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Doble rasero



La doble moral es un criterio aplicado cuando a un individuo o institución se le acusa de ejercer una doble norma en el tratamiento dado a diferentes grupos de personas, es decir, que injustamente permiten más libertad de conducta a un sujeto que a otro. La doble moral es injusta porque viola el principio de justicia conocido como imparcialidad, el principio según el cual los mismos criterios se aplican a todas las personas sin parcialidad ni favoritismo. La doble moral viola este principio pues toma en cuenta a las personas según diferentes criterios.

Aunque la doble moral, por lo general, es una práctica que se condena, en la práctica es muy común su empleo. Los esfuerzos para defender una situación en la que se alegue la existencia de una doble moral terminan negando que se esté aplicando, o bien se intenta acabar con la discusión dando una buena razón para el trato diferente. Por ejemplo, un hombre que condena el adulterio mientras mantiene a una amante y, además, juzga negativamente que su esposa llegue a tener también un amante o condena públicamente la infidelidad de otros.

Esta forma de tratamiento diferenciador podría catalogarse como una doble moral porque dos grupos sociales son sometidos a criterios morales diferentes.

Por lo tanto, ante la acusación de un trato desigual, lo que se da es una justificación "adecuada" para el tratamiento diferente y no un empeño en eliminar el trato desigual propiamente dicho. Este mecanismo es muy común en los centros de poder, como las religiones y los gobiernos.


Un ejemplo tradicional en muchas sociedades es el caso del adulterio, cuando este es aceptado para un esposo y negado a una esposa que desee tener un amante, habiendo una discriminación sexista de por medio. Del mismo modo, un hombre que tiene relaciones sexuales con muchas mujeres puede ser llamado "galán" o "don Juan" y ser calificado positivamente en un entorno machista, mientras que una mujer que tiene sexo con muchos hombres puede ser llamada prostituta", "perra", "puta", etc., y es calificada negativamente. Lo mismo sucede con políticos que promueven y difunden una ideología política pero actúan en base a otra totalmente opuesta, llamándose en ese caso también como «doble discurso».[1][2]

El antiguo aforismo latino "Quod licet Iovi, non licet bovi" ('Lo que es lícito para Júpiter no es lícito para todos') capta la idea de las relajadas normas de comportamiento que la élite aplica a sí misma y las normas más ásperas que aplica a las masas.



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