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Teodosio el Joven



Flavio Teodosio, Teodosio I o también en el seno cristiano Teodosio el Grande (en latín, Flavius Theodosius, Cauca o Itálica, 11 de enero de 347-Milán, 17 de enero de 395) fue emperador de los romanos desde el 19 de enero de 379, investido como Dominus Noster Flavius Theodosius Augustus y deificado tras su muerte como Divus Theodosius.[1][2]​ Promovido a la dignidad imperial tras el desastre de Adrianópolis, primero compartió el poder con Graciano y Valentiniano II. El 6 de septiembre de 394, Teodosio reunió las porciones oriental y occidental del Imperio, siendo el último emperador en gobernar todo el mundo romano. Después de su muerte, las dos partes del Imperio se separaron definitivamente.

Con respecto a su política religiosa, continuó con la persecución a los paganos y tomó la trascendental decisión de hacer del cristianismo niceno la religión oficial del Imperio mediante el Edicto de Tesalónica de 380.

Teodosio nació en Hispania, en Cauca (actual Coca) o en Itálica o sus alrededores,[n. 1]​ hijo de un oficial militar, Teodosio el Viejo,[3]​ conocido en la época como el comes Theodosius. Acompañó a su padre a Britannia para ayudar a acabar con la Gran Conspiración en 368. Era comandante militar (dux) de Mesia, una provincia romana en el Danubio inferior, en 374. Sin embargo, poco después, y alrededor de la época de la repentina caída en desgracia y ejecución de su padre, Teodosio se retiró a Hispania. La razón de su retirada, y la relación, si es que la había, entre él y la muerte de su padre no queda clara. Es posible que fuera cesado en su mando por el emperador Valentiniano I después de la pérdida de dos de las legiones de Teodosio ante los sármatas a finales de 374.

La muerte de Valentiniano I en 375 creó un pandemónium político. Temiendo más persecuciones debido a sus relaciones familiares, Teodosio se retiró a sus propiedades hispanas, donde se adaptó a la vida de un patricio de provincias.

Desde 364 hasta 375 el Imperio romano estuvo gobernado por dos coemperadores, los hermanos Valentiniano I y Valente; cuando Valentiniano murió en 375, sus hijos, Valentiniano II y Graciano, le sucedieron como gobernantes del Imperio romano de Occidente. En 378, después de que Valente muriera en la batalla de Adrianópolis, Graciano, para sustituir al emperador caído, nombró a Teodosio co-augusto de Oriente. A su vez Graciano fue asesinado en una rebelión en 383, tras lo que Teodosio designó a su hijo mayor, Arcadio, co-augusto para Oriente. Después de la muerte en 392 de Valentiniano II, a quien Teodosio había apoyado contra una serie de usurpadores, Teodosio gobernó como emperador único, nombrando co-augusto para Occidente a su hijo menor Honorio (en Milán, el 23 de enero de 393), y derrotando al usurpador Eugenio el 6 de septiembre de 394, en la batalla del Frígido (río Vipava, actual Eslovenia).

De su primera esposa, la probablemente hispana Aelia Flacila Augusta, tuvo dos hijos, Arcadio y Honorio y una hija, Aelia Pulqueria; Arcadio fue su heredero en Oriente y Honorio en Occidente. Tanto Aelia Flacila como Pulqueria murieron en 385.

Su segunda esposa, nunca declarada Augusta, fue Gala, hija del emperador Valentiniano I y su tercera esposa Justina. Teodosio y Gala tuvieron tres hijos que fueron un niño, Graciano, nacido en 388 que murió joven y una hija, Aelia Gala Placidia (392–450). Placidia fue la única descendiente que llegó a adulta y más tarde se convirtió en emperatriz; un tercer hijo, un niño llamado Juan, murió con su madre durante el parto en 394.

Los godos y sus aliados, vándalos, taifalae, bastarnos y los nativos carpianos, afianzados en las provincias de Dacia, Panonia inferior oriental absorbieron la atención de Teodosio. La crisis gótica fue tan profunda que su coemperador Graciano renunció al control de las provincias ilirias y se retiró a Tréveris en la Galia para dejar que Teodosio actuara sin estorbos. Una gran debilidad en la posición romana tras la derrota de Adrianópolis fue el reclutamiento de los bárbaros para luchar contra otros bárbaros. Para reconstruir el Ejército romano de Oriente, Teodosio necesitaba encontrar soldados capacitados y así se volvió hacia los hombres más cualificados que tenía a mano: los bárbaros recientemente establecidos en el Imperio. Esto causó muchas dificultades en la batalla contra los bárbaros pues los combatientes recientemente reclutados tenían poca o ninguna lealtad hacia Teodosio.

Teodosio se vio forzado al costoso expediente de embarcar sus reclutas a Egipto y reemplazarlos con romanos más experimentados, pero aún había cambios de alianzas que produjeron reveses militares. Graciano envió generales a limpiar las diócesis de Iliria de godos (Panonia y Dalmacia), y Teodosio fue capaz, finalmente, de entrar en Constantinopla el 24 de noviembre de 380, después de dos campañas. Los tratados finales con el resto de las fuerzas godas, firmados el 3 de octubre de 382, permitieron a amplios contingentes de godos principalmente tervingios establecerse a lo largo de la frontera danubiana meridional en la provincia de Tracia y gobernarse a sí mismos con bastante amplitud. Los godos entonces establecidos dentro del imperio tuvieron, como resultado de los tratados, obligaciones militares de luchar por los romanos como un contingente nacional, en lugar de integrarse completamente en las fuerzas romanas.[4]​ Sin embargo, muchos godos servirían en legiones romanas y otros como foederati, durante campañas individuales; mientras que bandas de godos de cambiante lealtad se convirtieron en un factor desestabilizador en las luchas intestinas por el control del Imperio. En los últimos años del reinado de Teodosio, uno de los líderes emergentes llamado Alarico, participó en la campaña de Teodosio contra Eugenio en 394, sólo para regresar a su comportamiento rebelde contra el hijo de Teodosio y sucesor en Oriente, Arcadio, poco después de la muerte de Teodosio.

Después de la muerte de Graciano en 383, el interés de Teodosio se centró en el Imperio romano de Occidente puesto que el usurpador Magno Máximo había tomado todas las provincias de Occidente salvo Italia. La amenaza autoproclamada era hostil a los intereses de Teodosio, puesto que el emperador reinante, Valentiniano II, enemigo de Máximo, era su aliado. Teodosio, sin embargo, fue incapaz de hacer gran cosa con Máximo debido a su aún inadecuada capacidad militar y se vio forzado a mantener su atención en asuntos locales. Sin embargo, cuando Máximo comenzó la invasión de Italia en 387, Teodosio se vio forzado a entrar en acción. Los ejércitos de Teodosio y Máximo se encontraron en 388 en Poetovio y Máximo fue derrotado. El 28 de agosto de 388 Máximo fue ejecutado.[5]

Surgieron de nuevo problemas, después de encontrarse a Valentiniano ahorcado en su habitación. El magister militum Arbogastes lo atribuyó a un suicidio. Arbogastes, incapaz de asumir el papel de emperador, eligió a Flavio Eugenio, anteriormente maestro de retórica. Eugenio comenzó un programa de restauración de la fe pagana, y buscó, en vano, el reconocimiento de Teodosio. En enero de 393, Teodosio dio a su hijo Honorio el rango pleno de augusto de Occidente, aludiendo a la falta de legitimidad de Eugenio.[6]

Teodosio hizo campaña en contra de Eugenio. Los dos ejércitos se encontraron en la batalla del Frígido en septiembre de 394.[7]​ La batalla comenzó el 5 de septiembre de 394 con un asalto frontal total por parte de Teodosio contra las fuerzas de Eugenio. Teodosio fue repelido y Eugenio pensó que la batalla estaba acabada. En el campo de Teodosio la pérdida del día disminuyó la moral. Se dice que Teodosio recibió la visita de dos «jinetes celestiales vestidos todo de blanco»[6]​ que le dieron ánimos. El día siguiente, la batalla volvió a empezar y las fuerzas de Teodosio se vieron ayudadas por un fenómeno natural conocido como el Bora,[6]​ que produce vientos ciclónicos. El Bora sopló directamente contra las fuerzas de Eugenio y rompió la línea.

El campo de Eugenio fue tomado por asalto y Eugenio fue capturado y poco después ejecutado. Así Teodosio se convirtió en el único emperador.

Teodosio supervisó la retirada en 390 de un obelisco egipcio desde Alejandría a Constantinopla. Actualmente es conocido como el obelisco de Teodosio y aún permanece en pie en el Hipódromo, que era el centro de la vida pública de Constantinopla y escena de confusión política. Volver a erigir el monolito fue un desafío para la tecnología que se había afinado en la construcción de armas de asedio. El obelisco, aún reconocible como un símbolo solar, se había trasladado desde Karnak a Alejandría junto con el que hoy es el obelisco laterano de Constancio II. El obelisco laterano fue embarcado a Roma poco después, pero el otro pasó toda una generación tendido en los muelles debido a la dificultad que representaba intentar embarcarlo hacía Constantinopla, y, después, el obelisco se fragmentó en el tránsito hacia esa ciudad. La base de mármol blanco está totalmente cubierta por bajorrelieves documentando la casa Imperial y la hazaña de ingeniería de trasladarlo a Constantinopla. Teodosio y la familia imperial están separados de los nobles entre los espectadores en el palco imperial con una cubierta sobre ellos como signo de su estatus. El naturalismo del arte romano tradicional en semejantes escenas dio paso en estos relieves a un arte conceptual: la idea de orden, decoro y rango respectivo, expresado en apretadas hileras de caras. De este manera se empieza a poner de manifiesto que los temas formales comienzan a desbancar los detalles transitorios de la vida mundana, celebrados en los retratos paganos. El cristianismo acababa de ser adoptado como la nueva religión de estado.

El Forum Tauri de Constantinopla fue rebautizado y redecorado como el foro de Teodosio, incluyendo una columna y un arco de triunfo en su honor.

Teodosio promovió el trinitarismo niceno dentro del cristianismo y el cristianismo dentro del Imperio. El 27 de febrero de 380, declaró el cristianismo en su versión ortodoxa la única religión imperial legítima, acabando con el apoyo del Estado a la religión romana tradicional y prohibió la "adoración pública" de los antiguos dioses.[8]

En el siglo IV, la Iglesia cristiana estaba dividida por la controversia sobre la divinidad de Jesucristo, su relación con Dios Padre y la naturaleza de la Trinidad. En 325, Constantino I convocó el concilio de Nicea, que afirmó que Jesús, el Hijo, era igual al Padre, uno con el Padre, y de la misma sustancia (homoousios en griego). El concilio condenó las enseñanzas del teólogo Arrio quien creía que el Hijo fue creado inferior a Dios Padre, y que el Padre y el Hijo eran de una sustancia similar (homoios en griego) pero no idéntica (véase Antitrinitarismo). A pesar de la decisión del concilio, continuó la controversia. Al tiempo del ascenso de Teodosio, había aún varias facciones eclesiásticas que promocionaban una cristología alternativa.

Aunque ninguno de los principales clérigos dentro del Imperio, que usaban la fórmula nicena homoiousios, se adhirieron explícitamente a Arrio, presbítero de Alejandría (Egipto), o sus enseñanzas, aún había algunos que intentaban eludir el debate diciendo simplemente que Jesús era como (homoios en griego) Dios Padre, sin hablar de sustancia (ousia). Todos estos no nicenos frecuentemente eran denominados arrianos, esto es, seguidores de Arrio, por sus oponentes, aunque ellos mismos no se habrían identificado como tales.[9]

El emperador Valente había favorecido al grupo que usaba la fórmula homoios; esta teología fue prominente en gran parte del Este y, bajo Constancio II, se estableció en Occidente, siendo ratificada por el Concilio de Rímini, aunque luego fue abjurada por la mayoría de los obispos occidentales, después de la muerte de Constancio II en 361. Teodosio, por su parte, seguía de cerca el credo niceno que era la interpretación dominante en Occidente y sostenida por la importante iglesia de Alejandría.

El 26 de noviembre de 380, dos días después de haber llegado a Constantinopla, Teodosio expulsó al obispo no niceno, Demófilo de Constantinopla, y nombró a Melecio patriarca de Antioquía, y Gregorio Nacianceno, uno de los Padres capadocios de Antioquía (hoy en Turquía), patriarca de Constantinopla. Teodosio acababa de ser bautizado, por el obispo Acolio de Tesalónica, durante una severa enfermedad, como era frecuente en el mundo del primer cristianismo.

El 27 de febrero de 380 él, Graciano y Valentiniano II publicaron un edicto para que todos sus súbditos profesaran la fe de los obispos de Roma y Alejandría (esto es, la fe nicena). El edicto fue principalmente una ofensiva contra las diversas creencias que habían surgido fuera del cristianismo niceno, tales como los macedonios, arrianos, anomeos y novacianos. El texto exacto de este decreto, reunido en el Codex Theodosianus XVI.1.2, fue:

En mayo de 381, Teodosio convocó un nuevo concilio ecuménico en Constantinopla para reparar el cisma entre Oriente y Occidente sobre la base de la ortodoxia nicena.[10]​ «El concilio pasó a definir la ortodoxia, incluida la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu Santo, como igual al Padre y 'procediendo' de Él, mientras que el Hijo fue 'engendrado' de Él».[11]​ El concilio también «condenó las herejías apolinarias y macedonias, clarificó las jurisdicciones eclesiásticas según las fronteras civiles de las diócesis y decidió que Constantinopla era la segunda en precedencia respecto a Roma».[11]

Con la muerte de Valente, el protector de los arrianos, su derrota probablemente dañó el prestigio de la facción homoiana.

El 15 de mayo de 392 Valentiniano II fue encontrado ahorcado en su residencia en la ciudad de Vienne en la Galia. El pagano y soldado franco Arbogastes, protector de Valentiniano y magister militum, afirmó que era un suicidio. Arbogastes y Valentiniano se habían disputado frecuentemente el gobierno sobre el Imperio romano de Occidente, y Valentiniano también se había quejado del control de Arbogastes sobre él a Teodosio. Así que cuando la noticia de su muerte llegó a Constantinopla, Teodosio creyó, o al menos sospechó, que Arbogastes estaba mintiendo y que había tramado la desaparición de Valentiniano. Estas sospechas se incrementaron con la elevación por Arbogastes de un tal Eugenio, oficial pagano, a la posición de Emperador de Occidente, y las veladas acusaciones que Ambrosio, el Obispo de Milán, lanzó durante la oración fúnebre por Valentiniano.

La muerte de Valentiniano II hizo estallar la guerra civil entre Eugenio y Teodosio sobre el gobierno de Occidente en la batalla del Frígido. El resultado, la victoria oriental, llevó a la última y breve unificación del Imperio romano bajo Teodosio, y la última e irreparable división del imperio tras su muerte.

Durante la primera parte de su gobierno, Teodosio parece haber olvidado el prestigio semi-oficial de los obispos cristianos; de hecho, había verbalizado su apoyo a la conservación de templos o estatuas paganas como edificios públicos útiles. A principios de su reinado, Teodosio era bastante tolerante con los paganos, pues necesitaba el apoyo de la influyente clase dirigente pagana. Sin embargo, con el tiempo, erradicaría los últimos vestigios de paganismo con gran severidad.[12]​ Su primer intento de dificultar el paganismo fue en 381 cuando reiteró la prohibición de Constantino del sacrificio.

En 388 envió un prefecto a Siria, Egipto y Asia Menor con el propósito de disolver asociaciones paganas y destruir sus templos. El Serapeum de Alejandría fue destruido durante esta campaña.[13]​ En una serie de decretos llamados los «decretos teodosianos» progresivamente declaró que aquellas fiestas paganas que no se hubieran convertido en fiestas cristianas serían entonces días laborables (en 389).

En 391, reiteró la prohibición de sacrificios de sangre y decretó, según Routery (1997), que «nadie irá a los santuarios, paseará por los templos, o elevará sus ojos a estatuas creadas por obra del hombre». Los templos que así cerraron fueron declarados «abandonados», y el obispo Teófilo de Alejandría inmediatamente destacó en la solicitud de permiso para demoler un lugar y cubrirlo con una iglesia cristiana, un acto que debió recibir aprobación al haber templos formando los cimientos de iglesias del siglo V por todo el Imperio Romano.

Teodosio participó en acciones de los cristianos contra los principales lugares paganos: la destrucción del gigantesco serapeum de Alejandría por soldados y ciudadanos cristianos locales en 392, de acuerdo con las fuentes cristianas autorizada por Teodosio (extirpium malum), ha de verse en contraste con un complicado fondo de violencia menos espectacular en la ciudad:[14]Eusebio menciona peleas callejeras en Alejandría entre cristianos y no cristianos ya en el año 249, y los no cristianos habían participado en las luchas por y en contra de Atanasio en 341 y 356. «En 363 mataron al obispo Jorge por actos repetidos de manifiesto escándalo, insulto y pillaje de los tesoros más sagrados de la ciudad».[15]​ Que la destrucción del serapeum significara la destrucción o saqueo de la biblioteca, que la biblioteca hubiera dejado de existir antes, o que los fondos fueran conservados en otro lugar, es un asunto que aún no está claro (Ver Destrucción en Biblioteca de Alejandría).

Por decreto de 391, Teodosio acabó también con los subsidios que aún se escurrían hacia algunos restos del paganismo civil greco-romano. El fuego eterno del Templo de Vesta, en el Foro Romano, fue extinguido y las vírgenes vestales fueron disueltas. Las personas que celebraran algún auspicio y/o practicaran los ritos paganos serían castigadas. Miembros paganos del Senado en Roma apelaron a Teodosio para restaurar el Altar de la Victoria en la Sede del Senado pero este se negó. Después de los últimos Juegos Olímpicos de 393, Teodosio canceló los juegos, por tildarlos de paganos. Se acabó así con el cálculo de las fechas por las Olimpiadas. Ahora Teodosio se representó a sí mismo en las monedas sosteniendo el lábaro.

El aparente cambio de política que se aprecia en los «decretos teodosianos» ha sido atribuido a menudo a la creciente influencia de Ambrosio, obispo de Milán.[16]​ Merece la pena destacar que en 390, Ambrosio había excomulgado a Teodosio, quien recientemente había ordenado la masacre de 7000 habitantes de Tesalónica,[17]​ en respuesta al asesinato de su gobernador militar establecido en la ciudad, y que Teodosio llevó a cabo varios meses de penitencia pública. La excomunión fue temporal y Ambrosio no lo readmitiría hasta que Teodosio no mostró público arrepentimiento, con lo cual el obispo demostró su autoridad frente al emperador.

Algunos historiadores modernos como R. Malcolm Errington (1997, p. 398 y siguientes) cuestionan las consecuencias de las leyes contra los paganos. Otros siguen recalcando la importancia del apoyo imperial al cristianismo como potenciador de conversiones, tanto por la prohibición de los cultos paganos como por el reparto prioritario de cargos públicos entre cristianos.[18]

Pero debido a que gran parte del ejército aún era pagano y temiendo una rebelión, prohibió la persecución de los paganos, pero la mantuvo contra los herejes. Aunque no se restablecieron el fuego perpetuo del templo de Vesta ni el altar de la Victoria, se mantuvo la Academia de Atenas.

Teodosio murió en Milán de un edema vascular el 17 de enero de 395. Ambrosio organizó su entierro en una finca de Milán y pronunció un panegírico titulado De Obitu Theodosii[19]​ ante Estilicón y Honorio en el que detalló la supresión de la herejía y el paganismo. Sus restos mortales fueron trasladados definitivamente a Constantinopla el 8 de noviembre de 395.[20]​ La Iglesia ortodoxa lo reconoce como santo.




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