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Chiriguanos



Ava guaraní es la denominación actualmente adoptada para una cultura indígena mixogenizada guaraní-arahuaca antes más conocida como chiriguana, que está asentada principalmente en el sur de Bolivia, desde donde se expandió hacia el oeste de Paraguay y el noroeste de Argentina.

Frecuentemente se encuentra en muchas publicaciones que la palabra «ava» ('hombre' en idioma guaraní) es acentuada en forma aguda al denominar a este pueblo («avá guaraní»), lo cual refleja la acentuación aguda de otras variantes del idioma guaraní (como el guaraní criollo), ya que los chiriguanos han adoptado la acentuación grave para la mayoría de sus palabras.[1][2]​ En Paraguay son denominados «guaraníes occidentales» ya que el nombre «avá guaraní» es utilizado para el pueblo chiripá.[3]

En Argentina en la autodenominación de sus comunidades y en su autoidentificación censal utilizan los nombres «guaraní», «ava guaraní» y «tupí guaraní» y marginalmente el nombre «chiriguano». En Bolivia a partir de 1980 se utiliza el nombre «guaraní» para denominarlos en conjunto (por ejemplo en la Asamblea del Pueblo Guaraní), pero también se los denomina «guarayos», aunque este último se confunde con el nombre del pueblo guarayo también guaranítico del departamento de Santa Cruz.

El nombre «chiriguanos» (antiguamente «chiriguanaes») es la forma castellanizada derivada del mote despectivo con el que los pueblos de habla quechua se referían a los guaraníes del Chaco occidental. El nombre «chiriguano» derivaría de chiri (‘frío’) wanu (‘excremento’) aunque esta etimología es discutida, pues otros opinan que sería deformación de chiri (‘frío’) y wañuq (‘los que mueren’). En cualquier caso, la forma inicial que refirieron los cronistas españoles fue «chiriguana», por lo que hace dudosas esas etimologías.[4]​ Podría tratarse de una coincidencia lingüística, pues chiri en guaraní también significa taparrabo,[5]​ cuyo uso es una característica de los guerreros guaraníes en el trópico boliviano. Por otro lado, en el castellano camba chiri sigifica "crespo" o "enredado", como en el caso de "chiribital" que es un monte tupido y lleno de lianas. Más lejano, pero no menos coincidente, es la palabra española chiringuito cuyo significado semeja a las improvisadas casas de los guaraníes. La denominación de chiquitos, en el oriente boliviano, proviene de un detalle de las casas de aquellos nativos.

En Colombia existe un municipio de origen pre colonial denominado Chiriguaná, en el departamento de Cesar, al noreste del país, y a miles de kilómetros de los chiriguanos bolivianos. Otra relación lingüística, importante también, se encuentra al norte del continente, con los apaches Chiricahua que, coincidentemente con los chiriguanos del Sur, eran los más guerreros en esa región y los últimos en capitular; lo que puede llevar a estudios geográficamente más amplios y remotos, con relación a estos etnónimos y/o exónimos.

Con relación a guano, la composición es diferente, pues en quechua la sílaba hua tiene diferente pronunciación que en guaraní, como en huaso y en guaso (cervidae) o guazú (Karaí-Guazú); más lejos aún en wawa, que se usa para los niños recién nacidos. El final no o nae, es una castellanización, referente a las naciones. El historiador y lingüista boliviano Eduardo Cortés León, afirmaba que se impuso la versión de los cronistas españoles por la animadversión que estos sentían hacia los chiriguanaes en la época de la conquista, por la guerra permanente que sufrían.

También se los suele conocer en Argentina como «chaguancos», «chavancos», «tsawankos» o «chahuancos», otra denominación peyorativa de origen quechua que significaría piernas flacas y habría surgido en los ingenios azucareros.[6]

En Bolivia los ava guaraníes se distinguen en tres grupos que presentan pequeñas diferencias lingüísticas, culturales y de ubicación geográfica: los ava o mbia, los simbas y los izoceños. La palabra simba es de origen quechua y significa trenza, lo que refiere a un peinado tradicional que usan los ava guaraníes más conservadores. Los simbas son aquellos, que a diferencia de la mayoría ava, continúan utilizando sus vestimentas tradicionales en sus comunidades (trenza y tembeta -tarugo labial-).

Los izoceños o tapii son los descendientes menos guaranizados de la antigua etnia arahuaca de los chanés. Los chanés pudieron liberarse de la esclavitud a la que los sometían los chiriguanos en 1890, luego de eso se dividieron en dos grupos: uno se refugió en los bañados del Izozog (los izoceños) y otro migró a Argentina (los chanés). En Argentina se autoidentifican como un pueblo distinto de los ava guaraníes y utilizan el etnónimo chané destacando su herencia arahuaca, pero los que permanecieron en Bolivia se denominan izoceños, destacan primeramente su herencia guaraní y se agrupan como un mismo pueblo con los avas y los simbas.

En Argentina los avas, simbas e izoceños conforman en parte comunidades separadas, pero se reconocen como parte de un mismo pueblo ava guaraní.

A partir del siglo XIII grupos de pueblos amazónicos de linaje tupí-guaraní avanzaron desde la Amazonia hacia el sur y el este en un movimiento migratorio en busca de la Tierra sin Mal (ivy imaraä) de la mitología guaraní. Desde el este del río Paraguay las migraciones de los guaraníes hacia las estribaciones andinas se iniciaron en el período prehispánico a fines del siglo XV como producto de la presión demográfica, por razones religiosas o en busca de metales. Aunque algunos investigadores sugieren migraciones guaraníes desde el siglo XII, se conocen tres grandes migraciones guaraníes hacia Bolivia:

Sobre el ataque de García al Imperio incaico existen narraciones en los Comentarios Reales de los Incas de Inca Garcilaso de la Vega. Los guaraníes irrumpieron en la cuenca del Guapay y atacaron el fuerte de Samaipata y algunas minas incaicas. Rechazados por los incas, regresaron al Paraguay, aunque algunos guaraníes capturados habrían sido sacrificados en los fríos altares andinos.[7]

El retorno guaraní hacia el piedemonte andino luego de la expedición de García produjo a lo largo del siglo XVI la mixogénesis y la etnogénesis de los ava guaraníes, al someter una minoría guaraní a la etnia de linaje arahuaco de los chanés establecida anteriormente en el Chaco Boreal y norte del Chaco Central. Según fuentes españolas los guaraníes eran guerreros tan feroces que cerca de 50 de ellos podían vencer a 1000 y hasta 3000 chanés.[8]​ De este modo, la población chané fue esclavizada por guerreros guaraníes que se emparejaron muchas veces forzadamente con mujeres chanés. Gracias a esto los chanés terminaron por ser esclavizados y relegados a servidores domésticos de los guaraníes.[9]

La población mixogénica sintetizó rasgos culturales: de los chané, derivó en un modo de vida sedentario en grandes casas comunales de palmas, leños y paja llamadas maloka, en las cuales residían hasta 300 personas (una aldea podía constar de una sola casa comunal). También de los chané derivó gran parte de la cestería y la cerámica chiriguana; mientras que los guaraníes impusieron su idioma (o, en todo caso la mayor parte del vocabulario chiriguano), sistema de creencias y sistema de organización social, así como las prácticas de caza, pesca y guerra. De este modo, su forma tradicional de subsistencia ha sido basada en una combinación de horticultura (maíz, porotos, mandioca) y caza-recolección-pesca; tal horticultura aunque principalmente de origen chané tiene como influencia guaraní la alternativa de poder ser itinerante. La existencia de palabras de origen tupí en el lenguaje chiriguano que se desconocen en el guaraní paraguayo, hace pensar a algunos investigadores que los carios que acompañaron a Alejo García habían estado sujetos a la influencia y mixogenización de pueblos tupíes en la costa atlántica.

En la actualidad, los ava guaraníes aun mantienen una situación de preeminencia sobre las pequeñas comunidades de chanés, aunque la hegemonía «chiriguana» se ha ablandado bastante de modo que los chanés llegan a ser «socios minoritarios» en una sociedad mixta chiriguano-chané conocida como tupí-guaraní.

Tradicionalmente, existe entre los ava guaraníes una notoria división sexual y etaria del trabajo: los varones cazan, pescan, o se dedican a confeccionar elementos textiles (bolsas de caraguatá) o de cestería (con sao, caranday ―palma negra― o tankvaransi ―caña hueca―). Las niñas y muchachas también realizan cestas, mientras que trabajo típicamente femenino es entre los ava guaraníes el de la cerámica.

Al momento de la llegada de los españoles en el siglo XVI los chiriguanos ocupaban las cabeceras de los ríos Pilcomayo y Guapay y se encontraban principalmente en guerra contra los aimaras y quechuas. Los ava guaraníes fueron casi irreductibles militarmente por los españoles aunque sí tuvieron bastante éxito las misiones católicas, principalmente en el valle del río Parapetí.[10]

En 1540 Francisco Pizarro menciona la existencia de los ava guaraníes. El virrey del Perú Andrés Hurtado de Mendoza nombró a Andrés Manso en 1560 como gobernador de la provincia de los Chiriguanaes en el territorio entre los ríos Guapay y Parapetí, fundando a orillas de este último la ciudad de Santo Domingo de la Nueva Rioja en 1562. Ñuflo de Chaves, partiendo desde Asunción fundó La Barranca o Nueva Asunción en 1559 a orillas del Guapay. El inicio de la guerra hispano-chiriguana tuvo lugar en 1564 cuando los ava guaraníes destruyeron La Barranca y luego Santo Domingo de la Nueva Rioja, en donde asesinaron a todos sus habitantes incluyendo a Andrés Manso. En esta época grupos chanés escaparon hacia los bañados de Izozog.

En 1574 el virrey del Perú Francisco de Toledo llevó personalmente adelante una campaña punitiva contra los ava guaraníes, que no tuvo éxito. El rey Felipe II de España dispuso por real provisión el 20 de mayo de 1584 una inusual declaración de guerra y ordenó la esclavitud de los ava guaraníes capturados:[11]

La frontera chiriguana con la región española de Charcas era conocida como Cordillera Chiriguana y limitaba al norte con Santa Cruz de la Sierra, al este con La Plata y al sur con Tarija. El nombre de Cordillera se generalizó a todo el espacio ocupado por los ava guaraníes y dio luego lugar a la provincia Cordillera.

Luego de un siglo de paz relativa con los españoles hubo un fuerte crecimiento demográfico chiriguano, que se hallaban confinados entre los españoles y los pueblos del Chaco, a lo que se sumó una temporada de calor excesivo y hambruna que provocaron la sublevación general (1727-1735). Fue iniciada por el neófito chiriguano Juan Bautista Aruma de la reducción dominica de Chiquiaca en octubre de 1727 y dio como resultado que estancias y misiones de la región de Tarija fueran arrasadas, muriendo unos 100 españoles. A fines de enero de 1728 los ava guaraníes arrasaron Sauces (hoy Monteagudo) y la frontera de Tomina, teniendo muchas bajas por las expediciones españolas de castigo que partieron de Santa Cruz de la Sierra, Tarija y Tomina. En 1729 y 1731 hubo dos nuevas expediciones de castigo. En 1735 son destruidas las misiones jesuitas meridionales y masacrada la guarnición del fuerte de Pomabamba.[12]

Entre 1778 y 1779 se produjeron los ataques de dos líderes proféticos (tumpas): el de Caiza (al sur del Pilcomayo) y el de Mazavi (al norte y a la derecha del Guapay). Ambos se proclamaron dioses e instaron a los ava guaraníes a atacar a los españoles, muriendo ambos entre 1780 y 1781 tras frustrarse sus ataques.

Los gobernadores Francisco de Viedma (en 1800) y Francisco de Paula Sanz (en 1805) encabezaron expediciones de tierra arrasada contra los ava guaraníes, pero no pudieron someterlos completamente.

Guerreros (keremba) ava guaraníes participaron en la guerra de la independencia alistándose en el Ejército del Norte al mando de Manuel Belgrano y también con los grupos guerrilleros de la Republiqueta de La Laguna al mando de Manuel Ascensio Padilla y de Juana Azurduy. Destacóse el cacique Cumbay, quien sostuvo combates con los ejércitos realistas.

Las principales misiones católicas entre los chiriguanos fueron fundadas por franciscanos del Colegio de Tarija:[13]

La mayoría de los franciscanos fueron expulsados de sus misiones entre 1813 y 1815 por las fuerzas de Ignacio Warnes. Hacia 1845 regresaron los misioneros desde Tarija.

Durante la segunda mitad del siglo XV, con 1000 a 4000 guerreros lograron someter a los chanés, que eran unos 30 000 a 60 000 personas. De estos últimos algunos huyeron al borde de la región chaqueña, quedando sometidos a los constantes asaltos de sus enemigos a sus aldeas, otros fueron esclavizados por sus conquistadores y otros fueron víctimas de canibalismo,[14]​ según Reginaldo de Lizárraga (1968 [c. 1600]) unos 60 000 chanés fueron devorados durante el siglo siguiente, cifra sin dudas exagerada, aunque lo cierto es que la carne humana, en especial de niños, era una cena frecuente para los chiriguanos.[15]

Una estimación de 1618 dice que tras una sangrienta guerra entre los chiriguanos y los chanés, en la que vencieron los primeros, habla de que existían cerca de 1500 chiriguanos sometieron a 10 000 chanés, en la región del Gran Chaco. La proporción de chiriguanos frente a chanés, 400 contra 5000 en Machareti, 350 contra 4000 en Charagua y 200 contra 1000 en Guapay.[16]

En 1735 se estiman en 15 000 a 20 000 guerreros pero otras fuentes dicen que esas cifras representan en realidad el total de la etnia.[17]

En torno al año 1800 una estimación del gobierno colonial habla de que los chiriguanos serían unas 41 000 personas.[18]​ Hacia 1874 participaron de una rebelión armada en contra el ejército boliviano en el Chaco junto a los chanés, tobas, tapietes y chorotes, sumando un total de 15 000[19]​ a 20 000[20]​ lanzas pero fueron derrotados un año después. En 1891 los chiriguanos y otros pueblos se rebelaron en armas, juntando 5000 a 6000 querembas (guerreros) al mando del Tumba Apiaguaiqui (o Chapiaguasu) dedicándose a asaltar fuertes avanzados y misiones pero el 28 de enero de 1891 fueron derrotados por el general Ramón González y su columna de 1830 soldados y 1500 nativos neófitos en un ataque por sorpresa en Curuyuqui, en el valle de Ivo, muriendo 1900 guaraníes. El Tumba fue capturado y ejecutado el 29 de marzo en Monteagudo.[20][21]

En la segunda mitad del siglo XIX, la expansión de la colonización acentuó el proceso de reducción en misiones ―y ahora también en haciendas― de los llamados chiriguanos, aunque algunos plantearon una tenaz resistencia al estado boliviano, resistencia que se mantuvo hasta el asesinato del jefe Apiaguaiki Tumpa a fines del siglo XIX.

Desde fines del siglo XIX y durante el siglo XX (principalmente en las primeras 3 décadas), la desesperante situación económica y la guerra del Chaco (1932-1935) los obligó a desplazarse de modo que muchos hallaron refugio en el Chaco salteño, por ejemplo, la parcialidad de los izoceños logró establecer un circuito migratorio (a veces estacional, a veces permanente) hacia Ayorenda o Baporenda (nombre que suelen dar a Argentina), en donde han salido y suelen trabajar como «zafreros» de la caña de azúcar y ―en menor medida― del algodón.

El censo de la Confederación Nacional de Nacionalidades Indígenas Originarias de Bolivia (Conniob) de 2004 registró 75 500 ava guaraníes y chanés. Sus asentamientos principales se encuentran en los municipios de Lagunillas, Cuevo, Charagua y Cabezas, en las provincias Cordillera, Luis Calvo, Hernando Siles, O'Connor y Gran Chaco pertenecientes al departamento de Santa Cruz, la región chaqueña y valles centrales de departamento de Chuquisaca y al chaco del departamento de Tarija.

La población que se autoreconoció como guaraní en el censo boliviano de 2001 fue de 81 197 personas. Este número aumentó a 96 842 en el censo de 2012.[22][23]​ En estos números están comprendidos los ava guaraníes, los simbas y los izoceños. En este último censo debe agregarse 327 personas que se autorreconocieron como chiriguanos.[24]

Los simbas en Bolivia viven principalmente en las provincias Luis Calvo y Hernando Siles del departamento de Chuquisaca y en las de Gran Chaco y O'Connor del departamento de Tarija. Los ava viven en las provincias Luis Calvo y Hernando Siles del departamento de Chuquisaca y en la de Cordillera en el departamento de Santa Cruz. Los izoceños viven en la provincia Cordillera.

En el referéndum del 6 de diciembre de 2009 el municipio de Charagua (el más extenso de Bolivia, ubicado en la provincia Cordillera del departamento de Santa Cruz) optó por iniciar el proceso de la autonomía indígena originario campesina con un 55,66 % de aprobación. El 20 de septiembre de 2015 fue aprobado en referéndum (por 53,25 % de aprobación) el estatuto autonómico del gobierno autónomo guaraní Charagua Iyambae, siendo el primer municipio en implementar la autonomía indígena de Bolivia. El estatuto establece tres instancias: órgano de decisión colectiva o Ñemboati, el órgano legislativo o Mborakuai Simbika Iyapoa Reta, y el órgano ejecutivo o Tëtarembiokuai Reta Imborika.[25]​ El municipio tiene 74 424 km² y se organizó territorialmente en seis zonas, dos parques nacionales y un área de conservación e importancia ecológica. El 8 de enero de 2017 fue puesta en vigencia su autonomía.[26]

De acuerdo a los resultados del III Censo Nacional de Población y Viviendas para Pueblos Indígenas de 2012 en Paraguay viven 2379 guaraníes occidentales, de los cuales 2212 en el departamento de Boquerón y 167 en el departamento de San Pedro.[27]

En el departamento de Boquerón viven en 14 comunidades: Palomita, Macharetti, Santa Teresita, Santa Teresita–Aldea Guaraní Occidental, Santa Teresita–Aldea Nivaclé, Santa Teresita–Aldea Manjui, Santa Teresita–Aldea Santa Elena, Santa Teresita–Aldea San Lázaro, Santa Teresita–Aldea Virgen del Carmen, Yvopey–Barrio Guaraní, San Agustín, San Agustín–Aldea Guaraní Occidental, San Agustín–Aldea Manjui, San Agustín–Aldea Nivaclé.[28]

En Argentina habitan el extremo noreste de la provincia de Salta y parte de la provincia de Formosa. La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, complementaria del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001 de Argentina, dio como resultado que se reconocieron y/o descienden en primera generación del pueblo ava guaraní 21 807 personas en Argentina, de los cuales 17 592 vivían en las provincias de Formosa y Salta; 3268 vivían en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en algunos municipios vecinos del (Gran Buenos Aires o AMBA) políticamente pertenecientes a su vecina Provincia de Buenos Aires; 418 en las provincias de Corrientes, Misiones, Entre Ríos y Santa Fe; y 529 en el resto del país. Otras personas prefirieron autodenominarse integrantes del pueblo tupí guaraní, por lo que fueron consignadas aparte: 16 365 personas en toda Argentina, de los cuales 6444 vivían en las provincias de Jujuy y Salta; 8483 vivían en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y 24 municipios-partidos del Gran Buenos Aires; 195 en las provincias de Corrientes, Misiones, Entre Ríos y Santa Fe; y 1243 en el resto del país. Adicionalmente, 6.758 personas de Jujuy y Salta prefirieron la denominación guaraní, lo mismo ocurrió en otras provincias agrupándose con otras denominaciones del pueblo guaraní.[29]

El Censo Nacional de Población de 2010 en Argentina reveló la existencia de 17 899 personas que se autoreconocieron como ava guaraníes en todo el país, 10 665 de los cuales en la provincia de Salta y 2753 en la de Jujuy. En la Provincia de Misiones se autoreconocieron como ava guaraníes 422 personas y en la de Provincia de Corrientes 104, pero mayormente son parte del pueblo chiripá que utiliza la misma autodenominación ava guaraní. Se autoreconocieron como tupí guaraní 247 personas en la Provincia de Misiones, mientras que la denominación guaraní fue adoptada por 105 905 personas en todo el país. De ellos 39 571 en el Gran Buenos Aires, 13 464 en el interior de la Provincia de Buenos Aires, 10 812 en la Provincia de Salta, 9848 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 6448 en la Provincia de Jujuy, 5761 en la de Santa Fe, 4260 en la de Misiones, 4057 en la de Entre Ríos, 2967 en la de Córdoba, 2866 en la de Corrientes, 1003 en la de Mendoza, 655 en la de San Luis, 593 en la del Chaco, 518 en la de Río Negro, 509 en la Provincia de La Pampa, 480 en la de Santiago del Estero, 397 en la del Chubut, 380 en la de Tucumán, 345 en la de Santa Cruz, 306 en la del Neuquén, 179 en la de Formosa, 139 en la de San Juan y 105 en la de Catamarca. Sin embargo, estos resultados incluyen a otras denominaciones guaraníes no especificadas.[30][31]

Durante la guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay gran parte de los territorios ancestrales chiriguanos fue campo de batalla y muchos ava guaraníes fueron reclutados a la fuerza para servir a los ejércitos enfrentados de ambos países sudamericanos. Esto provocó que parte de los ava guaraníes buscara refugio en Argentina.

Desde 1995 el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) comenzó a reconocer personería jurídica mediante inscripción en el Registro Nacional de Comunidades Indígenas (Renaci) a comunidades indígenas de Argentina, entre ellas a las siguientes comunidades ava guaraníes:[32]

La provincia de Salta reconoció la personería jurídica en el orden provincial a comunidades ava guaraníes adicionales.[33]



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