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Sinfonía Titán



La Sinfonía n.º 1 («Titán») en re mayor de Gustav Mahler fue terminada en 1888, un año antes de su estreno en Budapest en 1889.

Mahler empezó a trabajar en esta obra en 1884, cuando contaba 24 años de edad, en la época en que trabajaba como director de música y coro en Kassel. Su composición está relacionada con su primer ciclo de canciones, las Canciones de un camarada errante, terminadas tras un episodio amoroso con Johanna Richter, una de las cantantes del teatro de Kassel.[1]​ El sobrenombre de “Titán” que Mahler puso inicialmente a esta obra proviene de una novela del escritor alemán Jean Paul Richter, aunque especificó que la sinfonía no se basaba en absoluto en ella. En un principio la obra fue concebida como un largo poema sinfónico en cinco movimientos, en el que Mahler utilizó música procedente de su abandonado proyecto de ópera Rübezahl y de la música incidental compuesta para la obra teatral El trompeta de Säkkingen de Viktor Nessler. En todas las ocasiones en que fue interpretada a partir de su estreno en Budapest, la obra se encontró con un rechazo casi total por parte de crítica y público.[2]​ Mahler revisó posteriormente esta sinfonía en varias ocasiones. En 1897, eliminó uno de los movimientos, un intermedio lírico titulado “Blumine” (Florecillas), abandonando también el sobrenombre de “Titán”. A partir de este momento, la obra adopta la forma definitiva como Sinfonía en cuatro movimientos. Hoy en día, esta sinfonía es una de las más apreciadas de Mahler, debido a su gran riqueza melódica, y es interpretada con bastante frecuencia en las salas de concierto.

La gran ambición y envergadura de esta obra se debe a la intención de Mahler de mostrar sus dotes como compositor sinfónico[1]​ Por otra parte, Mahler expresa en esta música diversas emociones, tanto relativas a su vivencia de la naturaleza como a ciertos contenidos autobiográficos.[2]​ En esta primera obra sinfónica se encuentran ya algunos de los rasgos más característicos del estilo musical de Mahler, como el uso libre y expresivo de las formas musicales, la utilización de fanfarrias y marchas militares, el empleo de danzas de carácter popular, como el Landler austriaco, y un gran dominio de la orquestación, con el empleo de efectos espectaculares, visuales y espaciales, destinados a crear un impacto directo sobre el oyente.

La sinfonía está escrita para una gran orquesta sinfónica compuesta por, aproximadamente, 100 músicos.

La sinfonía consta de cuatro movimientos:

La sinfonía comienza con una introducción mágica y como de ensueño, tras la cual aparece un movimiento rápido dominado por un tema alegre en la cuerda, que luego pasa a toda la orquesta, y que proviene de una de las Canciones de un camarada errante. Tras una repetición de la introducción, aparece un tema nuevo en las trompas, que conduce a un gigantesco clímax tras el que el movimiento concluye con una alegría desenfrenada.

Scherzo en re mayor basado en un tema de Landler, de carácter popular, en compás de 3/4. A pesar de su apariencia alegre y rústica, el movimiento se vuelve algo agitado en ocasiones. La parte central, (trio) es más tranquila, y ofrece un momento de descanso poético, aunque manteniendo el carácter de danza popular.

Es una marcha fúnebre en re menor. Comienza con un solo de contrabajo que es una variación en modo menor del tema «Frère Jacques» (el popular «Campanero» o «Martinillo»), al que se van incorporando diversos instrumentos. A continuación, aparece un tema de carácter nostálgico que procede de la música tradicional de Bohemia. La tristeza de la marcha fúnebre en la que alternan estos dos temas contrasta con pasajes grotescos en los que parece sonar una música de banda popular y con un episodio lírico que también procede de las Canciones de un camarada errante.

El gran final de la obra simboliza el tránsito de las tinieblas a la luz. Tiene estructura de sonata, aunque tratada con gran libertad. En la primera sección aparecen una serie de motivos tempestuosos y agitados, que desembocan en la exposición de un tema de carácter trágico sobre un acompañamiento ininterrumpido de las cuerdas, y que finaliza con unos dramáticos golpes de la percusión. El segundo tema es una melodía lírica en las cuerdas, que comienza de forma tranquila y se va elevando hasta un clímax apasionado. Tras el regreso del tema tempestuoso en el desarrollo, aparece un nuevo tema triunfante en los instrumentos de metal, pero le hará falta luchar y ser derrotado dos veces antes de alcanzar el brillante re mayor final. Después de un último pasaje reflexivo, se encuentra el triunfo definitivo del optimismo, en un final lleno de espectacularidad en el que la orquesta finaliza en un arrollador frenesí sonoro.

La sinfonía se estrenó en 1889 en Budapest, bajo el nombre de «Symphonische Dichtung in zwei Teilen» (‘Poema sinfónico en dos partes’). Sin embargo, más adelante Mahler volvió a trabajar en ella, reformándola y dándole el nombre de «Titán». Con este nombre se estrenó en 1893 en Hamburgo. Sin embargo, Mahler siguió trabajando en la obra y finalmente le quitó su nombre, interpretándose por primera vez en su forma definitiva en Berlín, en 1896.



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