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Komos



Un como o komo (en griego antiguo κῶμος, kỗmos) era una procesión ritual festiva en la Antigua Grecia. Se puede definir como un grupo de hombres en movimiento comunitario.[1]​ Las prácticas precisas que este término bien atestiguado en la literatura griega comprende son confusas.

En la literatura, la arqueología[2]​ y la iconografía, el como designa generalmente un cortejo bullicioso y festivo de bebedores acompañados de músicos, característico en la representación de los simposios (banquetes) y fiestas dionisiacas. Esta procesión podría tener sus orígenes en una fiesta de la naturaleza dedicada a Dioniso y su comitiva durante las cosechas. Figura regularmente en la cerámica ática desde el siglo VI a. C., y parece perder progresivamente su valor ritual para convertirse en una diversión privada.

Se trataba de una expresión de sociabilidad no confinada únicamente en la esfera de las prácticas religiosas públicas, como por ejemplo las Dionisias, las Faloforias y otras celebraciones unidas al importante culto de Dioniso; sino que a veces se presentaba como una forma de ritual privado, que participaba en festividades como las celebraciones nupciales, y estaba estrechamente unido a importantes prácticas sociales como los banquetes. En este dominio, el como daba rienda suelta al deseo de frenesí y de jolgorio que seguían a las prácticas convivales; constituía un importante componente de la vida social de la Antigua Grecia.

Los participantes del como eran llamados comastas y las manifestaciones de embriaguez eran denominadas comásticas, u orgiásticas.

La variedad de fuentes literarias o iconográficas, apenas es capaz de reconstruir la efectiva naturaleza del como. El sentido más frecuente empleado modernamente designa un cortejo ritual festivo, que constaba a veces de carros, acompañado de cantos y de música de (auloi, liras, salpinges y cítaras), durante el cual los participantes se abandonaban, en un marco de ebriedad y de alusiones sexuales, a manifestaciones de obscenidades frenéticas y burlescas. Pero más allá de esta representación se encuentran como de diversas naturalezas: nupcial, agonística, funeraria, cinegética, de victoria.[3]

La mención más antigua se encuentra en Hesíodo (poeta griego del siglo VIII a. C.), quien parece sugerir una relación de esta práctica con las festividades nupciales.[4]

Es célebre en el El banquete platónico, la escena de la ruidosa irrupción de Alcibíades, quien, en la versión inédita de la Rompe puertas, con la cabeza adornada con una guirnalda, completamente ebrio, acompañado de su pandilla de amigos, al son de un auleta, es acogido en la casa del poeta Agatón y triunfa al aportar, en este estado de ebriedad, un elemento de hermoso frescor en mitad del banquete.[5]

No obstante, no existe un único acontecimiento asociable al como. Píndaro, por ejemplo, lo describe en el seno de las celebraciones ciudadanas.[6]Demóstenes[7]​ lo menciona en el primer día del programa de las Dionisias, a continuación de la procesión ritual y de los coregos (organizadores de las obras de teatro). En este contexto parece referirse a un agón, lo que revela una posible naturaleza competitiva en este acontecimiento.

Demóstenes, además, reprocha al cuñado de Esquines el no haberse puesto una máscara, casi indicando que llevarla era lo usual durante un como,[8]​ al sugerir que la práctica del como precisaba del uso de vestidos o de disfraces.

La ejecución de música durante el como es sugerida por Aristófanes,[9]​ y por Píndaro.[10]

En las representaciones pintadas en los vasos cerámicos de la Época Arcaica, el practicante del como, un animador de profesión, era habitualmente mostrado ataviado con un quitón ajustado. Algunas representaciones enseñan a los comastas desfilando en un papel con calzones, con largos vestidos, con la cabeza adornada con rizos, con coronas de cintas, y en ocasiones con una sombrilla. Todos ellos símbolos de feminidad.[11]

Los etruscos, grandes asimiladores de las prácticas culturales griegas, reinterpretaron estos ambientes comásticos, como lo testimonian los frescos proveniente de una tumba de Tarquinia.

El como debió ser distinguido de las procesiones y del coro griego. Porque si este se basaba en los acontecimientos dictados por un guion, bajo la dirección de un corifeo, en cambio, el como era una expresión fuera de esquemas y de la rigidez directoral, de los guiones y de las pruebas.[12]

Aunque todavía discutida, la relación de parentesco entre el como y la comedia griega (griego antiguo κωμῳδία) es ampliamente aceptada.

Tal relación es sugerida y confirmada por Aristóteles en su obra Poética,[13]​ referida a la derivación etimológica de κωμῳδία, de κῶμος y ᾠδή/ ôdế, «canto».

Sin embargo, Aristóteles, en la tercera parte de la obra, evoca también la tradición de que el término komoedia derivado de kom?, provenía del término que en dialecto dórico indicaba el pueblo, en el sentido geográfico. En tal caso los orígenes de la comedia habría que buscarlos en los espectáculos y en las farsas mímica megarenses que se desarrollaban, justamente, en los pueblos.[14]​ Sin embargo, permanece oscuro el saber a través de cuáles voces, las formas expresivas del «canto de la juerga», o de la pantomima, se desarrollaron en la Comedia griega antigua de las Dionisias del siglo VI a. C.

La metamorfosis de la farsa popular e improvisada, en un verdadero género teatral se realizó en Sicilia.[15]

El helenista español Francisco Rodríguez Adrados, de común acuerdo con Wilhem,[16]​ interpreta el término κῶμος «como el conjunto de coros y celebraciones de los concursos de las Grandes Dionisias (el ditirambo, la tragedia, la comedia y el drama satírico)», a tenor de la investigación lingüística del primer fragmento de las didascalias de los concursos de estas fiestas, fragmento recogido en IG II 971.[17]​ Afirma que el coro de las tres manifestaciones teatrales son «comos, que frecuentemente entran en la orquestra entonando himnos, plegarias y súplicas, cantando luego trenos o peanes impetrando o celebrando la victoria, bendicen o maldicen, todo ello con escarnio o alegría desenfrenada; salen cantando el éxodo, a menudo ejecutando acciones rituales».[18]​ Lo anterior le sirve para argumentar que el como no es patrimonio de la comedia y que la identificación con esta se produjo a pesar de que el comienzo de las representaciones oficiales de tragedias en Atenas comenzaron en 534 a C., y las de la comedia en 485 a C. Infiere que el sentido de la palabra como en komoidía y su derivada kómikos pudo pues haberse producido por oposición a tragoidía y tragikós, por la razón que fuera, igual que ciertos comos se han denominado tragoidíai.[19]​ Y debido a esto, el término komo en la komoidía designa a «los coros de carácter no trágico». Continúa diciendo, que como, genéricamente, puede aplicarse a todo tipo de coros que se desplazaran realizando acciones rituales acompañadas de danza y, en ocasiones, de canto, fueran o no miméticas. A veces también puede ser calificado de coro (khóros) o de tíaso (thíasos), aunque pudiera haberlos que no fueran comos. También designa a la canción. Para desambiguar el tipo de canción, se especifica con términos como himeneo, ditirambo, treno, peán, etc., términos que pueden aludir tanto al dios al que se dedican como al contenido del canto.[19]

En las tragedias y comedias de Los persas, Las suplicantes, Las aves, Las ranas, los miembros de un como eran cada uno de ellos un persa, una suplicante, un ave y una rana.[20]



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