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Vía ferrata



Una vía ferrata es un itinerario tanto vertical como horizontal (franqueo) equipado con diverso material: clavos, grapas, presas, pasamanos, cadenas, puentes colgantes y tirolinas, que permiten el llegar con seguridad a zonas de difícil acceso para senderistas o no habituados a la escalada. La seguridad corre a cargo de un cable de acero instalado en toda la vía y el arnés provisto de un disipador de energía y mosquetones especiales de vía ferrata (marcados con una k) que aseguran en caso de caída.[1]​ La zona clásica de vías ferratas se encuentra en los Dolomitas, los Alpes italianos, aunque también se las encuentra en gran número en Francia, Suiza, Alemania y poco a poco en España.

En el año 1492, el capitán François Antoine de Ville con algunos ayudantes, siguiendo las órdenes del rey Carlos VIII de Francia, consigue llegar a la cima del hasta entonces inexpugnable Monte Aiguille. Esta hazaña representa el nacimiento del alpinismo.

La primera vía ferrata en sí se instaló en 1843 en Austria cuando se prepara la vía más utilizada al pico Hoher Dachstein, con la finalidad de hacerlo más accesible. Posteriormente, se equiparon vías en el monte Großglockner (Austria) en 1869, y en la Marmolada (Italia) en 1903. Posteriormente en la Primera Guerra Mundial se equipan senderos con fines militares en Los Dolomitas, en la guerra Austrohúngaro contra Italia, hasta que el fin de la guerra convirtió estos caminos en senderos deportivos y de ocio.

En España, pioneros como Antonio García Picazo instalaron las primeras vías ferratas a partir de 1990. Una de las primeras fue instalada en la Montaña de Montserrat, la Vía ferrata Teresina, si bien otros caminos fueron equipados anteriormente en la Sierra del Cid, Sierra de Guara y en el Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido, las conocidas clavijas de Cotatuero, instaladas por el herrero de Torla Bartolomé Lafuente y Miguel Bringola a instancias de un cazador inglés a finales del XIX, en 1881. Son un total de treinta y dos hierros entre clavijas y alguna grapa, que salvan una pared con un gran patio en el circo final de Cotatuero.

Siempre uno de los dos mosquetones del disipador debe estar anclado. Nunca se debe hacer un cambio del disipador con los dos mosquetones a la vez. Hay que asegurarse que los mosquetones siempre se cierran, ya sean semi-automáticos de vía ferrata como los de rosca o de la tercera baga. Los dos mosquetones del disipador deben estar mirando al lado contrario a la pared de roca, esto evita que puedan abrirse con el roce de la roca. Anteriormente se recomendaba que estén contrachapados. Es decir, los cierres-roscas uno hacia la roca y otro hacia el lado contrario, pero se ha demostrado que esto produce situaciones de peligro.

Con disipadores de placa, la cuerda sobrante que ha de correr en caso de disiparse ha de estar suelta totalmente. No hay que enrollarla en ninguna parte porque entonces no disiparía. Suele haber unos ganchos de plástico para que no moleste la cuerda sobrante y que saltan en caso de caída. Nunca deben ir dos personas ancladas en el mismo tramo de cable, es decir, entre anclaje y anclaje del cable de vida a la pared. Sobre todo en tramos verticales, ya que si cae el primero arrastraría al segundo.

Evitar tirar piedras al progresar, ya que habrá más gente subiendo. En caso de haber piedra suelta, ir lo más cerca posible del predecesor para poder esquivar las piedras grandes que caigan antes de que tomen velocidad. Si hay anillas o baldas pequeñas donde no cabe toda la mano, son para los pies. No meter los dedos porque en caso de caída pueden amputarse las falanges por palanca.

Lo más importante es ir seguro en cada paso, por tanto no se ha de hacer las cosas deprisa. En la montaña se suele decir que la «prisa mata». Hay que avanzar con pies y manos sobre los peldaños de hierro e ir pasando el disipador por el cable de vida. Esto es lo básico. A veces no hay peldaño de hierro, así que se tendrá que usar la roca directamente. De hecho, es lo ideal, cuanto más agarre a la roca mejor, aunque esto suele pasar pocas veces si hay peldaños puestos.

Si se quiere descansar, colgarse de la tercera baga a un peldaño o punto fijo y se pueden soltar los brazos (e incluso las piernas). Si se quiere descansar a mitad de un tramo, buscar una posición cómoda y/o anclarse de la tercera baga para relajar brazos. Siempre se debe mirar a los que vienen después de uno, para saber si también están en situación cómoda antes del descanso. En la medida de lo posible, no tomarse del cable de vida, porque no está puesto para ello y es muy cortante.

Los mosquetones del disipador siempre es mejor llevarlos por encima de los brazos y cintura, porque si no suelen quedarse atrás y hay que retroceder un paso. En tramos desplomados, es muy útil la tercera baga para quedarse colgado y poder utilizar los brazos para pasar el disipador en el cable de vida o para afrontar el siguiente paso. La tercera baga se suele poner en el peldaño más arriba que se llegue. Luego, con un brazo se hace la fuerza de subir, quitar la baga, avanzar pies, avanzar mano y volver a poner la baga cuando ya no se pueda mantener más la fuerza.

En tramos de franqueo donde no hay donde poner los pies, lo mejor es utilizar de nuevo la tercera baga para poner las plantas de los pies en la pared y hacer fuerza con la cadera hacia afuera, así también descansan los brazos. Incluso se puede progresar así, arrastrando el mosquetón de la tercera baga por el cable de vida. Cuando haya que pasar disipador y baga al siguiente tramo del cable de vida tocará hacer fuerza de brazos de nuevo.

Una pequeña explicación de las diferentes zonas que hay en vía ferrata, tipos de accidente geológico o métodos artificiales de progresión:

Los caminos equipados son caminos con itinerarios variopintos, parecidos a las vías ferratas, con elementos que ayudan a progresar en las partes más verticales y expuestas. En esencia son senderos donde sobre todo se camina y hay clavijas o cadenas que ayudan a avanzar puntualmente. Se puede englobar en esta categoría a las Clavijas del Cotatuero y la ascensión a la Gorra Frígia (desequipada) en Montserrat.

Tras un breve descenso se accede a una pequeña cueva formada por unos riscos donde la roca se ha desgastado hasta hacer un agujero suficientemente grande para poder pasar. Se sale a un puente de tres cables (uno para pies, y dos para manos) de aproximadamente 7’5 m, además de la línea de vida. A continuación hay una zona de travesía por el monte (equipada con cable de seguridad) que da acceso a la segunda parte.

La segunda parte empieza con un ascenso por una laja de piedra vertical y algo inclinada con una inscripción (“Huerta de Rey”) a la que siguen dos puentes, ambos bastante consecutivos y expuestos, con cierto patio a su salida. Se llega a un pequeño plano donde en travesía se llega a la base de la escala de cable de acero. (Aquí se puede comenzar la ampliación “Vía Ranero II”,  o continuar por el plano antes de salir por el escape).

Para coronar el final de la vía hay que ascender por una escala aérea que le da un toque de K3. La vía cuenta con 2 escapes, uno entre vías y otro que esquiva la escala.

El descenso se realiza por una senda marcada por hitos, en horizontal hacia la izquierda, que lleva a la estatua del águila y desde allí se desciende al principio de la ferrata.

Seguidamente nos encontramos un puente/ trapecio al que también se puede acceder desde el final del primer puente del segundo tramo de la primera vía, esquivando así la escala.

Después del trapecio hay una bajada dura con cadena y apoyos de escalones, esta puede ser asegurada desde arriba (hay una reunión para asegurase entre compañeros o bien para bajarla en rápel).

Después tenemos una zona horizontal con pocos escalones que obligan a apoyarse en presas de escalada para avanzar. Alcanzamos un pequeño péndulo de 2’5m, y para terminar esta sección, un pequeño tramo de desplome duro que da acceso a un bonito puente de palos. Justo antes del desplome hay otra reunión donde se puede montar un rápel y escapar de la vía.

Al pasar el puente de palos nos encontramos con una travesía horizontal que nos da acceso a una subida algo desplomada y a su vez da acceso a otra travesía un poco más aérea  de aproximadamente 5m.

De seguido enlazamos con otro puente de dos cables más línea de vida aproximadamente 9m., que da paso a la zona final subiendo por una pequeña canal, una vez arriba podemos seguir o escapar hacia la zona de la escala (via Ranero I), donde también podremos elegir si subir o escapar por completo.

Si seguimos por el “Ranero II” nos encontramos un slackline o cuerda tensa, con un solo cable como línea de vida y un cinta para pasar en equilibrio.

Las dos vías finalizan en el mismo punto

Niveles: A=fácil a E=muy difícil

Niveles: A=fácil a E=muy difícil



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