x
1

Masaya



Masaya es un municipio y una ciudad de la República de Nicaragua, cabecera del departamento de Masaya, que dista 27 kilómetros de la capital de Managua y forma parte de la Región Metropolitana de Managua.

Dentro de la división territorial y administrativa de la Capitanía General de Guatemala existió el llamado "Corregimiento de Monimbó". Actualmente existe la Comunidad indígena de Monimbó.

"Monimbó" significa "cerca del agua", y el poblado estaba situado a una legua (aprox. 5 km) de Masaya, entre Santana del Pochote y Quitapayo, próxima a la laguna, y se comunicaban por un camino que le llamaban Nimboja.

Etimológicamente "Masaya", antiguamente "Mazātlān" deriva del idioma de los nahuas (una variante del náhuatl o pipil) y proviene de la palabra mazātl que significa "venado" y la partícula -tlān que denota "sitio o lugar". Es decir, "lugar de venados".

Gonzalo Fernández de Oviedo, quién visitó la región en la primera mitad del siglo XVI y escribió una extensa crónica de la misma, señala que el nombre Masaya, originalmente aplicado al volcán del mismo nombre, deriva de la lengua Chorotega de la población local. Massaya, señala el cronista, significa "sierra o monte que arde".

Es conocida como "Ciudad de las flores" y "Cuna del folclore nicaragüense" por su gran vigor cultural, no obstante, dado que Nicaragua es pluricultural, en la actualidad se ha denominado a Masaya como Capital del folclore nicaragüense.[4]

Situada al suroeste de la capital de Managua, que separan 28 kilómetros, y a 14 kilómetros al norte de la ciudad de Granada está situada a la orilla de la laguna del mismo nombre y a los pies del Volcán Masaya (también llamado Popogatepe, "montaña que arde" en chorotega). El conjunto de la laguna y volcán, que tiene cinco cráteres, conforman un área de 52 km² declarada parque natural en 1979 y alberga en su interior un muy interesante museo de vulcanología. Al norte de Masaya, frontera con Granada, se encuentra la laguna de Apoyo.

Se cree que los Niquiranos fueron los primeros pobladores de las tierras de Masaya y se tiene constancia de los asentamientos de poblaciones como Nindirí, Niquinohomo o Monimbó anteriores a la conquista española. Uno de los barrios principales de la ciudad es el de Monimbó (en español quiere decir "cerca del agua") y está situado muy próximo a la laguna. También grupos chorotegas habitaron estas tierras. Hay constancia documental que en el siglo VI, en Monimbó había una población de 250 tributarias.

Pedrarias Dávila inicia la conquista de estas tierras en 1524 y crea las primeras encomiendas. Al estar Masaya ubicada en el camino principal entre Granada y León (entonces León el Viejo) y formar parte del camino de Panamá se convirtió en un lugar de descanso muy apropiado. Esto unido a su agradable clima y fértil suelo atrajo a muchas personas a asentarse en la ciudad, dando lugar de esta forma al nacimiento de la Masaya colonial.

El 24 de marzo de 1819 el rey de España Fernando VII otorgó el título de "Muy Noble y Leal Villa Fiel de San Fernando de Masaya" que se puede leer en el escudo de la ciudad desde entonces. El 2 de septiembre de 1839 se declaró a Masaya ciudad. En su escudo, además de la leyenda indicada hay otra que dice "Viva el corazón de María".

De los diferentes asentamientos indígenas únicamente Monimbó ha conservado la identidad étnica a través del tiempo.

Masaya es la expresión mestiza eminentemente descollante: el encuentro de un Francisco Hernández de Córdoba con un Cacique Nicarao pacífico, quien según la tradición oral "monimboseña", en vez de pelear con el español, le ofreció una de las muchas mujeres hermosas de su tribu. Aunque según la historia escrita, en 1523 Gil González Dávila había entrado a Nicaragua por el sur del contemporáneo departamento de Rivas, cuando se halló con el jefe de los nicaraguas, y con quienes entró en asamblea para que se sancionase la jurisdicción del Rey de España y se convirtiesen al catolicismo. Nicarao, lo amparó amistosamente, aceptando la fe católica y permitiendo que muchos de su tribu se bautizaran.

Nicarao envió a los conquistadores al Cacique Diriangén, quien opuso resistencia a los conquistadores españoles, atacándolos en la llamada Quebrada del Perro en la ciudad de Diriamba, obligándolos a retirarse.

Masaya es la expresión máxima del nicaragüense mestizo en todos sus aforismos folclóricos, sus preceptos, sus artesanías, sus comidas, su pinolillo, su tiste, su chicha de maíz y sus gloriosas marimbas de arco. "¡Al sonar de la marimba se desborda Monimbó!"

Masaya tiene una población actual de 186 423. De la población total, El 48.8% son hombres y el 51.2% son mujeres. Casi el 72.2% de la población vive en la zona urbana.[3]

La situación de Masaya en Nicaragua hace que sea un importante nudo de comunicaciones en el transporte. Tiene una activa industria de manufactura de productos agrícolas, como tabaco (fabricación de puros) y procesamiento de fibras naturales. La producción artesanal es muy importante, se puede decir que es el centro de la artesanía nicaragüense, con un componente de cultura precolombina muy fuerte, se trabaja fundamentalmente la madera, el cuero, la cerámica, las piedras y los tejidos. Industrialmente se producen también; zapatos, productos de piel, jabón y almidón.

Alfarería de Masaya.

Alfarería de Masaya.

Alfarería de Masaya.

Masaya es considerada en Nicaragua la cuna del folklore nacional. Esto se debe a que muchas de las expresiones culturales del país, la música de marimba, los bailes tradicionales, los hidalgos adagios castellanos con su legítima integración amerindia, sus preceptos sabios y alegres, su artesanía y su compleja y heterogénea tradición culinaria tienen en esta pintoresca ciudad la estirpe de lo que es ser nicaragüense. Por ello el 23 de octubre de 2000 la Asamblea Nacional de Nicaragua nombró a Masaya "Capital del Folklore de Nicaragua". El 9 de octubre de 1989, mediante el Decreto Ley 61, fue declarada "Patrimonio Cultural de la Nación".

El baile de Negras es un baile típico masayense que se baila los días domingos durante las fiestas patronales en honor de San Jerónimo.

En este baile peculiar las parejas están conformadas hombres –expertos danzantes– que bailan al son de la marimba. Ese día dejan los pantalones para vestir enaguas y trajes femeninos de vistosos colores que lucen con una gracia y elegancia envidiada por muchas damas.

Es la costumbre que los grupos de baile son invitados y recibidos en las casas de habitación en donde muestran sus habilidades danzarias para gusto de los anfritiones que les brindan bebidas y platillos de la gastronomía tradicional de Nicaragua.

Entre los actos folclóricos que han nacido en esta tierra destaca por su singularidad "El Torovenado". Nació como una procesión por una promesa al santo patrón de la ciudad, San Jerónimo, y al poco tiempo se convirtió en un carnaval.

La procesión, en la que se sigue sacando la venerada imagen, es un desfile de disfraces donde solo participan hombres, muchos de ellos disfrazados de mujer. La unión de las costumbres ancestrales con las cristianas han dado lugar a esta expresión cultural que esta especialmente arraigada en la comunidad indígena de Monimbó que ocupa el populoso barrio del mismo nombre.

En su vertiente más auténtica, en la indígena, el Torovenado parece tener una expresión de burla contra el conquistador español. Como lo explica el profesor folclorista José Bayardo Ortiz:

El Torovenado es un animal mitológico que simboliza una protesta transformada en burla perdida en el tiempo desde la conquista española.

Representa la astucia contra la fuerza del sometimiento, la inteligencia del indio para sobrevivir contra el esclavismo del español.

Ser mítico, mitad toro, mitad venado, es la expresión de esa lucha y unidad, juntos pero en contienda. El toro es la fuerza bruta, el español arrogante, altivo; y el venado es el indio que usa su sagacidad para no dejarse atrapar, para sobrevivir.

La Fiesta de los Agüizotes o simplemente "Los Agüizotes" es una celebración tradicional nicaragüense realizada anualmente como una tradición propia de los habitantes de la ciudad de Masaya desde mediados del siglo XX. La fiesta es un desfile acompañado por músicos tradicionales, bandas denominadas chicheros o filarmonicos (música de viento), recorre las principales calles del barrio indígena de Monimbo, posteriormente se traslada a las calles principales de la ciudad de Masaya dando un recorrido hasta llegar al lugar de inicio (en el centro del barrio indígena). los que participan del desfile se disfrazan de personajes que protagonizan los mitos y leyendas de Nicaragua (la llorona, el padre sin cabeza, la carreta nagua, la chancha bruja, la muerte quirina..), estos bailan al son de la música mientras recorren las calles. Esta fiesta tiene lugar la noche del último viernes del mes de octubre, con una previa en la noche de jueves con la tan esperada "Vela del Candil".

La población de Masaya es mestiza, aun en su grato y marcadamente aborigen alfoz Monimbó. No obstante, Masaya guarda en su tradición oral, historias y cuentos de un español que se debe conservar como reliquia: un castellano que solo existió en la España del tiempo de Cervantes, con una pronunciación cuasi andaluza, acaso de los territorios cordobeses de la nítida punta entre Badajoz y Ciudad Real, de donde vino Francisco Hernández de Córdoba, fundador de Nicaragua; Masaya preserva ese castellano ahora estandarizado en Nicaragua, con aspiración de eses postvocálicas (según la norma culta nicaragüense) y con matices y semitonos amerindios únicos.

Según el poeta insigne, Rubén Darío, Príncipe de las Letras Castellanas (de origen provinciano, como dijera un ilustre escritor nicaragüense, pero con casta cervantina), Masaya se rememora así:


Por doquiera donde vaya,
el recuerdo irá conmigo
del corazón de Masaya,
tal hidalgo y tan amigo.

Son retorno y despedida
juntos en este momento;
Mas de Masaya florida
el nombre en mi pensamiento
irá por toda la vida.

A esta región hechicera
no quiero decir adiós
que la vea antes que muera
que esté siempre en primavera
y que la bendiga Dios.

Rubén Darío, en un 7 de diciembre de 1907.

El patrimonio es muy abundante en Masaya. No solo destaca por sus monumentos, sino que se complementa con la historia, la cultura y la naturaleza.

El parque nacional Volcán Masaya es un sobresaliente e interesante lugar que aúna la mayor laguna de origen volcánico de Nicaragua, la laguna Masaya o Apoyo, con un volcán (el Masaya, o Popogatepe, y que significa "montaña que arde") que posee 5 cráteres, uno de ellos humeante y con lava. Su corazón es un museo vulcanológico muy destacable y completo que ayuda a comprender bien ese espacio natural.

Paisaje en la cumbre del volcán Masaya.

Visitante al borde mismo de uno de los cráteres donde se puede apreciar el humo que emana de él.

Maqueta del complejo vulcanológico que conforma el Parque Nacional.

Se puede ascender en coche hasta el borde del cráter y observar las fumarolas que emanan de él. Este volcán ha estado muy ligado a las creencias populares y los misioneros españoles lo consideraron "la puerta del infierno", colocando una gran cruz en su cumbre para impedir la salida del diablo.

Como se ha podido leer anteriormente, la historia de Masaya se hunde en el tiempo. Pero en fechas más recientes nació en uno de sus pueblos cercanos, en Niquinohomo el hombre que marcaría la historia de Nicaragua, Augusto César Sandino. Su imagen fue recogida por los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) quienes basados en postulados marxistas leninistas llevaron a cabo la Revolución Sandinista derrotando a la dictadura de la familia Somoza en 1979.

La fuerte industria artesanal así como el mantenimiento de la idiosincrasia indígena y el fuerte folclore hacen de Masaya el lugar ideal para entender y aprender la cultura de Nicaragua y de América Central.

Masaya celebra sus fiestas patronales en honor de la Virgen de Nuestra Señora de la Asunción el día 15 de agosto. Las fiestas se desarrollan durante los primeros 15 días de agosto y culminan el día 15, festividad de la Asunción. El 14 de agosto se celebra la Gritería Chiquita.

En este día se conmemora la detención de la erupción del volcán Santiago en 1772 que se produjo, según la tradición, por el milagro obrado por la virgen que fue llevada en procesión hasta sus inmediaciones. En ese acto la imagen de la virgen sufrió quemaduras en la mano derecha y en el dedo gordo del pie derecho por lo que popularmente se le conoce como "La Virgen del dedito quemado".

El 30 de septiembre se celebra la fiesta en honor de san Jerónimo, patrono popular de la población. Los masayenses dicen que San Jerónimo es "bochinchero" al igual que ellos por lo que le han convertido en su patrono.

Las fiestas de San Jerónimo son muy vistosas por los actos folclóricos y la cantidad de flores con que se adorna la ciudad. En ellas participan activamente el alcalde Municipal, el Consejo de Ancianos, el alcalde de Vara, las Indias Bonitas y Grupos de Bailes de marimba. El 29 de septiembre se celebra la llamada "Construcción de la montaña de san Jerónimo" en la que en la iglesia de San Jerónimo se realiza una aportación de plantas y flores por parte de los fieles para adornar la peana del santo construyendo una "montaña" de flores y ramas. En la calle se producen gritos de !Viva San Jerónimo!.

Las fiestas de Masaya son las fiestas más largas en lo que a tiempo se refiere, ya que son 3 meses de fiesta y es la única ciudad de Nicaragua que tiene más días festivos; iniciando actualmente en el mes de septiembre, en honor de san Jerónimo, y culminando el primer domingo del mes de diciembre con el festival folclórico de marimba.

Para comprender su historia hay que leer a los hijos de esta tierra de los "Come Yuca".

Escritores relevantes son:

Historiadores como:

Intelectuales como:

Músicos y compositores:

Poetas como:

Políticos como:

Tienen dos ciudades hermanadas con:

Madrid, 1941.



Escribe un comentario o lo que quieras sobre Masaya (directo, no tienes que registrarte)


Comentarios
(de más nuevos a más antiguos)


Aún no hay comentarios, ¡deja el primero!