció, en la que sería su única aparición el 1 de enero, un programa más habitual y también en un estilo mucho más cercano al habitual en estos conciertos.

En 1991, por primera vez en la historia del "Neujahrskonzert", se interpretaron obras de Mozart: dos contradanzas KV 609 y la danza alemana KV 605 No. 3 "Paseo en trineo" (Schlittenfahrt), como homenaje al compositor al conmemorarse ese año el bicentenario de su fallecimiento. Del mismo modo, en 2013, año del bicentenario del nacimiento de Wagner y Verdi, se tocaron sendas obras de ambos compositores.

El "Concierto de San Silvestre" (Sylvesterkonzert), con el mismo programa del de Año Nuevo, se celebra desde el 31 de diciembre de 1952, y el ensayo general, o "preaudición" (Voraufführung), desde el 30 de diciembre de 1962, entonces como un concierto privado para miembros de las Fuerzas Armadas de Austria, y desde 1998 con parte del aforo a la venta para el público.

A partir de 1959 el concierto se transmitió en directo por televisión, primero por la emisora local ORF, y después por Eurovisión a toda Europa y gran parte del mundo. Por ejemplo el 1 de enero de 2013, el concierto fue retransmitido en ZDF en Alemania, France 2 en Francia, BBC Two en el Reino Unido, Rai 2 en Italia (en diferido varias horas), RSI La 1 en Suiza, La 1 en España, ČT2 en Chequia y TVP2 en Polonia, entre otros canales. Durante varios años el concierto ha sido retransmitido para Estados Unidos por PBS. Comenzando en 2006, una serie de países africanos (Botsuana, Lesoto, Malaui, Mozambique, Namibia, Zambia y Zimbabue) e hispanoamericanos (Ecuador, Bolivia, Chile, México, Guatemala y Uruguay) lo retransmiten a sus telespectadores. En la edición de 2013 fueron 81 los países a los que fue transmitido.[3]​ En 2010 el concierto fue transmitido por primera vez en directo en alta definición y a través de Internet. Es el concierto más visto en televisión de todo el año.

En el año 2005, con la dirección de Lorin Maazel, no se interpretó la Marcha Radetzki en señal de luto por los fallecidos por los efectos del Terremoto del océano Índico de 2004 y los tsunamis posteriores a este, que tuvo lugar el 26 de diciembre del citado 2004.

Novedades en 2020: Con motivo del 250 aniversario del nacimiento de Beethoven se interpretaron seis de las 12 Contradanzas, que fueron además coreografiadas por el español José Carlos Martínez. Por otro lado, la tradicional Marcha Radetsky fue interpretada con unos arreglos distintos a los habituales, ya que estos fueron compuestos por Leopold Weninger de clara ideología nazi, y la Filarmónica de Viena trata, desde 2013, de romper vínculos con el nazismo.[4]

El Concierto de Año Nuevo de 2021, bajo la dirección de Riccardo Muti se celebró sin público en la Sala Dorada del Musikverein por causa de la Pandemia de COVID-19.

En 2007 se pudo presenciar cómo, por primera vez, una pareja de bailarines ejecutaba en directo, desde los salones y pasillos de la Musikverein el vals de El Danubio Azul, acabando en el salón principal de conciertos saludando al director de orquesta. Fueron la española Lucía Lacarra y su marido, Cyril Pierre, que insistieron en que se hiciera de ese modo, ya que hasta entonces todas las secuencias de ballet que emitía la ORF estaban previamente grabadas. Desde aquella ocasión se ha repetido una actuación similar en casi todas las ediciones (en 2010, 2013 y 2016 no se hizo).

Además del Danubio azul, durante la presentación del 1 de enero se muestran por televisión dos o tres piezas del concierto bailadas.

Debido a la gran demanda de localidades para asistir a este concierto, las entradas se adjudican por un sorteo. Durante el mes de febrero, los interesados presentan su solicitud en la página web de la Filarmónica de Viena, especificando si desea asistir al concierto de Año Nuevo (1 de enero), al de San Silvestre (31 de diciembre) o al Ensayo General (30 de diciembre), todos con los mismos intérpretes y programa (se puede solicitar para los tres, pero en peticiones separadas). Una vez concluido el periodo de solicitud se realiza el sorteo y se comunica a los agraciados el resultado. Los precios de las localidades para el concierto de 2017 oscilaron entre los 35 y los 1090 euros para el concierto de Año Nuevo, entre 25 y 800 para el de San Silvestre y entre 20 y 450 para el ensayo general.[5]

Entre 1980 y 2013 las flores que decoraron la sala de conciertos del Musikverein fueron un regalo anual de la ciudad de San Remo (Liguria, Italia).[6]​ En 2014 las flores fueron proporcionadas por la propia Filarmónica de Viena[7]​ y desde 2015 los arreglos se realizan por floristas austriacos en colaboración con el departamento de Parques y Jardines de Viena (Wiener Stadtgärten).[8]

La Wiener Hofburg Orchester organiza sus conciertos tradicionales de Nochevieja y Año Nuevo el 31 de diciembre y 1 de enero en los fastuosos salones del Wiener Hofburg.

El programa está compuesto por las melodías más famosas de las operetas y valses de Johann Strauss (hijo), Emmerich Kalman, Franz Lehár y arias operísticas de Wolfgang Amadeus Mozart.



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