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Escuela de Notre Dame



Se conoce como Escuela de Notre Dame al grupo de músicos que trabajaron en la Catedral Notre Dame de París y en sus inmediaciones aproximadamente desde 1170 hasta 1250.

La construcción de la catedral de Notre Dame de París fue ordenada construir por el obispo Maurice de Sully el día después de su elección hacia finales 1160 o principios de 1161. Los trabajos comenzaron en 1163 y se prolongaron hasta 1245. El altar mayor fue consagrado en 1182. Gracias a las frecuentes visitas de la familia real, a la famosa universidad de la capital y otras universidades en desarrollo, París brillaba como centro de la cultura y el arte de toda la cristiandad. Las investigaciones musicales, en un principio dispersas por los monasterios de las provincias, se concentran en las ciudades y experimentan un desarrollo sin precedentes. Así pues, Beauvais y Sens son centros importantes para el organum y la polifonía, así como Chartres desde el siglo XI.[1]

La Iglesia aumenta la pompa de las ceremonias. Cada capilla rivaliza con las otras para magnificar la liturgia o las procesiones. Por su parte, la nobleza integra la música en la vida doméstica y la familia real mantiene un grupo de cantores para que estén disponibles siempre que sea necesario.

El fundamento del repertorio de la escuela (y de sus imitaciones en los principales centros europeos) es litúrgico. Su objetivo es acompañar a las ceremonias y procesiones del culto. Sin embargo, su ámbito de aplicación excedió el marco de lo estrictamente litúrgico. Esto se puede ver a través de los textos que contienen las piezas, dado que incluyen temáticas amorosas, críticas dirigidas a las autoridades religiosas o civiles. En ocasiones, la sofisticación llega a tal grado que la música no podría haber ido dirigida a otro ámbito más que el de los intelectuales y eruditos, entre los que se incluían estudiantes, médicos, teólogos, juristas y, por supuesto, músicos.

Los músicos de Notre Dame escribieron una página decisiva de la historia de la música occidental al utilizar un sistema de notación rítmica tan abstracto como coherente, la musica mensurabilis, capaz de controlar las voces con más precisión que antes y que contribuye a que se incremente sustancialmente el número de composiciones.

Leonín, Perotín y el resto de los compositores anónimos cuya música ha perdurado son representantes de un período de la música medieval conocido como Ars antiqua. Durante este período nace el motete, que es el tipo de composición más frecuente en el Magnus Liber Organi .

A pesar de que ha sobrevivido buena parte de la música de esta escuela, su interpretación sigue siendo controvertida, principalmente en lo referido al ritmo. Los teóricos Johannes de Garlandia, Franco de Colonia y Anónimo IV describen su interpretación, sin embargo estas descripciones tuvieron lugar más de dos generaciones después de que la música fuera escrita. Por ello no se sabe con certeza si realmente se interpretaba así, ya que el tipo de ejecución pudo haber cambiado en el tiempo transcurrido.

Los manuscritos conservados son muy posteriores al momento en que se compusieron las piezas musicales que contienen. Por ejemplo Viderunt Omnes de Perotin, que es una de las piezas más emblemáticas del repertorio, fue compuesta antes de 1198; pero la fuente más temprana en la que aparece es W1 que fue copiada en 1245. Las fuentes que se comentan seguidamente están ordenadas cronológicamente por fecha de escritura.

El manuscrito Pluteus 29.1 o F de la Biblioteca Medicea Laurenziana de Florencia.[2]​ Fue copiado e iluminado en París en el estudio de Jean Grusch (probablemente situado entre Notre Dame y la Sorbona[3]​) entre 1240 y 1255.

Es un manuscrito de grandes dimensiones, de 232 × 157, escrito por una sola mano y se divide en 11 fascículos, todos ellos organizados siguiendo el ciclo litúrgico. Las páginas contienen doce pentagramas. El manuscrito presenta una laguna que ha sido identificada debido a una doble paginación.

Contiene 1023 composiciones, solamente religiosas, escritas para las grandes fiestas de Navidad, Pascua, Pentecostés y la Asunción, así como de otras devociones que se practicaban en París: Santa Magdalen, San Andrés o San Dionisio. Todo el contenido constituye en esencia una copia del Magnus Liber Organi de Léonin (con un centenar de piezas atribuidas), junto con las adiciones de Pérotin y de su escuela descrita por el Anónimo IV en el capítulo VI.

La notación musical empleada es modal.

El Codex de Madrid es el manuscrito 20486 de la Biblioteca Nacional de Madrid.[4]​ Copiado en torno a 1260, tal vez por el Cabildo de la Catedral de Toledo, donde permaneció hasta 1869, en los Archivos capitulares de la Catedral. Sin embargo, no aparece en el catálogo hasta el siglo XVII, persisten las dudas en cuanto a su destino, probablemente un uso litúrgico más privado que público.

Consta de 142 folios de 166 x 115 y le faltan cuadernos antes del folio 5 y los folios 106-107. Fue escrito por tres manos diferentes: f° 1-4, f° 5-24 y f°25-142.

Contiene una colección de conductus (la mayor parte del repertorio) y motetes constituyendo a veces la única fuente de las piezas, aunque el manuscrito de Florencia contiene la mayoría en el mismo orden y con muy pocas variantes.

La notación utilizada es cuadrada rítmica.

El manuscrito W1[5]​ se encuentra en la Biblioteca Herzog August ubicada en la localidad de Wolfenbüttel.

Este primer manuscrito de Wolfenbüttel (W1) es, según ha revelado la Paleografía, una recopilación que puede datar desde mediados del siglo XII hasta 1300,[6]​ para el priorato benedictino de San Andrés[7]​ en Escocia. Se trata de un pequeño libro de 166 × 115, cuyos márgenes se han recortado para la encuadernación. Contiene 197 folios de los 215 que tenía el original, organizados en 26 libros, en los que fueron dibujados doce pentagramas.

A menos que se tenga en cuenta como fecha la más antigua propuesta por los historiadores, está conformado por un repertorio a dos voces relativamente antiguo (1200) con respecto a la fecha de la recopilación. Este repertorio se conserva y es aún más antiguo que el manuscrito de Florencia, por lo que su valor es grande.

El Codex Montpellier es el manuscrito H 196 de la Biblioteca de la Escuela de Medicina de Montpellier.[8]​ La colección se compone de 400 páginas de 192 × 136, dividido en ocho fascículos. Hay ocho pentagramas por página, aunque la disposición varía dependiendo del fascículo. Fue copiado e iluminado entre 1260 y 1280 (fasc. I-VI). Su encuadernación tuvo lugar en el siglo XVIII. El fascículo VII data de finales del siglo XIII y el último hacia el final del reinado de Felipe el Hermoso, (tal vez por el inicio de otra colección).

Contiene una antología de 345 obras cuyo origen probablemente sea París o sus alrededores (aunque hay algunos indicios de la lengua picarda en los textos franceses), representativos de la época. El repertorio se compone principalmente de motetes profanos a dos o tres voces, pero también algunas piezas sacras como conductus, organum y hoquetus; todas ellas clasificadas por el número de voces en que están escritas las piezas.

Algunos organa fueron copiados mediante una transcripción más sofisticada que nos permite hacernos una idea más precisa del ritmo.

El manuscrito W2[9]​ de la Biblioteca Herzog-August de Wolfenbüttel. El origen del W2 es francés, probablemente del centro de Francia. Es de pequeñas dimensiones, 175 x 130, contiene 253 folios, repartidos en 33 cuadernos. Fue copiado entre 1250 y 1260 por tres manos diferentes:

Las páginas incluyen de ocho a diez pentagramas. Hay algunas lagunas. La colección contiene una mayoría de motetes normalmente en francés (algunos con doble texto), sólo 29 conductus y ninguna cláusula.

El ritmo se anota de forma más exacta mediante la notación cuadrada modal y forma romboide.

El Codex Bamberg es el manuscrito Msc.Lit.115 de la Biblioteca Estatal de Bamberg.[10]​ Procede de la Biblioteca del Cabildo de Bamberg. Tal vez es originario de Francia y fue copiado entre 1270 y 1300 en 80 folios de 26,3 x 18,6 y encuadernados en 1611. La colección se divide en dos partes: por una parte, los cantos (f° 1-64v en diez pentagramas) y por otra parte, dos tratados y dos motetes adicionales (f° 65-80, los motetes fueron copiados en once pentagramas).

Los tratados fueron copiados por una mano diferente, pero en el mismo período. El primero (f° 65-79) de 1271 del teórico musical inglés Amerus. Trata acerca de los matices, de los ocho modos y de la mano guidoniana. El segundo tratado (f° 79r & 79v) muestra la doctrina mensurabilista que se enseñaba en París desde 1240 hasta 1260.

La música está integrada por 107 motetes a tres voces en francés o latín clasificados casi por orden alfabético del incipit, los latinos primero (44) y a continuación el resto (47 en francés y 9 bilingües), además un conductus y 7 cláusulas. Muchos de estos motetes son de naturaleza profana y son anteriores a la fecha de la copia (1225-1255, salvo unas pocas obras que datan de 1275). La mayor parte del manuscrito se encuentra en Montpellier.

El tipo de notación utilizado es cercano al sistema de Diecritus, es prefranconiano[11]​ y más avanzada que la del manuscrito H 196 de Montpellier. Las figuras musicales de las longas y las breves aparecen bien diferenciadas.

El manuscrito de Las Huelgas o Codex Las Huelgas del Monasterio cisterciense de Santa María la Real de Las Huelgas de Burgos.[12]​ Con cierto retraso, fue copiado a finales del siglo XIII y principios del siglo XIV en 18 cuadernos. En el folio 152v aparece el nombre de un compositor llamado Johannes Roderici o Johan Rodrigues (Juan Rodríguez en castellano) que probablemente corrigió los folios más antiguos.

El total asciende a 186 piezas de naturaleza muy heterogénea. A pesar de la mezcolanza con piezas del Ars nova, contiene organa, conductus y motetes del viejo estilo (en una cantidad inferior a cincuenta) de origen hispano, que en ocasiones son anteriores o bien siguen los dictados de la escuela y son muy cercanas al repertorio del manuscrito W1. El contenido litúrgico equivale a una cuarta parte de la colección. Los cuatro libros contienen al principio organa y al final cuatro conductus. Los diez cuadernos centrales están constituidos por prosas y motetes a partes iguales.

La notación empleada en este códice es franconiana. En palabras de Juan Carlos Asensio Palacios,[13]​ «El manuscrito de Las Huelgas ha sido tradicionalmente considerado como el mejor ejemplo conocido de notación franconiana

El manuscrito Vari 42 en la Biblioteca Real de Turín es de origen francés, alrededor de 1300. Su contenido es mucho más reducido, pero relacionado con el manuscrito de Montpellier.

Además se pueden añadir:

El Tratado de composición del Vaticano,[14]​ proviene del norte de Francia entre 1170 y 1180. Es una especie de manual o tratado del organum a dos voces. Aunque está lleno de ejemplos, no se menciona en ningún momento el ritmo. Sin embargo, permite imaginar cómo eran compuestas las voces y muestra pasajes de organum cada vez más adornado. El tratado proporciona además tres organa completos a modo de anexo.

En el terreno de la composición destacan las figuras de dos cantores en el siglo XII. Aunque la mayoría de los compositores de este período son anónimos, hacia 1280 un teórico inglés conocido como Anónimo IV ('Anónimo IV'), que trabajaba o estudiaba en Notre Dame a finales del siglo XIII, cita a los franceses Leonín (1135-1201) y Perotín (1155-1230) como «los mejores compositores de órganum» y especifica que compilaron el libro de organum conocido como Magnus Liber Organi. Anónimo IV proporciona una información muy valiosa sobre la música de la escuela y los principios involucrados en la composición.

En primer lugar, Leonín (Leo o Magister Leoninus según las fuentes), que estuvo activo durante la segunda mitad del siglo. De acuerdo con Craig Wright,[19]​ fue un poeta conocido así como un importante canónigo. Se dedicó principalmente a la composición de organum a dos voces. Se le atribuye el Magnus Liber Organi, ya que fue el primer cantor de la nueva catedral.

A continuación, Perotín (Perotinus Magnus) activo hacia finales del siglo XII y primer trimestre del siglo XIII. Perotín es el primer compositor de órganum quádruplum (polifonía a cuatro voces), o al menos el primero cuya música ha llegado hasta nosotros. Suele componer a tres o cuatro voces. Según Craig Wright, es Pedro, succentor de Notre Dame.

Dos obras emblemáticas a destacar son Viderunt omnes, gradual de Navidad de 1198 y Sederunt, gradual de Saint Etienne (26 de diciembre), de 1199. En Viderunt omnes, se puede observar un canon a la quinta constituido entre el duplum y el triplum. Ambas piezas se encuentran en los primeros manuscritos W1 y Pluteus, lo cual muestra el valor o relevancia de estas composiciones.

Como el manuscrito original ha desaparecido y sólo se conocen una serie de copias de fechas diversas con modificaciones significativas, es probable que las piezas de Léonin retocadas por Pérotin se le hayan atribuido erróneamente, o que la contribución de cada uno no haya podido delimitarse de manera pertinente. También es posible que dada la sensible transformación de los métodos de anotar la música, el copista ha cambiado intencionadamente el texto que ha llegado hasta nosotros.

La notación musical de finales del siglo XII se realiza sobre cuatro o cinco líneas. Las claves son de Do o de Fa (muy rara vez de Sol o Do a la octava). Las notas se reducen a cuadrados. Las notas largas se representan con un rectángulo, más o menos alargado. Los grupos de neumas están separados por líneas verticales y una doble barra indica el final de la canción. Como alteraciones nos encontramos con la indicación de bemol, becuadro y durante el siglo XIII aparece el sostenido.

La escuela de Notre Dame se muestra menos parisina de lo que cabría esperar conforme a las teorías de investigadores de principios del siglo XX como Friedrich Ludwig.[21]​ En el siglo XIII las prácticas polifónicas del organum parisino se expanden por Inglaterra y España, según sugieren los manuscritos W1, de Madrid o de Burgos.,[1]​ pero también los desarrollos propios, ya que los versículos del Kyrie, las prosas, el Santus y el Agnus dei, que no fueron tratados polifónicamente en París[1]​ son de origen inglés. La mayor parte de los organa ingleses solamente utilizan el primer modo rítmico (negra-corchea, negra-corchea) y también predomina en los motetes más tardíos.

Compositores contemporáneos como Steve Reich y Arvo Pärt han considerado la música de la Escuela de Notre Dame como una de las influencias de sus trabajos.

Antologías

Léonin & Pérotin

Música profana



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