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Concierto para orquesta (Bartók)



El Concierto para orquesta, Sz. 116, BB 123, es una composición musical para orquesta sinfónica en cinco movimientos que fue escrita por el compositor húngaro Béla Bartók en el año 1943.[1]​ Es una de las obras más conocidas y más populares de Bartók. Consta de cinco movimientos, y debe su nombre a que con frecuencia un instrumento (o un grupo de ellos) se opone, como solista, a la orquesta. Esta composición de Bartók es quizá la más conocida de las obras que llevan el contradictorio título de Concierto para orquesta. Esto contrasta con la forma convencional del concierto, que cuenta con un instrumento solista y acompañamiento orquestal. Bartók, dijo que denominó a esta pieza concierto en lugar de sinfonía por la forma en que cada sección de instrumentos se trata de una manera solista y virtuosa.

La obra fue un encargo de la Koussevitzky Foundation, dirigida por Serge Koussevitzky. Bartók, que había dejado su país y se había trasladado a Nueva York en 1940, compuso el Concierto en 1943. La obra fue estrenada el 1 de diciembre de 1944 en el Symphony Hall de Boston, interpretada por la Boston Symphony Orchestra bajo la dirección de Serge Koussevitzky y tuvo un éxito inmediato. Bartók revisó la pieza poco después alargando su último movimiento. El éxito de la pieza animó a Bartók, que recibió otros encargos, sin embargo no pudo disfrutarlo mucho tiempo ya que murió diez meses después del estreno.[1]

La obra combina elementos de música culta occidental y música folclórica, especialmente húngara, y se aparta de la tonalidad tradicional, a menudo mediante el uso de modos tradicionales y escalas no convencionales.

El mismo Béla Bartók dio explicaciones sobre el nombre y el sentido de la obra. Por un lado, "El título de esta especie de sinfonía proviene de su tendencia a tratar los instrumentos de la orquesta de una manera concertante, casi como si fueran solistas", lo que es especialmente notoria en el segundo movimiento. Por otra parte, "La atmósfera general de la obra —aparte del juguetón segundo movimiento— representa una transición gradual de la austeridad del primer movimiento y el lúgubre canto de muerte del tercero, hasta la afirmación vital del último".

La pieza fue escrita para 3 flautas (una de ellas también flautín), 3 oboes (un corno inglés), 3 clarinetes (un clarinete bajo), 3 fagotes (un contrafagot), 4 trompas, 3 trompetas, 3 trombones, tuba, timbales, tambor, bombo, platillos, triángulo, gong, 2 arpas y cuerdas.

Esta obra está estructurada en cinco movimientos, los cuales forman sin arco: vivo-lento-moderato-moderato-vivo. El movimiento central, Elegía, va precedido y seguido de dos movimientos cortos, a modo de scherzos, estos son de hecho interludios dentro del conjunto de la obra, que tiene una estructura esencialmente sinfónica.

El primer movimiento comienza con una introducción lenta y misteriosa que parece preludiar muchas de las ideas que aparecerán después. La introducción da paso a un allegro con numerosos pasajes fugados. Está estructurado en forma sonata.

Este movimiento consta de cinco secciones, en cada una de las cuales hay una pareja de instrumentos tocando juntos. En cada uno de estos pasajes el intervalo entre los dos instrumentos es diferente: una sexta entre los fagotes, una tercera entre los oboes, una séptima entre los clarinetes, una quinta entre las flautas y una segunda entre las trompetas con sordina. Después de un coral a cargo de la sección de metales, reaparece la música de las parejas.

El tercero es otro movimiento lento, típico de la llamada música nocturna de Bartók. La apasionada sección central está basada en un tema de aire húngaro extraído del primer movimiento.

El cuarto movimiento consta de una melodía que fluye con cambios de compás, mezclada con un tema que parodia la marcha de la Séptima sinfonía de Shostakovich. El tema es interrumpido por glissandos en los trombones y los instrumentos de viento.

El quinto movimiento también está escrito en forma sonata. Su música está caracterizada por su virtuosismo y la presencia del contrapunto, con secciones fugadas. Comienza con una brillante música con aires de danza, con interludios suaves a modo de contraste y pasajes fugados basados en un tema presentado por las trompetas.



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